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Carta del antropólogo Mandianes al Papa

Ojalá el hermano papa Francisco mantenga siempre esta fresca y nueva libertad de ser que el sociólogo Manuel Mandianes, antes misionero en Colombia, descubre en él. Sería una pena que en sus viajes oficiales, pactados entre gobiernos y conferencia episcopales, oscurecieran la luz de este verdadero profeta. Reproducimos el texto completo de la carta, tal como aparece en Religión Digital, aunque añadimos unos apartados para facilitar la lectura. AD.

“Tú deseas ir más allá del mundo oficial, de la Iglesia jerárquica”

Carta de Mandianes al Papa: “Para muchos sectores de la Iglesia, eres un poeta que vives delante de su tiempo”

“Los que viven de creencias tienen miedo de tus palabras que mastican el Evangelio”

Manuel Mandianes, 28 de agosto de 2017 a las 08:06

Querido Papa Francisco: el mundo actual es ciencia sin sabiduría, confort sin seguridad y creencias sin fe. La globalización se hizo sobre la nulidad, el vacío. El mundo actual nace en el vacío, no goza de la alegría que da estar en contacto con la certeza que nace de la verdad que mana en lo más profundo de la persona.

La vacuidad del mundo moderno

La sociedad se ensaña sobre su propio cadáver, pone barreras al verdadero reino del amor, se priva de gustar los verdaderos sabores del vivir de verdad, ha perdido la clave de la vida y por eso se zambulle en la acción. Un mundo sin expectativas es como un derrumbe viral, un desbarajuste interior sin solución, un baile entre el poder y la violencia, un desierto lleno de pesadillas. Es la falta de proyecto y convicciones lo que hace la vida gris y, con frecuencia de un negro profundo. Porque el mundo actúa y no piensa, vive una noche oscura.

El hombre moderno está revestido de máscaras, de apariencias; hace, inventa, crea sectas e ideologías para saciar el vacío de sentido que no darán nunca ni la ciencia ni la. La vida del hombre de hoy es pálida y vacía, fruto de su vacío interior y de sus miedos. Ha construido una tienda sobre el vacío que cobija al mundo en el vacío; se herido, ha perdido la capacidad de conectar con los demás.

De aquí vienen tantos muertos antes de morir renunciando a tomar en mano su existencia. Rimbaud escribió: “Muerte a Dios” y Nietzsche: “Dios ha muerto”. Multitudes se sienten inadaptadas y venden su alma al absolutismo, al pensamiento único: el placer, las ideologías, el fútbol, la moda; maneras de ensayar el zambullirse en la eternidad y de sondear el tiempo y la creación.

 

 

La humanidad se da cuenta de que vive en el fracaso pero no se conforma con fracasar; levanta la cabeza y Dios la inclina. Tal vez el mundo de hoy, por el conocimiento que tiene del mal, resiste hasta donde le alcanzan las fuerzas para que la rendición y la postración a los pies de Dios sean totales.

La libertad de creer con los ojos abiertos

Escoger a Dios, con los ojos bien abiertos, sabiendo lo que se coge y lo que se deja, con un deseo que sobre pasa todos los otros deseos, es un privilegio de los seres libres. Ser cada día más consciente, más cargado de conocimiento, más doblegado por el pecado, es sólo un privilegio del hombre, de ningún otro ser de la creación. A pesar de que Dios ha dado al hombre razón y voluntad para poder elegir, en su sabiduría infinita, Dios es el que escoge al hombre.

El hombre sabe que necesita a Dios pero en su orgullo no quiere admitirlo. Toda la verborrea sobre la felicidad no es más que un grito buscando a Dios ausente de la vida del mundo desarrollado. En la oscuridad de la matriz, el mundo actual busca inconscientemente la luz que es difícil de manejar y aparece a veces con tal claridad que no deja ver, y entonces cierra los ojos: ignorancia más que falta o maldad.

El futuro es de los verdaderos emisarios de otro mundo que llevan vida a la literatura no literatura a la vida, que se esfuerzan por romper amarras y nos invitan a volar con ellos sobre las alas del espíritu que anuncian con mucho adelante el mundo nuevo.

Nadie es poeta por hacer versos con rima sino porque es capaz de cambiar profundamente el mundo. La poesía tiene por misión despertar al mundo. La poesía es materia de vida. No hacen falta papel ni lápiz para ofrecer poesía y repartirla, sino pasión, previsión, lucidez y el coraje ni la fe. Para muchos sectores de la Iglesia, eres un poeta que vives delante de su tiempo. Por eso miran con lupa tus gestos y los comparan con los de tus predecesores para tildarte de inconformista, visionario y poeta. Y te dicen lo que a Cristo el Gran Inquisidor “No tienes ningún derecho a añadir nada a cuanto ya nos has dicho. ¿Para que has venido a estorbarnos? Porque es muy cierto que has venido a estorbarnos, y lo sabes perfectamente. […]. No sé quien eres y no quiero saberlo. No sé si eres realmente tu o tan sólo su apariencia”.

 

 

Solo los poetas pueden hablarnos del Dios verdadero

Hay que formar sacerdotes emprendedores. Sólo así la generación de los nativos digitales será trascendental para el futuro de la Iglesia quien, como los partidos político, no quiere escuchar cosas que no haya pensado ella. La libertad de expresión tiene que proceder de la libertad de pensamiento. La Iglesia funciona, de alguna manera en lo social, en base al dualismo: hombre/ mujer. Las mujeres son relegadas a funciones secundarias, mínimas, ínfimas: sacristanas, lectoras los domingos, miembros del coro; tendría que dar más importancia a las mujeres y confiarles puestos importantes no sólo administrativos sino ministeriales.

La Iglesia tarda mucho en adaptarse a las nuevas situaciones; busca que la gente siga fiel a las estructuras de siempre sin revisarlas ni cambiarlas. Las motivaciones que mueven a actuar al poeta son subterráneas y no tienen la misma longitud de honda que las del común de la gente.

El cristiano, especialmente el sacerdote, debería ser un poeta. Pero estos como muchos poetas de hoy no escriben para el mundo sino para sus congéneres, los unos para os otros. Viven encerrados en sus barricadas que les defienden de la contaminación mundana. Los poetas actuales no tocan el alma de la gente, muchos no hacen más que crónicas informativas. Los poetas de hoy utilizan un lenguaje oculto, abstracto, inaccesible, esotérico, hermético, su esfuerzo de comunicación es nulo, cero.

La moda hace que nos hablen de sus obsesiones, de sus ilusiones, de su yo; en todo caso, casi siempre dando vueltas alrededor de si mismos. “Nos dan álgebra en vez de vida, fórmulas en vez de imágenes”, vapor de charcos en vez de delirios divinos, escribió H. Miller en El tiempo de los asesinos. Es esto lo que ha provocado su muerte.

El edificio poético se ha desmoronado delante de nosotros. ¿Cuál es la utilidad del poeta si no nos hace concebir una nueva visión de la vida? Muchos te tienen pavor porque tus gestos, tus palabras, hacen crecer la conciencia, tocan la intimidad del hombre; hacen ver, sentir, tomar conciencia de que el hombre no puede obtener la paz interior sino es en lucha consigo mismo; tratas de romper las cadenas que se deben a verdaderos espantajos que postran a la Iglesia en un servilismo de sí misma y corroen el corazón del Evangelio.

Hay que salir de la Iglesia Jerárquica

Tú deseas ir más allá del mundo oficial, de la Iglesia jerárquica. Se oye decir que tu lenguaje no es elevado. Cierto, no es el lenguaje de los científicos sino del pastor. Tu leguaje está reservado a los recovecos del corazón, es el lenguaje del alma contra el lenguaje muerto, pasado, trasnochado, sin contacto con la realidad porque sabes que el meollo de la renovación evangélica está en el corazón.

Tus palabras son el alfabeto original e indestructible del alma, una relación armoniosa y lógica entre el futuro y el pasado, la tradición y la innovación. Tu misión es la de abrir ventanas sobre un mundo de relaciones infinitamente complejas que no entienden el lenguaje de la teología escolástica. Encarnas lo nuevo y lo antiguo, la novedad y la tradición; estás con los que adoran vivir y luchan por la vida sabiendo que la vida debe de estar al servicio de algo que nos sobrepasa para que sea fecunda. Tus raíces se hunden en el pasado y chupan del futuro. Por eso a veces, tu lenguaje parece desatinado, insensato.

 

 

Unos se sienten próximos a ti porque, en un sentido u otro, se ven reflejados en ti como en un espejo; otros te detestan porque ven en ti lo que ellos quisieran ser y no son capaces de serlo porque detestan lo nuevo por la única razón de ser diferente de la tradición. Vives en nuestro mundo pero, como los santos, pareces de otro mundo; tu ejemplo nos seduce y hace insoportable este mundo chato y miope. Para ti la Iglesia no es desierto reservado a las almas afligidas que han renunciado al espíritu y a los cambios del mundo sino una comunidad viva, palpitante y misteriosa en la que los hombres pueden vivir y deben vivir libremente por poco que de ello se preocupen.

Has visto y sentido que la religión se ha convertido, para muchos, en una farsa, como la ciencia y la política para otros. Pero mucha gente de iglesia espera al día siguiente y no te escucha como tampoco escucha a los profetas de nuestros días.

Echar por la borda toda toma previa de partido

Tu relación con el mundo no es de orden científico, teológico sino vital, de gracia. Tu modestia y tu ascetismo son propios de las almas entregadas, de los santos. Dices a todo el mundo: “Si tenéis necesidad coger y tomar de esto que me pertenece porque no es mío sino de quien lo necesite”. A veces nos das la impresión de ser un lobo solitario que necesita más espacio y más libertad, que arde en deseos de que el futuro sea la inevitable realización de los deseos profundos del ser humano.

Tu nos recuerdas que la única manera de vivir es haciendo parte de la creación que cambia, que nos debemos preguntar constantemente qué podemos esperar y por qué lo debemos de esperar, que la Iglesia debe de sacudirse de encima la tristeza húmeda y mohosa del tiempo y la afligida resignación: la falta de fe. Das techo a los mendigos de Roma, y deseas lo mismo para los de todo el mundo, y tendrás muchas veces la sensación del Maestro: “Las raposas tienen madriguera pero yo no tengo en donde reclinar la cabeza”.

A veces eres la voz no sólo de los sin voz sino la voz del silencio. Del silencio interior de millones de personas, de los que reinan en el silencio y en la noche oscura. La voz del que grita en el desierto es el silencio. Sabes mejor que nadie que el mundo es doble, mal y bien, luz y oscuridad, del amanecer y del crepúsculo, dominio de la confusión. Sabes lo que tiene necesidad de reforma, de reajuste. Al oírte nos damos cuenta de cuán poco moderno es este mundo nuestro, de cuanto muchos hombres de Iglesia hacen por pone parabrisas y liquidar este aire nuevo que está llegando a las sacristías. No se trata de una educación verbal sino de un desenvolvimiento y desarrollo espirituales. No es el deseo de gloria ni de liderazgo sino la fe la que lo inspira y le hace hablar. Sus sueños son como pájaros migratorios que van de sol en sol. Tus sueños de un mundo renovado no son más que la reverberación de los latidos de tus anhelos de esperanza.

Todos aquellos que buscan a Dios aunque digan palabras que lo niegan te escuchan atentamente. Por el contrario, muchos que dicen buscarlo, reniegan de la claridad de tus palabras y la bondad de tus gestos. Para escucharte y dejarse penetrar tu palabra no hace falta más, pero es necesario, convertirse, echar por la borda toda toma previa de partido. Sabes como nadie que toda criatura viva tiende a la comunión con lo más alto o lo más bajo y que todo mal uso del poder no sólo no bendice a Dios sino que mancha y tacha la creación e impide que la Navidad se realice plenamente. El camino del cielo pasa, para mucha gente, por el infiero hasta no pode vivir consigo mismos. Tal vez a las puertas del infierno es donde mejor se deja ver y luce la salvación. No buscas el poder y sin embargo eres hoy el director de la gran orquesta del mundo. Tu afán es aprovechar el potencial que tienen todos y cada uno de los creyentes para difundir el mensaje de Jesús. Esta es una manera de decir si a la vida y al Creado y de cantar alabanzas a Dios en cada una de sus creaturas.

 

 

A nadie gusta que le recuerden lo que no ha hecho o lo que ha hecho mal y tu recuerdas a la Iglesia que es vieja, que no está de acuerdo con el mundo en que vivimos, que durante mucho tiempo ha vivido ajena al verdadero y sencillo mensaje de Jesús, que muchas cosas que hace es perder el tiempo. Peor aún, le recuerdas que llevamos a veces lleva a cuestas un evangelio inventado por los hombres, en vez de la vida, la alegría del Evangelio. El mundo moderno se ha saltado lo fundamental del Evangelio, eternamente inconmovible, la persona de Cristo, su sabiduría. Por mucho empeño que hayan puesto los hombres en crear el mundo excelente, un Paraíso, no han logrado superar el mundo que nos enseñó Cristo.

Sus bases son sencillas: el amor, la misericordia, la compasión. Una lucha permanente entre la audacia y la timidez, por ser libre; apetito de conocimiento, insaciable curiosidad. Disfrutas como un niño escuchando los cuentos de los sin techo, delos viejos desahuciados y marginados, cosas inútiles a los ojos de nuestra sociedad, llevado siempre por un deseo de cambiar la vida del mundo. El mundo parece un escenario demasiado pequeño para todo lo que quieres hacer. Tu meta no es otra que la realización de tus sueños: un mundo fraternal, una Iglesia testigo de la Buena Nueva.

Estás convencido de que todos podemos ser victimas de un error cuyo ángulo no conocemos y nos acecha sin darnos tregua; confiesas sin tapujos que, muchas veces, todos hacemos lo que no queremos hacer y no hacemos lo que quisiéramos hacer. Tus palabras rezuman aquello que escribió Hölderlin: “Nada puede crecer y nada puede hundirse tan profundamente como el hombre”, en Hiperión. Sabes que ante la realidad de la vida suenan pálidas todas las ensoñaciones, todas las ideologías, todos los sueños. Todo el que no acepta la condición de su vida, se condena a si mismo, pierde su alma. El hombre que resiste y el que se rinde, hacen parte del mismo, son las dos caras de la misma humanidad. Estás convencido de que a veces las más nobles naturalezas han sido pasto de escarnio de las gentes que van por la calle convirtiendo así las apariencias en guías de su viva. “Y hacéis esto”, vienes a decirnos, “porque habéis perdido la fe en todo lo grande”. Muchas veces la teología no ha sido más que una máscara del Evangelio, no se preocupó de los hechos sino de la abstracción, tal vez un refugio para escapar del mundo exterior y contra la cegadora claridad del Evangelio, del amor, de la persona de Jesús.

Sin conceptos o con ellos, con teología o sin ella, todos los hombres tienen acceso a Dios. Se le puede encontrar en todo y en todo tiempo. Hasta los que luchan contra Dios lo buscan pero dando la espalda a la luz. Tus palabras muestran que estás convencido de que a veces la palabrería teológica no nos han cegado pero si nos ha impedido ver y mirar e frente a as cosas. Muchas veces, la teología de los teólogos es un sistema y sus alrededores. Tu te has dado cuenta de que al hombre le basta con amar, y querer a Dios; que a Dios se llega a través de la confusión del mundo, que la maneras y formas de llegar a Él son cambiantes e inciertas, que el cielo está lejano pero al alcance de la mano, que la vida es nuestra y, la mismo tiempo, nos es ajena. Querer comprender a Dios es querer dejar de ser hombre para ser un dios.

 

 

Palabras que mastican el Evangelio de Jesús hoy

Preguntas al mundo lo que Dostoievski: “¿Crees que realmente todo el mundo tiene derecho a decidir quién es digno de seguir viviendo y quién no lo es?”, en Hermanos Karamazov. Sabes como nadie que todos somos iguales en la capacidad para errar y para e sufrimiento. Solo no le pasa a quien o siente. La humanidad ve en ti la realidad de aquello que pensó Pessoa: “El instinto infantil dela humanidad que hace que el más orgulloso de nosotros, si es un hombre y no un loco, anhele, […], la mano paternal que lo guie a través del misterio y de la confusión del mundo”, en Libro del desasosiego. Muchas personas se vuelven dioses vagabundos para encontrar el verdadero Reino y pueden cambiar de tal manera su identidad que no se conocerán así mismos. Entonces la imaginación y la acción se hacen la misma cosa para entonar un cántico de acción de gracias. Los que viven de creencias tienen miedo de tus palabras que mastican el Evangelio, no son capaces de aceptar tus esperanzas no dichas pero dadas a entender.

Tal vez el mundo aún no está maduro para aceptar y disfrutar de la luz sino que está creando dioses mágicos y viviendo según una nueva ley que el mismo se ha dado antes de que Dios haya fijado su posición. Todas esas divinidades son una proyección de la pujanza interior del hombre en su más alto grado de exaltación para exorcizar las tinieblas. “La imaginación crea la sustancia”, escribió Baudelaire. El hombre actual se ha integrado al corazón de la naturaleza, iluminado por el fuego de la esencia divina, y hasta tal punto se cree divino que está convencido de que no necesita más que abrirse para irradiar divinidad. Nos das a entender que el funesto orgullo ahoga muchas veces en cada uno de nosotros el grito de amor. Por eso nos insistes: “Digan te quiero”, con la sencillez e inocencia de los niños porque solo éstos viven al amparo de las melodías puras sin disonancias ni estridencias.

Nos enseñas que la vida es lo que es y por eso es tan hermosa porque has capturado en tu corazón la belleza de la naturaleza, que no se puede amar a la humanidad sino que hay que amar a este ser humano que está a mi lado, que si tuviésemos fe, la vida nunca nos parecería algo vacío. Nos enseñas que la vida es como una esfera, cuanto más se ensancha más nos queda por ver, por aprender porque cada paso que damos nos lleva a lo que ignoramos. Nos enseñas con tu vida que ser crisiano es buscar ser el hombre que no existe pero que debemos hacer existir; que no son suficientes impresiones sino que se necesitan convicciones, que hay que estar muchas veces en desacuerdo con el mundo y con uno mismo, que lo inútil para el mundo es lo grande ante Dios: amar al pobre, entregar la propia vida al necesitado, acompañar a quien se siente solo, visitar al enfermo y al encarcelado, consolar al triste. Nos enseñas que la felicidad está en hacer lo que puedes hacer y debes hacer por los demás. Detestas que nos entendamos en la medida en que nos ignoramos como detestas que la vida sea un caminar entre la grandeza que no hay y la felicidad que no puede haber.

 

¿Hay lugar para un hombre como Francisco hoy?

A veces, Francisco, das la sensación de que te has dado cuenta de que en la Iglesia no hay plaza para un hombre como tú y que estas deseando llegar a viejo para retirarte. A veces te veo como un cóndor encadenado en las montañas de los Andes y no te mueres porque las ansias de libertad te devoran por dentro, o un Vikingo en la Corte de Luis XIV en medio de unos clérigos anclados en tiempos pasados. A ti no te da miedo la luz por eso no renuncias a la creación pastoral, teológica, social;

A los poetas de la vida, tu eres uno de ellos, les cuesta encontrar un recoveco en el mundo. Tal vez buscan un mundo ideal en donde puedan cerrarse todas las heridas y olvidas el vacío que se puede crear entre el ideal y la realidad. Buscas un mundo fértil, rico, apasionado, misterioso que compense todo lo negativo del mundo en que vivimos, buscas el gran milagro de la comunión entre todos los hombres. Pero eres consciente de que no podemos conseguir lo imposible más que por los sueño, a veces, un poco fuera de la realidad, casi locos. Sin timón ni ancla, este mundo estaría destinado a vagar a la deriva sin personas como tú. No eres temerario sino audaz y tu audacia resulta certidumbre. Como grande que eres, estás profundamente ligado al espíritu de tu tiempo, a los problemas fundamentales que le dan color y lo identifican.

Aunque todos, en lo esencial, estamos solos, más que nadie quien pone su libertad como bandera. Tu rebeldía nace de las profundidades, como si de un barco borracho se tratase; eres una especie de iconoclasta, teniendo un gran respeto por la imagen, llegas a temerla porque tienes miedo de ser como el resto, de ser un funcionario, de ser alguien que mire la vida con indiferencia. En tus palabras escucho: “no hay salvación más que en la libertad de cada ser humano”. Tu vida y tu palabra es la liberación del espíritu, del corazón, de la carne, del alma, del ser humano contra todos los que hacen todo lo posible por maquillar la verdad, nos ayudas a bendecir y dar gracias por vida y a vivirla desde dentro, a hacerla estallar. Creo, Padre Francisco, que sientes la libertad tan pegada a tu piel como las plumas de las aves al suyo.

Soy consciente, querido Padre Francisco, de que intentar estudiar personalidades como la tuya es correr el riesgo de descubrir lo escondido, lo oculto, lo inacabado. Los más grandes hombres son los más envueltos en el misterio. Se diría que vinieron al mundo para descubrirnos su secreta naturaleza. Por eso a veces, su lenguaje nos parece desatinado, insensato. Los espíritus libres como el tuyo que nacen antes de tiempo sufren tormentos e incomprensión y pueden estar tentados de tirar la toalla sin darse cuenta de que sus sufrimientos no son más que el reflejo del mundo que ellos tratan de transformar. Tal vez alguna vez hayas pensado como Rimbaud: “hay cosas que hay que destruir necesariamente” para que todo nazca de nuevo. Sabiendo que nunca la lograremos, buscas la perfección como un ideal al cual debemos tender. Creo que prefieres afrontar cualquier peligro y gustar todos los caminos antes de abandonar en ruta, creo que, como Santa Teresita del Niño Jesús o Rimbaud, quisieras ser todo para hacerlo todo.

 

8 comentarios

  • Santiago

    Es el carisma de Cristo el que guía a su Iglesia..En 21 siglos nosotros los humanos, ni Papas, ni obispos, ni clérigos ni laicos hemos  podido destruir lo que Jesús inició para nuestra salvación,  a través de los ataques a la Iglesia de Cristo, desde dentro y desde fuera. La promesa de Jesus de permanecer con su Iglesia hasta el fin de los siglos sigue en pie. No es esperable que esto cambie, a pesar de los malos augurios de muchos.

    Por otro lado, la lucha contra el mal, desde el principio, es y ha sido constante. La cizaña crece a la par del trigo. La recogida solamente es al final. Mientras tanto, nosotros debemos buscar la  luz  porque “somos hijos de  l a  luz” y no de las tinieblas. Luchamos contra ejércitos de “dominaciones y potestades” y tenemos que revestirnos con las “armas de  l a  luz” que es Cristo.

    El cristianismo es esencialmente optimista y promueve el gozo del espíritu..Jesus nos invita a purificarnos y luchar contra el mal para que en El tengamos su PAZ. No tendremos  paz y sosiego hasta que le encontremos a El en el bien, Nos dice que nosotros “tendremos aflicciones” en este mundo..,”más tened buen ánimo , Yo he vencido al mundo”…”Vosotros os acongojareis pero vuestra congoja se tornará en gozo”

    NADA es imposible para Dios, dice la Escritura. Dios es el que “transforma el desierto en estanques de agua y la tierra seca en manantiales” de agua viva. La gracia es gratis y es la que nos sostiene y nos sostendrá hasta el final, si permanecemos fieles al don.

    De nosotros y en nosotros está en poner en práctica la ESPERANZA que será nuestra guía en el camino del Espíritu.

    Saludos cordiales

    Santiago Hernández

     

  • oscar varela

    A Pili:

    ¡Excelente, por lo ecuánime y maduro!

  • mª pilar

    En este art., hay que ver en su contenido, no solo la loa constante al papa Francisco; hay que escuchar ese clamor que se repite casi en cada linea de todo lo que la iglesia:

    ¡¡¡Necesita eliminar!!! 

    No arreglar, sino sacar de cuajo, como se extirpa una espina, para que no se infecte.

    Y es cierto también que la iglesia “poder” no está por la labor, porque si así lo hiciera:

    Tendría que abandonar toda la “parafernalia” que ha montado solo, para defender lo indefendible.

    Creo que dice muchas verdades, nos presenta muchas situaciones anómalas, que hay que extirpar.

    Hay que releer el Mensaje de Jesús, revisar de verdad su vivir, y comenzar una nueva andadura; sin príncipes, sin, curas que están por encima del bien y del mal.

    Cada cual puede ser parte activa dentro de una comunidad, llevando y entregando cada cual,  lo mejor que tiene cada persona en si misma.

    La misma comunidad o grupo, o como cada una de ellas, decida llamarse.

    Porque, no todas las personas tenemos las mismas capacidades, y la propia comunidad, elegirá libremente, quien quiere que sea la persona o personas responsables, que de una manera u otra, la dirijan.

    No habrá distinciones en el trato, ni beneficios personales, será un servicio gratuito, como gratuito es el tener unos u otros conocimientos o capacidades.

    Si revisamos la última cena de Jesús con su amigos/as… tendremos otra concepción, de como deberíamos caminar por la vida.

    Eso requiere una sencillez de alma-espíritu… que el ser humano en reglas generales está muy lejos de vivir.

    El bien y el mal, la luz y la oscuridad… son parte activa en este mundo sufriente… precisamente, porque tiene la libertad de elegir por donde quiere caminar.

    ¡¡¡Y no es fácil… pasar sin contaminarse!!!

    También Jesús dijo algo muy hermoso sobre eso; aceptando nuestra debilidad humana, aprendamos a perdonar y aceptar las dificultades por las que cada ser pueda pasar.

    Cuando la decisión es actuar por el camino de la oscuridad… el dolor se extenderá por todos los lugares por donde ella camine, y para eso:

    ¡¡¡También  hay que estar preparados!!!

     Habrá que trabajar, luchar, para salir de manera airosa… o no… quizá se quede nuestra vida en el camino, pero ese es el precio de luchar contra el mal y la oscuridad.

    mª pilar

  • ana rodrigo

    Pienso que es una carta muy rara, yo diría que la ha escrito urbi et orbe, no sólo al Papa. Además es en su totalidad una loa, un elogio exagerado y un halago a Francisco a quien la dirige, no hay ni un atisbo de propuestas, de crítica de nada, aunque sea por defecto, que el Papa no haga y debiera hacerlo.

    Ya sabemos que es tarea ardua y difícil meterle mano a los dogmas, teologías, derecho Canónico, reforma del clero, planteamiento de hecho sobre la admisión de la mujer a los órganos de decisión, es decir, del clero, de otro tipo de clero, derechos humanos en la Iglesia, riqueza ostentosa y escandalosa de la Iglesia católica, etc. etc. Pues si yo fuese Papa (dios me libre!) y no pudiera hacer nada de esto, renunciaría sin dudarlo.

     

    Magnífico tu comentario, Antonio T., estoy completamente de acuerdo contigo. Esto sí es entrar al trapo.

  • Santiago

    Tiene razón Mandianes cuando dice que la sociedad actual está revestida “de máscaras, de apariencias: hace, inventa, crea sectas e ideologías para saciar el vacío de sentido que no darán nunca ni la ciencia” ni tampoco nada material. Muchos “venden su alma al absolutismo, al pensamiento único: el placer…el fútbol, la moda; maneras de ensayar el zambullirse en la eternidad”

    “El hombre sabe que necesita a Dios, pero su orgullo no quiere admitirlo. Toda la verborrea sobre la felicidad no es más que un grito buscando a Dios ausente de la vida del mundo desarrollado…el mundo actual busca inconscientemente  l a luz que es difícil manejar y aparece a veces con tal claridad que no deja ver, y entonces cierra los ojos: ignorancia, más que falta o maldad”

    Por eso es todavía actualísimo la frase del Doctor de Hipona, Agustín cuando afirma que inquieto estará nuestro corazón hasta que repose en Dios, que es su objeto final y natural, ya que nosotros no somos los que escogemos a Dios, “sino que es El el que escoge al hombre” Por eso Francisco nos dice que Jesus “nos espera siempre” para el encuentro de la gracia.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

  • Carmen

    Me he propuesto no escribir porque no es mi sitio, pero me gusta leer los artículos.

    Les aseguro que no soy una entusiasta del actual Papa, por razones que son mías y a nadie de este grupo le interesa conocer. Pero encuentro de una dureza innecesaria el comentario. Y soy mujer. Y muy orgullosa de serlo.

    Honestamente pienso que ese no es el camino para lograr un cambio real en la iglesia.

    Un saludo cordial.

  • Antonio Toston De la Calle

    ¿Padre nuestro?. ¿Y por qué no, Madre nuestra?. Hay una doctrina en que se encumbra contínuamente a LA FAMILIA. ¿Dónde está la familia celestial?. Y lo digo pensando en la paridad con el padre. No es de allí donde debe surgir la ejemplaridad, aquí en la tierra?. No es así. Sólo un padre, sólo un hijo, y por fin “un espíritu santo” engendrador. es decir al modo humano, que ha de recurrir a una esclava, una mujer de la tierra, por que allí, en el Reino no hay la correspondiente Madre celestial con la  que ha de tener un hijo divino. Extraño Reino. Mutilado Reino. Falso Reino que no puede presentarse en la tierra como paradigma, ¿Como ha de extrañarnos que en el mundo un Santo Padre se pasee por el mundo solitario con una cohorte de falsos faldones femeninos impartiendo la bendición de la extrañísima Trinidad. Y sí, hay una madre virgen, a la mayor gloria del Señor Feudal de los cielos.¡¡¡No podía ser menos!!!. Pero antes, se ha “abajado”, el Padre, (es curiosa la palabra: abajado.No rebajado, no. Se ha abajado. Y luego viene el ocultamiento ante los hombres de la irregularidad (que el pobre José no pasa por ello, pero ….ante tal poder: Callar. Luego vendrá un desfile de papas poniendo a la virgen esclava, elevarla cada cual a una nueva categoría suprahumana. Y por si faltara algo, el último la sube “en carne mortal a la Gloria Celestial. Y uno se pregunta: ¿Sabrán estos sesudos varones en el berenjenal en el que se han metido?.La fórmula está muy oportunamente usada: misterio. ¿Como saben ellos que eso pasó así, si es un misterio?. Bueno, a partir de Pio Nono se han hecho infalibles. Pero pensando en este hombre Francisco, un papa que fue elegido para cortar  el río de gente que está perdiendo la iglesia católica en América Latina, ante las confesiones protestantes, está totalmente perdido. Los “zurditos” como él llama a los de izquierda, le van a meter en situaciones, tan comprometidas, que ya no le vale su posición durante la dictadura de Videla. Tendrá que mojarse pero no como en los casos Yorio y Jalics.

  • oscar varela

    PADRENUESTRO LATINOAMERICANO  –  M. Benedetti
    “Padre nuestro que estás en los cielos
    con las golondrinas y los misiles
    quiero que vuelvas antes de que olvides
    cómo se llega al sur de Río Grande.
    Padre nuestro que estás en el exilio
    casi nunca te acuerdas de los míos
    de todos modos dondequiera que estés
    santificado sea tu nombre
     
    no quienes santifican en tu nombre
    cerrando un ojo para no ver las uñas
    sucias de la miseria
    en agosto de mil novecientos sesenta
    ya no sirve pedirte
    venga a nos el tu reino
    porque tu reino también está aquí abajo
    metido en los rencores y en el miedo
    en las vacilaciones y en la mugre
    en la desilusión y en la modorra
    en esta ansia de verte pese a todo
    cuando hablaste del rico
    la aguja y el camello
    y te votamos todos
    por unanimidad para la Gloria
    también alzó su mano el indio silencioso
    que te respetaba pero se resistía
    a pensar hágase tu voluntad
    sin embargo una vez cada tanto
    tu voluntad se mezcla con la mía
    la domina
    la enciende
    la duplica
    más arduo es conocer cuál es mi voluntad
    cuándo creo de veras lo que digo creer
    así en tu omnipresencia como en mi soledad
    así en la tierra como en el cielo
    siempre
    estaré más seguro de la tierra que piso
    que del cielo intratable que me ignora
    pero quién sabe
    no voy a decidir
    que tu poder se haga o se deshaga
    tu voluntad igual se está haciendo en el viento
    en el Ande de nieve
    en el pájaro que fecunda a la pájara
    en los cancilleres que murmullan yes sir
    en cada mano que se convierte en puño
    claro no estoy seguro si me gusta el estilo
    que tu voluntad elige para hacerse
    lo digo con irreverencia y gratitud
    dos emblemas que pronto serán la misma cosa
    lo digo sobre todo pensando en el pan nuestro
    de cada día y de cada pedacito de día
    ayer nos lo quitaste
    dánosle hoy
    o al menos el derecho de darnos nuestro pan
    no sólo el que era símbolo de Algo
    sino el de miga y cáscara
    el pan nuestro
    ya que nos queda pocas esperanzas y deudas
    perdónanos si puedes nuestras deudas
    pero no nos perdones la esperanza
    no nos perdones nunca nuestros créditos
    a más tardar mañana
    saldremos a cobrar a los fallutos
    tangibles y sonrientes forajidos
    a los que tienen garras para el arpa
    y un panamericano temblor con que se enjugan
    la última escupida que cuelga de su rostro
    poco importa que nuestros acreedores perdonen
    así como nosotros
    una vez
    por error
    perdonamos a nuestros deudores
    todavía
    nos deben como un siglo
    de insomnios y garrote
    como tres mil kilómetros de injurias
    como veinte medallas a Somoza
    como una sola Guatemala muerta
    no nos dejes caer en la tentación
    de olvidar o vender este pasado
    o arrendar una sola hectárea de su olvido
    ahora que es la hora de saber quiénes somos
    y han de cruzar el río
    el dólar y su amor contrarrembolso
    arráncanos del alma el último mendigo
    y líbranos de todo mal de conciencia
    amén.”

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