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Las Españas, de nuevo en la encrucijada

¿Alguien creyó que por ser mexicano Rodrigo Olvera no sabía lo que pasa en España? Esta mañana me ha sorprendido enviando este artículo de Joan Romero, muy bueno, que yo tal vez no hubiera leído aunque ha sido publicado en un diario de mi ciudad y ser su autor amigo mío. Bueno, aunque el juego de ajedrez (o de trileros, que ya Oriol Junqueras dice que el conflicto se basa en la astucia) entre El Gobierno y el Govern, esté llegando a aburrir, Romero eleva el tema a ese problema de las Españas que viene de lejos. Rodrigo y yo os invitamos a leerlo, rumiarlo y comentarlo. AD.

Las Españas, de nuevo en la encrucijada

Joan Romero, Catedrático de Universidad y ex-secretario general de PSPV.  El Levante-EMV, 16.10.2017 | 00:14

La celebración de la llamada Fiesta Nacional del pasado 12 de octubre transmitía una extraña sensación de aparente normalidad. Los allí congregados se esforzaban por evidenciar que estaban todos juntos, que representaban a toda España. Pero ellos saben bien que en parte estaban teatralizando un ejercicio de soberanía incompleta. Porque no estaban todos. Faltaban los representantes de otras expresiones culturales y políticas que también son España. Que conforman las Españas que aun siendo distintas tal vez podrían seguir caminando juntas. Hemos regresado al principio. Al gran debate entre las distintas visiones que existen sobre España, sobre sus naciones y sobre cómo articular un Estado compuesto que habilite espacios de respeto, reconocimiento y convivencia y que permita salir de la profunda crisis de Estado en la que estamos inmersos.

Muy alejado de las distintas expresiones nacionalistas que en España existen (la mayoritaria reunida en el Palacio Real y las de las naciones internas ausentes), quiero insistir de nuevo en esta idea por entender que en esta cuestión, históricamente relevante, siempre hemos estado en el mismo punto: una tensión derivada de reconocer solo la existencia de un Estado-nación (con algunos hechos diferenciales regionales) y no la existencia de naciones dentro de un Estado. Y para sostener esta afirmación basta con querer aproximarse a nuestra historia sin prevenciones ni prejuicios.

Las causas que explican el fracaso relativo de construcción de un Estado-nación en España y la pervivencia del “problema de las Españas”, del que hablaba Bosch-Gimpera en los años cincuenta del siglo XX, vienen de lejos. No hay nada nuevo sobre nuestro desajuste secular entre Estado y nación que no haya estado dicho hace décadas. En un texto escrito en 1973, decía el profesor Juan Linz: “Para la mayoría de los españoles, España es un Estado-nación que suscita en ellos un sentimiento de solidaridad que no produce en ellos ninguna otra afiliación grupal; que para importantes minorías ha sido, y seguramente seguirá siendo, sólo un Estado cuya autoridad reconocen en su comportamiento, atribuyéndole más o menos legitimidad dependiendo de sus actitudes hacia los regímenes que ejercen el poder dentro de las fronteras españolas, y la capacidad coercitiva de dichos regímenes. Para estas minorías, España es su Estado pero no su nación y, por lo tanto, no es un Estado-nación. Puede que esas minorías que se identifican con una nación catalana o, especialmente vasca, sean pequeñas, pero demuestran el fracaso de España y sus elites a la hora de construir una nación, sea cual sea el grado de éxito en la construcción del Estado”.

En 1975 Linz publicó otro importante texto en el que incluyó un apartado con un epígrafe bien significativo: “Un Estado, tres naciones, cuatro lenguas”. Años más tarde, ya en 1980, desarrollaba dos ideas sobre los retos fundamentales a los que se enfrentaba el joven Estado democrático: “Uno, el paso de un régimen autoritario a la democracia, el otro, de un Estado centralizado que no reconocía la diversidad de sus pueblos a uno multilingüe y multinacional, además de descentralizado. El paso a la democracia ya había tenido una larga y accidentada historia y los españoles tienen una idea más o menos clara de lo que significa. El otro cambio es mucho más difícil de entender, está mucho más lejos de la conciencia de los españoles, fuera de las regiones periféricas, y en el fondo representa una ruptura mucho mayor con el pasado, no solo del franquismo”. Concluía el texto con otra afirmación que sigue vigente. “A la vista de las comparaciones internacionales que hemos hecho y de los datos sobre la estructura social, lingüística y económica y la expresión política de las diferencias nacionales y regionales en España, podemos decir que es probablemente el caso más difícil entre las democracias occidentales a la hora de encontrar soluciones satisfactorias permanentes. En ningún país democrático occidental el problema tiene tanta importancia y complejidad y se ha planteado con tanta urgencia como en la nueva democracia española”.

Cuarenta años después, todo esto es lo que seguía presente (y ausente) en la celebración de la llamada Fiesta Nacional del pasado 12 de octubre. Sin resolver. Es la España inacabada de la que hace diez años yo escribía esperanzado en que tal vez no llegaría a ver políticamente bloqueada. Sigue siendo el problema fundamental de la democracia española. Muchos sostenemos que no ha sido la Constitución, sino la práctica política la que ha cerrado los caminos a la posibilidad de haber dado sentido a otra idea más afectiva de entender la España plurinacional en vez de persistir en el obsesivo, a la vez que fracasado, intento de construir un Estado-nación imposible. Porque fue la política, no nos desviemos en análisis coyunturales, la que desbarató el pacto acordado para Cataluña y nos ha traído hasta aquí. Un recurso político y una sentencia política en 2010 han conducido al actual bloqueo. Porque aquella sentencia venía a decir que lo acordado por las Cortes Generales y por el Parlamento de Cataluña, posteriormente refrendado por los ciudadanos, no cabía en la Constitución de 1978. Aquí no es posible equidistancia alguna.

Cuesta mucho hacer entender a la nación mayoritaria, instalada en su nacionalismo banal y cotidiano, que también otras identidades nacionales no solo existen, también en el siglo XXI, sino que resisten porque cuentan con una amplia base social que da sentido a la clásica definición de nación de Renan de “plebiscito cotidiano”. El nacionalismo español, el excluyente, nunca ha entendido esta cuestión. Los Estados creen que tienen el reloj, pero las naciones tienen el tiempo. En Cataluña y en el País Vasco, con oscilaciones más o menos significativas, una parte de los ciudadanos que allí viven prefieren utilizar el término nación para referirse a su comunidad, se sienten más catalanes o vascos que españoles —cuando no únicamente catalanes o vascos— y aspiran a conseguir un reconocimiento de nación independiente para su comunidad. Aunque se trate sólo de una parte de la sociedad. Este avance de los sentimientos identitarios (o de repliegue) en naciones internas tiene además otras causas bien conocidas: impacto negativo de los procesos de globalización en muchas regiones económicas europeas, consecuencias sociales de la recesión y rechazo a las políticas públicas de austeridad y de recortes sociales. Estos sentimientos no remitirán, y eludirlo, negarlo o combatirlo, de nada servirá. Pero la existencia de esas naciones no necesariamente ha de traducirse en su trasformación en Estado, sino que pueden encontrarse formas que contribuyan a que esas naciones puedan estar en un tipo de Estado que les proporcione el «techo» del que hablaba Linz.

Sigo pensando que la vía de la secesión es imposible. Dejando a un lado consideraciones geopolíticas que no son menores, no es tan seguro que cuente con mayorías cualificadas y puede acarrear fracturas de imprevisibles consecuencias. Resulta imprescindible un pacto político que haga posible la integración y la habilitación de las naciones minoritarias en un proyecto colectivo. Explorando todas las vías posibles para el pacto con la reforma constitucional y la posibilidad de consultas como elemento central (porque la vía escocesa es mejor que la vía yugoslava o la cronificación del conflicto político). Descartando cualquier tentación de aplicación del artículo 155, porque vencerán pero a costa de dejar una sensación de humillación y un poso de resentimiento que persistirá durante décadas. Es necesario culminar el largo ciclo histórico que nos lleva desde de las “Españas vencidas” de las que hablaba Ernest Lluch, al proceso interrumpido en la Segunda República, a la solución aplazada en la Transición, hasta el crítico momento actual. Es tiempo de consensuar respuestas políticas para la España plurinacional del siglo XXI. Si todavía es posible.

18 comentarios

  • Román Díaz Ayala

     

    Algunos partidos políticos, entre ellos PSC, PSOE, se han unido a la petición del Gobierno de PP para que el President Puigdemont convoque elecciones como forma de salir del conflicto.

    Se reconoce que tal cosa no es una solución, sino la constatación del fracaso de los políticos, pero al fin y al cabo es un instrumento necesario, un punto de compromiso que hace expreso reconocimiento de las atribuciones estatutarias del Ejecutivo catalán para convocar las elecciones, y refuerza la aplicación del 155, que no se utiliza para sustituir la legalidad estatutaria, sino que la defiende.

     

  • Román Díaz Ayala

    Nueva oferta de diálogo (en serio) del Gobierno Central.

    Fuentes del Gobierno de Mariano Rajoy emplaza al President Pugdemont para que convoque elecciones, lo cual se entendería como un cese de la ofensiva independentista y una vuelta  a la normalidad democrática.

    Cuando las ofertas de diálogo no se concretan en negociaciones los gestos adquieren una especial relevancia y ocupan el lugar de la llegada a compromiso que rompa el impasse.

    • Rodrigo Olvera

      Emplazar no es ofrecer diálogo. De verdad que muestras Román esa intoxicación ideológica de la que tanto mencionas.

      • Rodrigo Olvera

        Román. No le dí la connotación jurídica al vocablo emplazar [de hecho, en la connotación jurídica quien emplaza es el órgano judicial, no el poder Ejecutivo], le di la misma connotación que afirmas y con esa connotación sigue siendo cierto que emplazar no es ofrecer diálogo. Y esas expresiones del tipo “todos saben/sabemos que…” casi siempre son mala señal para un diálogo racional. Vale, aquí lo dejo.

    • Román Díaz Ayala

      Faltan muy poquitos momentos para que conozcamos la respuesta del President Puigdemont al requerimiento formal, que no debe ser confundido con la propuesta de elecciones catalanas que citaba yo aquí en el día de ayer.
      Sería del género perogrullo insistir que en medio de los procedimientos formales de Gobierno que despliega el Ejecutivo, existen otros contactos informales, que llegan o no llegan a la prensa, y si lo hacen se filtran y se divulgan de manera interesada, a veces distorsionada. Todos sabemos que esos contactos existen.
      El uso que hice del vocablo “emplazar” es de mi cosecha propia, y si alguna persona familiarizada con los usos jurídicos lo interpreta en sentido unívoco como un término referente al Derecho, yo lo uso en el sentido más general y coloquial de citar a una persona en tiempo y lugar, pero especialmente, como en este caso, para que dé razón de algo. Las elecciones están sujetas a la legislación vigente, y su convocatoria sujeta a plazos ineludibles.

  • Mª Pilar

    Cuan triste es, ver a un pueblo que se divide… por ideas.

    ¿Por qué nos cuesta tanto comprender a los que no son… “yo y mis circunstancias”?

    ¿Cuando comprenderemos que en todos los lugares del mundo hay… personas excelentes, buenas, medianas, malas, peores y muy malas?

    No hay blanco o negro… ¡solamente! Tenemos un hermoso arcoíris, con el que amasar cientos de colores, o miles.

    ¿Cómo es posible, que queramos pasar… unos y otros… por encima del resto sin respeto alguno y a cualquier precio?

    ¿Acaso el resto de mi personilla, no tienen los mismos derechos?

    ¿Que hago yo, que soy hija de padre aragonés y madre vasca?

    Porque no siento a ninguna de las dos partes por encima de la otra; quizá; cada lugar tendrá características puntuales, pero no concibo, que estén por encima de nadie ninguna de las dos.

    Y estas luchas, nos han traído a este país de nuestros dolores… porque alegrías... nos han dado pocas por su excesiva intransigencia.

    Ninguna de las dos partes se baja de su ¡burro! personal, y ambas dos, una, algo más de lo acordado por todas las partes… no voy a entrar en el sinsentido ilegal… bastante excitada tienen a una parte del pueblo, mientras la otra sufre… ¡no!

    ¡¡¡Las dos sufren!!!

    Me pregunto ¿cuanto están en casa, de verdad pueden dar por bueno, un resultado llevado a cabo sin ninguna seguridad?

    Una y otra vez digo:

    ¡Tienen derecho a votar!

    ¡Por supuesto!

    ¡¡¡Pero… toda persona que viva en el lugar, toda!!!

    Podemos volver a la paz, la calma, el buen hacer, la verdadera democracia, la igualdad de derechos, y la igualdad de oportunidades.

    ¡Por favor!

    Solo nuestro vivir personal, dará “categoría” capacidad de llegar a:

    ¡¡¡Ser personas, en camino de plenitud!!! 

    Nadie debería sentirse… más que nadie.

    mª pilar

     

  • Javier Peláez

    Leemos en elmundo.es que el abuelo de Puigdemont se fue en la guerra al bando nacional y estuvo en Benaocaz,sierra de Cádiz,con su hermano,cura catalán.De Benaocaz es la cabra payoya lo cual explica todo esto más de lo que creeriáis.Entre la cabra payoya y el otro dia que en Madrid se celebró el que yo llamo Dia de la Cabra,todo se va explicando mucho mejor.

  • Javier Pelaez

    Creo que evidentemente este conflicto empezó en la Sentencia del Constitucional de 2010;pero no se puede olvidar que Mas de subió al carro cuando vió que el 11M acorraló al Parlament.A la derecha catalana no le convenía aquel desmadre,le conviene más este.Este “desmadre” porque ciertamente lo es.Veamos lo de los líderes de Omnium Cultural y ANC.¿Alguien cree que si cualquiera de nosotros se subiera un coche impidiera que los guardias civiles que van en nombre de un juez a detener a determinadas personas,hiciera salir a la secretaría judicial por los tejados y luego por enmedio de un patio de butacas de un teatro-así me la ha contado un secretario judicial en Madrid-,se cargará los coches de la guardia civil y orquestara toda està maniobra con megáfono en mano;digo si cualquiera de nosotros hiciera esto se iba salir de rositas?.Si os lo créeis habéis estado en pocas manifestaciones.Luego se podrá discutir si esta juez es competente o no-algunos dicen que son las Audiencias Provinciales para sedición-,si tienen que estar en prisión preventiva….etc.Debate jurídico,no chorradas de presos políticos o de conciencia.Un debate racional que no lo hay porque unos se han tirado al monte y otros se han encomendado al juez y al mamporro.Y así nos va.La jueza está creerá que cumple con dar un leñazo porque pensará que el orden público se está desmadrando.Y yo os digo sinceramente que ya lo dijo muy bien Maraña:el Puigdemont se escuda en las masas y en el activismo y la derecha en los jueces y la ley.Y pasa lo que pasa que los políticos han desertado de su función y así no vamos a ningún lado.Mientras no se abandone la pelea por la calle vamos de culo y cuesta abajo.

  • No lo puedo evitar. Me pongo ante el ordenador. Y comienzo a buscar la actualidad de la “revolución cultural” catalana. Estamos “en vilo”. Creo que en toda España. No digamos Cataluña.

    Nadie sabe como acabará esto. Pero es una ducha de autenticidad, que obliga a sacarse las caretas. Pedro Sanchez. Que podría haber sido el mediador adecuado. Se ha pasado con armas y bagaje al enemigo. Le veo el final al PSOE. Están ensoberbecidos sus dirigentes pisando moqueta, y se olvidan de quienes pueden descabalgarlos hastiados de tanta “sensatez”, que es en definitiva un electoralismo sin ética ni verdad.

    Las bases del PSOE muchos vivieron la gran mentira del franquismo. Nauseabunda por repetida día tras día.

    Ahora tenemos los dirigentes del PSOE. Instalados en lo “conveniente” según ellos, que no en la Verdad. Y no hay nada mas conveniente para que el pueblo te siga. Que instalarte en la Verdad. Lo pagaran caro. La mentira no tiene energía, eso se nota, y hastía. Y el pueblo no es tonto.

    Quien quiera leer lo que dice un español. Que por buscar la verdad, tiene un discurso vibrante que entusiasma. Que lea el blog de Ramon Cotarelo. Obviamente escribe sobre Cataluña también, sin pelos en la lengua, y con justicia.

    Necesitamos cien intelectuales como el.

    https://cotarelo.blogspot.com.es/

  • Interesante artículo AD. Yo también lo comparto . Esperemos que nos se tarde demasiado en consensuar ... respuestas políticas para la España plurinacional del siglo XXI. Seguro que mis nietos llegan a verlo.

  • oscar varela

    Hola!

     

    ¿Por qué, el Autor, termina su reflexión con un condicional de duda y precedido de “suspenso” (los puntos)?

    – “… si todavía es posible“-

    • Román Díaz Ayala

      Si todavía es posible…
      en medio de la guerra civil de los espíritus de resultado incierto.
      Si a cada acción emprendida por los artífices del procés, con una reacción calculada y bien estudiada, se anticipa una nueva reacción.
      La alucinación a la que somos tan propicios los españoles, que conduce por malas vías disfrazadas de “inteligencia o astucia política” a situaciones sin salida y desesperadas. (De ello se alimenta el procés de lo que de anarquía tiene la CUP y la tiranía impuesta por una legalidad paralela)

  • Antonio Toston De la Calle

    Hay tres puntos centrales en este artículo: lº. El Golpe de Estado de 1936 y la posterior guerra civil, Se impuso una de las dos Españas. 3 Años de guerra devastadora y 40 años de Dictadura sobre la España vencida. 2º Instauración monárquica , transición a gusto de los vencedores. Democracia demediada. 3ºLa España de los vencidos al punto de partida, al proceso interrumpido de la República. Otro golpe de Estado se volvió a dar. El autor lo dice: “Un recurso político y una sentencia política desde el Tribunal Constitucional del 2010 han conducido al actual bloqueo, Porque aquella sentencia venía a decir que lo acordado por las Cortes Generales y por el Parlamento de Cataluña no cabía en la Constitución de l978. ¿Que hacer?. El autor lo dice finalmente: “Es necesario culminar el largo ciclo histórico que nos lleva desde las “Españas vencidas”, de las que hablaba Ernest Lluch, al proceso interrumpido en la Segunda República, a la solución aplazada de la Transición, hasta el momento crítico actual.Es tiempo de consensuar, ¡¡¡que no imponer!!! respuestas políticas para la España plurinacional del siglo XXI…..si todavía es posible.

  • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

    Lo comparto. Hace tiempo que concibo desde Euskadi algo así (peor contando).

     

  • ROMAN DIAZ AYALA

    Trabajos como éste esperaba yo que asomaran en ATRIO, pero pensaba que pasarían todavía desapercibidos habida cuenta del grado de emotividad que nos embarga.
    Pero no, Rodrigo lo pescó a pesar de que en su último comentario sobre el desafío independentista afirmó que los dd. ha. son de aplicación por causa de la opresión que sufren los catalanes (trabajo de Eloy sobre la I república)
    Estudié a Romero en su trabajo sobre La España inacabada hace unos años. Su co militan cía socialista con Peces Barba me allanó el camino para comprender la riqueza de matices de sus visiones coincidentes sobre España. Romero desde la España periférica, de los nacionalismos excluyentes.
    Este trabajo contiene hermosas perlas que espero no pasen desapercibidas para los lectores.

    • Rodrigo Olvera

      Me sorprende mucho esta afirmación, Román: “… Rodrigo lo pescó a pesar de que en su último comentario sobre el desafío independentista afirmó que los dd. ha. son de aplicación por causa de la opresión que sufren los catalanes (trabajo de Eloy sobre la I república)”

      a) Yo nunca hice tal afirmación; incluso, si hubiera yo afirmado tal cosa en un exámen de Derecho Internacional, tendrían que suspenderme pues el derecho internacional afirma que los derechos humanos son universales, inherentes, indivisibles, interdependientes e inalienables con lo que queda claro que no dependen de tener como causa una opresión para ser aplicables.

      b) Eloy afirmó en su trabajo sobre la relevancia de la primer república para nuestro tiempo que existen varios principios del derecho internacional, entre ellos que las luchas sólo son legítimas si se encausan por vías judiciales. Yo contradije esa afirmación, mostrando cómo uno de los más relevates instrumentos de Derecho Internacional de las últimas décadas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconoce la legitimidad de la rebelión (que evidentemente no se encausa por vías judiciales), a la que llama “útlimo recurso contra la opresión y tiranía”.

      c) Que la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconozca la legitimidad de la rebelión no significa que los Derechos Humanos son de aplicación por causa de la opresión. Todo lo contrario, la lógica del preámbulo de la Declaración es que la existencia de un orden nacional e internacional en que las personas ejerzan de manera efectiva sus Derechos Humanos es la mejor prevención de rebeliones.

      d) El nivel de argumentación elegido por Eloy, y en el que me mantuve yo al responderle, es el de “principios del Derecho Internacional” y no el de “fenomenología”. Es decir, nada en ese intercambio afirma que los catalanes sufran o no sufran opresión. Esa es otra discusión.

      e) No veo por qué afirmar que el derecho internacional reconoce la legitimdad de la rebelión sea un obstáculo que implique un “a pesar de que… para reconocer el valor del artículo de Joan Romero y recomendar su lectura.

      Saludos

      • Román Díaz Ayala

        Aceptada la explicación, que además se ajusta muy adecuadamente a quienes rebaten las tesis soberanistas, que, por supuesto, yo tampoco defiendo.
        El soberanismo o el independentismo, ambos, hacen suyo, el principio de autodeterminación con aplicación a Cataluña, los primeros, porque exigen los medios adecuados, via referendum unilateral, como solución “última” al problema catalán, los segundos porque es legítima la rebelión frente a la opresión ejercida por el Estado Español.
        Podrán constatar una vez más en qué atmósfera tan envenenada nos estamos desenvolviendo, buscando una salida que no sea la de los “prostatores” y “extinctores” (con el ruego de que me permitas usar una cursi referencia al epitafio de los Reyes Católicos)

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