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Apariciones entre interrogantes – 4

  1. Del miedo a la cueva de bandidos

Los primeros momentos de los discípulos sin el Galileo fueron de indecisión; pasos torpes y desatinados. De la etapa inicial caracterizada en Marcos por el miedo de las mujeres:

“Salieron huyendo del sepulcro del temblor y el espanto que les entró, y no dijeron nada a nadie del miedo que tenían” (Mc 16,8),

el grupo de seguidores pasó a reafirmarse en su obstinada idea de la supremacía de Israel. Y, en consecuencia, se aferraron a la religiosidad cobijados bajo la seguridad del templo, la “cueva de bandidos”. Así lo atestigua el final de Lucas:

“…volvieron a Jerusalén llenos de alegría. Y estaban continuamente en el templo bendiciendo a Dios” (Lc 24,53).

  1. Rumiando qué hacer

Al comienzo del libro de los Hechos, Lucas aporta otros detalles para confirmar esta situación. El Galileo se aparece a los discípulos y permanece con ellos una totalidad concreta (cuarenta días) de tiempo, la duración que necesitan para madurar en sus convicciones y comenzar su andadura. En eso andaban sus cabezas sembradas de dudas. Lucas lo explica diciendo que el Galileo les habló de su proyecto:

“…dejándose ver de ellos durante cuarenta días, les habló acerca del reino de Dios” (Hech 1,3).

Una manera de decir que pasaron una cuarentena devanándose los sesos; recapacitando qué hacer respecto al proyecto del Galileo.

  1. Y ellos, erre que erre

Pero el grupo de seguidores no solo seguía a distancia del proyecto, estaba situado en el polo opuesto. La propuesta del Galileo marcaba una ruta a seguir. El colectivo de discípulos deambulaba indeciso por la otra orilla. Dos itinerarios muy separados entre sí. El proyecto exige una praxis social. El grupo apuesta por la pasividad. Guarecido bajo la bóveda religiosa, se plantan al acecho de una intervención divina y una nueva aparición excelsa del ejecutado. Siguen pensando en sus posibles posiciones de poder. Ellos miran hacia arriba. El proyecto, atento al suelo, requiere hacer camino. Están acomodados en la inmovilidad religiosa:

“Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? (Hech 1,11)

A pesar del mucho esfuerzo realizado por el Galileo animándoles a tomar la iniciativa y abrirse paso con una manera de hacer acorde a su enseñanza, ellos no salían del sueño nacionalista y aguardaban todavía el momento portentoso en el que Israel conseguiría la hegemonía política:

“Señor, ¿es en esta ocasión cuando vas a restaurar el reino para Israel?” (Hech 1,6).

Después de tanto tiempo con él, no se habían enterado. Lucas amplía con detalles el posicionamiento del colectivo. Los términos que utiliza desbordan expresividad:

“Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cercano a Jerusalén, a la distancia que se permite caminar un día de sábado. Cuando entraron, subieron a la sala de arriba donde se alojaban; eran: Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo, Simón el Fanático y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, con las mujeres” (Hech 1,12-14a).

No se sitúan como el Galileo fuera de la ciudad (“el monte de los Olivos”), sino en la misma sede político-religiosa (“Jerusalén”) donde dictaron sentencia de muerte contra él. No se han liberado. Continúan encadenados a las estrictas normas judías (“sábado”). Se han establecido en el lugar fijando allí su actitud de espera (“la sala de arriba”). Hasta se ha trastocado la lista de los Doce. No se nombra por parejas de hermanos, sino por orden de autoridad. Prevalece el rango; no, la hermandad (“Pedro y Juan, Santiago y Andrés…”). No se han adherido al proyecto del Galileo, están aferrados a la religión y sus formulismos cultuales (“la oración”).

Las mujeres aparecen al final de esta presentación de Lucas. La recensión denominada ‘occidental’ (Hechos se puede leer en dos recensiones, cosa que no ocurre con ningún otro libro del NT) afirma que ellas son las mujeres de los Once acompañadas de sus hijos.

  1. ¡Otra vez María y los hermanos!

El conjunto de seguidores se muestra estático. Unido a ellos, se nombra sorpresivamente a otro pequeño grupo nunca antes asociado a los discípulos y tampoco mencionado más tarde como tal colectivo. Una nueva aparición de la familia del Galileo:

“…además de María, la madre de Jesús, y sus hermanos” (Hech 1,14b)

Por Mc 6,3 y su paralelo Mt 13,55 conocemos los nombres de los cuatro hermanos: Santiago, José, Judas y Simón. La reaparición de los allegados causa sorpresa. A excepción de Santiago, de ese colectivo no quedará ni rastro en el libro de los Hechos. Se habló por primera vez de ellos por su intento de reconducir al Galileo al ordenamiento legal y religioso. En esta ocasión, confirman mantener su pronunciamiento en favor del orden establecido. Pero, ¿qué objetivo persiguen ahora? Si nunca se presentaron unidos al conjunto de seguidores, ¿qué propósito les ha movido a hacerlo cuando está ausente el Galileo? ¿Por qué se sitúan en primera línea en el momento crucial en que los seguidores están a punto de tomar decisiones respecto al camino a seguir? ¿Qué papel desean asumir?

  1. A primera hora y en primera fila

Los congregados imaginaban próxima la irrupción del ideal y definitivo Israel. Se imponía estar preparados para su llegada. El pueblo restaurado abría nuevas posibilidades de acceder a posiciones aventajadas. Disponer de un espacio de influencia requería acudir a primera hora y colocarse en primera fila. No estaba fuera de lógica pensar que la condición de familiares podía favorecer al grupo de allegados. Quizás se le reconocerían ciertas prerrogativas por esa circunstancia. Ellos lo saben. Todos lo saben. Pedro es el primero en ser consciente de ello. De ahí que, en un contexto de predisposición unánime al reconocimiento de un nuevo Israel, Pedro tome la palabra:

“Uno de aquellos días Pedro se puso en pie en medio de los hermanos (había una multitud como de ciento veinte personas -múltiplo de 12 = Pueblo numeroso- reunidas con el mismo propósito) y dijo:” (Hech 1,15).

 

  1. Pedro los descarta

Buscaban sustituir al traidor Judas para restaurar también el grupo de los Doce. A ellos les competía la máxima responsabilidad del nuevo Israel. Pedro trenzó una jugada redonda:

“Por tanto, uno de los hombres que nos acompañaron todo el tiempo mientras vivía con nosotros el Señor Jesús, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que se lo llevaron a lo alto separándolo de nosotros, uno de esos tiene que ser con nosotros testigo de su resurrección” (Hech 1,21-22).

De un plumazo, descartó a los hermanos del Galileo. Los límites marcados por Pedro les excluían. El duro de mollera anduvo listo y amplió los márgenes al máximo. Desde la primera linde, la del Bautista, hasta el tope último: cuando lo perdieron de vista. ¿Por qué? Posiblemente no se fiaba de ninguno de ellos. Nunca habían acompañado al Galileo.

La elección recayó en un tal Matías, del que nunca más se habla en el NT. Sin embargo, pese a haber sido descartado por Pedro, Santiago aparece en la tradición recogida por Pablo como personaje influyente. ¿Qué otra u otras circunstancias propiciaron que conquistara esa condición de tan alto reconocimiento?

  1. Atados y desunidos

El colectivo instalado en Jerusalén no acababa de soltar amarras. Mantenían los nudos atados bien firmes a la ideología y la religiosidad judía. Las rigideces de los miembros propensos a mantener este formato institucional generaron las primeras grietas. Los integrantes inmigrados de lengua griega no tardaron en sufrir el menosprecio. Los más vulnerables se llevaban la peor parte:

“Por aquellos mismos días, al crecer el número de los discípulos, se produjo una protesta de los de lengua griega contra los de lengua hebrea, a saber, que en el servicio asistencial de cada día desatendían a sus viudas” (Hech 6,1).

El desprecio a los más insignificantes mostraba la latente y profunda división interna, signo evidente de la absoluta contradicción entre las actuaciones del colectivo y el proyecto del Galileo.

  1. La aparición del proyecto

Fueron los inmigrados helenistas que se alejaron de las fronteras de Israel quienes rompieron todos los lazos con el sistema religioso e ideológico judío. La libertad cobró forma. Y al igual que hizo el Galileo, desecharon la reforma y optaron por la alternativa. Y presentaron el proyecto a los griegos:

“Pero hubo algunos de ellos, naturales de Chipre y de Cirene, quienes, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablarles también a los griegos, dándoles la buena noticia del Señor Jesús (Hech 11,20).

Aquí se habla otro lenguaje. Aparece la expresión: Buena Noticia o Evangelio. ¡Asociada al nombre de: Jesús! La alusión a Marcos es inconfundible. Responde al título de su obra:

“Comienzo de la Buena Noticia de Jesús…” (Mc 1,1).

El primer evangelio escrito, el de Marcos, había dado el primer fruto. Este hecho, además, -cuenta Lucas- estaba avalado por la más alta instancia. Señal inequívoca de que seguían con fidelidad el Proyecto. Ese era el camino:

“Como la fuerza del Señor los sostenía…” (Hech 11,21).

La comunidad de Antioquía fue pionera en poner en marcha el proyecto. La manera de identificar y dar nombre a sus integrantes confirmaba que se habían desvinculado por fin de la influencia religiosa judía:

“…y fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados ‘cristianos’ (Hech 11,26b).

  1. Pedro se libera

El discípulo más testarudo, destacado por su vehemencia, negado una y otra vez a aceptar la propuesta del Galileo e incondicional de las promesas del AT sobre la supremacía política de Israel, logró desligarse al fin de sus ataduras, abandonó de una vez por todas su apego al ideario religioso y nacionalista y se entregó de lleno al proyecto:

“Ahora sé realmente que el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de toda la expectación del pueblo judío” (Hech 12,11).

Una vez libre, no acude a la comunidad oficial de Jerusalén. Se encaminó a otra. Resulta desconocida para los lectores. Se ubica en una casa también ignorada. El domicilio no se significa por ningún personaje influyente. Tampoco la lidera alguno de los apóstoles. Ni siquiera se habla de responsables. Tiene como referente a una persona anónima. ¡UNA MUJER! Se llama María. Es otra María. Se la reconoce por ser la madre de Marcos:

“Una vez que cayó en la cuenta fue a la casa de María, la madre de Juan, el llamado Marcos” (Hech 12,12).

Los interrogantes surgen solos: ¿Por qué no acudió Pedro a la comunidad de referencia? ¿No era ese su sitio? ¿Acaso renunciaba a ser la cabeza de los Doce? ¿Dónde se hallan los otros Once? ¿En qué situación queda el centro de operaciones? ¿No lo debilitaba con su ausencia? ¿Quién ocupa entonces la posición que le corresponde a él?

 

9 comentarios

  • oscar varela

    Hola!
    Leo de Salvador respondiendo a Gonzalo:
    – “Es una lástima el atraso que tenemos en la comprensión del NT”-
    ………………………….
    Aprovecho a reiterar una inquietud que, como al desgaire, fui sembrando en algún desapercibido Comentario.
    Se trata de considerar la inmejorable condición en que se encuentra ATRIO de sub-sanar, algo al menos, el “atraso” señalado.
    ¿Se animará alguien a compilar los Escritos de Salvador Santos y
    editar en papel (Libro) para su difusión?
    Entiendo que esto no lo puede hacer sino una Editorial con capacidad distributiva, que es la clave de que algo funcione en ese ámbito.
    Luego y así, vendrá la utilización ampliada de la comprensión del NT deseada.
    No dudo de que sería una “Buena Noticia”.

    • Mª Pilar

      ¡¡¡Lo sería… si yo pudiera… lo haría con sumo placer!!!

      ¡Gracias Oscar!
      pili

    • Antonio Duato

      Hola Oscar y demás amigos de Salvador!
      ADG-N tiene licencia editorial y podría publicar y comercializar el libro que compilase los escritos de Salvador en ATRIO y otros.
      Pero tengo que advertir:
      –1. Que no podemos en este momento exponer ni euro en esta edición. Debería ser con una aportación a fondo perdido que cubriera los gastos de publicación y difusión. La experiencia es que estas publicaciones en papel consumen muchos gastos y producen pocos réditos. Por eso cada vez son más raras nuestra publicaciones de libros y nos reducimos a Iglesia Viva por el colectivo de suscriptores que mantiene, algunos desde hace 50 años…
      –2. La capacidad distribuidora que tenemos es poca. Tendríais que ser vosotros quienes la gestionaseis. La librerías no dan ninguna atención preferente a libros que no provengan de grandes editoriales y acepten grandes descuentos.
      –3. Sin renunciar a aceptar el encargo en último caso, ¿no sería mejor que se interesara por ello una editorial bien constituida: Verbum Dei de estella, Sal Tarrae de Santander, Sígueme de Salamanca, Desclée de Bilbao…? El anterior editor de Salvador se retiró por problemas parecidos a los nuestros.

      Luego, si alguien tiene otro contacto para interesar a otra editorial, ¡adelante!
      Y si queréis contar nosotros, estudiad los límites y condiciones que he propuesto.
      Saludos y abrazos a todos.

      Y para atrieros de Madrid: el próximo jueves 17, hacia las cinco, participaré en un Simposio organizado por la universidad para estudiar la Asamblea Conjunta de 1971. El tema que me han asignado es “El ambiente eclesial en España de 1966 a 1971”. Será la segunda intervención de una sesión inaugural que empieza a las 4 en el Colegio Mayor Méndel, c/ rector Royo-Villanova, 6, de Madrid.

      Está vez iré muy ocupado y no puedo convocar reunión. Pero si alguien aparece por allí nos abrazaremos y os lo agradeceré mucho.

      • oscar varela

        Ok y Gracias Antonio!
        Es así nomás!
        Aprovecho para reiterar que sigue siendo ATRIO quien ha abierto esta posibilidad ventanal de aire nuevo; e.d., una “Buena Noticia”
        Por mi parte no me doy por vencido y sigo soñando esa u otra posibilidad. ¡Ya aparecerá! – ¡Vamos todavía!
        PS.: en poquito nomás las “espiritualidades” estaránfrente a las Pantallas de Rusia 2018.

  • Pedro Bosch

    Veo difícil que, habiendo visto fracasar al Maestro, en la crucifixión, ninguno de sus hermanos o familiares quisiera asumir un papel protagonista con vista a una hipotética creación de un “reino” que,  faltando Jesús, todos los que lo pretendían han huido o se han escondido (Juan habla en sus apariciones que “estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos).

    Tan solo se hace referencia a Santiago, el hermano del Señor, que aparentemente no tenía propósitos de medrar, porque después será decapitado.

    Todos los que lo siguieron, con posterioridad a la Cruz, lo abandonan y será mucho más tarde, cuando paulatinamente van descubriendo en su interior que aquel Jesús que vivió con ellos, que comió y bebió, hablándoles de que lo iban a matar (consecuencia de su forma de vida), estaba vivo en sus corazones, cuando serán capaces de dar testimonio de él.

    No tenemos constancia de que hubiera más hermanos o familiares involucrados en el anuncio del Reino de Dios, pero si los hubo lo que les tocó fue la muerte, como a sus discípulos.

     

  • Mª Pilar

    ¡¡¡Wau!!!

    Cuantos recuerdos se agolpan en mi mente y mi corazón.

    Recordar a Juan Mateos y L. Alonso Schökel, es para mí un privilegio.

    Anotar que: L. Alonso Schökel, fué admitido para estudiar junto a los Rabinos judíos los papiros de los siglos II y III, y pergaminos en piel desde el siglo V etc. ect. hasta el final de sus días; de hecho a L. Alonso S. quienes le conocían… le llamaban Rabino, porque su aspecto, era muy  parecido a ellos.

    Todo está explicado antes de cada cap. en su N.T. y en la Biblia del Peregrino. Porque L. A. Schökel hablaba en sus idiomas. Mateos no tengo seguridad, pero Salvador lo puede aclarar, si alguna persona tiene interés.

    No estamos hablando aquí, de seguidores de a pie… como yo… que el Proyecto del Galileo me llamó desde muy temprana edad, y solo he buscado desde entonces conocerle… desde su Mensaje. Escuchando a  personas increíbles que he tenido el gozo de conocer; grandes profesores, y grandes enamorados de ese Proyecto, porque lo vivían con una plenitud, que atraía a muchas personas de toda clase y condición.

    He sido… soy, una mujer premiada… no por mis virtudes, sino porque había-hay, un llamada incansable en mi interior, para conocer y hacer vida es Mensaje… en mi caso, con muchas limitaciones, pero con una fuerza que me viene de ese mismo Mensaje.

    Al leer este cap. caigo en la cuenta que..:

    ¡Las “cosas” no han cambiado mucho!

    Y a un tiempo, renace en mi la esperanza… porque sigue habiendo profetas incansables, por resguardar lo crucial de es hermoso Mensaje.

    Cada día, me llama más esa frase, que sale muchas veces a lo largo de los evangelios..:

    ¡Los márgenes-la diáspora!

    Creo, que son todas esas personas, que a lo largo de la historia, han sido fieles a pesar de estar como abandonadas, perseguidas, silenciadas, excluidas, del hermoso gozo de pregonar, y aun así… no han dejado de hacerlo:

    ¡La Buena Noticia!

    Una noticia, que no casa con el poder, el templo como negocio, la riqueza excesiva, la esclavitud, el mal hacer, en cualquier situación por pequeña que pueda parecer.

    ¡No se puede “servir” a dos señores…!

    y ¡Gracias Padre… porque has ocultado esto a los sabios y poderosos y se lo has manifestado a los pobres y humildes!

    Como pedro, hay que salir de los recintos que nos oprimen, que no nos enseñan a pensar, decidir, protestar cuando esto sea necesario.

    Y trabajar sin descanso, porque la mies es mucha y pocas las personas dispuestas… a comenzar de nuevo y:

    ¡¡¡Vivir de otra manera!!!

    Este camino es… más complicado, pero hermoso, porque hace que aquellas personas que están atrapadas..:

    ¡¡¡Vivan, se levanten, resuciten!!!

    ¡Gracias Salvador por este huracán de esperanza, gracias!

    Ya sabes… en este ambiente me muevo como pez en el agua… ¡feliz y llena de esperanza!

    Cierto que este mundo, parece de nuevo, estar sumido en la más negra oscuridad… y me refiero en todos los ámbitos en general.

    pili

  • Salvador,

    Te admiro profundamente. A ti y a tu compañero de trabajo  Mateos.  Sois unos luchadores contra corriente, pero una corriente tan fuerte que es imposible vencer. Y sigues. Eso es lo que te hace grande. Y si el señor Mateos tuvo problemas con su trabajo y se mantuvo en sus ideas y no se dejó amilanar, no se rindió ante el poder eclesiástico, para mí modesta opinión de alguien que no entiende mucho de estas cosas, es todo un ejemplo a seguir. No tendríais razón en todo, porque nadie la tiene nunca totalmente, pero únicamente se veta lo que se teme. Eso de las pocas cosas que tengo claras. Y también tengo claro que la única manera de avanzar es replanteåndose ideas que se han quedado obsoletas. Pero hay que ser fuerte. Quizás la fuerza viene de pensar que es justo y necesario, como dicen en misa, que las personas normales también  sepamos.

    Un camino difícil, pero estoy segura de que te permite llegar al final del día cansado pero tranquilo y podrás dormir y soñar con angelitos.

    Me encanta lo que dices en estos artículos. Me está gustando un montonazo tu libro y este verano buscaré la traducción del nuevo testamento y lo leeré.

    Gracias por tu trabajo. Hay bastantes personas que te lo agradecemos.

    Un abrazo

    carmen

  • Gonzalo Haya

    Creo que en este cuarto capítulo pasamos de la interpretación de los textos -de lo que el redactor de aquellos textos quiso decir- a una razonable suposición de lo que probablemente ocurrió (que no se libra de la influencia de una posición global previa). No sé si ya hay algún trabajo que argumente esta reconstrucción histórica, sobre todo teniendo en cuenta el poco rigor descriptivo del libro de los Hechos. Por ahora es una estimulante invitación a reflexionar qué ocurrió en aquellos momentos cruciales de la transición, que han marcado hasta nuestros días el desarrollo del proyecto de Jesús.

    • Salvador Santos

      Hola Gonzalo

      Encuentro normal que este capítulo IV parezca construido a base de suposiciones. E, incluso, la consideración de estar escrito bajo el influjo de posiciones previas.

      Sin embargo, ni esta explicación es actual, ni un invento de última hora. Se sabe desde 1974 cuando finalizó la traducción del NT de Juan Mateos. Una traducción que tardó más de diez años en realizarse. Para decirlo con brevedad, lo único previo fue el conocimiento profundo de las lenguas que moldearon el texto original, los análisis semánticos, filológicos, lingüísticos, estudios exegéticos y conocimiento de las disciplinas exigidas para una tarea de este calibre.

      Esta traducción es básica. Por ella hay que empezar. Está publicada en Ediciones Cristiandad. Se puede conseguir allí. Debe costar unos diez euros. Las explicaciones adicionales al texto no tienen desperdicio. Transcribiré literalmente algunos detalles relacionados con el contenido del capítulo IV de Apariciones entre interrogantes. Los resalto en negrita:

      1. Hech 1,12b: “A la distancia que se permite caminar un día de sábado”.

      “La alusión al precepto sabático y la segunda mención de Jerusalén revelan el apego de los discípulos a la institución judía”.

      2. Hech 1,13.14: “subieron a la sala de aarriba… Todos ellos perseveraban unánimes en la oración…”.

      “La estancia en la ‘sala de arriba’ y la ‘perseverancia en la oración’ sin calificativo alguno, describen la misma actitud favorable al judaísmo que había definido en el Ev. con la frase conclusiva: ‘Y estaban continuamente en el templo bendiciendo a Dios’ (Lc 24,53)”.

      3. Hech 1,21-25: Intervención de Pedro para la elección del sustituto de Judas estableciendo condiciones que descartaban a los familiares del Galileo.

      “Con esta estratagema quieren evitar a toda costa que los parientes de Jesús puedan hacer valer las pretensiones del Israel según la carne.

      Es una lástima el atraso que tenemos en la comprensión del NT. Y es una pena el boicot que sufrió. Si, además, Juan Mateos fue el traductor de los libros de tapa roja empleados en las iglesias para las lecturas. El cardenal Tarancón le hizo oficialmente el encargo. ¿Qué se temía? ¿Mantener a la gente en la ignorancia para que no temblara el poder? ¿Denegarle el derecho a saber?

      Si después del NT de J. Mateos (¡algo fundamental!) y sus amplias y precisas explicaciones deseas entrar en mayores profundidades, dímelo y te sugeriré la que es, a mi juicio, una obra esencial para comprender el libro de los Hechos.

      Te mando un abrazo.

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