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El objetivo

CasellesDe todas las ruindades, que son muchas, del ruin de Rajoy, quizá la más ruin sea la de quitarle la merienda a los presos.

Ya veis, así de fácil, hasta yo puedo meterme sin ningún riesgo con el pobre Mariano. Y vosotros, cuando queráis. Pero ni se os ocurra meteros con Botín, con el dueño de Goldman Sachs, con algún Rockefeller o cualquier otro supercapitalista.

Y es que chinchar al capataz está al alcance de cualquiera, pero tocarle los chilindrines al amo es otra historia. Así son las cosas del sistema, que nos autoriza a pelearnos por cambiar al capataz, pero no nos dejan cambiar de amo.

Por eso, cuando denuncio a la gran burguesía como la responsable máxima de todas las barbaridades de los gobiernos, me dicen: “Está claro, esos son los dueños, pero nosotros ¿qué podemos hacer?” Pues lo primero, no hacer el gilipollas perdiendo el tiempo en acosar y cambiar a los capataces (léase políticos) mientras los amos de verdad, la gran burguesía, campan a sus anchas bajo el pudoroso nombre de “los mercados”.

Y siguen preguntándome:”¿Pero qué hacemos?” Pues eso, saber que para cambiar el sistema debe ser destruido el poder de los burgueses. Y como resulta que el poder capitalista es un poder globalizado, ni desde Madrid, ni desde Río de Janeiro, ni desde Moscú, ni siquiera desde Washington se les puede tocar un pelo.

Así que la única solución racional pasa por la constitución de un poder político mundial con facultades suficientes para actuar en toda la Tierra.

Para que esto llegue algún día es necesario que se produzcan dos cambios ideológicos, dos cambios de mentalidad.

En primer lugar es necesario renunciar a todo tipo de localismos y nacionalismos, a eso tan profundo como es el sentimiento de pertenencia a la horda. Lo que no es nada fácil.

Y lo segundo, aceptar que el origen de los males del mundo no está en la pobreza, sino en la riqueza, en contemplar la riqueza como un mal. No son los pobres los que nos traen los recortes, sino los ricos, pero seguimos pensando y sintiendo la riqueza como un bien. Y este cambio es aún más difícil.

Quizá otro camino, en principio más improbable, fuera el de potenciar los actuales sindicatos para crear un sindicato universal que pudieran responder con acciones coordinadas en todo el mundo frente al despotismo del capital. Un camino no impide el avance en el otro.

Hala, ya tenéis faena. Lo demás, lo de que los males se resuelven rezando a San Andrés o echando un papelito por un agujero, son milagritos imposibles.

3 comentarios

  • Automaticamente. (Creo el corrector ortografico, me ha jugado una mala pasada).

  • Juan:

    Reflexionando sobre la historia pasada de Occidente y del mundo todo. Convendras conmigo que con el comunismo se ha intentado cambiar a mejor la vida del pobre proletario, desde el exterior objetivo material. Y que ha sido un rotundo fracaso. Porque sin contemplar y valorar el interior subjetivo humano, no vamos a ningún sitio. Sacamos a todos los políticos corruptos, a todos los banqueros e industriales malvados, y descuida que otros aparecen. Por ahí no hay solución.
    La solución la veo en “rezar a San Andrés…” y me explico: cuando una persona trabaja su interior. Estomáticamente, si cambia a mejor, su entorno cambia a mejor. Vualá…, el mejor revolucionario, el que no está desencaminado, empieza por transformarse el, y lo demás viene rodado, se puede cambiar un pueblo, una ciudad un país, y así hasta el globo entero, cuando la masa critica de los despiertos, lo posibilita. Pero todo empieza por uno mismo.
    Otra cosa: Ser pobre es una maldición. Lo que quiere Dios, es que todos seamos ricos (me lo ha dicho al oído…). La cuestión es que entendemos por riqueza. Como estamos de hoz y coz metidos en el materialismo, estomáticamente pensamos en el dinero. Y neciamente muchos gastan su vida amasando dinero y posesiones. Nadar en la abundancia, es tener lo necesario para vivir decentemente y sin sobresaltos, mirar el día siguiente sin angustia, tener tiempo para cultivarse, y tener el trabajo según tu vocación, tu carisma, así el trabajo es igual al ocio. Y si tienes de sobra, saborear la dicha de repartir.
    Butan. Creo que es el único país del mundo, donde para medir la felicidad de sus habitantes, introducen parámetros mas alla del producto interior bruto.

  • olga larrazabal

    Difiero de nuestro amigo García en la estrategia que adoptaría para cambiar de amo.  Cualquiera que ostente el poder global, se transforma en un sátrapa.  Da lo mismo que sea la banca, las transnacionales químicas, el imperio americano, la iglesia universal, la hermandad de los pobres del mundo etc.

    Al contrario,creo que la resistencia va por las pequeñas patrias y organizaciones.  Donde los problemas son tangibles y las personas se miran las caras. ” Es que mi problema es una mina que está envenenando mi noria, en la región del Huasco en Chile”, puede decir alguien.  Y los directores mundiales le dirán, “Mira el día que resolvamos que vamos a hacer con las minas en Africa, te incluimos en el debate”

    No, cada uno debe defender día a día su calle, su casa, su árbol, y su modo de apearse del caballo.  Hay que volver a los alcaldes de la comunidad y las cabeza de familia.

    Y así los partidos políticos y sus grandes mentiras, se irán por el caño.  Los diputados, ignorantes e irresponsables nominados por los partidos y que no los conoce ni su padre, pueden acabarse.  Y si cada uno es nacionalista del bienestar de su nación, nos entenderemos entre naciones, que tienen organizaciones de personas que los respalden arraigadas en la realidad y no entre ideólogos de alguna verdad difusa.

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