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Paseando de aquí para allá, hasta llegar al más allá

        Nos decía Isidoro al enviarnos este artículo que era apropiado para estos días, con más tiempo pasadas las indispensables fiestas y a la espera del año nuevo. Desde luego, el texto se entiende muy bien, pero si se le dedica un tiempito. Gracias, Isidoro, y ánimo a todos para rumiar su regalito… AD.

 

  • A) El historiador árabe Ibn Jaldún en 1377, propuso la teoría del devenir cíclico de la historia, que es una variante precursora de la del eterno retorno. En cierto momento un pequeño grupo logra lo que llama «cohesión tribal» (asabiya), y crece hasta crear un Imperio. Pero luego en generaciones posteriores se desintegra esa cohesión tribal y el Imperio se desmorona.

           A continuación la asabiya migra a otras latitudes, donde vuelve a desplegarse como un organismo que florece y acaba nuevamente pudriéndose, y así indefinidamente.

           Jaldún es un genio admirable, a cuya estela se acogieron desde Vico y Gibbon hasta Toynbee y Spengler.

           De esta historia, me gustaría subrayar el concepto de Jaldún sobre la “cohesión tribal”, que se podría definir, como el hecho de retomar el espíritu grupal perfecto, esa dinámica social de las hordas y tribus del Paleolítico, que hizo que aquellos grupos que la alcanzaban en su plenitud, prosperaran y sobrevivieran: nuestros tatarabuelos.

           Lo que sucede es que toda evolución en el Universo, transcurre circularmente, y a un avance, siempre le sigue la acción degenerativa de la entropía social, hasta que se produce de nuevo ese salto cualitativo en otro lugar insospechado.

           Siempre el avance de la evolución se produce de forma circular, (el eterno retorno), pero siempre avanzando, como el tornillo.

         

  • B) A continuación pienso en las palomas supersticiosas. Es ya muy conocido el experimento según el cual, se mantienen unas palomas en una jaula, y aleatoriamente, se le suelta por un agujerito, un grano de maíz o un gusanito, (de los de verdad, de los que andan).

           Entonces la paloma, empieza a repetir justo la acción que estuviera haciendo, en el momento de la salida de la comida, esperando, que se vuelva a repetir ese grato suceso.

           Es un mecanismo evolutivo, que tienen todos los animales, incluidos nosotros, por los que recordamos especialmente, nuestros cursos de acción que causal o casualmente coinciden en el tiempo con la obtención de buenos resultados.

           La mente humana está organizada mediante patrones de reconocimiento y acción. Nuestro cerebro procesa de forma similar imágenes, sonidos y pensamientos.

           Según Ray Kurtzweil, nuestra mente dispone “de 300 millones de reconocedores de patrones dentro del neocórtex humano dedicados al reconocimiento de los diferentes patrones de información que componen la realidad.

           El reconocimiento de los patrones se realiza por niveles según su grado de complejidad. A mayor complejidad de los patrones, más alto el nivel de los reconocedores de patrones en el neocórtex.

           Lo importante en este proceso, es que el cerebro lo realiza todo, con un único algoritmo de reconocimiento de los patrones, (el algoritmo de Mountcastle)”.

           Y una vez realizado el reconocimiento de la realidad, lo mejor que hemos podido, buscamos el mejor curso de acción, y para ello acudimos a nuestra biblioteca de patrones de conductas, biblioteca constituída por el conjunto de los instintivos arquetipos, que Jung denominó el “Inconsciente colectivo”.

           Esta biblioteca de arquetipos es heredada genéticamente. Pero la experiencia de las palomas supersticiosas, nos indica, que estas bibliotecas de patrones de reconocimiento de la realidad, y de comportamientos-tipo, se va incrementando con los resultados de las nuevas experiencias vividas, adaptándose a las nuevas realidades que se vayan presentando.

           Cuando surge algo nuevo, no previsto en nuestros patrones, (o a alguien se le ocurre una solución más eficiente), improvisamos lo que se nos ocurre, y si el resultado es bueno, incorporamos esos nuevos patrones a las bibliotecas.

           Estos nuevos cursos de acción mejorados, se transmiten “culturalmente”, por aprendizaje e imitación, hasta que en un momento dado, de forma epigenética, o de forma “emergente” se incorpora ya al bagaje de conductas instintivas genéticas.

          Así se produce la “emergencia” de nuevos cursos instintivos de acción.

           Primero estas novedades se van transmitiendo vía imitación a los descendientes, produciendo una evolución de los comportamientos de una forma cultural.

           Posteriormente, en algún momento, en un momento indeterminado, se produce la incorporación de esos patrones conductuales novedosos, a la información genética y/o epigenética, entrando ya a formar parte de nuestra conducta instintiva, nuestro Inconsciente colectivo.

         

  • C) De los 20 millones de años, primero de primates, luego de homininos y homínidos y desde hace unos 2-3 millones de años de “homos”, (sin contar la herencia ancestral de muchos animales predecesores anteriores), hemos heredado muchos circuitos comportamentales, muy eficientes para sobrevivir, en circunstancias primitivas.

Uno de los más potentes y eficaces para la supervivencia, es el circuito neuronal, (arquetipo), de la “mente tribal”, por el cual, nuestra actividad mental individual, tiende poderosamente a subordinarse en todo momento, a una especie de supermente colectiva local, de la tribu u horda.

           La mente individual era casi nula, y todo giraba en torno a la mente tribal, que les facilitaba la supervivencia.

           Escribía Darwin en “La ascendencia del hombre”: «Una tribu que incluya muchos miembros que, poseyendo altos grados de patriotismo, fidelidad, obediencia, coraje y simpatía, estuvieran dispuestos a ayudarse mutuamente y a sacrificarse por el bien común, alcanzaría la victoria sobre otras tribus; y esto sería selección natural».

           Cuando hace diez mil años, con el inicio del Neolítico, se inició un lento proceso de individualización y el humano empezó a pensar más en él, como persona individual, se produce un cambio radical en el uso de los programas de comportamiento almacenados.

           Esta situación se ha ido acelerando, y se estima que hace unos 3.000 años, con el inicio de la Edad del hierro, el proceso ya se hizo mucho más potente, hasta los momentos actuales en que la individualización es plena.

           Pero seguimos manteniendo esos potentísimos arquetipos subconscientes, que con una gran fuerza emocional, pugnan con la racionalidad de la mente consciente, por ser elegidos, con la poderosa fuerza del instinto.

           En el devenir de nuestra mente individual, debe conformar su ética y moral personal, (las conductas a realizar ante cada situación vivida), y en muchos casos nos sentimos huérfanos de guía, de referente, de “norte”, que anteriormente nos proporcionaba la mente grupal, la sabiduría del grupo.

           Por una parte, pensar racionalmente es trabajoso, cansado, gasta mucha energía mental y además es difícil acertar.

           Y ante esa horfandad de criterio-guía claro, y ante el horror al vacío, volvemos a usar el arquetipo principal de la mente grupal, que además viene con una gran carga de energía mental afectiva (libido o elan vital), que nos proporciona una sensación muy agradable de pertenencia a un grupo, de arraigo, de sociabilidad, que es una de las necesidades mentales que citaba Maslow.

           Un poderosísimo arquetipo que hemos utilizado durante dos millones de años de humano, y veinte millones como primates, el de la mente grupal, y que en los nuevos tiempos lo cambiamos de nombre con la etiqueta de nación, equipo de fútbol, o de “Iglesia de Dios”, una comunidad a la que pertenecemos, realizando una serie de actividades comunes y en comunidad.

         

  • D) Esta realidad de la naturaleza humana, no tiene nada que ver con la polémica sobre la existencia real de Dios, o en caso de que existiera, de si interviene directamente en nuestras vidas o no.

           Es una cuestión de fenomenología religiosa, o sea de nuestra opción psicológica sobre el tema de Dios, que como representación mental individual, es un fenómeno muy real.

           (Las propiedades físicas de los seres u objetos, es lo fenoménico, y las experiencias subjetivas en relación a los seres u objetos, es lo fenomenológico).

           Todo es cuestión de modelos de representación mental. Como dicen en “Tiempo Axial”: el teísmo es simplemente un «modelo», una forma de «imaginar», de dar imagen, al Misterio que intuimos y veneramos, no un elemento esencial de la fe religiosa.

           Los teólogos podrán racionalizar bizantinamente el concepto de “Dios”, y los cientifistas, podrán científicamente señalar la carencia de pruebas de su existencia, y ni siquiera la necesidad científica de su existencia.

           Pero el fenómeno religioso, responde a unos poderosísimos factores internos profundos, que no se pueden obviar, pues tienen un alto poder afectivo.

         

  • E) Parecería que el hombre moderno actual, en el imparable proceso de individualización de su mente yoica y autoreflexiva, que le ha traído hasta aquí, vería esas fuertes tendencias instintivas emocionales de comunitarizarse, como una regresión histórica, una especie de “paleolitización”, una vuelta atrás en la historia.

           Y de hecho lo es. Constituye uno más, (quizás el principal), de los conflictos polares contradictorios, entre constituirse como un ser individual, autónomo, y creativo, o zambullirse en una comunidad, como un hombre-masa más, disolviendo su personalidad, con el pretexto de la humildad, la obediencia debida, la ovejización, o simplemente la banalización afectiva del hooligan deportivo o nacionalista.

           Señala Jorge Wagensberg que “toda idea ausente se preanuncia con una paradoja o contradicción presente”. Y esta “idea” invisible, pero cuya presencia oculta, se manifiesta gravitatoriamente en nuestra cosmovisión, mediante una fuerte contradicción, hay que deducirla mediante un esfuerzo de trascendencia de la perspectiva cognitiva, para conseguir la conciliación de opuestos.

           Existe en nosotros, una lógica tradicional dualista: esto o lo otro. Es la dialéctica fiscal acusador- abogado defensor. Y en los clubs de debates, se ejercitan los debatientes defendiendo primero una postura y posteriormente la contraria.

           Es la postura analítica, que es el primer paso, pero es incompleta sin su paralela de la correspondiente síntesis. (Es como aspirar aire y expulsarlo, como mover la pierna izquierda y luego la derecha, etcétera)

           La síntesis es un ejercicio “milagroso”, en el que se conserve lo de valor de ambas posiciones, y al mismo tiempo, se produzca una sinergia, un salto cualitativo en nuestro conocimiento: la síntesis es mayor que la suma de los componentes.

           En muchos temas sobre todo los humanísticos, debemos hacer el esfuerzo de la síntesis: es esto Y lo otro. Eso exige un cambio de perspectiva mental, y hay que tener la mente ágil para saltar de plano de perspectiva.

           La conciliación de opuestos, se produce, porque en nuestra mente se instalan parejas de valores, (objetivos e ideas válidas e interesantes), uno de ellos suele ser preterido al otro, pero ambos opuestos, y que tienden a contradecirse mutuamente.

           Es como si tienes agua y fuego. Ambos son interesantes y muy necesarios para nosotros. Pero hay que mantenerlos fuera de contacto, pues si juntas el agua y el fuego, al final, no tienes ni agua, ni fuego. La síntesis, será tener el agua en un caldero encima del fuego y entonces obtendremos además, agua caliente que puede cocer alimentos y vapor.

         

  • F) En el tema de la religión, el “caldero” sintetizador, entre agua y fuego, es la espiritualidad y el crecimiento personal de la conciencia. Por una parte, es una actividad claramente individual y creativa, y por otra parte permite conectar con unos arquetipos profundos, de sabiduría ancestral y perenne, para descubrir los significados, simbólicamente ocultos en las tradiciones religiosas.

           Esta actividad es difícil llevarla a buen puerto, en comunidades muy plurales, en que debido a la pluralidad natural de las mentes y de las cosmovisiones de cada uno, la dispersión de ideas será abrumadora y confusa.

           Esta actitud sintetizadora y proveedora de nuevas perspectivas, hace compatible la modernidad y la tradición religiosa.

           Un ejemplo, entre muchos posibles: la resurrección del Jesús muerto. Lo que constituía la piedra de toque del cristianismo, (hasta llegar a decir Pablo, que, si no fuera verdadera, nuestra fe sería vana), se ha convertido para muchos modernos, en piedra de contradicción: algo cuasi imposible de creer, sin haber habido pruebas contundentes del hecho.

           Pero todo adquiere otro sentido, si lo consideramos como una expresión simbólica de una sabiduría ancestral y profunda, anticipadora, proléptica, del futuro que espera a la humanidad. (“La manifestación de Jesucristo tiene un carácter anticipador (proléptico) de la plena manifestación de Dios al final de los tiempos – Pannenberg).

           “La resurrección de Jesús no es otra cosa que la aparición del final de la historia en el interior de la historia misma (cfr. OG 103ss; HG 42; HU 153-158; WW 220s; ST 228s). En la resurreción de Jesús como anticipación del final de los tiempos residiría justamente lo central del mensaje cristiano y su capacidad para mostrar su verdad dando cuenta de la totalidad en comparación con otras religiones y cosmovisiones – Pannenberg).

           Entonces, en el fenómeno mitológico de la resurrección, Jesús, simbolizaría, la humanidad actual, (la especie “homo sapiens”), que deberá morir, en el transcurso del proceso evolutivo universal y desaparecer enterrado en la historia, (como murieron los Neandertales y los anteriores), para dejar paso a una nueva especie evolutiva, (constituida por nuestros tataranietos), que aparecerá en la historia, de forma triunfante, y cuyo símbolo es el Jesús resucitado, claramente con una naturaleza distinta de la que tenía en la historia presente.

           Con esto quiero expresar, que entre la lectura literalista de las tradiciones del pasado y el negacionismo cientifista de toda tradición, la síntesis superadora de contradicciones, es la lectura simbólica y creativa de las mismas, apoyada siempre en lo que ya conocemos por la ciencia.

           Y cada uno hará su propia lectura personal, en función de su cosmovisión propia.

42 comentarios

  • Carmen

    Dios santo. Son ustedes un grupo alucinante.

    Y me encanta esa habilidad que tienen para refugiarse en un artículo y seguir hablando entre ustedes.

    Esto es fantástico. No había conocido nunca un grupo parecido .

    Un saludo cordial

    • George R Porta

      Estoy de acuerdo, Carmen. Atrio es un foro extraordinario y me excluyo como participante porque en realidad en él se sobran los contribuyentes mejor calificados que yo.

  • M.Luisa

    Pues yo  de estas dos frases…

    Una “Perdónales porque no saben lo que hacen”,

    dos“Compadéceles, porque no son dueños de su destino, (y para que al final lo consigan, estoy yo aquí)”.

    …me quedo con la primera frase evangélica  porque precisamente para ser dueños de nosotros mismos  es por lo que da sentido  la praxis de Jesús, sus acciones proyectadas hacia el Reino cobraban realidad.

    Por tanto, como tantas veces se repite aquí, su praxis    es la que humanamente nos realiza, si se quiere su predecesor sí  perdonaba pecados pero él vino a salvar nuestra dignidad    y con ella a nuestras acciones,  de ahí el sentido gratuito que cobra el perdón y la posibilidad de perdonarnos.  Lo que él se dio cuenta en un momento  de su vida y nos lo ofreció   todavía andamos nosotros pensando que lo lograremos  por  cuenta propia

  • Asun Poudereux

    Quiero, en primer lugar, agradecer a Isidoro el compartir  ese  gran anhelo, del que creo todos participamos. Por eso, creo que  vale la pena y el esfuerzo que pone nuestro atriero Isidoro en su interminable pasear,  combinándolo con su  andadura personal, diría yo.

    Ciertamente, querer alcanzar y tocar el Todo va con el ser humano,  aunque le sea, nos sea,  imposible,  pero nunca irrenunciable.

    Por lo que apunto a las múltiples formas- partes que  somos y que emergen  del Todo y a la vez irrumpen  en el campo de consciencia, no pueden serles, sernos extraño, aquello inmanente   que a su vez  les/nos trasciende y que en momentos de comprensión silente, sin nada que conseguir,  se  les/nos  hace casi transparente  ese  “abismo luminoso”, su estar ahí constante y en interconexión continua, con todo lo que llevamos consigo y creemos ser , somos  y que parece ya está en nosotros,  conscientes o no en la vida  cotidiana de ello.

    En esta misma línea,  creo constatar que la libertad e individualidad se ven más bien como un objeto mental más, cuando el propio sujeto se ve a sí mismo como un objeto,  el objeto que re-crea su ego,  al prescindir del amor al que ignora y  del que se separa,  comparando y discriminando,  y desde el que osa  proclamar,  autoproclamarse  su libertad. ¿De quién?

    Al decir,  así mismo, que la consciencia irrumpe en nosotros, en todo  lo que nos conforma,   es que de ella surge todo nuestro ser, en ella estamos y al mismo tiempo somos  un campo abierto de consciencia.  Además  parece que  la consciencia incluye, integra y trasciende lo que la mente egoica  separa,  no se confunde con  ella, aun siendo como es la mente una herramienta operativa eficaz y necesaria en las funciones que le son propias. El ser humano  en su evolución  y crecimiento  individual puede identificarse con la mente y con el cuerpo,   como lo que es todo él,  lo que en ambos casos le crea un problema  de desajuste la  reducción de su identidad al quedarse confundido y limitado en la que se re-crea, él mismo, con todas sus consecuencias psíquicas y somáticas, y las que están por emerger.

    Quisiera  decir a modo de conclusión, que dependiendo de nuestra no-identificación con los objetos, incluido  especialmente el objeto-sujeto, en mayor o menor medida,  se va ampliando y profundizando en el modo de ver y conocer  la realidad.
    Y no creo que sea un maratón.  Tampoco veo  que sea un paseo  de distracción sin poner máxima atención. Lo siento más bien como un poner los pies en tierra, alineándose en el camino a la vida que es, a la vida que somos.
     A todas las personas atrieras os deseo de corazón Feliz 2018.
     

    P.D.- Sitúo aparte este comentario de los dos comentarios últimos de George e Isidoro, al ser escrito antes de leerlos.

  • Isidoro García

    Tradicionalmente se decía que el humano se componía de cuerpo y de alma. Esta idea parecía clara. Cuerpo sería todo lo “material”, (el hardware), y “alma” sería lo inmaterial en el humano, o sea su actividad mental, pensamientos, sentimientos, imaginaciones, etc.

    Los conocimientos de la ciencia, nos dicen que todos los seres vivos, además de su cuerpo biológico, tienen también unos programas de comportamiento con respecto al medio ambiente en el que se encuentran. Un mísero ser unicelular, tiene un software de comportamiento, con sensores para detectar lo que hay fuera de él, y en consecuencia, huir de un peligro, o acercarse y englobarlo en su membrana, y digerirlo.

    Y los animales superiores, en su cerebro, disponen igualmente de programas comportamentales, y de una capacidad de aprendizaje por imitación, que da lugar a una cultura, aunque sea minúscula.

    Toda esa actividad mental “animal”, diríamos que es asimilable al cuerpo, a lo “somático”, que engloba, además del hardware biológico, las normas de comportamiento estrictamente biológicos de dicho hardware.

    Pero el humano, tiene un plus más. Por una parte tiene una mente consciente, de nivel cuantitativo, (y por ello a su vez, cualitativo), muy superior al de los animales superiores, (primates), y capaz de razonamientos complejos, y de una gran capacidad de creatividad y aprendizaje.

    Pero además, y fruto de su experiencia acumulada en estos doscientos mil años de avatares, se le ha ido generando un programa comportamental sapiencial específicamente humano, que se ha unido al resto de programas comportamentales biológicos en la mente subconsciente, todos ellos transmitidos y heredados genéticamente.

    Por ello, esa definición del humano, como lo somático y lo psíquico, creo que es insuficiente. Porque estrictamente hablando todos los seres vivos tienen su mundo psíquico, expresado en un sistema de interpretación del entorno, y unos programas comportamentales ad hoc.

    Lo que es exclusivamente humano y lo que caracteriza por ello como un componente esencial de su naturaleza, es ese doble plus de psiquismo: la racionalidad, y el programa comportamental exclusivo de la especie humana.

    Este programa comportamental exclusivamente humano, que se activa inconscientemente, y mediante las claves cognitivas de cada individuo, es lo que se podría denominar el “alma” del hombre, y otros lo denominan su “espíritu”.

    Este programa conductual inconsciente, los creacionistas creen que es un añadido de Dios al animal humano, (el hálito o soplido vivificador), pero los más modernos pensamos que es fruto de las leyes emergentes de evolución de saberes aprendidos, (una especie de lamarckismo), fruto de las Leyes generales del Universo, que los cre-yentes, creemos surgido directa o indirectamente de “Dios”, sea ese Dios, lo que sea, que no lo sabemos.

    Meter lo somático y lo psíquico como nuestra dualidad de nuestra naturaleza, es muy poco clarificador, porque todo lo psíquico, es un efecto de los somático, y estrictamente hablando, hasta los seres unicelulares tienen actividad “psíquica”, (software).

    Y por otra parte, si lo miráramos desde el punto de vista involuntario = instintivo = somático, y voluntario = psíquico, tampoco funciona, pues la actividad psíquica tiene una parte voluntaria, (racionalidad, mente consciente), y una involuntaria, (toda la mente subconsciente, con sus emociones y arquetipos heredados).

    Quizás al final, va a tener razón la doctrina tradicional, de que el hombre es cuerpo y “alma”. En donde el cuerpo se refiere a todo lo biológico animal, con sus sistemas de comportamiento adecuados a cada especie, y el “alma”, sería únicamente lo estrictamente intrínseco del humano.

     

    Respecto al tema de la libertad, que suscita el amigo George, es un tema muy complicado. Espinoza dice: “La libertad es la necesidad conocida”.

    Por eso, si conocemos la necesidad, la podríamos desactivar. Esto conlleva que la libertad sería un valor deseable que se obtiene solo con el conocimiento de todas las circunstancias del caso, lo cual es muy difícil.

    Por eso Albert Einstein decía: “En modo alguno creo en el libre albedrío en sentido filosófico. Todo el mundo actúa no solo bajo compulsión externa sino también de acuerdo a una necesidad interna.

          La frase que Schopenhauer decía “un hombre puede hacer lo que desee, pero no puede desear lo que quiera”, ha sido para mí una verdadera inspiración desde mi juventud, un consuelo constante frente a las dificultades de mi vida, tanto como el hecho de las dificultades de los otros, ha sido para mí una fuente incalculable de tolerancia”.

    Y esa frase de Einstein, es una de las claves de la sabiduría. No tenemos que amar “a palo seco” a los demás, o por razones estrictamente morales, que se transforman en sermones moralinizantes.

    El “amor” a los demás y lo que es más difícil a uno mismo, empieza por el reconocimiento de que todos, ellos y nosotros, hacemos lo que podemos, no lo que queremos. Y de ahí nace la tolerancia einsteniana, y el autoperdón y el consiguiente perdón a los demás.

    Y con la última chispa de lucidez, vemos que ni siquiera somos dignos de perdón, solo de compasión, de simpatía, por los “camaradas de la mina” en la que vivimos. Es la frase de Jesús en la cruz, que yo creo que está mal traducida: Se dice “Perdónales porque no saben lo que hacen”, cuando seguro que diría:

    “Compadéceles, porque no son dueños de su destino, (y para que al final lo consigan, estoy yo aquí)”.

    • George R Porta

      Gracias, Isidoro. Si pudiera hablar con Spinoza le comentaría, con todo respeto, que si conozco de una necesidad prescindible es precisamente porque no es necesario. Categorizar las necesidades es cosa superflua. Lo necesario es imprescindible y por eso se sobreentiende que haya que tener la libertad de realizarlo. No al estilo de Sartre, sino más bien de Camus: Antes de reconocer algo como necesario es preciso que éticamente sea viable y entonces la libertad no puede disociarse de la necesidad. Es claro, parece que esto que escribo será válido o no dependiendo de la ética de cada uno. Feliz 2018.

    • M.Luisa

      Entonces que sentido tiene haber metido aquí el emergentismo como dato científico que la filosofía aprovecha? Acaso, conceptualmente, emerger, surgir, se ha de entender como algo añadido por la lógica, o más bien es eso, un surgir, un emerger de la naturaleza?

      Si algo caracteriza a la realidad humana es su apertura debida a esa cualidad biológica nueva que llamamos inteligencia. En el ser humano la adaptación no viene dada por sus propiedades naturales como los animales que se ajustan al medio, sino que es algo que tiene que llevar a cabo mediante sus proyectos, propiamente aquello que la inteligencia acarrea.

      La adaptación por tanto no está “hecha” sino que hay que hacerla. En el medio animal hay justeza, su actividad, acción-reacción, se ajusta al medio. En cambio el ser humano a la vez que ha de estar justificando sus actos está construyendo un mundo.

      Por otro lado clarifiquemos un poco esto que leo de la expresión “meter lo somático y lo psíquico” que naturalmente dicho así difícilmente nos mostrará la unidad interna que los engloba. Lo somático como cuerpo no consiste en la organización de las partes sino función sistemática de todas ellas. Y esta función sistemática es distinta en el animal y en el hombre.

    • Alberto Revuelta

      Respecto al perdonarse y cómprense a uno mismo y al resto de los morrales, he contado en otro lugar hace algunos años destinados como coadjutores en la parroquia De Santiago de La Línea, fuimos a llevar el viatico, Dámaso Piña, y un servidor, a una de las madamas de fuste, que moría de un cancer terminal, y cuya casa el alcalde, don Pedro Alfageme, había hecho rodear de cinta policial para que los coches y motos no pasaran por allí y molestaran a Herminia la de los gatos. Cuando entramos a su dormitorio nos hizo merced de un cartón de rubio americano de contrabando y cuando Dámaso la invitó a arrepentirse de sus pecados, Herminia le contestó que no se podía arrepentir de haberlo pasado bien y habérselo hecho pasar bien a muchos hombres desgraciados o tristes. Entonces Dámaso le dijo que no le podía dar la absolución y el viatico sin que se arrepintiera. Después de un tira y afloja teológico y sistemici, el bueno de Damasito le propuso: “mire usted Herminia vamos a hacer una cosa, usted se arrepiente de no arrepentirse y nosotros le damos la absolución y toma usted el cuerpo del Señor”. Eran las cuatro de la tarde de un domingo del tiempo ordinario, en julio, con una levantera de cuidado. Rezamos la recomendación del alma y Herminia paso a divertirse con las Dominaciones y Potestades sin solución de continuidad.

  • George R Porta

    De nuevo acerca de la libertad, porque el articulista nunca se dió por aludido lo que allí lamentaba yo que no hubiese aclarado (me refiero a mi entrada de 27 diciembre 2017, 21:58 pm, y no le reprocho porque no es noticia que a menudo lo que apunto no es seminal, me permit remitir a una discusión famosa al respecto entre mis grandes amigos (en realidad nunca me conocieron) Albert Camus y J-P Sartre, a raíz de la publicación por el primero de su «El Rebelde» al comienzo de la década de los cincuenta del pasado siglo. Unos años después publicada Roger Garaudy, otro gran amigo mío que ni supo que yo existiese, publicó su tesis «La Libertad» (Buenos Aires, Lautaro, 1960) sobre el mismo tema de la libertad pero más cerca de J-P Sartre que de Camus porque escribió desde el ángulo materialista histórico-dialéctico y por lo tanto justificando la violencia «justa» como había hecho, desde otro ángulo Tomás de Aquino e hicieron a la sombra de éste y modernamente desde Pio XII hasta Juan Pablo II (a excepción de Juan Pablo I que malamente tuvo tiempo de sentirse pontífice).

    Para Camus la libertad solo podia ser tal con limitaciones éticas, para Sartre, la libertad era absoluta o no era. Si hubiésemos podido converser los tres, les hubiese comentado cómo decían los mismo de modo diferente, porque, en efecto, la libertad solo puede ser ejercitada en vista de lo estrictamente necesario e inevitable y lo que es obligatorio es el discernimiento de esto último que exige la más absoluta libertad de discernimiento, porque la necesidad o «necesaridad» de algo, de una acción, no puede ser discernida o decidida sin seriamente tomar en cuenta, lo más exhaustivamente posible, las consecuencias y ésto mucho más allá de la mera proporcionalidad. Por ejemplo, si alguien sufre un infarto cardiaco severo y requiere resucitación artificial pero ha firmado la decision de que no le resuciten, no importa el argumento de la santidad de la vida etc., no debe ser resucitado. Otra cosa muy diferente es otro/a persona que no haya tomado explícitamente ninguna decision al respecto aunque los facultativos envueltos sepan que incluso si le resucitan inevitablemente vivirá poco más o tendrá una existencia miserable.

  • M.Luisa

    Claro que, inevitablemente,  cuando para comprender las cosas  muy complejas las simplificamos en trozos pequeños las distorsionamos, como bien nos dice Isidoro, cohesionamos los trozos, los unimos pero con ello lo que hacemos es romper su  coherencia interna aquello que les da forma propia. Nos quedamos con los trozos pero no nos basta con juntarlos coherentemente desde fuera a modo clasista sino que nos falta  sobre todo considerarlos desde su sistema coherencial interno. Esto es lo que les da complejidad a las cosas antes de que nosotros las definamos como complejas.

    Sigo leyendo y me encuentro con algo que  ya tiempo atrás parecía haber quedado consensuado y ahora Isidoro nos lo recuerda y es que la salvación no es otra cosa que nuestra propia realización.

    La salvación, pues,  hace referencia a nuestra unidad interna, es decir consiste en salvar esta unidad que es lo que da sentido a esta  nuestra tarea humana de realización, es decir, la tarea de  autoposeernos,  llegar a ser  sí mismos, es decir con nuestro constitutivo tener  formalmente con ello poder llegar a ser.

    Ahora bien lo que me parece insuficiente es que sólo salga a la palestra o que para nuestra realización  se cuente sólo con la mente aludiendo a lo inconsciente y a lo consciente   dejando  a parte lo somático, ¡¡si precisamente lo que hay que unir  son estos dos aspectos de la realidad humana!!.

    Nuestra  dualidad no la constituye lo inconsciente y lo consciente sino lo somático y lo psíquico,  lo cual esto significa  que según  su articulación las acciones  resultantes pueden derivar en  conscientes o inconscientes.

    Para el neurólogo y emergentista Benjamín Libet, el consciente mental es una propiedad emergente del cerebro  físico que él entiende como una categoría fenomenológica no reductible a procesos neuronales aunque íntimamente relacionada con ellos.  Y esto porque los fenómenos mentales son cualidades que emergen de los procesos neuronales, tales cualidades no pueden ser predichas antes de que surjan.

    Esto es lo que  en el emergentismo se expresa diciendo que en la emergencia aparecen propiedades “nuevas” distintas de las propias de los elementos que entran a formar parte de ella.

    No todo está dado sólo en  evolución sino  que en ella va implicada también la innovación  en forma de saltos que explican las cualidades  nuevas y las innovaciones evolutivas. Lo importante aquí es advertir que se trata de saltos cualitativos y que por tanto el resultado son cualidades nuevas que no tienen que estar en el mismo nivel  de las precedentes. Este es el caso de la vida espiritual o de los valores que denominamos espirituales.

    El hecho de que proceda de la materia no quiere decir que sean reductibles a ella. Las cualidades de este tipo tienen la característica de encontrarse en un orden que cabe llamar trascendental ya que permite al ser humano situarse frente al todo de la realidad.

    No creo  inconveniente  lo dicho hasta aquí  puesto que en algún lugar de este hilo  se ha hecho referencia al emergentismo y creo que fue el propio Isidoro. No obstante me sorprende  que sus explicaciones sean dualistas como cuando  en un punto de su lectura dice que además del  desarrollo corporal del niño se produce también un “paralelo” desarrollo evolutivo de su mente.  Aquí ciertamente no hay posibilidad de emergencia alguna, es puro distanciamiento
    Bueno lo dejo aquí…ya he dicho suficiente, creo que se me puede entender. ¡No quiero haceros mártires, jaja!

    ¡Os deseo a tod@s un prospero año 2018!

    • oscar varela

      Hola M.L. e I.!
      ¿Y si la vida no fuera simultáneamente una HERIDA ABSURDA?
      Sí, ESO que llamamos AZAR?
      ……………..
      En su ÚLTIMA CURDA el beodo lo dice bien clarito:

      Lastima, bandoneón,
      mi corazón
      tu ronca maldición maleva…
      Tu lágrima de ron
      me lleva
      hasta el hondo bajo fondo
      donde el barro se subleva.
      ¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
      La vida es una herida absurda,
      y es todo tan fugaz
      que es una curda, ¡nada más!
      Mi confesión.

      Contame tu condena,
      decime tu fracaso,
      ¿no ves la pena
      que me ha herido?
      Y hablame simplemente
      de aquel amor ausente
      tras un retazo del olvido.
      ¡Ya sé que te lastimo!
      ¡Ya se que te hago daño
      llorando mi sermón de vino!

      Pero es el viejo amor
      que tiembla, bandoneón,
      y busca en el licor que aturde,
      la curda que al final
      termine la función
      corriéndole un telón al corazón.
      Un poco de recuerdo y sinsabor
      gotea tu rezongo lerdo.
      Marea tu licor y arrea
      la tropilla de la zurda
      al volcar la última curda.
      Cerrame el ventanal
      que arrastra el sol
      su lento caracol de sueño,
      ¿no ves que vengo de un país
      que está de olvido, siempre gris,
      tras el alcohol?…

    • George R Porta

      ¡Hola María Luisa! Te deseo, a ti y a los tuyos, in muy feliz 2018.

      Quizás en filosofía se pueda afirmar que la dualidad humana deba ser representada no por lo consciente-inconsciente, sino por lo somático y lo psíquico. No discutiría eso porque no soy filósofo.

      Por otra parte, la experiencia psicológica clínica separa, al efecto de formular sus diagnósticosr y estrategias de ayuda, lo consciente que la/el paciente reconoce como estar sintiendo o pensando en presente (incluso cuando de momento recuerda el pasado) de aquello otro que el terapeuta le ayuda a verificar si, en efecto, guarda asociación con ello y que el/la ha quizás reprimido (no suprimido), es decir involuntariamente «olvidado» o sumergido en lo profundo (todo esto es lenguaje metafórico al servicio de la comunicación y la cooperación) y por lo tanto se mantenía latente hasta ese momento pero influyendo en la conducta.

      La interpretación dinámica, por ejemplo, es decir la que se sirve de los modelos de mecanismos de defensa, que es solo una hipótesis de trabajo dirigida a aumentar el armamentarium del o la paciente, solo puede ser útil en el terreno de lo consciente y, como si halara el hilo de la famosa Ariadna, para poco a poco traer a la consciencia conocimientos o sentimientos ya olvidados. El método de asociaciones libres de Freud pretendía que el/la paciente por sí solo/a no solo reconociera o descubriera el extremo del hilo, sino que decidiera halarlo cuanto más mejor, descubrir los nudos y desenredarlos (no como lo hubiese hecho Alejando Magno que, el pobre, parece que muy bien que hubiera podido servirse de la ayuda de Freud frente a aquello del nudo gordiano) sino poco a poco y sin hacerse daño innecesario.

      Esta dualidad consciente—inconsciente (que pudiera incluir gradación de inconsciencia o consciencia) es la única posible en psicología. Otra cosa muy diferente es suprimir, porque no nos permitamos considerar y preferimos guardar en secreto, aunque, en variable medida, sepamos que conscientemente lo recordamos o mentimos pero negamos que así sea, mentimos al respecto.

      Por otra parte, y siempre respetando a los/as filósofos/as y su filosofía, no es fácil probar la ruptura o discontinuidad que ellos/as pueden ver entre lo somático y la psíquico. Las lesiones cerebrales o espinales prueban que no exista dicha discontinuidad y por lo tanto no debe haber una tal dualidad diferenciable. Por eso los medicamentos tan a menudo funcionan para aliviar dolencias psíquicas. La definición de esta última es objeto de argumento y Julia Kristeva escribió hace años un extraordinario ensayito sobre el tema (Cf. Madrid, Cátedra, 1995).

      • M.Luisa

        Tampoco yo soy filósofa amigo George! Acaso un poco, como todo el mundo, en lo que de la filosofía se puede experimentar, pero esto lo atribuyo a que, al defenderme bastante bien en psicología para, precisamente, con ello procurar entender mejor a los demás, pudiera haberme sucedido que este incipiente empeño me empujara a un más profundo conocimiento. Por esto creo que el orden lo percibo como que la psicología es la que te lleva a la filosofía.

        En este sentido lo que podría decirte si es que te interpreto adecuadamente es que lo ficticio, la fantasía, es decir lo irreal, de algún modo es necesario para abrirnos a la complejidad de las cosas. Por ejemplo, no recuerdo ahora dónde lo leí pero sí que lo decía el filosofo de Dalí, Francesc Pujol, y lo que allí decía era que sólo podemos acceder a la realidad a través del surrealismo.

        En nuestras construcciones necesariamente hemos de pasar por lo irreal produciéndose en nosotros una emoción muy especial que nada tiene en común con nuestras sensaciones más ordinarias o de nuestras reacciones frente a las impresiones de la vida cotidiana.

        También yo te deseo un próspero y feliz año nuevo!

  • Isidoro García

    Solo un pequeño estrambote a lo anterior.

    Así pudiera ser que funcionara en la realidad, el misterio presentido proféticamente por Bonhoeffer, del “Estamos ante Dios, pero sin Dios”. Y el aparente y contradictorio y clamoroso silencio de Dios.

    Cuando los teólogos decían aquellos de que Dios actúa según la naturaleza, a lo mejor, era mas verdad de lo que ellos mismos creían.

    Y desde luego es coherente y lógico. Si yo fuese el Dios – Inteligencia y Amor, y quisiese ayudar a mis criaturas inteligentes y atender a sus llamadas de consuelo, es muy razonable pensar que lo que haría sería crear un “contestador automático autónomo e inteligente”, que lo haga sin tener que estar permanentemente al otro lado del teléfono.

    La psicología arquetipal, apunta convergentemente con la espiritualidad de los que han dedicado su vida a ello. La Ciencia confirmaría a la Espiritualidad.

  • Isidoro García

    Muy lúcido y perspicaz el amigo Alberto en su referencia a los compañeros mártires de este hilo. Llevas toda la razón, porque a veces me pongo muy pesado.

    Iba a contestar a M.Luisa a su comentario al mío. Pero como en este intervalo he afinado un poco lo que pretendía decir, y espero que un poco más claro, primero os lo coloco, y luego ya M.Luisa, si quiere, comenta a todo.

     

    (Tratar de comprender las cosas muy complejas, es muy difícil, y para intentarlo, las simplificamos y esquematizamos lo más posible en trozos pequeños, y con ello inevitablemente lo distorsionamos.

    Es como hacer la deconstrucción de los modernos, de la tortilla de patatas, que al final, no sabe ni a tortilla ni a patatas, ni a nada).

     

    Hoy día las Iglesias ofrecen la “salvación”. ¿Pero qué es esa “salvación”?. La versión tradicional todavía la contrapone a la “condenación”, el castigo. Y eso no casa bien con el Padre amoroso, con el que se nos describe a Dios.

    La versión moderna, de la “salvación”, sería la autorrealización personal o maduración psicológica, (la “santificación” clásica en versión laica), pues el “Reino de Dios” sería la humanidad, compuesta de humanos autorrealizados y maduros.

    Pero ese proceso de auorrealización es un proceso de ascesis, de transmutación, de metamorfosis, de cambio, para poner en orden y bien coordinadas, las dos partes de nuestra mente, la consciente y la inconsciente.

    El ser humano desde el minuto 1 como zigoto, hasta su muerte, va desarrollando un programa evolutivo tanto de su cuerpo, como de su mente. Esto se ve muy claramente en el desarrollo embrionario, el perinatal y el de la infancia y pubertad, en donde se va conformando un cuerpo completo, a partir de una simple célula-zigoto.

    Pero además de su desarrollo corporal, también se produce un  paralelo desarrollo evolutivo de la mente, siguiendo un programa complejo, activado por un reloj biológico.

    Esto es evidente en los estadios iniciales del niño, estudiados por Piaget. Pero ese programa de evolución de la mente consciente, sigue desarrollándose durante toda la vida.

    Y para que ese proceso de evolución de la conciencia hacia su autorrealización y maduración, llegue a buen puerto, contamos en nuestra mente subconsciente con un programa-arquetipo de sabiduría, que en sí no contiene sabiduría cognitiva alguna, sino que organiza y hace fructificar los conocimientos, creencias y escala de valores, que nos vamos agenciando en cada momento, y que constituye nuestra cosmovisión personal. Casi nunca nos dan ideas nuevas, pero nos “recolocan” las antiguas.

    Los arquetipos, son programas comportamentales, originados por los fuertes recuerdos de sucesos pasados positivos y negativos, (lo de las palomas “supersticiosas”), que se graban en la mente en lenguaje neuronal. En un momento dado, se transcriben a lenguaje genético, y se transmite a los hijos, de donde en el desarrollo embrionario, vuelve a descodificarse a lenguaje neuronal.

    Quizás por esas sucesivas descodificaciones, los arquetipos, son esquemáticos, como fórmulas matemáticas: a + b = c. Y luego cada uno al activarlos, rellena esos valores de a, b y c, desde su cosmovisión personal.

    Eso explica dos cosas. La primera, que aunque todos tenemos esos mismos programas, luego en cada uno da unos resultados distintos, en función de la cosmovisión personal de cada uno.

    Lo segundo, es que todos los arquetipos, tienen un doble efecto: dan lugar a santos y a demonios. Por ejemplo el arquetipo del “senex”, el anciano, puede dar lugar o al viejo sabio, o al viejo cascarrabias.

    “Como todo arquetipo incluye su polaridad, éste puede aparecer también en su forma negativa como un padre devorador, ejemplificado en la Mitología griega a través de Urano, o Crono, o también puede aparecer como la típica figura de un viejo estúpido.

        Como todos los arquetipos, éste también tiene un aspecto positivo y uno negativo”. (Carl Gustav Jung).

    Entonces realmente la mente tribal paleolítica y la mente global utópica del final del proceso evolutivo, son frutos del mismo programa-arquetipo, del que todos venimos provisto. Lo que hace variar los resultados, son las cosmovisiones del hombre paleolítico, y la del hombre autorrealizado.

    Justamente la autorrealización o maduración psicológica consiste, en una doble labor: en una depuración de errores cognitivos y de perspectivas, de nuestra cosmovisión, y en un dejar aflorar esas instrucciones de ese programa-arquetipo que va a reorganizarnos nuestros conocimientos y valores, de nuestra mente consciente, o conciencia.

    Ese núcleo mental subconsciente, reorganizado eficientemente con lo que Thomas Merton, llamaba “el verdadero yo”, el Cristo interior, el atman hindú, etc. Este programa interno, (una especie de Siri, o bot autónomo), se activa cuando lo invocamos directa o indirectamente, (oración a Dios o a Jesús, o a quien sea). De ahí la eficacia terapéutica de la oración religiosa.

    “A veces los momentos en que despertamos al verdadero yo constituyen experiencias muy intensas tras las cuales jamás podemos volver a ser los mismos. Sin embargo, a menudo estos momentos de despertar son vislumbres sutiles y delicados que nos acontecen de las formas más diversas”. (James Finley, alumno de Merton),

    (Lo que pasa es que cuando suceden fuertes experiencias, si que somos conscientes de que hay “algo raro”. Pero si, como es lo habitual, las proyecciones a la conciencia vienen en forma de simples intuiciones, pensamos que son intuiciones “normales”).

    En resumen que venimos equipados de origen, con un programa de evolución de la conciencia, regido por un reloj biológico, junto con un programa organizador de los elementos de nuestra cosmovisión, para culminar la maduración psicológica.

    Solo tenemos que estar un poco atentos a ese programa, y organizar bien nuestra cosmovisión personal, en cuanto a calidad de los contenidos y al orden y estructura de los mismos. Esa es labor de toda una vida.

    • Alberto Revuelta

      De eso nada. A mi me resultan muy interesantes y clasificadores tus columnas. Lo del martirio era un modo de citar et reliquia. Un saludo cordial

      • George R Porta

        Estimado Alberto: Pudieras por favor explicar el significado de ¿«et reliquia»? Malamente hablo cubano y no sé qué quiere decir esa expression. Comprendo otras, por ejemplo ex eo reliquia, pero no sé qué quiere decir ésta que escribes. Gracias.

      • Alberto Revuelta

        Ha salido mal es et reliqua. Y en el breviario al leer el evangelio del día sólo se reproduce un pequeño trozo, pues se suponía que el venerable clero se sabía de memoria el esto confirme a la traducción de la Vulgara. Al citar a quienes habéis intervenido en la columna de Isidoro, de quienes he aprendido y disfrutado al tiempo, dije el reliqua para no olvidar a nadie. Feliz salida y entrada de año, George.

      • George R Porta

        Gracias. Reciproco tus sentimientos.

  • Isidoro García

    Llevas mucha razón, Jorge. Las teorizaciones generales inevitablemente son injustas y son como un traje de talla única, que no le caen bien a nadie.

    Lo que pasa es que en un espacio corto es difícil que no queden flecos sin rematar, lo que dan lugar a malas interpretaciones.

    Yo no he querido decir que “todos en la Iglesia son borregos sumisos y obedientes, que han anulado su libertad y capacidad de decisión, aferrados a patrones de conducta tribales ancestrales”. Y si se ha entendido así, lo retiro.

    Yo lo que digo, es que cuando una persona autoreflexiva y racional, es voluntariamente integrante de una Organización, acepta todo de la organización, tienes que seguir sus reglas, pagar sus cuotas, asistir a sus actividades comunales, y aceptar su organización interna.

    La mayor parte de la gente, no le cuesta mucho esfuerzo hacerlo, (aún rezongando un poco a veces), pues a cambio recibe sentido de arraigo y de pertenencia a un grupo, lo que consuela bastante en los momentos de crisis existencial, en que necesitamos apoyo.

    Solo que hay personas que son mas “filósofos”, y se lanzan a la vida a pecho descubierto, intentando encontrar su interpretación de la realidad, sin ataduras doctrinales previas: salga lo que salga.

    Aquí no se trata de creer en Dios o no. Ni se trata de creer en Jesús, y su estatus cósmico, o no. Ambas cosas se dan por sentado entre creyentes, (ortodoxos o heréticos). De lo que se trata es de creer en la Iglesia Católica, como única institución depositaria del verdadero mensaje predicado por Jesús, por contar con una asistencia divina que garantiza su estatus de fuente exclusiva de salvación.

    En los textos tradicionales, hay bastantes frases que así parece indicarlo, aunque vistos los resultados reales, hay muy fundadas sospechas de ser interpolaciones bienintencionadas pero interesadas en defender ese estatus. (Jesús no fundó ninguna iglesia, era un buen judío, que se proclamó Mesías de Israel, por lo que fue muerto).

    Pero la historia es cruel y desenmascara mucho. Las cosas ocultas, las aclaran las resultas. A pesar de los esfuerzos tergiversadores, todo indica, que el Espíritu atiende, pero no garantiza el buen curso de nuestras decisiones humanas. Ni siquiera de obispos y Papas.

    Entonces para el “filósofo”, (el amante de la sabiduría), la cuestión eclesiástica no se trata de ser fiel o no a Dios o a Jesús, sino de ser fiel o no a un grupo de señores, (como tú y como yo), que han escalado el poder organizacional, desde hace mil novecientos años, por cooptación de los dirigentes anteriores.

    Yo comprendo que es su carrera personal vital, y como tal, la respeto, pero eso no les concede para mí ninguna autoridad, que no esté suficientemente justificada.

    (Cuando presenten una carta manuscrita firmada por Dios o por Jesús, ante acreditado notario, nombrándoles sus representantes exclusivos, yo lo aceptaré y pediré mil perdones).

    Por lo demás, lejos de mí de criticar a nadie, y menos a los que se les ha indroctrinado desde pequeñitos, con dudosas artes.

    Cada uno tenemos que responder de nuestros talentos, (según la parábola), y al final todos y cada uno diremos, que hemos hecho lo que hemos podido, que es mucho menos de los que nos creemos.

    (Lo de M.Luisa, irá más tarde).

  • Alberto Revuelta

    Tras disfrutar leyéndoos, y aprendiendo, he recordado al padre Justo Martinez de Serdio, jerezano, capitán médico en el jercito del general Franco, monarquico de Estoril, donde visitaba a don Juan de Borbon, cura luego de mi diócesis gaditana, agitador en 1950 de los pescadores famélicos de La Atunara lo que le costó el destierro eclesiástico a Rabat y Casablanco donde ejerció la medicina hacia los marroquíes pobres y la cura an8marum de los católicos residentes. Cuando quiso jubilarse como médico, se vino en calidad de tal a La Línea y durante unos años fui su arcipreste, comensal de judías verdes y jamón de York noche tras noche en el hospital de infecciosos del pueblo. Rezaba maitines con una lectura bíblica, la segunda del Coran y la tercera del libro de los bajáis. Tenía la convicción de que el cristianismo desaparecería en cuatrocientos o quinientos años, aunque no la fe en el Dios presente en Jesus el Cristo. Rezaba las tres partes del Rosario y gastaba corbata del color litúrgico de la misa del día. Lo administré al morir a consecuencia de un 8nfarto mientras se afeitaba para decir la primera misa a las hermanas del hospital. Aunque estaba ya prohibido por el vicario general lo lleve con cruz alzada con todos los monaguillos atravesando los tres kilómetros largos desde el hospital a la iglesia mayor y le cantamos la misa en latín con dies irae incluida. Lo recuerdo hoy al leer a Isidoro, a Maria Luisa a George, a Oscar y compañeros mártires de este hilo explicando porque somos lo que somos y hacemos lo que hacemos.

    • George R Porta

      Gracias, Alberto, quizás tu recuerdo junto a tu memoria por este cura que me cae bien y ya admire, sobre todo por sus corbatas, sea el único reconocimiento de mi martyrio por causa del sobrepeso y otras cosas. In abrazo y feliz 2018.

  • M.Luisa

    …abierto a qué? abierto  a los otros respectivos yoes una vez  absorbido y superado ese “yo” nuestro ( no confundirlo con nuestro yo) el de cada cual cuya posibilidad sinérgica viene dada no por “estar” en relación unos con otros(ya se ha visto en mi anterior comentario) sino porque previamente a ella “somos” respectivos, hermanados en términos evangélicos.

     

  • M.Luisa

    Intentaré poner más en claro mi comentario de ayer  valiéndome de este párrafo que selecciono de Isidoro.

    En este caso, en la alternativa mente individual – mente asociada o comunitaria, se parte de un escalón inferior, la mente tribal, en la que la mente individual está semianulada, castrada y “ovejizada”, (tipo piramidal-vertical, ejército o iglesia), hasta llegar al escalón superior, la mente comunitaria que es la coordinación sinérgica de un conjunto de mentes creativas y autónomas: una estructura en red, que potencia los nodos individuales y produce más que la suma de sus integrantes.

    Este escalón inferior del cual se parte que él denomina mente individual lo sitúo, para que nos entendamos, en el yo pensante de la tradición cartesiana, es decir el yo que piensa, que no hace sino sólo pensar.

    De ahí que cada “yo” esté aislado porque de esa manera no es posible formar comunidad.  La mente así sólo está abierta a las explicaciones sin contenido que las justifique, a meras  razones, a  aquellas de  que tanto gusta y recela la iglesia para sí en su predicación.

    Pero,  entonces ese “yo” esa mente  entregada a ellas no puede ser válida para lo que luego advierte   Isidoro. No es posible  partir de  ahí  donde la   mente  individual está semianulada, castrada y “ovejizada” si luego en tal situación se pretenda que entre en juego la sinergia.

    En esas operaciones mentales individuales puede haber suma sí pero nunca sinergia.  El “más”  exteriorizado de la sinergia  constitutivo del  momento creativo  se produce por absorción, superación y síntesis   pero para que pueda plasmarse en la exterioridad  antes esa triada    ha de  realizarse  en el interior  de ese nuestro yo, que es lo que trasciende de él y lo hace abierto.

  • M.Luisa

    Muy interesante  la lectura de este apartado  y también los  comentarios que ha originado, sin embargo pensando en algo que puede resultar novedoso de cara a una mejor comprensión, al menos desde mi punto de vista  y que ya dejé expresado  tiempo atrás,  no me parece correcto que  el carácter superador de la  síntesis se le haga recaer  sobre   contradicciones  pues éstas se  invalidan dialécticamente.  De lo que se trataría es por supuesto de síntesis pero de síntesis física  no dialéctica.  Es la que, con la crisis metafísica del siglo XIX, algunos autores se adscribieron a su estudio decantándose más por las ciencias biológicas que por las ciencias del espíritu más propias éstas de quienes todavía se movían entre  el carácter simbólico del Evangelio.

    La síntesis se da por elevación de la materia y por tanto de salvar la oposición histórica que  evolutivamente ha mediado  entre el puro sentir   y la inteligencia como  elementos básicos de la cognición humana. No hay oposición entre estos dos niveles   sino complementariedad que deriva en síntesis y esto por estar ya ambos niveles intrínsecamente estructurados.

  • Jorge

    Las generalizaciones ayudan a comprender. Cierto, esto también lo hace la Ciencia, pero no siempre las generalizaciones incluyen todos los casos, hay excepciones a veces numerosas, como pasa en Biología, en Sociología, en Psicología, … Afirmar que todos en la Iglesia son borregos sumisos y obedientes, que han anulado su libertad y capacidad de decisión, aferrados a patrones de conducta tribales ancestrales, me parece un exceso improcedente. De ahí que Isidoro el autor deduzca que el proceso de maduración evolutiva pase necesariamente por el abandono de la Iglesia, que limita la libertad y la autonomía individual del desarrollo evolutivo humano.

    El problema es de autoridad y autonomía. Si se entiende que ser miembro de la Iglesia significa subyugar la libertad y autonomía personal a la autoridad de la Iglesia, entonces la evolución y el desarrollo humano dependerá de que la Iglesia tome esa dirección y con ella sus miembros. Si la Iglesia no lo hace pues sus miembros tampoco.

    Pero la autoridad de la Iglesia puede tomarse de modo muy distinto sin renunciar a la libertad y autonomía personales. Si las proposiciones de la Iglesia son tomadas como ofertas de sentido y dirección en el seguimiento a Jesús hacia la Plenitud Humana, entonces pueden ser valoradas y asumidas o no por la razón y la fe de las personas que se sientan interpeladas, con plena autonomía y libertad de conciencia. Para nada afloran aquí sentimientos tribales de pertenencia a un grupo con la cesión de autonomía.

    Aunque es verdad que en nuestras decisiones y razones intervienen procesos y redes neuronales, y también patrones conductuales fijados quizás genéticamente en nuestro cerebro, que no alcanzan el nivel consciente. Sin embargo, estos procesos inconscientes NO anulan nuestra libertad, aunque dependamos de ellos, pues dada la plasticidad cerebral esos patrones pueden modificarse cuando nos empeñamos y nos ejercitamos en hacerlo.

  • oscar varela

    Hola!
    Leo del Cumpa Isidoro:
    – “Cuando todos sepamos lo que tenemos que hacer …”-
    ……………
    (ilustración literaria y baiable de ese “cuando”)
    El cuando
    https://www.youtube.com/watch?v=31BNO5HpTDs

    Cuando me abruma el desdén
    de tu mirada hechicera
    no hay toronjil en el mundo
    que calme pena tan fiera.

    Cuando, cuando,
    cuando, mi vida, cuando.

    ¿Y cuándo será ese día
    de aquella feliz mañana
    que nos lleven a los dos
    el chocolate a la cama?

    ¿Cuándo, cuándo,
    cuándo, mi vida, cuándo?

    Dicen que con la paciencia
    todo se llega a obtener,
    por más paciencia que tengo
    no consigo tu querer.

    Cuando, cuando,
     
    cuando, mi vida, cuando.

  • Isidoro García

     

    “Lo malo de llevar una vida ordenada, es que siempre te la ordena alguien”.

     

    En el camino hacia la auto realización y la maduración psicológica, tenemos dos alternativa: emprender ese camino evolutivo de maduración,  que nos hace autónomos, creativos, y personas, o dimitir total o parcialmente de ese proceso y someternos a un programa de comportamiento-ideología, ya preestablecido por alguien exterior, (tu Iglesia, o tu partido político o simplemente, la opinión pública o publicada).

    Eso no quiere decir que el ser autorrealizado o maduro, no comprenda y acepte que su realización total, pasa por una comunitarización, o mente global, que es la utopía a la que nuestro proceso evolutivo nos conduce siguiendo las leyes del Universo, (emanadas por “Dios” para el creyente): y que es el anunciado “Reino de Dios”.

    Pero la diferencia entre la mente tribal paleolítica, en su doble versión, religiosa y laica, (a la que nos seguimos agarrando aún en estos tiempos, por pereza, por error cognitivo, o incluso por coacción social), y la mente global, del hombre maduro, (también llamada Supramente por Aurobindo, Cristogénesis por Teilhard, Cuerpo de Cristo por Pablo, y que se puede asociar al Nirvana budista, y la Sekhiná judía), esa diferencia es lo que Ken Wilber refiere como falacia pre-trans.

    En nuestra subida por la escalera de la maduración, y de la sabiduría, muchas veces circulamos en círculos, en una constante alternativa entre polos opuestos, como el yin y el yang taoísta, o el día-noche diarios.

    Muchas veces circulamos en círculos, pero subiendo escalones, pero no siempre es así. Hay veces que confundimos situaciones inferiores con superiores, pues están del mismo lado del círculo.

    En este caso, en la alternativa mente individual – mente asociada o comunitaria, se parte de un escalón inferior, la mente tribal, en la que la mente individual está semianulada, castrada y “ovejizada”, (tipo piramidal-vertical, ejército o iglesia), hasta llegar al escalón superior, la mente comunitaria que es la coordinación sinérgica de un conjunto de mentes creativas y autónomas: una estructura en red, que potencia los nodos individuales y produce más que la suma de sus integrantes.

    Cuando todos sepamos lo que tenemos que hacer, ya no necesitaremos, ni iglesias, ni pastores de ovejas, ni mucho menos inquisidores morales, ya sean clérigos, como los laicos, que tanto abundan hoy día, y que tanta “barrila” nos dan.

    Pero el hombre maduro, no es una isla solitaria, es un sarmiento de una poderosa vid, que se extiende largamente, hasta ocuparlo todo.

     

    Muchas gracias a todos los comentaristas del artículo, los amigos Olga, George, Oscar y Gonzalo. Entre todos, con nuestras propias diferencias de punto de vista, contribuímos a ir aclarándonos las cosas, todos.

    Gonzalo, como siempre tan ecuánime, pero como siempre muy corto. Yo echo de menos tus muchas ideas: te necesitamos más.

  • Gonzalo Haya

    Necesitamos interpretar nuestro mundo -y a nosotros mismos- y para ello recurrimos a todos los saberes, a todas las experiencias de la Hunanidad, porque cada una aporta un aspecto del Todo, del Uno. Por eso es muy de agradecer todo lo que nos aporta algo de esos saberes, aunque la síntesis que ofrezca sea una interpretación más, inevitablemente parcial.

  • George R Porta

    Del articulista en su reflexión de 27 diciembre 2017, 21:41 pm: «De ahí que vivimos en unos momentos históricos, donde cuando deberíamos ser más libres que  nunca, estamos prisioneros de múltiples reglas político-sociales, sobre las que hay que andar con mucho cuidado para no ser tachado de esto o de lo otro, en una sociedad cada vez más represora con lo que no sea lo “políticamente correcto”.»
     
    Es pena que la noción de libertad a la que se refiere no sea definida por el articulista. ¿A qué libertad? se refiere el articulista. Precisamente, en la mente de Ibn-Khaldūn es la cohesión, la similitud la que abre el camino a la ambición del imperio y es la pérdida de ella, es decir, la recuperación de la libertad individual sin cortapisas la que debilita la «aṣabiyyah» que falla en mantener el conjunto como tal.

  • George R Porta

    Del comentario del articulista 27 diciembre 2017, 21:34 pm «Lo de Ibn Jaldún, que tanto “éxito” ha tenido, no era más que un detalle de como esa cohesión tribal, (ese arquetipo de mente tribal), sigue vigente a lo largo de la historia, mucho más allá de los tiempos del Paleolítico. Nada más.» 

    Esta reflexión es muy valiosa sobre todo al iluminar esta otra: «La idea central de mi artículo – paseo meditativo, (el tronco, no las ramas), es la idea sostenida por muchos sociólogos, de que al ser autoconsciente y yoico, en muchos casos, ante la incertidumbre y las dudas de como comportarse, que le advienen ante la complejidad de la vida, retoma inconscientemente, el arquetipo ancestral de la “mente grupal”, que durante muchos millones de años, nos ha conseguido la supervivencia y la prosecución del proceso evolutivo.»

  • Isidoro García

    La idea central de mi artículo – paseo meditativo, (el tronco, no las ramas), es la idea sostenida por muchos sociólogos, de que al ser autoconsciente y yoico, en muchos casos, ante la incertidumbre y las dudas de como comportarse, que le advienen ante la complejidad de la vida, retoma inconscientemente, el arquetipo ancestral de la “mente grupal”, que durante muchos millones de años, nos ha conseguido la supervivencia y la prosecución del proceso evolutivo.
         Es una especie de “piloto automático” que utilizamos, y que nos evita el gran esfuerzo y ansiedad de pilotar nuestra vida, curva a curva, metro a metro.
        Los arquetipos, (o programas instintivos de comportamiento), se transmiten esquemáticamente, sin detalles cognitivos, que luego en cada momento cada uno rellena, con los suyos de su cosmovisión personal.
          Cuando ese programa subconsciente instintivo, aflora a la conciencia, esta lo acepta, (le elimina la ansiedad de decidir individualmente), y muchos le colocan la etiqueta “Dios”, y se imaginan una representación mental del mismo. Por eso cada uno tenemos “nuestro Dios propio”.
        Por eso la religión es un fenómeno, con una fuerza psicológica extraordinaria, la fuerza de los arquetipos subconscientes, unidad además a muchos recursos emocionales gratificantes.
         Y los agnósticos, siguen el mismo proceso, lo que pasa es que ellos a ese arquetipo tribal, le colocan la etiqueta “lo políticamente correcto”.
           De ahí que vivimos en unos momentos históricos, donde cuando deberíamos ser más libres que  nunca, estamos prisioneros de múltiples reglas político-sociales, sobre las que hay que andar con mucho cuidado para no ser tachado de esto o de lo otro, en una sociedad cada vez más represora con lo que no sea lo “políticamente correcto”.
        El hombre de la mente grupal, es el mismo hombre unidimensional, es el que lo ve todo según una única perspectiva. Marcuse dice: “El individuo unidimensional se caracteriza por su delirio persecutorio, su paranoia interiorizada por medio de los sistemas de comunicación masivos. Es discutible hasta la misma noción de alienación porque este hombre unidimensional carece de una dimensión capaz de exigir y de gozar cualquier progreso de su espíritu.
           Para él, la autonomía y la espontaneidad no tienen sentido en su mundo prefabricado de prejuicios y de opiniones preconcebidas”.
        Y Ortega le llamaba “hemipléjico moral”, en el sentido de que “su intención con este neologismo es criticar a las personas que, autodeterminándose dentro de la derecha o la izquierda políticamente hablando, son incapaces de pensar de una forma extensa, más allá de su ideología, de forma análoga a la persona que padece de la parálisis motora en la mitad de su cuerpo, propia de la condición médica conocida como hemiplejía.
         Y ya no sólo como una limitación del pensamiento, sino, tal y como era Ortega y Gasset, visto desde una perspectiva de la filosofía. El hombre, viene a decir, no debe centrar la visión de su vida o de sus actos desde la óptica de la ciencia, la política, o de cualquier otra perspectiva única, sino desde la óptica de la filosofía, que es la verdaderamente innata en el hombre”.
        Una filosofía, que debería englobar todos los saberes, y todas las ciencias. Pues como dice Mosterín: “Una filosofía alejada de la ciencia con frecuencia degenera en mera palabrería y verborrea, en la que las citas y los juegos de palabras no logran restablecer el contacto con la realidad”.
        Y ya no digamos los dislates a que lleva una filosofía guiada únicamente por la política.
           Lo de Ibn Jaldún, que tanto “éxito” ha tenido, no era más que un detalle de como esa cohesión tribal, (ese arquetipo de mente tribal), sigue vigente a lo largo de la historia, mucho más allá de los tiempos del Paleolítico. Nada más.

       Respecto al final del artículo, lo referente al “mas allá”, la tesis del artículo, es que la situación es muy propicia a utilizar la representación mental de Dios, mientras no lleguemos a ser humanos auto – realizados, multidimensionales y cósmicos.
        Por ello, los fracasos de las Iglesias, no se deben a que la gente no necesita ni le atrae el producto, todo lo contrario. Sino a la mala calidad del producto que se les ofrece. Tienen que superar las múltiples contradicciones a que una interpretación antigua, ha conducido el mensaje básico del cristianismo.
        Y para ello no se puede seguir haciendo lo mismo que siempre. Hay que “inventarse” (descubrir), una síntesis, un nuevo método interpretativo que depure los escritos tradicionales del polvo acumulado por la Historia.
       Una vez limpiado y restaurado ese mensaje, se constata que engarza y es plenamente coherente, con la nueva visión del proceso evolutivo al que se está sometiendo la especie humana, (el homo sapiens sapiens”. (Ese sería la traducción moderna de la construcción del “Reino de Dios” anunciado por Jesús).

  • George R Porta

     
    El hambre es uno, pero no ha sido siempre el único o el primer motor de la historia de la violencia. Solo cuestiono que siempre haya sido el único y el primordial. Las diferentes naciones o pueblos en proximidad no aparecieron simultáneamente. Además, desde muy temprano, la desigualdad, que ahora es abismal, apareció en el crecimiento y la prosperidad de los grupos primitivos y también la noción de linaje y el código de honor —ambos tan extraordinariamente ligados al desarrollo religioso— en las relaciones, una vez que el sentido de propiedad comenzó a desarrollarse hacia la urbanidad y como solución a los problemas de proximidad o de vecindad en vista de las inevitables desigualdades culturales.
     
    Un ejemplo de esto fuera, la opresión que los conquistadores/colonizadores impusieron en Latinoamérica. La expansión imperial no estaba (no lo está ahora tampoco) motivada por el hambre sino por la sed de riqueza y poder con fines opresores y por la soberbia (problema de origen religioso vinculado a la aparición de la propiedad privada o excluyente de territorio o de utensilios (incluyendo a la mujer y a los hijos) que tan a menudo ha sido la vergonzosa propulsora de la historia.
     
    El invasor no padecía hambre en su tierra y, si la historia es cierta como la cuentan, redujo a esclavitud a los nativos por sentir menosprecio por el trabajo artesanal, manual y evitar rebeliones que imposibilitaran el dominio territorial. Estas se producían, por la crueldad del maltrato y porque la presencia del invasor rompía el orden existente en la vida de los nativos.
     
    El relato del Rapto y la violación de Dina(Genesis 34) la hija de Jacob, en la Biblia es un ejemplo en la Biblia muy interesante a este respecto porque es el propio padre, Jacob, quien facilita el rapto y la violación. Dicho relato  representa muy bien como en la antigüedad  grupos tribales o comunidades, negociaban por medio del casamiento con mayor o menor violencia la vecindad o las fronteras territoriales y como el código religioso-político del honor (la venganza correspondiente) entró en la ecuación de modo que el tornillo que menciona el autor del artículo de este hilo sirvió, no solo para avanzar o retroceder en escala mayor, sino para ajustar y adaptar en escala menor las relaciones entre los grupos acerca de la propiedad o el dominio sobre un territorio y facilitar la noción de vecindad y convivencia negociada.

    • oscar varela

      Hola George!
      Estamos hablando en el contexto de la “teoría de Ibn Jaldún”.
      Es el HAMBRE del trashumante.

      • George R Porta

        ¡Hola, Oscar! Permíteme comentar lo siguiente sobre la noción de “cohesión social” (la aṣabiyyah) que surge espontáneamente según Ibn-Khaldūn en los grupos que hayan adquirido con suficiente afinidad (una especie de masa crítica de afinidad o cohesión):

        1. Según Ibn-Khaldūn: «La aṣabiyyah solo es intensificada y ampliada por una ideología religiosa porque —y siempre según Ibn-Khaldūn— ésta será lo que proporcionará la fuerza motriz que lleva dichos grupos al poder» (énfasis mío).

        2. El tiempo, según Khaldūn, será testigo «del inevitable debilitamiento de dicha aṣabiyyah, debido a un complejo proceso psicológico, social, económico y político —que Khaldūn analiza detalladamente en su Introducción a lo que Arnold Toynbee llamó «Filosofía de la Historia» y Khaldūn llamó Muqaddimah— que causará a ultranza, la caída de la dinastía o el imperio preparando el camino para uno nuevo» porque el autor árabe asume que otro grupo se habrá ido gestando y adquiriendo momento, mientras sincrónicamente el grupo en posesión del poder sincrónicamente experimentará el debilitamiento de su aṣabiyyah.

        (Cf. La noción de aṣabiyyah en Himmich Bensalem, Ibn Khaldûn: un philosophe de l’histoire, Rabat, Éditions Marsam, 2006; sobre la biografía, Cf. Allen J. Fromherz, Ibn Khaldûn: life and times Edimburgh, Edimburgh University Press, 2010.)

  • oscar varela

    Hola!
    Leo:
    B) … Cuando surge algo nuevo, no previsto en nuestros patrones,
    * (o a alguien se le ocurre una solución más eficiente),
    * y si el resultado es bueno, incorporamos esos nuevos patrones a las bibliotecas.
    Preguntas:
    – ¿”bueno” para qué y para quién?
    – ¿”malo” para qué y para quién?
    ………………..
     
    El “tornillo” (p’arriba), también es “des-tornillo” (p’abajo).
    Nota eclesiástica: según Bergoglio el “diablo” es humano; acá diríamos un “des-tornillador” (como las tuercas aflojadas al auto de Angelelli para que se matara)

  • oscar varela

    Hola!
    Leo:
    – “A) Ibn Jaldún (teoría del devenir cíclico de la historia)
    * En cierto momento un pequeño grupo logra «cohesión tribal» (asabiya), y
    * crece hasta crear un Imperio.
    * Pero luego en generaciones posteriores se desintegra esa cohesión tribal y el Imperio se desmorona.”-
    ……………………..
    Ok!: Todo pende:
    1)
    * de ese “En cierto momento” y
    * de lo que es ese “cierto momento”: el HAMBRE. (Isidoro se lo salta)
    2)
    * el Imperio no “se” desmorono, sino que
    * “lo” desmorona el “otro” (bárbaro) HAMBRIENTO,
     
    * “lo conquista-coloniza”.

  • oscar varela

    Hola!
    Leo:
    – “Siempre el avance de la evolución se produce de forma circular, (el eterno retorno), pero siempre avanzando, como el tornillo”-
    Ok!: “el avance avanza
    ¿quién puede dudarlo?
     
    El tornillo!

  • George R Porta

    Por error omití el Segundo párrafo de mi entrada de 27 diciembre 2017, 6:47 am en el cual explico que el studio de la simetría, que es el campo matemático en el que se estudian los patrones en cuanto que pueden ser rfactores de reconocimiento o identitarios, sobre todo desde la aparición de la matemática de los fractales. Gracias. 

  • George R Porta

    Al presente, el estudio de la simetría perfecta está siendo abandonado por los matemáticos después de tanto tiempo investigándola, precisamente porque nada permanece simétrico por mucho tiempo, aunque lo parezca.
     
    Los patrones de conducta permiten predecir sobre todo al mismo individuo dentro de un período, sin embargo, de modo análogo al conocimiento y su interpretación con relación al llamado «Círculo Hermenéutico», cada ocurrencia de una conducta que se repite varía en alguna medida y, desde luego, esa misma clase de conducta, varía además de una persona a otra. Consecuentemente, aparece la necesidad de mirar a un posible patrón de ocurrencia de variaciones.
     
    Muchas veces he sugerido echar un vistazo a la encuesta longitudinal de www.worldvaluessurvey.org y me parece que nadie quiere hacerlo. Si alguien lo hiciese, podría comprender por qué y cómo las nociones de individualismo, individuación e individualización son tres nociones diferentes no solo ortográficamente cuando son utilizadas fuera del contexto coloquial.
     
    El autor de este hilo parece utilizar, aunque no explícitamente, esas nociones como si fueran equivalentes y, en efecto, en el contexto coloquial suelen serlo.
     
    El individualismo versus la solidaridad —el autor alude a esto varias veces al referirse al individuo y su comunidad desde el comienzo cuando explícitamente justifica la supervivencia según la hipótesis de Ibn-Khaldūn— es el dilema ético que parece que el mundo postmoderno está tratando de resolver apostando por lo primero, sobre todo la población de sociedades afluentes que no está sujeta a las conductas que A Maslow hubiese situado en la base de su pirámide.
     
    A la individuación alude, por otra parte, pero no como proceso psicológico relacionado con la consolidación de lo más básico o elemental de la identidad y la consciencia de ella, sobre todo durante la adolescencia que si no ocurre distorsiona la personalidad e impide su funcionalidad óptima, sobre todo socialmente. Más bien alude a esto en el apartado «B» aunque tácitamente.
     
    El término individualización lo utiliza explícitamente sin referirlo a la asignación de roles distintivos en contexto social o grupal versus la organización de roles en la consecución de un objetivo común, en el contexto de equipo o de team, sobre todo en el apartado «C».

  • olga larrazabal

    Parece que la eficiencia humana en el reconocimiento de patrones se ve en muchos aspectos de la vida.  Uno de ellos es el reconocimiento de las emociones en el rostro del prójimo, lo que nos permite socializar.  Otro es el reconocimiento de comportamientos colectivos, ese deja vu, que nos hace pensar que ya antes vivimos lo mismo, y que ahora lo usa la publicidad para crear atmósferas y manejar a los pueblos, como ser provocando miedos colectivos. O sirve para resolver situaciones conflictivas-

    Los campeones de ajedrez están entrenados para reconocer de un vistazo las configuraciones del juego y poder hacer el próximo movimiento sin pensar mucho.

    Me acuerdo que en la resolución  de problemas de Algebra era importante reconocer configuraciones. Y en casi todos los problemas la experiencia dada por los patrones es parte del éxito de un jefe y organizador.

    Hasta aquí coincido con el autor, pero el resto de la reflexión me queda más oscura.

     

  • George R Porta

    Quizás el autor quisiera, por favor, aclarar si existió alguna relación entre la noción estoica de «eterno retorno» elaborada a partir de Ca. AC 333-262 y la que Ibn Khaldūn descubrió y elaboró en su investigación historiográfica aproximadamente mil trescientos años después (AD n. 1332-1406).    
     

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