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Envejecer

Arregi

Nadie quiere morir joven, pero nadie quiere envejecer. No parece que el dilema vaya a tener una fácil solución, a no ser que todas las ciencias y el principal de todos los saberes, que es la sabiduría espiritual o el saber vivir a fondo, se den la mano para enseñarnos el arte de vivir, el arte de envejecer y el arte de morir. Vivir, envejecer y morir humanamente. ¿De qué nos servirán nuestros teneres, poderes y saberes, si no sabemos vivir? ¿Y de qué nos valdrán los beneficios de la juventud si no aprendemos a envejecer y no aceptamos morir?

Pero ¿acaso no sería preferible no tener que envejecer ni morir? ¿Y si fuera posible evitar lo uno y lo otro? La pregunta no es superflua. Hace unos días, a un científico francés experto en el asunto le escuché que ya han nacido quienes van a vivir 200 años. Ya al ritmo actual, antes del 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará. Y es de suponer que las nuevas tecnologías, aún apenas ensayadas o todavía ni siquiera imaginadas, podrán ir retrasando indefinidamente la temida muerte (¿por qué tan temida “nuestra hermana la muerte corporal”, que decía Francisco de Asís y a la que dio la bienvenida a los 44 años?). No es absurdo pensar que algún día, no demasiado lejano, nuestra especie Sapiens llegará a una cierta a-mortalidad. Me asusto de solo pensarlo. Me asusto porque solo algunos se podrán beneficiar de esa a-mortalidad –los más ricos, como siempre, a costa de los empobrecidos–, y también porque temo que la a-mortalidad traiga consigo más males que bienes para quienes la posean. Hoy por hoy, prefiero morir a prolongar esta vida indefinidamente. Y prefiero envejecer antes de que la hermana muerte funda del todo mi aliento vital con el Aliento Vital. Y quiero elegir ese momento con la mayor libertad y, cuando llegue, ser dueño de mi aliento para darlo por fin enteramente. Para eso quiero envejecer.

¿Pero qué es envejecer? Desde un punto de vista biológico, envejecer significa acumulación de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Los órganos se cansan, las piernas se vuelven más torpes, la memoria más floja, la mente más débil. No es esa vejez la que quiero, aunque hoy parece inevitable. Espero que algún día podremos evitar todos esos deterioros, y así lo deseo, siempre y cuando –salvedad crucial– no sea a costa de la igualdad de todos los humanos y de la armonía de todos los vivientes.

No bastará vivir muchos años si no vivimos humanamente. No bastará con evitar la vejez en cuanto deterioro biológico, si no alcanzamos la sabiduría espiritual, la sabiduría de la vida profunda. No bastará con mantenernos jóvenes de cuerpo, si no llegamos a ser sabios de espíritu.

Pues bien, muchas tradiciones han asimilado la vejez en cuanto ancianidad (acompañada de muchas pérdidas) con esa sabiduría de la vida. Quiero reivindicar esa acepción del término vejez, contra el frívolo y unilateral enaltecimiento de la juventud, la glorificación de la salud y de la forma física, la exaltación de las facultades corporales y mentales, la boga del reishi, la búsqueda del elixir de la eterna juventud en farmacias, parafarmacias, herbolarios, droguerías, grandes superficies, páginas web y tiendas online.          No solo de juventud vive el ser humano, sino de sabiduría. Cierto que la sabiduría no depende del número de años, pero es más fácil encontrarla en los viejos que en los jóvenes, con perdón de los jóvenes y sin contarme entre los sabios.

La condición de la sabiduría es saber envejecer. Es decir: saber que hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para intentar y un tiempo para desistir, un tiempo para hablar y un tiempo para callar, un tiempo para crecer y un tiempo para decrecer, un tiempo para liderar y un tiempo para dejarse llevar.

Envejecer es descubrir que todo ha valido la pena a pesar de todo, y que aceptarlo todo aceptándose del todo es la única forma de transformarlo todo. Envejecer es reconocer que la bondad es lo único que ha valido y que valdrá la pena. Y llegar por fin a la paz consigo y con todo.

Envejecer es darnos del todo, hasta morir, hasta nacer, hasta ser nuestro ser verdadero en la Plenitud de lo que ES.

(Publicado en DEIA y en los Diarios del Grupo NOTICIAS el 14-05-2017)

20 comentarios

  • Asun Poudereux

    Me gusta cómo envejecemos!!

    Gracias.

  • George R Porta

     
    ¡Hola, Óscar! Leo que has escrito: «Toda otra forma no solo se puede, sino que es ella misma una invención:
     
    – Cuando me invitaron a bailar, me inventé danzarín.
     
    – Cuando me desafiaron al tenis, me inventé tenista.
     
    – Cuando me echaron, me inventé buscar otra ocupación.
     
    – Cuando me secuestraron, me inventé cómo zafar.
     
    – Cuando me invitaron a ATRIO, me inventé atriero.»
     
    No es cuestión semántica: Todo esto debiera ser escrito:
     
    ―Cuando me invitaron a bailar, descubrí que danzaba, ya era capaz, pero yo no lo sabía aún hasta el punto que lo descubrí entonces…
     
    ―Cuando me desafiaron al tenis, descubrí que podía aceptar el desafío y jugar…ya era capaz, pero no lo sabía hasta el punto que lo descubrí en ese partido…
     
    ―Cuando me echaron, me descubrí capaz de desenvolverme en otra ocupación…ya era capaz pero no lo sabía en esa medida…
     
    ―Cuando me secuestraron, me descubrí capaz de escapar…ya lo era, pero no me constaba como cuando lo intenté…
     
    ―Cuando me invitaron a ATRIO, me descubrí atriero…ya lo era, pero no lo sabía hasta ese momento que comencé a aprender cómo serlo…
     
    No es posible añadir nada a una materia que no puede desaparecer y que solo se transforma. Lo que sí es posible es que sea descubierta, como si voy en el metro y de repente descubro junto a mí a alguien a quien conozco, pero que no había visto hasta ese momento.
     
    Después de todo, no puede ocurrir nada que no sea necesario, lo mismo si yo estoy advertido de ello o si no lo estoy todavía.
     
    No puede haber ecuaciones completamente nuevas…Parece que salgan del grafito del lápiz, como las líneas de una carta pero es imposible que las mismas raíces y las mismas palabras respectivamente no hayan existido siempre.
     
     
     
     

  • oscar varela

    Pienso que el “ABURRIMIENTO

    tiene su mayor logro en el “AGUANTE

    Y acá, para los “etsinondaretures” pueden meter todos los bomhofferes que se les antojen ¿no?

  • Santiago

    También inventamos los aviones porque sabíamos que podían volar, y construimos rascacielos porque habíamos calculado que iban a sostenerse e inventamos la TV porque descubrimos que podíamos proyectar tele-imágenes etc. El aburrimiento puede llegar a tener un propósito si podemos ordenarlo hacia la búsqueda de la verdad.

    Saludos  Santiago Hernández

  • oscar varela

    Solo 2 invenciones ´no se pueden inventar_

    UNA: el nacer

    DOS: el Morir

    Toda otra forma no solo se puede, sino que es ella misma una invención:

    – Cuando me invitaron a bailar, me inventé danzarín.

    – Cuando me desafiaron al tenis, me inventé tenista.

    – Cuando me echaron, me inventé buscar otra ocupación.

    – Cuando me secuestraron, me inventé cómo zafar.

    – Cuando me invitaron a ATRIO, me inventé atriero.

    – Cuando me …

    La Vida humana es mehrseitig (multifacética)

    La Vida humana está llena de cosas que no podemos o no nos dejan hacer y ser. Es una manera de inventarnos “jodidos”.

    Cuando un niño (o nieto) me dice

    – “Abuelo, ¡estoy aburrido!

    le respondo:

    – Así es, tenés toda la razón; es algo que hay que aprender: a estar aburrido para inventarte saliendo del aburrimiento.

    ¿Qué le vamos a hacer, no?

  • Santiago

    Es difícil, sin duda, envejecer…Es difícil saber cuando tenemos que “desistir, callar, decrecer, y dejarse llevar” y es difícil aceptar que vamos a morir…Sin embargo, a pesar que intentemos olvidarnos, y ocultar la realidad de nuestra partida, ….  la pregunta existencial persiste hasta nuestro tránsito final..De alguna manera, explícitamente o implícitamente, abierta o veladamente, consciente o semiconscientemente, en algún momento, el ser humano se pregunta por la finalidad de su vida, cuál fué el propósito de venir a la existencia y persistir en ella adquiriendo conciencia de “su” realidad, y cuál será su destino final real..

    Nuestras preguntas sobre la existencia, pues, no son irrelevantes…pues todas las cosas tienen en si una finalidad…y todos nosotros como agentes intelectuales obramos por un fin, por un propósito, por una finalidad…Luego también nuestra existencia ha de tener una finalidad…Sin embargo, nuestras respuestas al misterio de la existencia son inadecuadas e insuficientes..pues ni las riquezas, ni los honores, ni la fama, ni la gloria, ni el poder, ni la salud, ni la belleza, ni la fuerza, ni los placeres, ni la ciencia, ni siquiera el intento de llegar a ser mejor….puede responder adecuadamente a nuestro deseo infinito de felicidad…

    Es por eso que la respuesta a estas interrogantes que se agudizan más, (a menos que lo queramos negar y racionalizar por medio de falacias y falsas ilusiones)  al acercarnos conscientemente a la partida de este mundo,…. no se encuentra en esta vida…ES, según Jesús de Nazaret, que nos habla a través de los que fueron testigos de su vida y doctrina, El que nos dice que estamos destinados a otra vida que ES la trascendente y perdurable…”El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día” …”La palabra que hablé, ésa le juzgará en el último día..Que Yo no hablé por mi propia iniciativa, sino el Padre, que me envió…Y sé que su mandato es vida eterna…Lo que yo hablo, pues, así lo hablo conforme me lo ha encargado el Padre”… (Juan 12, 48 50)..

    Desde este punto de vista, el de la predicación real de Cristo, la importancia de esta vida radica en que ella se encuentra ordenada “a la otra” que es la eterna, y tanto ésta como la otra se encuentran en relación directa en cuanto al lugar  que les corresponde y en cuanto a las prioridades…Ni vale ignorar esta cuestión, que es trascendente, pues nosotros recibimos el don de poder pensar en la posibilidad de la existencia más allá de la muerte y la negación total y absoluta de esta cuestión no es coherente con nuestra humana actuación cuando siempre queremos asegurarnos de que nada nos va a fallar…sino por el contrario, es conforme a nuestra propia condición de seres racionales pensar que vivir una vida digna y conforme a la moral y convertirnos en pura bondad, está concordando con nuestro destino final y además responde a  nuestros íntimos deseos infinitos…

    Un saludo cordial   Santiago Hernández

     

  • George R Porta

     
    La desigualdad en el Mundo es innegable y las mayores poblaciones se agrupan en medios urbanos (el sitio en la red de las Naciones Unidad tiene datos demográficos válidos y recientes). No pretendo controversia al «prestarme» sin autorización y fuera de contexto, esta frase de Óscar a las 19.08 h de hoy: «Toda vida humana tiene que inventarse su propia forma».
     
    Esta idea me parece irrealizable porque no puede ser universalmente necesaria. La mayoría de este universo «toda vida humana» no puede ni podrá auto inventarse debido a la desigualdad reinante y creciente y hasta puede tener su existencia a punto de ser interrumpida violenta y hasta casualmente por los designios bélicos de uno o varios de los líderes poderosos del Mundo, precisamente por la desigualdad de «poder»
     
    Quien vive en las favelas brasileñas o las «villas miseria» en los arrabales de Rio de Janeiro o Sao Paulo, no puede realmente evitar hoy sufrir de o reincidir en los mismos crímenes o descubrir otras áreas de los basureros donde encontrar algo comestible para ahora.
     
    Los nómadas de la meseta del Centro de África o del Desierto de Gobi o del Sahara viven apremiados por la urgencia de sobrevivir y son poblaciones numerosas y aunque no lo fueran debieran tener los mismos derechos del resto, pero no los tienen. Las tribus estadounidenses que tienen que defender de la industria petrolera hasta sus cementerios están condenados al fracaso.
     
    Los infelices que sobrevivan el bombardeo de hoy en Alepo o en Iraq puede que mueran mañana y ahora ni siquiera pueden huir a otros países porque los terroristas correspondientes los utilizan como escudo.
     
    Los africanos Nord y Subsaharianos que tratan de escapar hacia Europa no pueden disminuir los riesgos de morir en el intento y eso quiere decir que si se habían inventado una existencia de nada les sirvió porque ahora es necesario que inventen algo distinto e impensado hace algunos años.
     
    La inmensa población que ha nacido genéticamente vulnerable al cáncer por causa de los alimentos transgénicos ingeridos por sus progenitores puede aún ignorar qué le espera y si dispondrá de recursos para atenderse médicamente si enfermase.
     
    La vida es descubierta no inventada cada día.
     
    Hay mucha gente con su destino ya trazado desde el día antes porque están anclados involuntariamente en la base de la pirámide de Maslow, absortos en satisfacer sus necesidades básicas (hambre, techo, salud, educación mínima) y muy lejos de poder reconocerse necesidades «superiores».
     
    La única necesidad, por lo tanto, la única libertad, es la que pueda ocurrir o se pueda ejercer, respectivamente. Así, la necesidad de inventar la propia vida no puede ser una necesidad universal, aunque debiera serlo. 
     

  • oscar varela

    La “vejestud” certifica que la vida humana es un fracaso,

                – pero, a su vez, no un absoluto fracaso.

    «Los quehaceres humanos no logran lo que se proponen;

                – son pura pretensión, viviente utopía.

    Uno parten hacia el fracaso y antes de entrar en la pelea lleva ya herida la sien»

    ………………

    «El mal utopista piensa que,

                – puesto que es deseable, es posible,

                – y de esto no hay más que un paso hasta creer que es fácil.

    El buen utopista, en cambio, piensa que,

                – puesto que sería desea­ble, y no hay probabilidad de que se pueda conseguir,

                – uno se puede esforzar en una actuación mejor y superadora.

    La exis­tencia humana tiene un carácter deportivo de esfuerzo

                – que se complace en sí mismo y no en su resultado»

    ……………………

    Si radicalizamos más la cuestión

    – y la planteamos en términos, no ya del conseguir esto o aquello en la vida, sino del logro o malogro de la vida misma, o sea de la vida y la muerte como tales, llegamos a la vida como superación constante de la muerte.

    La Vida es el fenómeno del ente mortal y, por tanto,

    peligro viviente y Nada existiendo.

                – Pero solo puede ser esto si es además

                – aceptación del peligro, consagración jovial y fe­cunda de la Muerte.

    La Vida es la unidad radical y antagónica de esas dos dimensiones:

                – muerte y constante resurrección o voluntad de existir malgré tout,

                – peligro y jocundo desafío al peligro,

                – ‘deses­peración’ y fiesta,

                – ‘angustia’ y deporte’

                – sentirse morir y gritar a la vez: da capo!…

    …………………

    «Una de las grandes vergüenzas de las culturas

    – es no haber enseñado a ser bien lo que constitutivamente se es: mortal»

    «La vida no es un estar ahí ya, un yacer,

    – sino un recorrer cierto camino; por tanto,

    – algo que hay que hacer;

    – es la línea total del hacer de un hom­bre».

    «Una vida en disponibilidad es mayor negación de sí misma que la muerte.

    – Porque vivir es tener que hacer algo determinado- cumplir un encargo-, y

    – en la medida en que eludamos poner a algo nuestra existencia evacuamos nuestra vida».

    …………………..

    «Esa vida con que nos encontramos, que nos ha sido dada,

    – no nos ha sido dada hecha.

    – Tenemos que hacérnosla nosotros».

    * Toda vida humana tiene que inventarse su propia forma;

    * El imperativo de auten­ticidad es un imperativo de invención.

    * Por eso la facultad primordial del humano es la fantasía.

    * La vida humana es, por lo pronto, tarea poética, invención del personaje que cada cual, que cada época tiene que ser».

    …………………

    Hay una justi­ficación «intravital» de la vida y una justificación «extra­vital».

    * La intra-vital justifica cada acción en la serie que componen toda nuestra vida,

    * La extra-vital presupone

                – que la vida no tiene sentido por sí misma,

                – sino por algo exterior a ella.

                – Ésta cons­tituye la base del cristianismo-religioso .

    ……………………

  • George R Porta

    Envejecer y desear que la vida llegue a término no es crimen, ni es signo de depression aunque revele tristeza en el ánimo. La decision de Carlo M. Martini de suspender su propio sostén artificial cuando consideró que había llegado la hora de hacerlo es un buen ejemplo. La Entrevista a Hans Küng publicada por Trotta (Madrid, 2016) con el título de «Una muerte feliz» es otra evidencia de excelente y cuidadosa consideración sobre el final de la existencia y ha disfrutado de una gran recepción de parte de todos los públicos. 

    El maltrato infligido a Juan Pablo II por la claque vaticana y su secretario a la cabeza, sobre todo para manipular su autoridad y ocultar crímenes y corrupción de lo que no estuvo exento Benedicto seguirá siendo in escándalo mayor y cuestionará el proceso de probación de sus virtudes heroicas y de su beatificación. 

    El miedo a la muerte no justifica el mal uso que se hace de los medios artificiales de sostén de la vida en casos de obvio deterioro de la capacidad del enfermo para sostener su vida con suficiente dignidad y disfrute.

    En mi caso que no tengo mujer ni hijos aunque mis hermanas me quieren y mucho, yo no deseo llegar a ser una carga ni económica ni de ningún tipo para ellos y deseo que la muerte me llegue antes que me convierta en una tal carga porque no pueda valerme. Condeno la euthanasia, pero veo con temor como se deteriora el sistema de seguridad social y de seguro de salud de los jubilados o incapaces de laborer y autosostenerse. 

    Me he preguntado si se trata de orgullo u otro error y no lo creo. Mis hermanas También envejecen y necesitarán de cuidado pero tienen sus hijos que quizás deberán prestárselo. 

    Hay una responsabilidad sobre la propia vida con dignidad que tiene que asumirla quien vive y no debe delegarla. Si la muerte me sobreviene demasiado tarde y antes que eso me veo reducido a la dependencia total por envejecimiento o enfermedad, afrontaré lo que sea como pueda pero no deseo llegar a ese estado que he visto muy de cerca.

    Ya he tomado legalmente en mi caso todas las disposiciones oportunas pero hay una especie de ecuación de la existencia y su final en la que cada persona ha de asumir responsabilidad por sigo misma. No veo como puede considerarse responsible y maduro el comportamiento de una persona que rehuye estas responsabilidades sobre el final de su vida si tiene oportunidad de asumirlas proactivamente. 

    Las ideas religiosas o filosóficas sobre juicio, salvación, condenación, cielo, infierno, resurrección, reencarnación, etc., son más bien irrelevantes porque lo que será nadie lo puede impedir hasta que al menos comience a ocurrir. Importante es vivir digna y benignamente, sirviendo, creative y productive, solidariamente y morir no es una experiencia diferenciada de la vida, sino parte de ella misma y debe, merece, ser experimentada con la misma dignidad y la misma benignidad y solidaridad con la que se debe existir hasta que concluya esta forma de morir que es la existencia. 

  • George R Porta

    Los viejos y las viejas deben ser procesadas y no necesariamente tienen que ser condenadas con el máximo rigor de la ley, però la justicia pública tiene un lado que toca a la retribución que merece la víctima por lo sufrido a causa del crimen o el maltrato y nada debe impeder que esa justicia sea implementada. Dicho esto, queda por considerar que la vida bajo el miedo del castigo, sobre todo si ha habido enmienda o cambio de conducta es un atenuante a tener en cuenta a la hora de sentenciar.

    Pienso que personas como Pinochet o como Truman, Trujillo, o como Videla debieron ser al menos procesados y si lo fueron, condenados con los debidos atenuantes y agravantes. Otros criminales no tan famosos deben ser igualmente condenados y la edad solo debe ser un atenuante en ciertas circunstancias (como las aque menciono antes) porque ni el Estado ni las víctimas tienen derecho a la crueldad aunque tengan obligación el primero y derecho las segundas a facilitar y exigir respectivamente que se haga justicia.

    El famoso artículo de Hannah Arendt «Eichmann en Jerusalén: La banalización del mal» (1963) me parece que sea una Buena lectura al respecto. He aquí el enlace: http://www.psicosocial.net/grupo-accion-comunitaria/centro-de-documentacion-gac/areas-y-poblaciones-especificas-de-trabajo/tortura/864-eichman-en-jerusalen-un-estudio-sobre-la-banalidad-del-mal/file

  • oscar varela

    Otro que “no tira, ni le tiran” la toalla (imago-expresión boxística), es Patrón del Boliche ATRIO ¿no?

    ¡Vamos todavía! – Óscar.

  • oscar varela

    Arregui está en los 65 años.

    ¿Se está auto-jubilando?

    ¿De qué?

    Pero se lo ve ¡con GANAS!

    Y llegar a los 65 con ESO es ¡Muy bueno!

    ¡Vamos todavía! – +Oscar.

  • mª pilar

     Valiente mujer Oscar:

    Personalmente… quisiera estar ya en el final… y no tengo ninguna razón para ello, solo, que así lo deseo.

    Pero cada mañana, me levanto de nuevo, para vivir lo más plenamente el día, al llegar la noche… vuelvo a pedir a la vida… que ya es suficiente… y no se explicar el porque, solo lo deseo con serena paz y en ella descanso, si despierto tengo que seguir caminando.

    No lucho para vivir más tiempo, pero tampoco me abandono, especialmente pensando en mi familia; quiero mantenerme lo más “sana” posible y no darles problemas, si ello está en mis manos.

    mª pilar

  • Asun Poudereux

     
    Solemos decir que cada uno/a es dueño/a de su vida.  Esta afirmación es posible en donde y en quien se dan los medios para así vivirlo.
     
    Sin embargo, como vemos, si nos molestamos en mirar más allá de nuestra piel y entorno cercano, existen muchísimas personas, que de partida, no  viven como  tales,  no cuentan con nuestro aprecio y respeto, y ya no tanto por su causa, sino debido a otras personas de su entorno cercano y más lejano,  para las que los hechos nos dicen que no cuentan, dejando que sus vidas pasen invisibles, como si no fueran seres humanos como ellas, como nosotros/as.
     
    Si envejecer, para algunos/as es  seguir aprendiendo de lo “mejor y peor”  que les ha  ido regalando y ofreciendo la vida tocando pies en tierra firme, sabiendo que no se la controla, que así se la acepta, y  se va viviendo su regalo, con más y más, a ser posible, disfrute en ello,  se podría generalizar  esto mismo y llevarse a cabo en todo ser humano. Ahí surgen las dudas.
     
    Pues bien, entonces, no puedo dejar de preguntarme, si así lo vivo, en qué puedo coincidir, con quien, en sus tiempos de juventud y durante el resto de su vida, se ha sentido y vivido paralizado y menospreciado en lo que es, porque también así lo vivirá en estos  tiempos de vejez de la que hablamos.
     
    Hay muchos rostros e intestinos en las edades múltiples de envejecer, a tener en cuenta, que están pidiendo que se acabe con su dolor y sufrimiento impuestos. No todo el mundo puede decir “que me quiten lo bailado”, por ejemplo, sino “que me reconozcan como a uno/a de ellos/as  en todos mis descendientes”, que, por fin, se les mire a la  cara,  dejando de ser invisibles y se cuente con ellos/as en lo que son, seres humanos.
     
    Gracias a todos.
     

  • oscar varela

    ¿Pueden los y las viejas ser procesadas?

    En la Argentina actual: sí.

    Se procesa a Hebe de Bonafini

    https://www.pagina12.com.ar/37936-estoy-honradisima-por-ser-procesada-por-este-poder-judicial

     

  • George R Porta

     
    Leo: «Nadie quiere morir joven, pero nadie quiere envejecer.»
     
    Esta es una afirmación extraordinaria entre otras razones porque no sé cómo puede fundamentarla el autor más allá de ser su propia hipótesis.
     
    Por ejemplo, los adolescentes desesperan por acabar de envejecer para liberarse de la tutela de los padres. A juzgar por el modo como la juventud juega con la vida —alcohol, drogas, violencia, individualismo, consumo desenfrenado— me cuesta adivinar si realmente quieren vivir según mi noción de ello. Tampoco puedo definir si realmente saben lo que significará la muerte.
     
    Quien atraviesa una situación difícil desea acelerar el paso de los días y que lleguen tiempos mejores… En fin, hay personas que no temen envejecer y las hay que envejecen hermosa y grácilmente.
     
    Cuando la existencia es o ha sido benigna, parece que envejecer constituya el disfrute de esa serenidad existencial. Cuando es o ha sido turbulenta o maligna no parece lo mismo.
     
    No sé cómo piensan o filosofan las gentes del montón de existencias rutinarias o quienes nacen y nunca logran salir de las mismas circunstancias escabrosas —que numéricamente es la mayoría no censada del Planeta— porque no se las oye hablar o porque mi existencia transcurre alejada de ellos. No tienen medios de expresar su parecer. Me parece injusto generalizar cuando no sé cómo piensan u opinan. Quizás a pesar de lo que escribo, esas personas aprecian su vida a falta de conocer ninguna otra y si cuelgan en la pared una página bonita de una revista disfrutan más de ella que los que guardan sus Van Gogh en las bóvedas de un banco.
     
    Profesionalmente, he conocido muchas personas que han persistentemente considerado el suicidio y, en menor número, otras que han considerado el homicidio y no sé qué pensaban de la vida. Trabajando en hospicio y cuidados terminales, conocí muchas que afrontaban la muerte —la propia o la ajena—a menudo más preocupadas por lo que quedaría a medias o sin concluir o por lo que la muerte pudiera afectar a los sobrevivientes en un sentido u otro, que por la muerte misma.
     
    La pensión mensual de seguridad social de muchos ancianos/as inmigrantes ayuda tremendamente a sus familias —la pensión segura de los ancianos y los cupones de alimentos se hacen imprescindibles— y la muerte de esos ancianos/as es temida: Aumentará la penuria sobre todo si no hay hijos/as que puedan comenzar pronto a laborar. Sin embargo, más íntimamente, no pocas veces los ancianos/as confesaban cansancio por haber sido trasplantados utilitariamente a mundo que no comprenden y que demasiado a menudo no les comprende.

  • mª pilar

     ¡¡¡Gracias… Genial!!!

    Y así es… como vamos por este mundo.

    mª pilar

  • oscar varela

    Esta es una de las cosas que

    SOLO LOS JÓVENES PUEDEN HACER: “e-n-v-e-j-e-c-e-r

    Es cuestión de llevar el YO hasta esas instancias.

    Analicemos el “YO”:

  • olga larrazabal

    Envejecer es descubrir que todo ha valido la pena a pesar de todo, y que aceptarlo todo aceptándose del todo es la única forma de transformarlo todo. Envejecer es reconocer que la bondad es lo único que ha valido y que valdrá la pena. Y llegar por fin a la paz consigo y con todo.

    Estoy en total acuerdo con esta frase.

    Todo ha valido la pena a pesar de todo.

    Aceptar todo y aceptarse a si mismo, y quererse con ternura en todas las etapas de la vida pasada, las buenas y las malas.

    La bondad, el no tener rencores, no haber hecho daño intencionalmente da una tranquilidad inmensa.  El aceptar que a veces fuimos cobardes, visto en retrospectiva, producto de nuestras limitaciones en tantos aspectos, pero que cada decisión fue nuestra, hecha a tientas confiando en nuestro juicio el cual no entregamos nunca a nadie, ya que cada uno es responsable de sus actos. Si metí la pata fui yo la que la metí, no fueron ni mis padres, ni mi consejero personal ni nadie.

    Y después de todo, enfrentar la no existencia en la forma que conocemos, y pensar que toda yo, que soy información y energía, volveré a la fuente universal de donde provengo, humilde y agradecida de haber ejercitado la vida, y que no tengo más expectativas que eso.

    Nadie me aplaudirá ni me levantará un monumento. Mis nietas tendrán un vago recuerdo de mí, y mis bisnietos ni siquiera sabrán que existí. Aceptémoslo, somos finitos y dispensables, y si con nuestro actos contribuimos a cambiar para bien los actos de otros, tan levemente como el aleteo de una mariposa, deberíamos estar conformes. Es lo que nuestras limitaciones de ser humano, nos permitió hacer.

  • oscar varela

    Es de agradecer varias cosas en esto de Arregui.

    1- hablar del Asunto

    2- ponerlo al día de ahora

    3- no gatopardearlo recurriendo a Dios ni a jesús

    4- señalarlo como Asunto in-soslayable.

    5- como Materia pendiente

    6- ¿qué más?

    7- Bueno, sí: el tanguito imprescindible de la bitácora de Buenos Aires:

    ME DA PENA CONFESARLO – Compuesto en 1932
    Letra de Alfredo Le Pera y Mario Batttistela
    Música de Carlos Gardel


    ……………………………………………….
    Nace el hombre en este mundo
    remanyao por el destino,
    y prosigue su camino
    muy confiado del rigor,
    sin pensar que la inclemencia
    de la vida sin amor,
    va enredando su existencia
    en los tientos del dolor.

    Pero llega que un momento
    se da cuenta de su suerte,
    y se amarga hasta la muerte
    sin tener ya salvación,
    pues comprende que la vida
    fue tan solo un metejón
    al perder la fe querida
    de su pobre corazón.

    Me da pena confesarlo,
    pero es triste, qué canejo!
    el venirse tan abajo,
    derrotao y para viejo;
    no es de hombre lamentarse
    pero al ver cómo me alejo,
    sin poderlo remediar
    yo lloro sin querer… llorar.

    Si no fuera que el recuerdo
    de mi madre tan querida
    me acollara en esta vida
    con sentida devoción,
    no era yo quien aguantaba
    esta triste situación,
    ni el que así se contemplaba
    sin abrirse el corazón.

    Pero hay cosas, compañero,
    que ninguno las comprende,
    uno a veces se defiende
    del dolor para vivir,
    como aquel que haciendo alarde
    de coraje en el sufrir
    no se mata de cobarde
    por temor de no morir.

    ………………..

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