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Buscar el destino de la propia vida en la vorágine del mundo de hoy

        Estos días ha traslucido, en algunas entradas y comentarios recientes, el impacto personal que me ha producido descubrir la vida y obra de Alexandre Grothendieck,  un notable matemático –con ideología anarquista y posturas radicales antisistema– que a los 46 optó por enfrentarse a una cuestión que llevaba aplazando los últimos 30 años: el sentido de su propia vida. A partir de la ruptura de una pierna en 1974 (¿como Loyola?) se fue retirando progresivamente del mundo para centrarse en la búsqueda interior por la meditación y la escritura.

        Alguien puede pensar que mis meditaciones cuaresmales y este impacto de Grothendieck reorienten mi vida y ATRIO hacia prédicas y temas espiritualistas. Os quiero asegurar que la auténtica espiritualidad, característica y posibilidad del homo sapiens con o sin ayudas (o trabas) religiosas, será uno de los objetivos de mi vida y de atrio. No podemos marginar un factor que se revela necesario para el futuro: fomentar sujetos humanos conscientes, con capacidad de ser libres y jugarse su vida por la verdad y la justicia, como han hecho Assange y otros. Pero tampoco queremos presumir de ser personas y maestros de espíritu. Hace años que para mí un modelo de ello es  Dag Hammarskjöld, que fue Secretario General de Naciones Unidas (1953-1961, el periodo de la descolonización que le costó la vida). Solo tras su muerte se decubrió algo de su profunda vida interior.

        No temáis, amigos atrieros. Yo no pienso alejarme del tajo de la realidad de hoy, mientras el cuerpo aguante. Tal vez desapareceré conectado a Internet, informándome y meditando todo, proyectando la mejor intercomunicación con los humanos y el universo. Como simple amanuense de otros, comprometido en iluminar con un pensamient Soy y realista y crítico los acontecimientos de nuestro mundo. En esto no seguiré el ejemplo ruralista de mis amigos Légaut y Grothendieck.

        Ya que este año publiqué algunos escritos de práctica espiritual redactados hace dos años, quiero solo añadir ahora cuatro anotaciones que formaban parte de aquel material con resonancias ignacianas:

  • 1ª Sobre tiempos reservados a hacer ejercicios espirituales. Es presupuesto generalizado que se requieren esos tiempos de dedicación exclusiva al espíritu, con ritmo anual (ejercicios), mensual (retiros), semanal (eucaristía) o diario (meditación). Esta repartición del tiempo que proviene de las reglas monásticas con adaptación a la vida seglar puede seguir siendo útil para muchas personas. Pero también pueden ser para otras un obstáculo para conseguir una vida espiritual plenamente enraizada en la vida secular. Al ser imposible proteger esos tiempos reservados, pues no suelen coincidir con los ritmos de la vida profesional y familiar, parece que se pierde espiritualidad. Y muchos no descubren que los más auténticos progresos de autoconsciencia, a veces repentinos, no se reciben generalmente en esos momentos reservados, sino en el devenir del día a día. En realidad, esa separación de tiempos, de vida activa y vida contemplativa, han producido con frecuencia una nefasta separación de oración y vida. Una persona seglar, con talante meditativo y contemplativo puede ser tocada en medio de las tareas ordinarias. “Entre pucheros anda el Señor”, decía ya Teresa. La pausa de un semáforo, una noche de vela por un niño que no se duerme, una asamblea sindical comprometida, un accidente informático que te obliga a repetir horas de trabajo… esos pueden ser los “pucheros” a través de los que a veces se recibe luz de autoconsciencia (o comunicación de Dios, para quien haya ya llegado a una fe personal en Él).
  • 2ª ¿Es necesario el silencio? Está mucho más aceptado que no hay sitios reservados para hacer ejercicios del espíritu. Pero aún persiste una exigencia: el silencio, el desierto, el vacío. ¿Quién podría imaginar una meditación espiritual en el atronador ambiente de una discoteca? Pero ¿por qué no puede ser en ese ruido dónde le asalte a uno la pregunta trascendental del quién soy yo? Yo respeto a quienes proclaman la necesidad de hacer silencio y vacío, tanto en el exterior como en el interior, para entrar en oración. Pero hay personas que necesitan incluso ambiente real de calle para hacer más profunda su contemplación. Ya los clásicos descubrieron que diversos “fantasmas” o imaginaciones acompañan los actos de entendimiento más abstractos y que cumplen una misión necesaria, aunque su representación visiva no tenga nada que ver con el concepto. Y un insigne matemático y místico que iba en pos de la síntesis total me explicó por qué prefería un bar a un silencioso despacho para escribir sus pensamientos: el silencio me agobia, el ruido me acompaña. Es conveniente tener esto en cuenta para no crear reglas que estorban más que ayudan.
  • 3ª Sobre las posturas y técnicas. Para provocar estado de autoconsciencia contemplativa pueden ser útiles técnicas que introducen a ella, a partir de la atención prestada a actividades corporales de la persona, que suelen hacerse sin atención refleja pero que pueden ser objeto de atención: el respirar, el caminar, el correr, el nadar y muchos otros movimientos y posturas del cuerpo en los que se conciencia la forma cómo los músculos se contraen o relajan. Los occidentales andamos ahora descubriendo estas formas de atención interior que pueden preparar para una meditación. Son técnicas útiles, pero es malo quedarse en ellas. La atención progresiva a la parte de mis actos generalmente inconscientes, pero concienciables es buena cosa para vivir mejor y no solo para orar mejor. Del flujo constante de la sangre, de su enriquecimiento de oxígeno en los pulmones y de su purificación en los riñones no podré ser consciente en su mismo ocurrir, si no uso imaginación interior. Pero de la entrada del aire por mi nariz y boca hasta los pulmones para luego volver al salir lentamente o expulsado con fuerza, puedo hacer un acto consciente y voluntario. Lo mismo que puedo atender a todos los músculos que necesito contraer y relajar para dar un solo paso. Pero ¿seré más contemplativo cuantas más veces haya hecho conscientes estos movimientos espontáneos? A un gurú de esos que podemos encontrar hoy en sus charlas por YouTube le oí una vez una cosa que me pareció sensata. Las técnicas para aumentar la atención son útiles siempre que se usen con sensatez, sabiendo que basta una única respiración o un único paso para acceder a ese estado de conciencia atenta (mindfulness) que nos hará vivir mejor el resto del día.
  • 4ª Utilización de ideas ajenas. Es mi propósito alejarme lo más posible de un estilo erudito. Es evidente que todo lo que pienso yo hoy se lo debo a otros que antes que yo lo pensaron y escribieron. Pero si las expongo hoy en mis escritos es porque ellos me inspiraron mi pensamiento o dieron forma a lo que yo había pensado anteriormente. Pretendo no copiar ni entrecomillar nada, aunque se parezca mucho a lo escrito por otro. Tampoco pienso poner referencias, ni siquiera la biblia, aunque muchas veces me exprese con fórmulas de otros o de los textos sagrados. Solo en algún caso y por comodidad mía, daré la palabra a otro autor que exprese mejor que yo lo que quisiera decir.

14 comentarios

  • Carmen

    Perdona , Antonio.

    Ten cuidado. Hay personas que se meten demasiado en su mundo interior. Procura que no te suceda.

    Hablas de personas, algunas conozco y a otras no. Hay una persona un tanto extraña que personalmente me fascina. Es Salinger, el autor de el guardian entre el centeno. Después de muchas peripecias le publicaron el libro como tal , antes había publicado historias de su personaje en periódicos. Cuando volvió de la guerra por fin de lo publicaron . No sé si lo has leído , para muchas personas, entre las que me encuentro, es una genialidad de esas extrañas. Refleja como nadie ese inconformismo y el no entender nada de lo que sucede en la sociedad, visto con los ojos de un adolescente.

    No pudo con el éxito porque este señor tenía una personalidad diferente, poco frecuente, que dicen. Se Se compró una finca de esas grandes y allí se recluyó. No volvió a publicar , aunque siguió escribiendo. Me ha recordado la historia por eso que cuentas de ese señor matemático.

    En su derecho estaba. Pero qué quieres que te diga, creo que perdió infinitas cosas que ofrece la vida. Es una opinión muy personal. También tengo tendencia a buscar la soledad y a la reflexión. Pero lucho contra  ello.

    No sé.

    Por si te sirve de algo.

    Un abrazo.

  • George R Porta

    No sé si para bien o para mal, pero cada día me parece más difícil ser deista y también más atraído a no condicionar con mi lenguaje lo que haya, como en el caso del salmista de 139 (dependiendo de la versión de la Biblia) que describe sentirse precedido y seguido, rodeado por todas partes, quizás queriendo sugerir inmersión. Al mismo tiempo no siento una curiosidad ansiosa por otear el horizonte para saber hacia dónde me muevo o soy movido. No existe, me parece, más que el momento presente.

    Un gran amigo, fundador de las Oblatas de María Inmaculada de Trois Rivières, Quebec, a las cuales conocí en Cuba, pasaba sus inviernos en Florida cerca de mi casa y le visitaba a menudo. Hablamos muchas horas acerca de estos temas y de su «espiritualidad» de 5-5-5 (cinco actos de misericordia, cinco puntos como regla de vida, cinco momentos de actualización de la presencia del Absoluto (el lo llamaba Dios) cada día.) Los segundos cinco eran: Recordarse la Presencia de Dios a sí (como modo de permanecer presente a él), practicar la ausencia de queja, practicar la ausencia de crítica destructiva, ser un artesano/a de paz, ser servicial.

    Conversando en una ocasión me contó que él añadía nunca preocuparse o entretener la curiosidad acerca de lo que ocurriría el día que muriera o después porque solo deseaba, mientras existiera, no hacer el mal consciente o intencionalmente y pasar inadvertido haciendo el bien.

    Desde luego que no me parezco ni de lejos a mi amigo l’abbé Louis Marie Parent, omi, pero sigo atraído a tratar de existir solo en el momento presente: Nada de multitasking, nada de desconfiar de la derrota del mal, se realice en la Historia o fuera de ella como quiera que se realice. Ignacio de Loyola escribió aquella anotación 22 a los EE de «salvar la proposición del prójimo» que me parece tiraba en esa dirección.

    Respecto a estas sugerencias del P. Parent, me esfuerzo en ponerlas en práctica, aunque seguramente no lo logro suficientemente. Lo hago con respecto a mis pacientes y con las personas que superviso y, todo lo que puedo, en general. Me cuesta, porque me he llevado muchos golpes, y he aprendido a ser susceptible,pero trato. La clave me parece que es tratar porque parte de la auténtica esperanza implica pensarse y sentirse sanados aunque al mirarse uno reconozca los queloides de las viejas heridas. aquellos pueden también ser un recordatorio de que se ha recibido un cuerpo capaz de sanar, al menos por ahora.

  • Mi espiritualidad se resume en un cotidiano, rodeado de silencio (vivo solo en un chico departamento)  el cual me abre la puerta a un dialogo interior con el resucitado, el mismo que los apostoles vieron después su muerte. Lo tengo en mi corazón como a un amigo con el cual hablo de todo. En francès tenemos un canto que dice “tu es là au coeur de nos vies et c’est toi qui nous fais vivre. ” (Estas en el corazón de nuestra vida y eres tu que nos haces vivir). Se trata, para mi, de una persona que existe y con la cual puedo decir que nunca me encuentro solo. Si yo escribo sobre uno o otro tema de actualidad que me llama la atención, lo discuto con él y le pido que me aclare de manera a que lo serviera bien. En eso se queda mi espiritualidad que se expresa a través mi cotidiano que me dirige hacia distintas direcciones. En los paseos que hago, caminando, me paro cada vez que veo a familiares con niños y niñas les saludo y converso con ellos. Para mi la sonrisa de un niño o niña es una sonrisa de Jesus. Así lo vivo y lo disfruta. Mi receta es vivir un dia a la vez,  bien pegado a ese compañero interior que alimenta mi espiritu y mi corazón. Con eso vivo mi fe y mi esperanza.  Gracias a Antonio para recordarnos la dimension espiritual de nuestra vida.

  • Román Díaz Ayala

    Los oasis tienen razón de sus existencias tan solo en os desiertos. Sin el desierto no existiría ningún oasis, pues estos  son pequeños puntos de apertura hacia la vida en medio de la nada. Aguas fósiles de otros tiempos prehistóricos de verdor y que asoman recordándonos que la soledad  seca del desierto antes no existía.

    Lo anterior es una imagen. Ahora  viene otra.

    Atrio, de la mano de Antonio Duato, por fin se ha dirigido de forma decidida a cruzar el Ecuador. Ahora navega por otros cielos conducidos por otras estrellas. ¿caso no so las mismas aguas sostenedoras y el mismo viento (espíritu) lo que insufla sus velas?

    Y otra imagen:  Si la tierra es redonda, el viaje más largo que se pueda realizar será aquel que nos lleve al mismo punto de partida.

     

  • Antonio Duato

    Al comunicar, pueden visitarte palabras que te llegan sin saber cómo para sustituir la que habías elegido. Un sabio calificó esto de lapsus. Que a veces es revelador de lo más profundo de uno. Recuerde que estuve dudando entre decir “sentido” -que es algo que vas dando a tu vida y que surge desde tu interior al procesar acontecimientos que están ahí sin que se deban totalmente a ti- o decir “misión” -que significa lo mismo pero visto en proyección de futuro.- Y me salió, sin querer, eso de “destino” que no sé si une bien lo recibido y lo elegido. Desde luego no quería significar fatalidad inexorable. Hay en el ser humano siempre la posibilidad de crear nuevo sentido a su vida, combinando lo recibido y acontecido con sus posibles actos de limitada libertad creadora.
    [Este comentario se escribió sin conocer el de Ana Rodrigo que le precede por algún minuto. Si no, habría dicho que ella expresa mejor que yo lo que quise decir en el artículo y ahora]

    • ana rodrigo

      Es curioso lo que me pasó esta mañana. Escribí un comentario a partir del título desde el concepto “destino” (tras la reflexión correspondiente) para llegar a la espiritualidad como medio de tomar el control de lo que el destino nos ha adjudicado sin nosotros haberlo elegido, etc. Pero, oh, casualidad (¿?), con gran disgusto para mí, en vez de darle a copiar, se ve que toqué cortar desde la página Word, y se me borró todo. Después de la contrariedad correspondiente, al final salió el que publiqué, y me alegro de que Antonio lo haya creído oportuno conforme a la idea que él llevaba en su intención inicial. Sin mérito alguno por mi parte, por supuesto, porque el desarrollo del texto de Antonio creo que conducía a profundizar en ese bing bang interior que nos capacita para crear nuevos universos.

  • ana rodrigo

     
    Querido Antonio, gracias por compartir esta reflexión tan personal con la comunidad-familia atriera. Con tu permiso voy a corregirte un matiz cuando dices: “Os quiero asegurar que la auténtica espiritualidad, característica y posibilidad del homo sapiens con o sin ayudas (o trabas) religiosas, será (la negrita es mía) uno de los objetivos de mi vida y de atrio Yo pienso que este objetivo, no sólo será, sino que ya ha sido y es en tu vida. Lo que nos ocurre a todos y a todas es que, como estamos siempre en camino, vamos purificando e intensificando este concepto tan usado y hasta manoseado a lo largo del tiempo.
     
    Quienes tenemos una cierta edad, crecimos con una espiritualidad religioso-católica del tiempo que ahora ya no nos sirve, por quedar encorsetada en un contexto religioso determinado y cerrado que ahora ya se hace inoperante para quienes hemos evolucionado y ampliado nuestra perspectiva de esa capacidad del homo sapiens, como dice Antonio. Y esa es la grandeza del ser humano, que podemos crecer constantemente, como se dice del Galileo, nuestro referente humano, que crecía en sabiduría y gracia hasta el final de sus días.
     
    Y como la condición humana es tan compleja en su texto y en su contexto, cada individuo según sus circunstancias, se ve condicionado, para bien o para mal, a evolucionar, o a vivir inmóvil como una estatua inerte.
     
    Como dice la parábola del evangelio, según donde caiga la semilla, dará fruto o se morirá.
     
    Es cierto que la sociedad laica, secularizada, materialista y consumista, además de la seducción de asociar el consumo de lo material como objetivo prioritario de la vida, no ayuda demasiado, o nada, a hurgar en tu interior buscando el timón de tu vida, liberándote de esclavitudes ajenas a ti mismo.
     
    Una vez hecho este descubrimiento, necesitas las herramientas para seguir fertilizando esa tierra donde ha caído la semilla: determinadas personas, lecturas, aprendizaje de todo lo que la vida nos pone por delante, unas veces buscado y otras no buscado, saber interpretar las contrariedades, dificultades, enfermedades y todo tipo de sufrimientos que acompañan al ser humano, que, en ocasiones son como tornados capaces de arrasan todo lo que habíamos conseguido.
     
    Sin perder nunca de vista que lo que consigamos en nuestro interior más profundo, configurará una manera de SER que nos proyectará hacia el exterior, en relación con nuestros semejantes y con la naturaleza, porque nadie da lo que no tiene, y cuando llegamos a ciertas convicciones profundas, es muy difícil que se las lleve cualquier viento pasajero.
     
    No se trata de un espiritualismo evasivo, sino de una espiritualidad activa hacia la búsqueda del bien ajeno en la medida en que podamos. Tampoco se trata de arreglar el mundo y todos sus problemas, sino de aportar nuestro granito de arena, primero con nuestros “próximos”, y siempre con nuestra solidaridad con el sufrimiento del mundo de la manera y en la medida que podamos. La suma de granitos de arena, conforman gigantescas playas.
    Nota complementaria. Como somos seres relacionales y no tenemos ciencia infusa, encontrar una “comunidad” o un grupo con objetivos comunes, por la experiencia que tengo en ello, me parece fundamental. Para mí CCP y atrio son dos fuentes alimentación espiritual básicos.

     

  • oscar varela

    Hola!

    El “destino de la propia vida

    más que nadie para un español

    es “anti-darwiniano”: la NO-ADAPTACIÓN al Medio.

    Pero veamos: ¿A qué edad?

    Se trata de “modificar el medio”.

    Eso requiere no solo “ideales” sino con-juntamente las “ganas”.

    ¿Es frecuente que pasados los 60-70 años de edad se tengan las “suficientes” GANAS requeridas?

    ¡No!

    Sin embargo hay algunos que se animan y casi -podríamos decir- lo logran.

    …………….

    Por el  momento, yo a los 82 me atengo a NO-DEFRAUDAR.

    ¿Qué le vamos a hacer, no?

    • George R Porta

      ¡Hola Oscar! Me permito comentar algo sobre lo que dices pero en modo alguno provocar un intercambio. Solo deseo apuntar que la adaptación es un mecanismo complejo y poliédrico.
      Algunas migraciones, como mecanismos de adaptación, por ejemplo, la del búfalo desde las inmediaciones centrales de Canadá hasta los llanos centrales estadounidense y de regreso al norte; o la de las mariposas Monarch desde New England en el noreste de Casnadá y los EE UU hasta México y aún más abajo y su regreso parecen provocadas por la decisión instintiva de no adaptarse a lo que no les conviene o les gusta y en esa contienda es el medio el que lleva las de perder. Algunos búfalos nacen en la andadura y Rara vez la misma mariposa regresa, porque toma varias generaciones hacer el circuito completo. Lo mismo ocurre con los migrantes humanos del SubSahara o de Centro y Sur América no se adaptan a dejarse matar de hambre o violentamente y migran a recuperar la posibilidad de la vida al punto de arriesgarse a perderla en el Mediterráneo o de sucumbir en este lugar que mi no muy prestigioso o prestigiado José Mariano Martí y Pérez llamó con acierto el «norte revuelto y brutal».
      Claro que estas causas que menciono no son las únicas causas de estas migraciones. Por ejemplo los cubanos hemos venido a los EE UU y a otros muchos lugares. Al quedarnos en Florida, al menos, hemos perdido la cubanidad contagiándola en el llamado «melting pot» y, consecuente y simultáneamente nos hemos gringizado (hoy estoy un poco lingüísticamente creativo y me confío a tu generosidad) con lo cual al final estamos perdiendo la cubanidad que creemos que trajimos, si es cierto que, en efecto la hayamos traido teniendo en cuenta que ya en Cuba estaba bastante contaminada en 1959 con el Donald Duck, Batman, Coca-Cola, Clark Kent-Superman, etc.
      Darwin no propuso tan explícitamente como lo hizo el Fico Engels, que el medio y su habitante ambos «sufriesen» cambios adaptativos durante la adaptación (sino que preguntan donde habitaen algunas hormigas o algunas abejas). También, urante el embarazo entre los ovíparos de cualquier familia, no está claro aún el efecto modificador permanente que el feto causa en la madre (incluyendo reducir la capacidad de adaptarse ella misma y reducir su longevidad) mientras crece el feto se benficia adaptándose a base de cambiar (crecer) a las condiciones uterinas de la madre o la capacidad de adaptación que la madre puede fallar en trasmitirle al feto cuando este muere sin llegar a abandonar el útero sobre todo si el feto no se ha originado defectuosamente y aún, quizás, en ese caso.

  • George R Porta

     
    No creo en el destino como predeterminación. Tampoco creo que cada uno crea su propio destino en el sentido de que solo con nuestras propias fuerzas construyamos la existencia. Creo que siempre debemos, de aquello que reconocemos en nosotros mismos, una enorme cantidad a otras personas. Ese sentimiento me parece que quede bien sintetizado en la expresión ignaciana de agradecer «por tanto bien recibido.»
     
    Querido amigo Antonio, no sé quién haya temido que te fueses al campo o a la playa en pos de la soledad y el silencio. En algún momento la muerte te alcanzará como a todos y quizás Atrio te sobrevivirá (y ojalá que así sea), pero no comprendo quién haya podido temer que fueras libre si siempre seguramente lo has sido.
     
    1. Sobre tiempos reservados a hacer ejercicios espirituales. Soy uno de esos que necesita periódicamente alejarse y lo hago tan a menudo como puedo y ojalá pudiera hacerlo definitivamente, pero no tengo los medios para ello. Cuando me muera no dejaré ninguna obra que marque mi paso por el mundo y muy probablemente me complacerán mis amigos olvidándome pronto. Mi ausencia no causa interrupciones. Unos nacen para empeñarse liderando el adelanto del mundo y otros nacemos para ser solo peones. Siempre recuerdo cómo en los molinos de maíz de la vega de mi familia, los campesinos molían el grano entre dos piedras y se originaban dos clases fundamentales de maíz molido. El grano que caía en el centro, cercano al eje se volvía un polvo fino para hacer «los tamales envueltos» utilizando las hojas que cubren la mazorca. Otro poco se movía hacia el borde de las piedras del molino. Las gallinas y polluelos aprovechaban para comerlo. En inglés se le a ese más grueso que rodaba «roll-on». La cubanización del término es «rolón». Uno es tan maíz como el otro. El fino para la gente, el grueso para los pollos, pero ambos son nutrientes. Algunos somos roll-on y podemos ser felices así.
     
    2. ¿Es necesario el silencio? Yo lo necesito y lo busco, hasta me lo procuro en mi propia casa. Muchos amigos requieren los grupos para hacer sus retiros y necesitan escuchar música para poder concentrarse. La diversidad es natural.
     
    3. Sobre las posturas y técnicas. No puedo echarme horizontalmente porque me adormezco. Me va mejor la postura erecta con o sin respaldo y cuando podía, porque mi hermosura corporal ya no me lo permite, me gustaba lo que después descubrir como la postura del «loto». También me ayudaba mucho el banquillo zen de los monjes. Eso también es historia porque la artritis me quitó las rodillas hace mucho.
     
    Ojalá, querido amigo que siempre seas tú. Te tengo por la personificación del encuentro y la acogida. Me consta.
     
    Un abrazo cordial.

  • Asun Poudereux

    Muchas gracias, Antonio.  Creo que das en el clavo con este tema tan íntimamente humano y universal, como es buscar nuestro propio destino.      
     
    No creo que el encuentro se realice, si la búsqueda queda circunscrita tan sólo a lo que erróneamente pensamos nos ha de venir y nos viene de fuera de nosotros mismos.                                               Toparse con él, el sentido de la propia vida,  no está tan lejos como lo que teníamos previsto desde los ojos de este controvertido mundo, ya que afortunadamente nunca se va de vacaciones nuestro espacio interior y las posibilidades inmensas de despertarnos a él.      
     
     
    Y en cuanto a acoger y aceptar lo que se nos ha ido ofreciendo y va acaeciendo,  a veces, es el turbulento mundo lo que finalmente lo facilita,  por el vacío inquietante de su sentido, como también puede retrasarlo e incluso impedirlo, sobre todo si nos aferramos a que ha de ser en unas condiciones que se nos acomodan más favorables.  
     
     
    Así mismo,  aislarse del mundo y del ruido que lleva consigo es,  en cierto modo, darle la espalda, ponerse a la  contra de lo que va surgiendo, que, sin  la menor duda y por experiencia, siempre tiene un porqué su  juego inesperado.                               Como también,  desear  sólo  ruido, movimiento y actividad como lema de vida, es otro modo de huir de la propia interioridad que anhela nuestro encuentro con la realidad que entraña la vida.                                                  
     
    Y cuando al fin el miedo no nos impide mirarla de frente, nuestra interioridad,  y anclar en ella, no se cierran las puertas a la vida, las abre de par en par, porque nada llega a ser un antojo ni un estorbo. Quiero decir con esto,  que allá donde se esté y con quien se esté, se está presente, nada es ni llega a ser una verdadera molestia,  sino lo que se rechaza,  y poco a poco todo va encajando, al ir dejando que sea a través nuestro y de todo otro,  en inter-relación.
     
    Huelga las  imposiciones y los requerimientos egoístas previos.  Las causas del desencuentro hay que buscarlas, las más de las veces,  en uno mismo. Porque nada se desecha ni se tira. No  es difícil de comprobar. Ahí están intencionadamente enmascaradas y/ o arrinconadas confiando en  dejar de ser ignoradas. Lo comprendamos  o no. 
    ¡Pero al fin, qué descanso interior!   
                                               
    Un abrazo cariñoso y muy agradecido. 

  • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

    Me encanta como expones en este texto, las mil formas que puede haber para entrar en contacto con uno mismo.

    Y es muy cierto, que no hay una regla única para llegar…ha donde cada cual quiera ir.

    En mi vida antes, necesitaba el silencio, para comprender mejor aquello que bullía en mí; hoy, mi “método” o forma, es parar el tiempo necesario, para abandonarme en aquello Vital… que es el Misterio que me rodea.

    Me ha interesado mucho más, conocer el porqué, de lo que sucede en mí, para comprender lo que hago en determinados momento de mi vivir.

    Y siempre ha sido muy enriquecedor; porque cuanto mejor me conozca, mejor comprenderé mis acciones.

    Ahora… debe ser la vejez… solo ansío, saber que estoy enraizada en el Misterio de la Vida … me llena de calma … comprendiendo mi caminar y asumiendo mis debilidades y fracasos, y agradeciendo sin límites, todo cuanto bueno ha sucedido en mi vida.

    ¡Claro! Que mi vida, es sencilla, sin aspavientos; pero muy rica por todas las personas que han pasado por ella… ¡Dándome Vida! Y que jamás sabré o podré agradecerlo totalmente.

    Así, que mi caminar ahora, es todo agradecimiento; he aprendido a desterrar la “maldita culpabilidad” porque solo sirve para frenar la vida, y encerrarte en un tío vivo sin sentido, que además de marear, te saca de la realidad cotidiana.

    Nada me apesadumbra, nada me preocupa, estoy:

    ¡En paz!

    Dando gracias a cada paso… y en ese agradecer, estáis cuantos intervenís en Atrio, algunas personas muy en especial.

    Un abrazo entrañable a quienes lo quieran recibir junto a mi incansable gratitud.

    mª pilar

    • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

      Una pequeña aclaración:
      ¡Sí! me preocupan las cuestiones de injusticia.

      El empoderamiento del capitalismo, y todo el mal que lleva consigo; el sufrimiento de quienes son carne de cañón para el poder inmisericorde.

      Toda clase de esclavitud, explotación; el mal trato a la tierra, el aire el agua… eso me pesa tanto, que no se como poder ayudar de manera que llegue a quienes peor lo pasan en este mundo tan dolorido.

      ¡Y la política!

      Es vergonzoso verlos como se reparten el “pastel del poder” sin importarles un carajo el dolor y la necesidad del pueblo sencillo, porque ellos … los poderosos … no lo dejan crecer.
      mª pilar

  • Gonzalo Haya Prats

    De acuerdo con no confundir los medios con los fines. Los medios son válidos en la medida en que ayudan a conseguir los fines, pero los medios dependen mucho de la personalidad y de las circunstancias de cada uno; y eso vale de las posturas, la respiración, incluso del silencio. Yo no comprendía cómo mi hija podía estudiar con la música puesta, pero ella sacaba buenas notas. Y en cuanto al dualismo entre acción y contemplación, Ignacio de Loyola recomendaba ser “contemplativos en la acción” (¡perdón por las comillas! También esto es un medio).

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