Otros temas

Autores

Archivo de entradas

5427 Artículos. - 86332 Comentarios.

Sólo el evangelio nos sacará del atasco

CastilloJosé María Castillo acaba de publicar en su blog Teología sin censura este artículo que suena mucho a llamada del bautista a la meta-noia (cambio de mente) para poder acoger el Proyecto de igualdad humana de Jesús. Esa será la verdadera Cuaresma que empezó ayer.

El papa Francisco les dijo a los cardenales el domingo 15 de febrero“Nos encontramos en la encrucijada de estas dos lógicas: la lógica de los doctores de la ley, o sea, alejarse del peligro apartándose de la persona contagiada; y la lógica de Dios que, con su misericordia, abraza y acoge reintegrando y transfigurando el mal en bien, la condena en salvación y la exclusión en anuncio”. Esto es lo que dijo el papa. Lo que pasa es que ni nos enteramos del todo de lo que Francisco quiso decir. Y menos aún entendemos las consecuencias que lleva consigo asumir de veras la “lógica de Dios”.

La “lógica de Dios” es el meollo del Evangelio. Esto supuesto, la pregunta que tendríamos que afrontar es ésta: ¿nos puede sacar el Evangelio del atasco en que estamos metidos? Me refiero a la crisis y al atasco económico, social, político, cultural, jurídico y sobre todo ético en que nos tiene estancados y hundidos esta maldita crisis.

Así las cosas, yo me pregunto si el Evangelio nos podrá sacar de este atasco. Porque está visto que la economía y sus magnates, la política y sus gestores –al menos hasta ahora– ni nos sacan del atasco, ni dan visos de querer, incluso de poder, sacarnos. ¿Podrían hacerlo? Hay quienes piensan que sí. Pero, ¿podrán hacerlo, tal como están las cosas? Sinceramente, lo veo muy difícil. Extremadamente difícil, al menos en varios años, que quizá van a ser demasiados años. ¿Por qué? Yo no soy economista. Pero no estoy ciego. Y lo que veo es que la economía mundial funciona de tal manera, que, cada año que pasa, la riqueza mundial se va concentrando más y más en menos y menos personas. Con lo cual la desigualdad entre unos pocos (muy pocos) ricos y el resto de los habitantes del planeta es increíblemente asombrosa. Instituciones de ámbito mundial muy autorizadas nos dicen que el uno por ciento de los habitantes del planeta acumula ya tanta riqueza como el noventa y nueve por ciento restante. Ahora bien, una sociedad tan asombrosamente desigual es inevitablemente una sociedad, no sólo estancada, sino sobre todo desquiciada y sin futuro.

Pero no es esto lo peor. Lo más grave del asunto es que, en las sociedades democráticas, en que vivimos, la gente sigue votando a quienes nos han llevado a este desastre total. Y esos votantes quieren que nos sigan gobernando los mismos que nos han llevado a esta ruina y al futuro tan dudoso y sombrío que nos espera. Los mecanismos del sistema (no los partidos) hacen posible este desquiciamiento aterrador. Y no sólo lo hacen posible, sino que hasta lo hacen inevitable. Porque han llegado a producir un modelo de sociedad, una gestión del poder y un estilo de vida al que nos hemos acomodado y que –aquí está el secreto y la clave del asunto– nos resulta irresistiblemente seductor. Ya no es el “poder opresor” el que nos domina. Es el “poder seductor” el que hace con nosotros lo que quiere y lo que le conviene. Teniéndonos y manteniéndonos convencidos de que somos libres, más libres que nunca. Y persuadidos, además, de que esto no puede ser de otra manera. Porque es “el mejor estado de cosas” que se ha inventado hasta ahora. Nos han metido en la cabeza que este modelo (de economía y de política), hoy por hoy, no tiene alternativa.

Por todo esto digo que veo muy difícil que, al menos por ahora, salgamos de este atasco en el que estamos metidos. Y en el que, además, nos sentimos a gusto. Precisando más, estamos a gusto los que hacemos falta para apuntalar, mantener, asegurar y hacer que dure este sistema canalla, que tanto sufrimiento, tanta violencia y tanta desvergüenza sigue produciendo, y acumulando de día en día. Por supuesto, hay millones de criaturas que ya no pueden más. Pero también, para esos desamparados del sistema, hay “bancos de alimentos” y otras “ayudas” por el estilo. Para que sigan aguantando y no alboroten demasiado. Por eso insisto en mi pregunta: ¿podremos salir de este atasco? Esta es la cuestión que no me deja en paz.

Llegados a este punto, a muchos les parecerá ridículo el solo hecho de preguntarse si el Evangelio nos podrá sacar de este atasco. Podrá, por supuesto y en el mejor de los casos, atraer a los “alejados” y a los “excluidos” para que se acerquen a la Iglesia. Y eso, sin duda, es bueno. Es necesario. Más aún, es urgente. Pero con eso nada más no cambiamos el sistema. Ni, por tanto, salimos de la crisis. Sinceramente y pensando en serio, ¿puede el Evangelio modificar el camino que lleva la economía, la cultura, la sociedad y la historia?

Hace más de medio siglo, el profesor de la Universidad de Oxford, E. R. Dodds, nos recordó cómo, en el imperio romano, en el largo período que medió entre Marco Aurelio y Constantino (del a. 161 al 306), se extendió por el mundo occidental la más grave crisis de su historia. Los ciudadanos de aquel enorme imperio se daban cuenta de que todo se desmoronaba: el mismo Imperio, las instituciones, la vida social, la economía y la religión, todo se venía abajo. Así cundió lo que el mismo Dodds denominó “una época de angustia”. Y fue en esta dura situación en la que ya, por primera vez, el Evangelio, no vivido como una religión de ritos, normas morales, promesas eternas, convento y sacristía, sino como “una conciencia nueva de sí mismo” que modificó aquella cultura, fue el factor determinante de una recuperación que ahora no estamos en condiciones de imaginar.

Fue entonces cuando el cristianismo se presentó “como una fe que merece la pena vivir porque es también una fe por la que merece la pena morir”. Así lo reconocieron, a pesar de sí mismos, hombres como Luciano (Peregr., 13), Marco Aurelio (11, 3), Galeno (R. Walzer, Galen and Jesus…, 15) y Celso (Orígenes, Contra Cels. 8, 65). Por otra parte, es notable que aquellos cristianos, por la fuerza del Evangelio, llamaron poderosamente la atención porque estaban abiertos a todos. No hacían distinciones sociales: aceptaban al obrero manual, al esclavo, al proscrito y al ex criminal. Todo el mundo encontraba acogida en cada grupo o comunidad de cristianos. Nadie era censurado, ni enjuiciado. De forma que, como bien notó Cipriano, en la comunidad cada cual se encontraba igual o mejor que en su propia casa (Ad Donat. 4 y 14). Es verdad que, durante el s. II e incluso el III, el cristianismo era aún en gran medida un “ejército de desheredados” (A. D. Nock). Pero también es cierto que los beneficios que acarreaba el Evangelio, vivido en serio, no se reducían a ofrecer esperanzas para el otro mundo. Cada grupo, cada “iglesia local”, poseía un sentido comunitario más fuerte que cualquier otro grupo laico o religioso (sobre todo las religiones de Mitra e Isis de aquel tiempo).

Así, los creyentes en Jesús se sentían unidos no sólo por unos ritos comunes, sino sobre todo por una forma común de vida, cosa que ya percibió Celso (Orígenes, o. c., 1, 1). Y también unidos por el mismo peligro que juntos corrían (E. R. Dodds). Su pronta disposición para prestar ayuda a quien la necesitase es cosa que quedó atestiguada no sólo por los autores cristianos, sino incluso por el mismo Luciano (Peregr., 12 s). Ya a comienzos del s. III, Tertuliano hace, en una apología pública y dirigida a los gobernantes, la audaz afirmación según la cual los cristianos “lo tenían todo en común, excepto la esposa de cada cual” (“Omnia indiscreta sunt apud nos praeter uxores”Apol.39, 11).

Pero, como bien nota Dodds, más importante que los beneficios materiales era el sentimiento de grupo que la fe en Jesús estaba en condiciones de fomentar. Los modernos estudios sociológicos nos han familiarizado con la universalidad de ese “sentimiento de grupo” como algo absolutamente necesario para el individuo, así como con las formas inesperadas en que esa necesidad puede influir sobre la conducta humana, particularmente sobre los individuos desarraigados en las grandes ciudades. Epicteto (3.13.1-3) nos ha descrito el horrible desamparo que puede experimentar un hombre en medio de sus semejantes. Y el mismo Dodds nos describe con admirable sencillez y profundidad cómo debió de vivirse aquel desamparo. “Debieron ser muchos los que experimentaron ese desamparo: los bárbaros urbanizados, los campesinos llegados a las ciudades en busca de trabajo, los soldados licenciados, los rentistas arruinados por la inflación y los esclavos manumitidos. Para todas estas gentes, el entrar a formar parte de la comunidad cristiana debía de ser el único medio de conservar el respeto hacia sí mismo y dar a la propia vida algún sentido. Dentro de la comunidad se experimentaba el calor humano y se sentía la prueba de que alguien se interesa por nosotros, en este mundo y en el otro”. Y termina el insigne estudioso de la antigüedad: “Los cristianos eran “miembros unos de otros” en un sentido mucho más que puramente formal”. Con esta conclusión final:”Pienso que ésta fue una causa importante, quizá la más importante de todas, de la difusión del cristianismo” (Paganos y cristianos en una época de angustia, Madrid, 1975, 179).

Reflexión conclusiva

¿Seria esto posible en este momento? Mi modesto punto de vista es que, no sólo es posible, sino que es tan necesario que, a mi manera de ser, es la salida que nos queda. No digo que todos nos hagamos cristianos. Lo que digo es que el Evangelio, en el que tanto insiste el papa Francisco, es la salida que nos queda. Hoy ya no manda en el mundo lo que es más noble en la condición humana, la bondad, la honradez, la justicia, el amor y la ternura. No. Lo que manda sobre nosotros es la tecnología y sus mil artilugios, utilizados en interés de los potentados que lo manejan todo para su propio provecho.

¿Qué hacer? Vamos a fiarnos del gran líder mundial que ha surgido, que no es otro que el papa Francisco. Este papa repite constantemente que el Evangelio de Jesús es lo que nos puede sacar de este atasco que nos tiene paralizados en la falsa idea de que estamos saliendo y vamos adelante. Si la Curia Vaticana, si el Episcopado mundial, si el clero y los religiosos/as, si las parroquias…, las comunidades y grupos cristianos, todos y todas, dejamos de lado nuestros intereses y conveniencias, y nos centramos en organizarnos como grupos humanos en los que todo el mundo encuentra acogida, protección, ayuda, respeto, y sobre todo verdadero cariño, por ahí iremos viendo la luz de un Evangelio con menos carga de religión y costumbres de tiempos pasados, y más fuerza para hacer presentes y tangibles las tres preocupaciones que centraron la vida y las enseñanzas de Jesús; la salud para todos/as, la alimentación para todos/as, y las mejores relaciones humanas de que somos capaces. Lo demás vendrá por sí solo.

166 comentarios

  • Isidoro García

    De este artículo de Ortega, yo destacaría el final. (Cada uno es sensible a su tema). Porque creo que intuye genialmente, la dirección del futuro. “El hombre necesita una nueva revelación y esa revelación sólo puede venirle de la razón histórica”.

    Yo lo entiendo, como que intentando responder a la pregunta, ¿qué es el hombre?, hasta ahora se ha contemplado al hombre desde lo que llama Ortega la “razón física”, que por su propia naturaleza es estática, y diseccionadora de sus partes.

    Hasta entrar en el reino de la Inteligencia, todas las especies eran estáticas: permanecían tal y como se originaron, y aleatoriamente surgía una nueva especie con características algo diferentes.

    A partir de entrar en el mundo de la Inteligencia, la especie homo sapiens, va evolucionando día a día, con una evolución lamarckiana, (no darwinista), o sea una evolución en la que no sólo cada individuo cada día aprende cosas nuevas por sí mismo, sino que transmiten y aprenden nuevos conocimientos entre ellos.

    Por ello la pluralidad del hombre es cuasi infinita, y además la especie en sí, va variando infinitesimal pero constantemente, hasta que llegue el momento en que ya se pueda decir que taxonómicamente es una especie diferente.

    Por ello en el conocimiento de la naturaleza y estructura del hombre, es fundamental el estudio de su historia. Y sobre todo ahora que como dice Ortega, ya tenemos una historia racional, de la que “apretando bien esos diez mil años de pasado, se pueden extraer unas gotas de novísima y salvadora razón, de razón histórica”.

    Somos como una flecha lanzada al espacio, por el poderoso arco de la evolución del Universo. Estudiando su trayectoria, podemos comprender nuestra situación presente, y prever el punto de nuestro destino.

    Y me ha gustado especialmente esa frase última de Ortega de “El hombre necesita una nueva revelación y esa revelación sólo puede venirle de la razón histórica”.


    Ya Voltaire quería “rastrear los pasos que llevaron al ser humano a avanzar desde la barbarie a la civilización”. Y Schelling fue la primera persona en describir el concepto de evolución tal y como actualmente lo entendemos. Y Hegel, en “La filosofía del espíritu”, dice: “La verdad no solo el resultado (de la filosofía), la verdad es la totalidad del proceso de la evolución”.
     

    Este último párrafo es del libro “Evolucionarios – El potencial espiritual de la idea más importante de la ciencia”, de Carter Phipps, Kairós, altamente recomendable, y que es la Biblia de esa nueva revelación anunciada por Ortega, que revolucionará todo el panorama cultural, y entre ellos el cristianismo y el mundo de las religiones en general, cuando las contemplemos con los ojos nuevos de los tiempos nuevos.

  • oscar varela

    Hola!

    M. Luisa se preguntaba por mi idea de “VIDA HUMANA” (a fines de febrero).

    Aporto un texto donde además aparecen asuntos presentes en varios Post de Atrio (sobre “creencia”, “modernidad”, “Ciencia”, etc, y en fin: sobre la RAZÓN (o razones).

    Por ahora otra cosa no puedo hacer ¿qué le voy a hacer ¿no? – Oscar.
    ………………….

    APENDICE III: Aurora de la razón histórica (Manuscrito de Ortega y Gasset – 1935)

    Hacia 1860, Dilthey, el más grande pensador que ha tenido la segunda mitad del siglo xix, hizo el descubrimiento de una nueva realidad: la vida humana. Es sobremanera cómico que realidad tan próxima al hombre y tan importan­te para él haya tardado tanto en ser descubierta y que fuese descubierta un cierto día a una cierta hora, como el fonógrafo o la aspirina. Pero, en fin, así ha sido y la cosa no tiene remedio. El tapiz de la historia que por su envés aparece lleno de tragedias, lleva bordadas en su revés innumerables escenas cómicas. Tragedia y comedia son justamente las dos máscaras de la historia, es decir, su aspecto popular.

    Esa extraña realidad —la vida humana— no es una cosa física ni una cosa psíquica. En absoluto no es una cosa ni un modo, acto o estado de una cosa. Es un puro acontecimiento de carácter dramático. Es lo que me pasa a mí y lo que te pasa a tí, donde yo o tú no somos sino eso que nos pasa.

    La más notable peculiaridad de esa realidad que consiste en acontecer está en que posee de suyo, por sí misma, estructura. La realidad física y la realidad psíquica no se presentan a nuestra percatación como estructuradas, sino al revés: son polvo de realidad que reclama una estructura. Nuestra mente, solícita, acude a ese defecto y pone en los fenómenos físicos, en los fenómenos psíquicos una ar­quitectura que ellos no tienen. Por eso física y psicología son construcciones.

    En cambio, nada de lo que nos pasa en nuestra vida nos pasa aisladamente, sin conexión. Nos pasa esto porque o            en vista de que nos pasa esto otro y, en última instancia, porque nos pasa querer vivir. Si no quisiéramos vivir, si de verdad quisiéramos no vivir no nos pasaría nada, ni siquiera nos dolerían las muelas.

    La estructura de la vida es, por lo pronto, individual, concreta la de cada vida. Pero hay, al mismo tiempo, una estructura formal de la vida que nos permite hacer afirmaciones generales, como ésta: el hombre al vivir está siempre en alguna creencia referente a lo que le rodea y a sí mismo. Dicho de otro modo: se vive siempre desde ciertas creencias. Más propiamente que en la Tierra, donde el hombre está es en sus creencias. Estas se apoyan unas en otras, porque tienen también estructura y merced a ello puede hablarse de creencias básicas, tierra firme en que descansan todas las demás. Por lo mismo, la modifica­ción más grave que puede experimentar la vida humana es un cambio de sus creencias básicas.

    Hasta 1450 el hombre europeo había estado en la creencia de que existía un ente infinito —infinitamente poderoso e infinitamente bueno— que le descubría generosamente todo lo necesario para conducirse en la vida, inclusive el sentido mismo de esta vida. Pero ya a fines del siglo xiv comienza dentro de esa creencia a fermentar la duda. El estar en la duda es un modo de estar en la creencia, es el estar… inquieto. Durante los dos siglos de Renacimien­to se vive en esa inquietud. Muerta ya la antigua creencia, sin posesión aún de la nueva, el hombre se finje creencias, hace como que cree, mediante una resolución de la voluntad. En la medida en que no se cree se quiere creer Las crisis son épocas de «resoluciones», de voluntarismo. Por eso, el lema más típico del Renacimiento es este : Vivcrc risolutamente.

    Pero, claro es, la creencia es lo contrario de la voluntad. Es lo que creemos aunque no queramos y frente a lo que quisiéramos. En la creencia siente el hombre que sale de sí mismo y está en la realidad.

    Poco después de 1600 el hombre sale de la duda renacen­tista y se instala en una nueva creencia, en la creencia «moderna» sobre la cual ha descansado la vida europea hasta hace muy pocos años. El hombre moderno sustituye a la fe en Dios la fe en la razón. La razón no es sino una fe como la otra. Antes era Dios quien revelaba al hombre lo necesario para cumplir su destino. Ahora se cree que el intelecto humano es un maravilloso instrumento que si le hacemos funcionar bien nos revela el ser de las cosas. El uso progresivamente depotenciado que luego se ha hecho del término «razón» no debe hacernos olvidar que lo esencial en él no significa éstas o las otras cualidades técnicas del intelecto, como tal intelecto, sino la función de éste, su resultado que es transcenderse a sí mismo y ponernos ante la realidad misma. Que nuestras ideas dejen de pronto de ser meras ideas nuestras y en ellas aparezca, se revele el ser de las cosas: eso es la razón.

    El prodigioso fruto de esta nueva fe fue la ciencia fisico­química cuyas aplicaciones han transformado la vida mate­rial del hombre. Jamás creencia alguna ha cumplido mejor sus promesas iniciales. Forzoso es reconocer que aquella razón de Galileo y Descartes ha conseguido resultados que en algunos órdenes han superado no sólo la esperanza que al hombre inspiraron sino la misma fantasía de sus deseos. Se comprende muy bien que todavía hace treinta años fuese la razón la instancia última que había en Europa, la norma máxima y como un Dios intramundano.

    Y, sin embargo, es preciso reconocer que la situación ha cambiado. ¿Cómo? ¿En qué medida? ¿En qué dirección?

    La respuesta es muy difícil porque tengo que contar el número de mis palabras. Si, atendiendo esto, no se me busca pendencia yo diría que la situación es la siguiente: la eficiencia admirable y cada vez más victoriosa de la razón en algunos órdenes trae consigo que no se pueda dejar de creer en ella y, sin embargo, ha dejado de ser la creencia de que el hombre europeo vive.

    ¿Cómo se explica esta ambigua actitud?, muy sencillo: La razón había prometido resolver al hombre todos sus problemas; releed el Discours de la Méthode que es el programa de la nueva fe. Pero ha ocurrido que mientras los resolvía —más allá aun de lo previsto— los problemas que plantean los objetos corporales, han fracasado una y otra vez ante los problemas propiamente humanos. Esto nos ha hecho caer en la cuenta de que la famosa razón no era toda la razón sino solo la razón física o naturalista.

    Se trata de una limitación a que la razón innecesariamente —aunque sea muy explicable su error— se condenó desde su primer paso. Dejándose influir por la tradición griega partió desde luego en busca del ser de las cosas, donde ser significa algo fijo y estático, el ser que ya es cada cosa. El prototipo de ese ser era el ser de los conceptos y de los objetos matemáticos, un ser invariable, un ser siempre lo mismo. Como se encontró con que las cosas corporales eran mudadizas, eran movimiento tuvo que bus­car lo que en su cambio no varía, lo que en su movimiento permanece. A eso es a lo que llamó la «naturaleza» de las cosas. Y, en efecto, las ciencias físicas, químicas y biológicas buscan en los fenómenos su ser fijo, su naturale­za. Y lo mismo quiso esa razón hacer con el hombre. De aquí su fracaso.

    Ahora, al haber perdido la fe exclusiva en esa razón hemos quedado libres —desde Dilthey— para buscar el «ser» del hombre sin que nos estorbe el prejuicio del natura­lismo, del eleatismo. Y pronto hemos caído en la cuenta de que la razón física tenía que fracasar ante los problemas humanos. Porque el hombre no tiene «naturaleza», no tiene un ser fijo, estático, previo o dado. No solo varía como los cuerpos, es decir con una pseudo-variación que circula dentro de unos límites invariables, dentro de la ley de sus variaciones, sino que varía ilimitadamente. lis algo radicalmente plástico capaz de ser esto y lo otro y así sin límites. Para hablar del ser del hombre tenemos que inventar un concepto de ser no-eleático, como se ha inventa­do un espacio no-euclidiano. El hombre es el hombre paleo­lítico pero también es la Marquise de Pompadour, es Genghis Khan y es Stephan George, es Pericles y es Charles Chaplin. Las formas más dispares del ser pasan por el hombre sin que este se adscriba a ellas.

    Cada una de estas formas de ser significa una experiencia fundamental que el hombre hace, la cual una vez hecha revela su limitación. Esta limitación le abre los ojos para otra forma de ser no ensayada. Es decir que pasa a ser una cosa porque antes fue otra determinada. El hombre, que no es, se va haciendo en la serie dialéctica de sus experiencias. Y por tanto lo único que podemos saber del hombre es lo que ya ha sido. Nada de lo que ya ha sido puede volverlo a ser. El pasado estrecha al futuro. Por eso la ciencia del pasado es, a la vez, bien entendida, la única ciencia del futuro en el sentido muy preciso en que una ciencia del futuro es posible.

    En suma, que el hombre no tiene naturaleza sino que tiene… historia.

    Ha llegado el momento de que la razón que era sólo física se libere de esta limitación y de que el hombre crea en la razón histórica. Porque hasta ahora lo que había de razón no era histórico y lo que había de historia no era racional. ¿O creen ustedes de verdad que apretando bien esos diez mil años de pasado no se pueden extraer unas gotas de novísima y salvadora razón, de razón históri­ca?

    El hombre necesita una nueva revelación y esa revelación sólo puede venirle de la razón histórica.

    Sea anunciado frente a todas las apariencias contrarias.
     
    …………………

  • Asun Poudereux

    No he tenido tiempo esta semana para agradeceros vuestro interés a todos y todas.

    Y me gustaría que quedara claro, que lo escrito y comentado tras el Evangelio, es obra personal de Enrique Martínez Lozano, cuyo comentario,
     de cada semana, se puede recibir, si así lo deseáis, dirigiéndoos a su página web, en la que encontrareis  su dirección e-mail.   

    Creo sinceramente que lo propuesto en el post, es decir  vivirlo en el día a día, empezando por uno/a mismo/a es clave y lo único realmente valioso de lo  que Jesús trata de transmitir. Lo restante,  en cuanto a creencias , magnificaciones y visiones dualistas de la vida religiosa, puede ser  considerado válido, y de sentido  desde el nivel de consciencia correspondiente,  en tanto en cuanto no obstruye la realización cotidiana de lo fundamental con respeto, tolerancia, y acogida con aceptación, de los que se vienen despojando de todo ello, porque no se hace por voluntad y decisión personal, más bien viene dado desde el interior, sin perder nada de lo nuclear y esencial.
     
    Un abrazo.

     

  • Santiago

    En libertad Jesús aceptó NO renunciar a su verdadera identidad y declarar abiertamente ante Caifás que efectivamente El era “el Hijo del Bendito”, o sea, el verdadero Hijo de Dios…Por eso los oídos judíos del Sumo Pontífice se rebelaron ante tamaña blasfemia, “rasgando sus vestiduras” puesto que Jesús se proclamaba Dios El mismo (Mc.14,61-63)…y es precisamente esta razón , según los “pontífices y satélites judíos” por la que Jesus debía ser condenado a muerte, porque “nosotros ley tenemos, y segun la ley debe morir, pues se HIZO HIJO DE DIOS” (Io. 18,6-7)

    Por eso Albert Vanhoye dice que “Jesus se ofreció El mismo” voluntariamente y libremente  a la muerte…Porque si sacerdote es el que “ofrece dones y sacrificios” por los pecados, entonces Jesus es el sacerdote de la Nueva Alianza…porque el don y el sacrificio que El ofreció ,no fue la de “machos cabríos”, sino que el “oferente” era El mismo…que se ofreció por nuestros pecados totalmente.
    Por eso Jesus antes de morir quiso dejarnos el “memorial de su Pasión” que fue el sacrificio de su vida:
    “Este es mi cuerpo, que por vosotros es ENTREGADO….”Esta es mi sangre de la alianza, que es DERRAMADA’…Aquí se narra el verdadero sacrificio de Jesus….El cuerpo que se entrega….y la sangre derramada en la Cruz…..para la “remisión de los pecados”…La Eucaristía será el sacramento continuo para que “comamos y bebamos” y permanezcamos en y con Jesus ya que El mismo ordenó a sus discípulos realizarlo…y “siempre que coméis de ese pan y bebéis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor” (1 Cor. 11,26). Es decir, el verdadero sacrificio de Cristo…

    Un saludo cordial de Santiago Hernández 

  • mª pilar

    ¡¡¡Gracias Asun!!!
     
    Como siempre ¡genial! Clara, concisa, sin apaños; directa al meollo de lo tratado y siempre coronado con esperanza; porque es:
     
    ¡Buena Noticia! Lo que Jesús nos dejó.
     
    Abrazo entrañable.
    mª pilar

  • George R Porta

    Afirmar que Jesús deseara y buscara la muerte por obediencia repropone la validez de la teología de Anselmo de Canterbury (siglo XI) que hizo una lectura sacrificial de la muerte de Jesús (Cf. Cur Deus Homo).
     

     
    Aunque el magisterio y la prédica cristiana ha afirmado insistentemente dicha lectura sacrificial de la Crucifixión de Jesús, en gran medida basándose en la Carta a los Hebreos (la cual según el consensus de los exégetas es anónima, es decir no es paulina como se creía, y además parece un texto homilético más que epistolar), es de notar que nunca haya sido dogmatizada. Si la multisecular insistencia del magisterio no ha logrado que esta afirmación haya sido dogmatizada parece obvio que este último hecho tenga aún mayor peso y que se deba tomar en serio la posibilidad de cuestionar la interpretación de Anselmo
     
     
    Consecuentemente, no es una interpretación obligatoria. En su Introducción al Cristianismo (Madrid, Sígueme, 2007) Ratzinger se ocupa extensamente del tema en la sección de Cristología, proponiendo que pudiera tener una interpretación válida pero eso no cambió el hecho de sea cuestionable.

     
     
    El mayor inconveniente con respecto a una tal lectura sacrificial del asesinato de Jesús por los poderes que se sintieron confrontados y amenazados por su obrar y decir, según atribuyen las narraciones evangélicas, es que si Jesús buscó su muerte o si la deseó por obediencia a su Padre a fin de pagar la deuda del pecado humano, eso sitúa a su Padre en la categoría de un dios sádico como cualquiera otro de los panteones paganos. Según los evangelios, Jesús revela a un dios misericordioso, no a un dios castigador capaz de sacrificar a su propio hijo para subsanar un problema que al crear la libertad de sus criaturas capaces de obrar mal él mismo haya creado. Eso fuera injusto aún a la luz de la más primitiva justicia.
     
    Otro problema introducido por una lectura sacrificial del asesinato de Jesús pudiera formularse en términos de que una muerte deseada y buscada hubiese convertido a la víctima, Jesús, en copartícipe de la culpabilidad de sus asesinos.
     
     
    Una lectura del asesinato de Jesús desde la perspectiva de Hebreos (que es la del sacrificio expiatorio en el Templo según la Ley Mosaica) convierte a los asesinos en sacerdotes oferentes (si se quiere co-oferentes con el mismo Jesús) y una tal interpretación es absolutamente problemática y contradictoria con alguien que protesta porque le abofeteen y le rechacen y se esconde para evadir la persecución y pide, en su angustia, ser liberado del tormento que anticipa.
     
     
    Como no se trata de una afirmación dogmática una persona católica puede acoger o no una tal creencia pero quien la afirme debiera aclarar que habiendo subsistido por siglos la duda sobre su validez, ésta no sea sino muy importante y quizás tan importante como la misma afirmación.  

  • Román Díaz Ayala.

    Muy hermosa reflexión la que nos trae Asun sobre el capítulo 2 de San Juan,
    la creencia es a toda religión lo que la fe es a la persona de Jesús.
    Juan coloca la escena del Templo al principio del Evangelio justo cuando da comienzo a su primer ministerio en Jerusalén  salido de Galilea.
    Ha dicho de Jesús que es el Hijo de Dios venido del Cielo, y luego que es el Mesías ( El Cristo que habría de venir) y ahora lo sitúa en  su primera entrada en Jerusalén como el “SEÑOR DEL TEMPLO” (La Casa de “mi Padre”)
    Esta escena prefigura lo que van a hacer con él  los poderes de este mundo, que han hecho de la fe de Israel otra religión de seres humanos. Pero si Juan lo encamina todo hacia  “la noche en que iba a ser entregado”, obedece a que el gran acontecimiento salvador empieza por el Triunfo de la Cruz, la de una muerte deseada y buscada en obediencia a “mi Padre”.
    En la Cruz el Templo de Jerusalén se convirtió definitivamente en una construcción del ser humano, de todas las religiones del mundo, porque el verdadero Templo pendía de un madero,a donde tenías franca la entrada tras la ruptura del velo de su carne. Con sangre y agua nos dió nueva vida por su Espíritu.
    Esta es la hora en que los verdaderos adoradores, adoramos al Padre en Espíritu y en verdad.

  • George R Porta

    Excelente comentario este ultimo de Asun con el enlace a Martínez Lozano. Gracias.
     
     
    Una de las dualidades que quisiera poder evitar en mi pensamiento y forma de decir lo que espero o creo es hablar simultáneamente de Dios y de Jesús.
     
     
    Realmente deseo y espero (no tiene que ser igual para todos/as) que Jesús sea la humanización de la divinidad y que se manifieste como en el cumplimiento de las promesas que le atribuyen las narraciones evangélicas.
     
     
    Cada vez me cuesta más ver las religiones como otra cosa que el esfuerzo humano por “vestir” o rellenar la oscuridad del Misterio Absoluto y, desde luego, si alguien vive de divulgarlas (como la oficialidad de cualquiera de ellas) lo que diga no me inspira más confianza simplemente porque se atribuya la autoridad (y menos autoridad exclusiva e infalible).
     
     
    Me mueve a buscar su compañía o a escucharle en su sabiduría más bien cuan coherente sea su vivir y su palabra, aunque no hable de Jesús específicamente.
     
     
    Quizás dos conclusiones muy bien logradas del Concilio Vaticano II fueran los decretos sobre la Libertad de Religión y sobre el Ecumenismo y en ambos, explícito en el primero e implícito en el segundo, aparece de nuevo la noción de que la Fe Universal subsista en la de la Iglesia Católica (mi expresión no literal de la declaración conciliar).
     
     
    Me ha parecido a veces que esa percepción de la particularidad de la Iglesia Católica en el conjunto de la humanidad se manifieste así mismo en el uso inaugurado por Juan XXIII en su primera Encíclica (Pacem in Terris) de dirigir ciertas declaraciones a todas las personas de buena voluntad y no solo a los fieles católicos. Pablo VI y Juan Pablo II siguieron el estilo aunque cada vez con menos frecuencia el segundo.  

  • Asun Poudereux

    ¿A qué tenemos miedo? …  ¿A que se desvanezca nuestro ego con todo lo que arrastra?…

                    Evangelio de Juan 2, 13-25
     
             En aquel tiempo se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
             ¾ Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.
             Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: “El celo de tu casa me devora”.
             Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
             ¾ ¿Qué signos nos muestras para obrar así?
             Jesús contestó:
             ¾ Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
             Los judíos replicaron:
             ¾ Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?
             Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la Palabra que había dicho Jesús.
             Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.
    ******
     
    JESÚS, CRÍTICO DE LA RELIGIÓN

     
    Parece claro que esta actuación de Jesús tuvo mucho que ver con su muerte (Mc 14,58; Mt 27,40). En un conflicto –entre Jesús y las autoridades religiosas- que fue in crescendo, el episodio del templo aparece como la gota que colma el vaso, haciendo de detonante que precipita la decisión que habría de acabar en la detención, condena y muerte del maestro de Nazaret.

             ¿En qué consistía, exactamente, la gravedad de ese hecho? Justamente en algo que, a quienes no se hallan familiarizados con la tradición bíblica, puede pasarles desapercibido: en el carácter de “gesto profético” que reviste la acción de Jesús.

             Porque no se trató solo de una “purificación” del templo –las actividades que se mencionan eran legítimas-, sino de algo más radical: de la pretensión de acabar con la religión y el culto basados en el sacrificio. Lejos de ser una mera “purificación” de un espacio sagrado, lo que se estaba produciendo era una “destrucción” simbólica de toda la religión.

     
    Reconocer a Jesús como crítico de la religión, nos espolea para ser más lúcidos ante el propio hecho religioso. Ateos y místicos han sido especialmente sensibles a la deformación de Dios que, con frecuencia, se ha operado en las religiones. El objeto directo de su crítica no es otro que la objetivación de Dios y el dualismo consecuente. En efecto, la mente solo puede hablar de un dios objetivado, al que se percibe como separado, por más que se le añadan rasgos de intimidad y de amor. Es la mirada de ese “objeto separado” la que resulta, no ya solo insoportable, sino alienante y, en último término, inasumible para la conciencia moderna.

    No existe nada separado de nada; todo es una admirable y gozosa interrelación. Un dios separado no sería Dios. Todo dios separado es un dios proyectado por la mente. Tomamos como real lo que la mente puede procesar, sin caer en la cuenta de que se trata de una herramienta absolutamente incapaz de moverse fuera del campo de los objetos. Pero, como ha expresado acertadamente Gilbert Schultz, “la Realidad es No-Dual, es decir, carece de toda división”.

    Al fiarnos de la mente, en el campo religioso, el antropomorfismo es inevitable: creamos un dios a nuestra medida, haciendo de él un “doble” en el que nos miramos.

    Toda creencia es una “etiqueta”, un “mapa”. Y por más “sagrado” que nos parezca, no puede ser más que eso: es el límite insalvable de la mente. Las creencias (como las etiquetas) son legítimas, pero comportan el grave riesgo de la absolutización. Hasta producirse lo que Michel Onfray ha denunciado con sarcasmo: “El silencio de Dios permite el palabrerío de sus ministros que usan y abusan del epíteto“.

    Por eso, cuando cae una creencia, no se pierde nada importante: ha caído un “mapa”. Solo cae lo que no es real; lo real no puede caerse. Únicamente cae lo que carece de fundamento firme. En concreto, puede venirse abajo la creencia en Dios, pero es imposible negar la consciencia de ser. Tal consciencia de ser –si se quiere, “Dios”, en el sentido genuino de la palabra-, no solo no es difícil de encontrar, sino imposible de evitar. Al contrario que las creencias, aquí se trata de una realidad autofundamentada. Y podemos hablar de ella, no en términos “religiosos” –propios o exclusivos de un grupo particular-, sino en un “lenguaje universal”, en el que todos podemos encontrarnos. Por lo demás, antes o después, en el camino espiritual, tendrán que caer todas las creencias…, porque caerá el supuesto detentador de las mismas: el yo o ego.  Pero lo único que cae son las etiquetas, los conceptos, las creencias, los mapas… Y caerá por completo, a medida que queremos posibilitar el acceso al “territorio”. Cuando caen todas las creencias, queda lo único firme e innegable: la certeza de ser.

    Las creencias son trascendidas en la visión y en la experiencia directa de lo que es. Se deja de buscar la verdad con la mente y se aprende a silenciarla, como condición para poder ver con claridad.

    http://www.enriquemartinezlozano.com          

  • George R Porta

    Permítaseme una digresión lingüística.
     
     
    Imagino que si a alguien le disgusten los comentarios “bucle” no tiene que lamentarlo explícitamente aunque tenga el derecho de hacerlo. Bastara, sin embargo, ignorarlo y abstenerse de participarlo, evitando parecer condescendiente.
     
     
    Como hablo mal el castellano, consulté el DRAE. Dice esto al respecto de bucle. (Del francés. boucle, y este del latín. buccŭla ‘boquita’). 1. m. Rizo de cabello en forma helicoidal. Además la palabra bucle no está registrada en el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) (Cf. http://www.RAE.es) lo cual pudiera explicar su insignificancia de este lado del Atlántico.
     
     
    También consulté el DRAE con respecto a hélice (por aquello de helicoidal,  que tampoco aparece en el DPD). En mi ignorancia del idioma castellano prefiero ceñirme al DRAE sobre todo en su acepción # “3. f. Geom. Curva espacial trazada en la superficie de un cilindro o de un cono, que va formando un ángulo constante con sus generatrices. La rosca de una tuerca tiene forma de hélice”.

    Hay otro decir popular en España y que tiene su propia versión en América al respecto del perro que persigue su cola, que me parece más aplicable en este caso que la queja acerca de cualquier “bucle” argumentativo. Me refiero al de  “vuelta la burra al trigo”. Según un refranero denota “hartazgo y fastidio frente a algo que se repite numerosas veces, como por ejemplo una opinión, argumento o error, sin que el interlocutor enmiende un ápice su discurso; incluso repitiéndolo cuando se ha dado por zanjado el asunto.”  
     
     
    Hay derecho a la libertad de argüir, incluso reiterativamente que comprensiblemente, si alguien tiene la autoridad local para terminarlo deba ser interrumpido sin que, por ello, desaparezca el derecho de argumentar lo mismo en otro sitio. No son todos los bucles los que causen irritación en Atrio. Algunos aun siendo argumentos cerrados, dogmáticos, híper-ortodoxos (valga la exageración) no son vistos como “bucles”. Debiera mejor ser siempre del arbitrio de cada comentarista participar o no en los “bucles”.
     
     
    Para alguien que intente ser materialista como yo, la teología pertenece al/la teólogo/a que la haga―no existe en el espacio por sí sola―coherentemente o no con la praxis de quien la piensa. La “praxis” por tanto sobrepasa a la idea y al lenguaje. El ser humano ya andaba y actuaba cuando aún no conocía su capacidad lingüística.
     
     
    En efecto parece que la teología deba surgir tanto de la praxis, cuanto la ética deba surgir de la moral. Parece que la vida deba informar a la reflexión y no al revés. Por eso el sufrimiento es inaceptable y nadie tiene derecho siquiera a auto-infligirlo.
     
     
    Toda ideología pudiera ser absurda o errada (que en Atrio la de algunos atrieros/as muy bien que puede parecer errada a otros/as y viceversa porque nadie posee la totalidad de la verdad). Alguien errado/a aún tiene derecho y no a exponer su pensar como sinceramente lo entiende sin que merezca reproche o corrección “académica” por ello. El desacuerdo es solo, como el error, espacio confuso y como el error puede siempre contener alguna verdad aunque sea “en negativo”.

  • Román Díaz Ayala.

    Volvemos otra vez al bucle.
    Haho constancia de que el vocablo bucle no sea sinónimo de círculo vicioso porque tal cosa consistiría como poner un candado cerrando cualquier cuestión.
    Me consta que quien introdujo tal término en este hilo se hacía eco de las películas de ciencia ficción que aquí en España son dobladas al Castellano para explicar  que consiste en un programa que se ejecuta repetitivamente hasta conseguir si no el efecto deseado, al menos algo aceptable (Bucles temporales, por ejemplo) Es como el cazador que lanza su boomerang repetidas veces y que vuelve a su mano siempre hasta que consigue abatir la presa.
    Lo que se cuestiona de la teología ( no importa que sea liberal, tradicional, o la etiqueta que deseemos colgarle) es que siga siendo una versión de escuelas de pensamiento, para querer definir lo que escapa a su propia naturaleza.El hecho de que Dios está actuante a través de la historia, en todos los seres humanos, ahora y hace dos mil años, que los frutos del Evangelio se están dando aquí y allá en contra de nuestras resistencias. y que Dios sigue buscando a los seres humanos de buena voluntad para revelarle a Su Hijo.
    Cuando la teología deja de ser un testimonio, se convierte en una disciplian de escuelas.

  • George R Porta

    En la realidad de la vida cotidiana no es necesario que la teología deje de ser lo que sea, ya conservadora ya liberal. Pero una cosa es importante. Parece, mirando desde la realidad de la vida que la teología no pueda ni deba cuestionar a la realidad sino que deba dejarse cuestionar por ésta, sobre todo cuando se trata de los dogmas y otras definiciones doctrinales similares.
     
    El sentido de las enseñanzas y hechos atribuidos a Jesús no son diferentes. Cada momento ha de cuestionarlos y deberán de poder responder iluminando a esa  realidad que cuestiona al Jesús de las narraciones o éste dejará de tener significado en el presente de cada momento o etapa histórica.
     
    Pretender que las cosas dichas y el modo como fueron dichas son impasibles o libres de toda interpretación es un derecho que cada cual podrá reservarse pero que al cristiano de a pie, a la persona de buena fe que desea la justicia y la paz, la equidad y la salud de todos los seres vivientes, y una sociedad regida desde dentro por el principio de respeto a la dignidad y los derechos humanos universales, no le pueden ser prescindibles.
     
    Cada momento histórico constituye un test de la validad y actualidad del evangelio pero estas aunque pudieran ser ardientemente deseadas no pueden ser atribuidas a priori.
     
    No se trata de relativismo moral, sino de esperar con la mayor sinceridad que de alguna manera sea realidad que el Mundo, la Vida, el Universo, es guiado, usando una metáfora conocida, como la nube que iba delante de los exiliados hebreos, les guio hasta la Tierra de Promisión.
    El atascamiento que sufrimos en cuanto a la vivencia inauténtica e insuficiente del Evangelio de Jesús como regla o norma de vida que es flexible para cada momento se debe a hemos plasticado y despojado de toda elasticidad normativa, adaptativa, a ese Evangelio.

  • Isidoro García

    Amigo Román: No pensaba seguir en el hilo, pero tu comentario me impele a ver si empezamos de una vez a dejarnos de paños calientes y agarramos el toro por los cuernos de una vez. Tanto revoloteo en redondo me ha recordado la frase de Thomas Merton: “Allí donde se organiza una gran conmoción sobre la “espiritualidad”, “la iluminación”, o simplemente, se “enciende” el tema, es con frecuencia porque hay buitres volando en círculo sobre un cadáver”.
     
    El problema no es la teología moderna y “científica”, y su crítica a la falsa historia de los orígenes del cristianismo, que se ha ido acumulando a lo largo de la historia institucional católica, a base de textos devocionales y catequéticos, sin el menor rigor histórico. Ni siquiera es que además, una crítica histórica de los textos, nos ponga en guardia ante un intento de basarnos en una lectura rígida e integrista de los textos del Nuevo Testamento, (error de los protestantes). El problema es un error de filosofía anticuada sobre el hombre.
     
    La filosofía tradicional en la que se basa el cristianismo es la del pecado original, que hoy es inasumible por el hombre medianamente moderno, y no tiene un pase.  ¿Porque vamos a ver, ¿qué se enseña a los niños y mayores en la catequesis?.
    1.
    Que el hombre estaba en un estado de semiperfección en el que había sido creado por Dios. Cuando hasta los niños de pecho, ya estudian en el Catón, toda la historia de la prehistoria, los primates, los homínidos, las sucesivas especies humanas, hasta llegar hace unos 200.000 años a la especie actual. Y ya saben que íbamos desnudos, luego en taparrabos, y que ahora nos vestimos en El Corte Inglés. Primer absurdo.
    2.
    Que nuestro padre Adán cometió un pecado terrible contra Dios, (el Dios del Amor y la Misericordia), fruto del cual nos condenó a todos, a sus descendientes también, (¿qué sociedad actual castiga a los nietos y tataranietos por los delitos del abuelo?). Absurdo.
    3.
    Pero como en el fondo Dios es padre y nos quiere, decide perdonarnos, pero a cambio tiene que pagar con terribles sufrimientos, nada menos que su hijo. ¡Menudo Padre!. Mas absurdo.
    4.
    Pero a pesar de ese sacrificio terrible de su hijo, no quedamos perdonados, sino que además nos lo tenemos que merecer con una vida ordenada. Más absurdo.
     
    Con este planteamiento, ni la Encarnación, ni la Redención, tienen ningún sentido para el hombre moderno. Y da la casualidad que en esos dos conceptos se basa el Cristianismo. Y claro si leemos los textos y las ideas que mejor o peor nos han llegado de la predicación de Jesús, con ese planteamiento absurdo inicial, no es raro, que nada tenga sentido, estemos en crisis, y que no sepamos por donde nos da el aire.
     
     
    Y digo yo: ¿No va siendo hora de replantearse el cristianismo sobre una base filosófica científica  sólida, teniendo en cuenta todos los avances de la antropología, la psicología, etc., aunque eso suponga un derribo de mucho de lo antiguo ya inútil, y una nueva refundación del cristianismo?.
     
    Eso no supone una renuncia a lo fundamental del cristianismo, que es el papel del Cristo-el Ungido-el Rey del Mundo-el jefe de la Humanidad. El cristianismo es válido: todo lo que dice es verdad, pero entendido y explicado de forma totalmente distinta.

  • Román Díaz Ayala.

    Muy a pesar mío, el análisis que en su día efectue señalando que la etiología del “atasco” había que situarla en una profunda crisis espiritual de nuestro Catolicismo, no ha tenido ninguna acogida.
    Es como si los problemas tienen que ser planteado en su vertiente meramente intelectual ( teológica) y desde ella construir nuestra versión de la historia del Cristianismo desde sus inicios.Esta teología nos dice que es “una ciencia”, es decir, materia de estudio, mediante la cual se reflexiona sobre Dios.
    Como el producto de tal ciencia, que por cierto, como tal, no puede ser desgajada del conjunto de las demas ciencias del ser humano y tiene que verse sometida al juicio crítico de las restantes disciplinas, se distancia muy mucho de “los comportamientos históricos de los grupos cristianos, y sus instituciones”, experimenta una falta de prestigio de tales proporciones que desvirtúa tanto el mensaje como la verdad historicas de los textos fundacionales cristianos ( Evangelios y el conjunto del Nuevo Testamento añadidos a la Biblia o Antiguo Testamento)
    Cuando el Hijo del Hombre vuelva, ¿encontrará fe sobre la tierra?
    Nuestra tarea consiste en saber reconocer los signos y la presencia del Espíritu, incluso en medio de las situaciones más negativas, ya que mantenemos nuestra visión cristiana de las cosas incluso con nuestras negaciones, porque Jesús mantiene el tiempo de gracia para que Dios pueda ser hallado.

  • George R Porta

    Muchas veces la propia Iglesia ha violado sus principios de justicia social y, por ser mayoría, los seglares somos los peores en demasiadas instancias.
     
     
    Si han de creerse las atribuciones del Cuarto Evangelio y del de Mateo, y las  cartas paulinas, la evidencia apunta a luchas internas por acaparar poder e imponer ortodoxias desde siempre.

    Validar la conversión por edicto o decreto imperial seguirá siendo un paso en falso que nadie no parece haber estado en los planes de Jesús (si, en efecto, Jesús tuviera planes misioneros). La “Donación de Constantino” demostrada falsa desde 1440, la Inquisición (1478), la Bula Inter-cætera (1493) sobre la repartición de los territorios de América, el dogma de la infalibilidad, en suma, la falta de transparencia y la corrupción han persistido hasta el presente y eso sí lo conoció Jesús en el abandono de sus propios amigos/as.
     
     
    Cabe reprochar, ¿hasta cuándo habrá que seguir aireando los trapos sucios? En mi opinión, de modo análogo a lo que dicen los judíos respecto a tratar de mantener encendida la antorcha-memoria del Holocausto, pienso que sea pura servicio de humildad que la Iglesia, en su conjunto, abandone la actitud apologética y triunfalista de sentirse mejor que el resto y, como simbólicamente hiciera Pablo VI, se incline a besar los pies de aquellos a quienes injurió.
     
     
    ¿Cómo considerar ajenas a la Iglesia tanto la corrupción de la jerarquía eclesiástica, cuanto la generalizada injusticia de la que tantos seglares―como los jerarcas católicos―somos agentes en lo político, lo social y hasta en los doméstico y familiar?
     
    La Comunidad Primitiva Cristiana no fue lo ideal y perfecta que se la presenta. Si Pablo tuvo que recomendar la acogida de Onésimo fue porque no estuvo seguro de que no le rechazaran. Sus múltiples exortaciones en la Carta a los Romanos van en la misma línea de la necesidad de conversión entre cristianos y judíos.
     
     
    Ramón Menéndez Pidal (Cf. El Padre Las Casas, su doble personalidad, Madrid, Espasa, 1963) no vaciló en acusar  a Bartolomé de Las Casas de hipócrita y de egocentrismo patológico, pero lo que no vió es que ese mismo fraile posiblemente “enfermizo” no vaciló en convertirse en el defensor por excelencia de los indefensos americanos sino en acusador de los conquistadores y encomenderos que los explotaban y masacraban. Y lo hizo sin salirse ni negar sus limitaciones y a pesar de ellas.
     
     
    La historia del Cristianismo ha sido “humana” y como tal simultáneamente pecadora y buena como toda otra. Jesús fracasó y no parece haber deseado triunfos. La humildad de reconocerlo es el primer paso hacia un cambio real que implica principalmente a los seglaresb más que al clero―por razón de número y visibilidad si no por alguna otra razón.

  • Román Díaz Ayala.

    Resulta bastante sintomático que cuando J.M. Castillo cita a E.R. Dodds, quien hace una comparación entre la religión ritualista propia del Imperio Romano durante su análisis del período desde el año 161 al 306, cuando sitúa que entonces el imperio occidental sufría la mayor crisis de su historia, hasta ser calificada como “una época de angustia”,
    pue, entonces alguna persona interviniente identifica tal sistema religioso con la Iglesia Latina, cuando es todo lo contrario.
    Es que el cristianismo había irrunpido ( no perdamos de vista el período en cuestión) porque las personas convertidas tenían “conciencia nueva de sí mismas, lo cual fue causa de modificación de aquella cultura.
    Permítan que leamos el caso de Onésimo, esclavo fugado a Roma que había tenido por amo a Filemón, a quien Pablo le dirige una carta. El tal Filemón fue un convertido quien reunía en su casa una de las muchas iglesias que iban naciendo al calor del Evangelio.
    “Pues tal vezfue alejado de tí por algún tiempoprecisamente para que lo recuperaras para siempre, y no como esclavo sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que siéndolo mucho para mí,( útil- el nombre de Onésimo significa “Util”)¡Cuánto más lo sería para ti, no sólo como amo, sino también en el Señor!”
    ¡Cómo sonarían para los oídos de los griegos recién convertidos de tal religión pagana, las palabras del Evangelio: “Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.”

  • M.Luisa

    Quisiera con esta nueva entrada, primero, agradecerte, querida Asun tu comentario 27Febr.23,37 y  recordarte mi admiración hacia   Enrique Martínez Lozano. Luego, también, déjame que aproveche aquí mismo   para decirle a nuestra   amiga   Mª Pilar  que mi intención al dirigirme a ella  el otro día no era por  no respetar lo que expresaba en su comentario 20 Febr. 14,30  que la entendí perfectamente, sino que   simplemente intentaba hacerle notar que por  el adjetivo    que ella misma  añadió a “vida humana”  es decir llamándola  “Vida Humana plena”  no sé si contrariamente a lo que expresó  se estaría alineando  con mi  reflexión?
     
    Veamos, Asun, lo que yo intenté dar a comprender con aquel  incipiente análisis extraído de la  secuencia evangélica contenida en  la   Parábola de LA SEMILLA,  no era  situar aquel “cómo” de realización o de experiencia   a nivel de nuestro particular modo de ser,  allí donde tú misma das por devaluados los sentidos  hablando de anquilosamiento, al igual  donde con anterioridad Jesús  habló de  afincamiento y también aquí mismo  de estancamiento, sino que su función  sería algo así, perdóneseme la comparación, como cuando  en unas instrucciones  va incluido el prospecto de cómo hemos de hacer para su funcionamiento.
     
    Nuestro proyecto de vida no es el mismo que el Proyecto de vida  que en su mensaje dejó el Galileo, sin embargo todo lo que lo puede hacer posible ya está en nosotros. Con los mismo sentires humanos podemos decantarnos por el primero o por la plenitud del segundo.
     
    Te leo y al hablar de nuestras  interferencias  a esta  nueva visión volvemos a lo mismo, es decir la hacemos depender   de un acto de nuestra voluntad  en el que, como ya dije,   el campo visual bien puede  para nuestra satisfacción reducir la realidad en objeto. Y no se trata  tampoco de  que hayamos de ampliar el campo visual sino   llevar  la visión  allí hasta donde  alcance su razón de ser.  Claro supongo que quien me conoce sabrá que  realidad  aquí no significa ni la de  en mí ni la de en sí y por tanto no espero recriminación alguna en este sentido.  Realidad es algo abierto en profundidad que no necesita ni tan siquiera ser  denominada sólo  es menester aprehenderla en una acto unitario   de inteligencia sentiente.
     
    Gracias Asun, un abrazo

  • Asun Poudereux

    Me alegra que así sea,  George.  Gracias de nuevo por estar en Atrio. Va mi granito de arena.
     
    El poder es el  que embriaga e incita más y más, y aquí nadie se libra una vez atrapado, incluso a las mujeres que en puestos de gran responsabilidad, dejan su feminidad, en lo mejor de ella,  y  menospreciándola,  suelen mimetizar al hombre en el mal uso del poder,  concepción dualista de la realidad, sin dedicarle la reflexión que merece e implica. De ahí  se presentan multitud de  prácticas no convenientes  y hechos no deseados especialmente por los que lo sufren directa o indirectamente.
     
    La práctica de la ética, entonces,  deja de limitarse a lo teórico y a los buenos deseos,  y se convierte en una  herramienta precisa,  que nace y se expande en el ejercicio responsable y comprometido de trabajar, de realizar toda tarea, toda actividad,  teniendo en cuenta al siguiente, es decir, a los que vienen detrás,  a la interrelación de todo tipo de personas y actividades  que emanan  de lo que unos y otros hacen , pensando en los demás de modo profesional a la vez que responsable, sin excluir, ni culpabilizar ante los errores impredecibles,  englobándose toda  parte en una totalidad  horizontal e integral,  por muy lejana que quede en el tiempo o en su ejecución final.
     
    La presencia del mal  no es algo que vaya suelto por ahí, la hacemos presente los humanos en cuanto no nos sentimos ligados incondicionalmente,  unos a otros,  en  todo lo que es. En este sentido le es más fácil, creo, su acceso a la mujer madre  que lo experimenta en sus entrañas, que al hombre que  siente la separación con más agudeza, al despojarle, generalmente,   la educación machista  de  su ternura interior y no encauzarla en lo que realmente es, unión que se estremece y sabe escuchar, y no se tensiona  y reprime,  por lo que cree debilidad  y  tampoco  por temor y miedo a ser reprobado.

  • Antonio Vicedo

    Asun P 27/2/15 (23’27) Muy bueno esto:
    “-Sin poner a la nueva visión interferencias o reduciéndolas al máximo,  las incoherencias  en la vida diaria serían entonces, producto de nuestras  limitaciones, no de las intencionalidades ni de intereses egoicos.  La religión,  como constructo humano que es,  se reconocería no como la única vía o cauce imprescindible,  al revés,  sería  muy generosa, respetuosa   y agradecida con los que prescinden de ella para  llegar ahí a donde apunta en su origen: a la plenitud humana consciente,  a la que absolutamente todos anhelamos.”
     
    Veo en ello una síntesis maravillosa del proyecto y realización de cuanto fue testimonio y mensaje de Jesús, lo que consideramos ACONTECIMIENTO DE LA ENCARNACIÓN, o como J. Mª. Castillo afirma y desarrolla en su “LA HUMANIZACION DE DIOS,” desarrollada como vivencia y mensaje, desde el nacimiento hasta la muerte en cruz.
     
    También en el trasfondo vivo de tu aportación percibo lo esencial y matizado de aquel coloquio de Jesús con la mujer samaritana encajando el meollo de lo religioso como algo resumido en lo que el Padre quiere como verdad practica.
     
    Y no lejos de eso, lo que en plena coherencia se desprende de:
    El SABADO es para la Humanidad.
    Discípul*s mi*s, si os amáis.
    CONMIGO hacéis, o no, LO QUE con l*s mas pequeñ*s de l*s herman*s-.
    -Y aquello:- No estás lejos del Reino; y                      -…..os precederán en el Reino
     
    Y de ahí , la corazonada de defensa modal (“PERDÓNALOS, porque NO SABEN”) exculpatoria en la agonía de la cruz.
    Gracias, Asún, por cuanto aportas.

  • George R Porta

    El discurso de Francisco a los cooperativistas italianos pudiera servir de señalador para encontrar un camino de desastacamiento. Muy bien por Atrio y Antonio!

  • George R Porta

    Amiga Asun: Pudiera suscribir lo que propones en tu último comentario de las 23:37 PM.

    Lo trágico es la presencia del Mal que para una inmensidad de personas se traduce en la ensoñación por cualquier cosa “mejor” que la realidad inmediata y, consecuentemente, en la apertura o la vulnerabilidad a las ilusiones que son objeto o del miedo y la ignorancia (en los relatos de Carlos Fuentes sobre la mitología de México (El Espejo Enterrado, por ejemplo o en la hebrea la promesa de una nación con tantos habitantes como arenas en el desierto) y en los medios urbanos los modelos de la fascinante vida de Cenicienta tras de una intervención mágica de su hada madrina.

    Quienes por el contrario no sufren como un manotazo desde que nacen la injusticia y la miseria, demasiado a menudo no se diferencian mucho en cuanto a sentirse superiores o diferentes. De cualquier modo la inmensa mayoría de las personas no pueden ver la realidad ni sentirla según ‘parece haberla sentido y visto Jesús, si uno ha de atenerse a las narraciones evangélicas.

    No me parece que sea casual que las mujeres, que han vivido más oprimidas que los hombres (de modo diferente a la experimentada por ellas, a la opresión masculina de la mujer  la comprendo como auto-mutilación del hombre opresor) sean más religiosas y más abiertas a reconocerse vulnerable y buscar ayuda que los hombres en general. No digo que las mujeres sean débiles por naturaleza, sino lo contrario. La mujer ha podido encontrar y auto definir su liberación cosa que el hombre no ha logrado, en general porque no puede ver con claridad que la injusticia que protagoniza en su violencia es auto-infligida como si blandiera el arma por los filos.

    Así, la experiencia del mal, incluyendo la que uno mismo/a inflige en o a otras personas, impide mirar al Mundo de otra manera que, simplificando al extreme,  como la visión darwiniana o marxista de oposición y competencia proponen,

  • Isidoro García

    “No depende de un alma creer en la realidad de Dios, si Dios no le revela esa realidad.
    O pone el nombre de Dios como etiqueta sobre otra cosa y cae entonces en la idolatría,
    o la creencia en Dios queda como algo abstracto y verbal”.
    (Simone Weil)

  • Asun Poudereux

    Os agradezco,  a todas y todos,  las aportaciones  que hacéis, tanto con las que coincido y me aproximo como las que no lo parecen. Estaría bien disponer de tiempo en cantidad para releer todo lo que indica nuestro querido moderador.
     
    Me vuelvo al comentario de Oscar, que si bien se aproxima y casi toca lo que intentaré  expresar,  no llega a lo que nos quiere indicar Mª Luisa así como a la Vida en la que se mueve Pilar en las múltiples intervenciones de ambas.
     
    La vida humana  está enredada y conectada con toda vida, y a esa toda vida la hemos ido anquilosando  en nuestro modo particular y social de ver, oír, escuchar, sentir. Un sentir  devaluado y además  atrancado, que no aspira a ser consciencia, aunque se le estimule por todos los flancos interiores y exteriores, y  a pesar de que haya  ido acumulando conocimientos nuevos,  insospechados, de ciencia y de sensaciones múltiples.
     
    Sin embargo la profundidad de todo, lo Real,  es a lo que, salvadas las distancias culturales, apuntaba y mostraba sin descanso Jesús. Y su auditorio de hoy y de ayer,  comprende o ve hasta donde a su consciencia, que anhela en nosotros un continuo despliegue,  le permite la mente ver.  Pues es esto, el inicio, esta aprehensión,   esta visión-comprensión primera, un asomo de consciencia de lo Real,  que no es tocada por el pensamiento, la que mueve e  impulsa la transformación del modo ver y de vivir en  interrelación con todos y todo.
     
    Si de base es esto lo que genera una  actitud abierta y respeto  de toda persona  en su realidad personal,  allá donde esté y  con quien esté,  realizando cada uno/a su proyecto de vida en todos los entornos en los que le va tocando vivir, el mundo que iríamos plasmando sería diferente  en su organización y en el modo de interactuar.
     
     Porque sencillamente nosotros, los seres humanos, no solo nos veríamos a nosotros mismos  en todos los demás,  con toda la diversidad infinita de posibilidades y creatividades conjuntas, aparentemente aisladas, sino también en interconexión con todo lo que la Vida en sus formas nos va regalando y en lo oculto interconectando.
     
    Permanecer en lo que creemos es la realidad, la que acontece en el cúmulo de sucesos y percances, la que nos parece la única, la que tocamos y sentimos con el pensamiento abrazados,  y sin cesar,  venimos enredando en un ovillo confuso con ofuscación continua,  y decepcionados,  seguimos sin encontrar la solución definitiva al desenredo en el mundo de los constructos mentales inoculados.
     
    Cuando  la visión va más allá o acá de eso que denominamos la realidad, entonces estamos inmersos como realidad en La Realidad, el Fondo de Todo, Lo Real,  se deja de retroalimentar en pantalla todos los miedos y deseos personales y colectivos,  constructos y mimetismos, entre otras cosas, y nuestro campo de mira, aquí sería nuestro sentir,  se  amplía junto con el lado oculto de la pantalla, de forma  no-dual. Ese modo unísono de conjunto no deja fuera lo oculto a los sentidos y lo separado por la mente,  sino que  en su percepción sentida  un todo lo integra y lo sostiene.
     
    Sin poner a la nueva visión interferencias o reduciéndolas al máximo,  las incoherencias  en la vida diaria serían entonces, producto de nuestras  limitaciones, no de las intencionalidades ni de intereses egoicos.  La religión,  como constructo humano que es,  se reconocería no como la única vía o cauce imprescindible,  al revés,  sería  muy generosa, respetuosa   y agradecida con los que prescinden de ella para  llegar ahí a donde apunta en su origen: a la plenitud humana consciente,  a la que absolutamente todos anhelamos.

    Os paso este enlace sobre un nuevo libro, cuyo título es de lo más actual: “Los Cristianos más allá de la Religión” de Enrique Martínez Lozano:
    http://www.enriquemartinezlozano.com/nuevo-libro-cristianos-mas-alla-de-la-religion-cristianismo-y-no-dualidad/

  • Santiago

    EL AMOR misericordioso de Jesus está abierto a TODOS……”Venid a Mi todos”….En mi libertad puedo yo escoger creer o no, seguirle o no, amarle o no….No puede haber rechazo de parte del Dios encarnado…Si El es LA PALABRA ,pues….. tuvo que haber hablado….y le escucharon los que estaban cerca..No se tiene noticia que Jesus de Nazaret haya sido mudo…Hubo, además, una unanimidad en cuanto a la esencia….no en cuanto a l0  accidental de la catequesis de Cristo porque que lógicamente esta transmission de doctrina, existió…..Por eso, nuestro conocimiento de Jesus, está a la vez en el tiempo y fuera de el…..Este conocimiento se encuentra en los testigos que fueron los que nos transmitieron la FE…en EL….porque nuestra FE, que yo sepa, se basa en un personaje histórico que existió en el tiempo….A partir de ahí nos relacionamos con Jesus de una manera personal…..Esta realidad histórica externa nos lleva hasta la comunicación con el Cristo que vive con nosotros….Asi como para formarnos una idea mas exacta de los antepasados de nuestra familia, recurrimos a los testigos personales, algunos de ellos oculares….y otros en forma de narraciones que relatan con mucho detalle la vida de nuestros antiguos familiares difuntos ya ,…..de la misma manera el Cristo de nuestra FE….ha de basarse necesariamente en los testimonios de la historia…recogidos fielmente por los que participaron del proyecto de Jesus durante su vida aquí en esta tierra….

    La vida de Jesus es una perfecta armonía entre la gracia y la misericordia…y la justicia….Pero la gracia no anula la justicia. No convierte el mal en bien. No es una esponja jabonosa que lo borra todo de manera que el mal equivalga al bien. Por eso la injusticia de la historia que vivimos en el mundo, no puede ser la última palabra. La vida misma sería monstruosa..si la injusticia prevaleciera aun en la vida futura….Si solamente todo fuera gracia y misericordia..si  la persistencia en el mal fuera relativa…si todo diera lo mismo…sin importar nuestra libertad esencial….todavía formularíamos la pregunta sobre las graves injusticias de este mundo….Y si no existiera la misericordia y todo en Jesus-Dios fuera justicia solamente ESTO infundiría en nosotros mero terror…Pero Cristo encarnado…Dios en Cristo…. junta en El mismo las dos cosas: la misericordia y la justicia…Es, pues, su misericordia la que nos anima….la que nos permite esperar en El….los que no queremos ceder ante el mal….

    Un saludo cordial    de Santiago Hernández

  • George R Porta

    Amiga Pili: No he encontrado en mi comentario (me refiero al de las 17:37) alguna sugerencia de que tú o María Luisa citaran palabras de Jesús. De hecho hay un paréntesis donde lo especifico. Lamento haberme expresado quizá inadecuadamente. Me parece que te comprendo bastante bien y me alegra leer las cosas que escribes en las que encuentro afirmación de algunos, bastante, de mis sentires y modos de pensar a Jesús como alguien que solo resuena en cada uno del modo que lo hace sin que quepan comparaciones ni tampoco lo dogmático invariable.

    Todo lo contrario, siento y pienso que Jesús resuena de un modo personal en cada persona y que en conjunto pudiéramos hacer más possible imaginarle de manera que todas las variables cupieran. Es esa posibilidad la que tienta a pensar que quizás, después de todo, pueda en efecto haber una dividnidad, que Jesús la revele y que sus promesas, en el sentido o la dirección que los evangelios se las atribuyen, se cumplirán, aunque me causa gran alegría creer de gratis, sin aseguramientos y certezas.

  • mª pilar

    Estimada M. Luisa:
     
    No he dejado mi pensamiento por tus escritos; solo quería expresar lo que sentía.
    Respeto tus aportaciones; solo necesitaba decir lo que me dictaba (como muy bien sabes) mi corazón, mi pensamiento, lo más profundo de mis entrañas, solo era eso.
     
    Un abrazo entrañable.
    nª pilar

  • George R Porta

    Amiga María Luisa, deseo que hayas disfrutado de tu paseo. Imagino que te refieras a esta frase del destilado, aunque la he recortado: “…los que permanecen afincados en los valores del sistema” (énfasis mío). ¿Es cierto?
     
     
    Si es así, te agradezco el señalamiento. Este curso yo no lo participé. Encontré a Atrio después de haber sido impartido pero Antonio Duato, Oscar Varela y Salvador Santos, generosamente, me hicieron llegar los materiales y el texto del libro, lo cual agradeceré siempre.
     
     
    Toca a cada uno no afincarse tan a su aire que de ello solo logre atascarse. Y me parece que quizás lo imaginaba implícitamente, pero tu observación echa luz sobre ella.
     
     
    Quizás, como sugieres, el cómo sea una de las claves. Demasiado empeño puede solo añadir peso y hundir dificultando en vez de facilitar el movimiento “del paso” al que insta el Galileo. Gracias.

  • mª pilar

    Estimado George:
     
    No he citado ninguna frase concreta de Jesús; si lo relees verás que no la hay, solo digo que Él nos dijo… muchas veces en distintas ocasiones y de diferentes maneras; no citaba ninguna en concreto.
     
    Y ahora te respondo a tu interrogativa:
     
    ¿Y si en vez de poner “voluntad” pones amor… amor que se entrega, se da, se conmueve, se enamora de una forma concreta de vivir?
     
    Una ¡Vida Plena! para mí, es un camino, una experiencia que hay que vivir cada día,  poco a poco… o mucho,  según las capacidades de cada persona, y así, se irá realizando.
     
    El mismo Galileo así lo hizo… no fue y realizo la maravilla suprema… hubo de tomar una decisión,  y optar por donde dirigir sus pasos, y una vez decidido, allá que se fue “yendo y explicando”, como era esa manera de caminar, vivir, ser, actuar.
     
    A nadie le exigió nada de golpe… fue paciente, generoso, nunca condenó, respetó la andadura de cada cual y aún después de los tropiezos los siguió llamando amigos, y esperó a que fueran aprendiendo a fuerza de experiencias hasta “Ver” y comprender, lo que les quiso decir.
     
    Y siempre, sea por lado que sea, hay que tomar camino, optar, decidirse…
    Lo que cueste llegar a la meta, dependerá de la fuerza, amor, esperanza de cada cual; incluso de algún fuerte tropiezo, si después al levantarse, decide seguir adelante. Siempre estará en camino.
     
    También mucho de esto hablo el Galileo con sus amigos y cuantos le quisieron escuchar.
     
    El ser humano es un ser creado ¡Libre!
    Eso quiere decir, que tiene capacidad para elegir el bien o el mal a la hora de vivir, crecer y multiplicarse, y solo cada cual… será responsable de sus acciones, ante la historia, ante si mismo, ante los demás y sobre todo:
     
    ¡Ante la Vida que le fue dada!
     
    No he querido decir nada más, ni he citado frases concretas, toda la Palabra está preñada (a pesar de tanto como le han pegado a ella) de todas las posibilidades que nos puedan salir a nuestro encuentro.
     
    Esto, para quienes el Mensaje de Jesús, nos llama, nos enamora, nos atrae…
    E intentamos hacerlo Vida en nuestro vivir; no pongo la medida… cada cual sabrá como llevarlo a cabo.
     
    mª pilar

  • M.Luisa

    Acabo de llegar de mi paseo crepuscular y me encuentro con el comentario de George pero antes de referirme a él déjenme que les cuestione la siguiente reflexión
     
    El “afincarse” del Galileo
     
    El “atascarse” del sr. Castillo
     
    ¿No los integra este cómo al que antes me he referido?
     
    Amigo George, yo tampoco me encuentro entre quienes aseguran  que las palabras atribuidas a Jesús en los evangelios sean sus propias y originales, todo lo contrario,  es la experiencia de vivir los hechos lo que las forman.

  • George R Porta

    Siguiendo el orden cronológico de sus comentarios, leo a María Luisa citando el destilado sobre Marcos: “Mirar… miran…, pero no ven: ¿CÓMO  HAN DE MIRAR PARA QUE VEAN? Escuchar… escuchan…, pero no entienden… ¿CÓMO  HAN DE ESCUCHAR PARA ENTENDER?”
     
     
    Y a María Pilar: “…tal vez se conviertan y se les perdone. Mucho de esto, ya nos lo dijo el Galileo Jesús, para todas las personas que lo quieran escuchar, dentro de una religión o fuera de ella.”
     
     
    No me cuento entre quienes aseguran que las palabras atribuídas a Jesús en los evangelios sean sus propias y originales y ni siquiera que las haya pronunciado al momento que los hechos narrados ocurrieran. De manera que para mi esperanza acerca de Jesús y mis intentos de vivir adoptando su “visión del Mundo, he decidido arriesgarme lo mejor que pueda y lo más que me parezca posible, asumiendo que, en efecto, quizás las dijese como le son atribuidas, a pesar de la historia azarosa de los textos.
     
     
    Pertenezco a mi tiempo y he aprendido que las circunstancias abren los ojos y ciegan aunque uno se esfuerce en mirar y entender a través de la bruma circunstancial y de los ruidos circundantes. Las mismas circunstancias pueden persuadir a negar y a afirmar. Ejemplo candente: La pobreza y la riqueza. Aún muchos creen sinceramente y con frecuencia se escucha en este país en el que resido que la desigualdad dependa del esfuerzo de quien la sufra.
     
     
    Esto es relevante porque puedo apreciar mi ambivalencia sobre todo a la luz de Marcos 6, 34-37 (siempre sirviéndome del NT de Alonso-Schökel-Mateos, 1985). En el v. 34 que me conmueve (“Al desembarcar vio una gran multitud; se conmovió, porque estaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas…”) ―cuya temática es cercana a la  Marcos 4, 1-34), parcialmente citada por María Luisa―aunque la de los dos VV. (6, 35-37 que me irritan) porque quiero leer compasión en Jesús me obliga a considerar que las preguntas de Marcos 4 citadas por María Luisa pudieran constituir una pregunta que Jesús se hiciera a sí mismo (no hay maestro deseoso de enseñar que no se la pregunte a sí mismo) pero como otros la cuentan debió quizás compartirla,  constatando la cerrazón hasta de sus discípulos cercanos.
     
     
    Quizás sea posible afirmar que haya personas que “no quieran”  dejarse persuadir pero prefiero pensar y sentir, aunque mi incapacidad de aceptarlo sea otra limitación resultante de mis circunstancias, que un acto de voluntad (incluyendo los míos) no pueda dar acceso a toda persona por igual dar al mismo grado de visión y de entendimiento de la esperanza, cuando tantos (incluyéndome) pueden tantas veces errar sin proponérselo.
     
     
    Apunto todo esto porque no veo cómo se pueda afirmar (no incluyo ni a María Luisa ni a María Pilar, a quienes agradezco esta reflexión) que ver y/o entender dependa sola o exclusivamente de la voluntad y del esfuerzo individual porque creo que lo persuasivo está en la naturaleza empática (E. Stein) de la relación dialogal.
     
    Me parece poder imaginar con suficiente grado de certidumbre que entre los escuchantes de Jesús en aquella narración existió una gama continua de posibilidades de gentes que quisieran quedarse para seguir escuchándole y quienes quisieran ya marcharse a comer y descansar.

  • M.Luisa

    Pero querida Mª Pilar, estoy convencida de que es así,  de que estas con Oscar no me cabe la menor duda. Lo que ocurre es que la  VIDA HUMANA PLENA como tú la llamas,  es a lo que yo me estoy refiriendo. Te aseguro que la tarea se las trae!   Y me he visto obligada a  llevarla a cabo  precisamente  por lo expresado  al final de mi anterior comentario.

  • mª pilar

    Estoy con Oscar:
     
    Primero es:   ¡¡¡La Vida Humana plena!!!
     
    Tarea nada sencilla visto lo que vemos en este castigado mundo; los “dioses” que nos dicen guían nuestros pasos… son tan fatídica-mente humanos e injustos…
    Si hay Dios, no puede ser así… tan copia de nuestra baja “calaña” humana.
     
    ¿Nos estará queriendo llamar  la atención, de que no estamos en el buen camino, que algo no está donde tiene que estar?
     
    Si hay un Dios creador y seguro de lo que ha creado, no puede estar con unos y detestar a otros por  conceptos religiosos.
     
    No parece posible,  que si hay un Dios bueno y verdadero, se decante por unos ritos y castigue al resto… eso lo hacemos los seres humanos una y otra vez, hasta extremos vergonzantes.
     
    Mucho de esto, ya nos lo dijo el Galileo Jesús, para todas las personas que lo quieran escuchar, dentro de una religión o fuera de ellas.
     
    Y también, a lo largo de la historia y en distintas épocas, ha habido otras grandes personas que una y otra vez profetizan que:
     
    ¡¡¡No caminamos por senderos justos, y que esto no gusta a la Esencia de la Vida!!!
     
    ¡Nos falta tanto por aprender!
     
    La vida,  es el mayor don que cada ser nacido posee, quizá vivir llevándola hacia la mayor plenitud que nos sea posible, sea el más importante de los Mensajes dejados grabados a fuego, en las entrañas de cada persona nacida.
     
    Todo lo demás… silo hay, será Don,  por haber intentado hacer posible, que la humanidad vaya encontrando su centro de justicia, solidaridad y buen hacer.
     
    Ciertamente ahora estamos muy lejos de estar en ese camino.
    mª pilar

  • M.Luisa

    He estado releyendo el enlace sugerido por Oscar  en la Parábola de La Semilla,  e intento ahora relacionarlo  con el toque de atención hacia el sr. Castillo  a quien le dice que  estando de acuerdo con él  en la diferenciación de supuestos respecto a la teología y a la ciencia,  le  señala el primer supuesto  en donde apoyar aquellos  que no puede ser otro, viniendo de Oscar, que el de LA VIDA HUMANA.
     
    Ahora bien, yo me sigo preguntando, se puede ser supuesto y radical a la vez?  Es la lucha interna que me suscita al reconocer que no acabo de estar en este punto totalmente  de acuerdo con Oscar   ¿no será lo radical de la vida humana el  modo de ser de  su realidad?  Y no consiste,  acaso, ese modo  lo que  allí en la parábola de la semilla se desarrolla en el   intento ingente  del Galileo  de hacer presente y preciso ese modo?
     
    Claro que este modo está dado con la vida,  pero según dice allí  desconocido para quienes están afincados en los valores del sistema. Pero  es que acaso los que están así afincados no tienen naturalmente  también  vida humana? En efecto que la tienen  pero precisamente por estar así afincados no le conceden a la vida radicalidad y por tanto, en esta situación, no poder hacer de ella el primer supuesto. De ahí que por esa ambigüedad lo radical está no en la vida  vitalmente vivida,   sino en el modo cómo se viva esta vida humana.  Por tanto,  para que la vida humana  sea plena de suyo    habrá  de pasar por la experiencia de este  cómo
     
    Leo allí en el enlace

     
    mirar… miran…, pero no ven,    CÓMO  HAN DE MIRAR PARA QUE VEAN?
    escuchar… escuchan…, pero no entienden…,COMO  HAN DE ESCUCHAR PARA ENTENDER?
    tal vez se conviertan y se les perdone.
     
    Reflexiono sobre ello,
     
    El objeto que ve el ojo, en tanto objeto,  no ofrece ninguna alternativa. Ahí se diría, atendiendo al texto, que es en  donde se afinca (dice el Galileo) la subjetualidad humana (esto último es mío) Pero lo humano  en tanto humano no  tiene por qué  estar meramente  sujeto a lo  objetivo de su sentido visual. La alternativa para que el sentido visual despliegue todo  su potencial   recae sobre aquella realidad a la cual    mira, que en reciprocidad intelectiva  me hace, a la vez,  entrar en la mía propia,  en mi propia realidad, es decir,  en el cómo unitariamente vivirla. Esta apropiación  es lo real de la subjetividad humana, (ya no es la cartesiana)  alcanzando así un nivel superior a lo meramente subjetual.
     
    En fin,  llevo  tiempo esforzándome  en comprender  la situación de la cual parte el amigo Oscar, el de este primer supuesto  de la vida humana  pero, a decir verdad,  desde mis circunstancias personales en las que he de bregar constantemente  con vidas prepotentes  no puedo  dejar  de hacerme los anteriores análisis.

  • Santiago

    Sin embargo, creo que el PROYECTO JESUS va mucho mas allá de una religion cualquiera…..porque se proclama como trascendente….Jesus se manifiesta no solamente como la resurrección, sino como la verdad y la vida….Va mas allá de lo que Mahoma, Buda, Confucio etc. pudieron decir…..De ahi que el fenómeno Jesus no es simplemente de proclamar una moral ética, sino del imperativo de transformer al mundo…..ese mundo pagano que rechaza a Dios, entonces y en este siglo XXI          …y  por lo tanto rechaza el amor…..EL mismo se proclama como igual al Padre y su eterna pre-existencia porque antes que Abrahan existiese existía El….Cristo…
    Por eso el PROYECTO Jesus es transformante…..no meramente edificante….no  ES    un proyecto religioso cualquiera….sino el proyecto que
     en su origen era capaz de cambiar al mundo…saliendo del “atasco” en que se había metido…cuando el mal incursionó   en el….y en el
     que ahora -en el siglo XXI- estamos presenciando su verdadera fisonomía…y la corrupción está llegando por nuestra culpa a infiltrarse en todos los estamentos de la sociedad….hasta dentro de las filas de los miembros de la misma Iglesia Católica…..Es por eso, que Jesus
    , que es la verdad y a la vez el amor personificado, SEA lo único capaz de salvar al mundo de su propia auto-destrucción….que es solamente producto del mal moral…..que por su naturaleza progresiva es capaz de destruirlo todo….
    .
    No, la Iglesia no ha dicho que fuera de ella no hay moral…sino que ésta es imperfecta….porque solo en Jesus puede existir la perfección de la Ley moral…

    Un saludo cordial    de Santiago Hernández

  • Antonio Duato

    Estoy siguiendo este debate, admirado del  nivel.

    Me alegro de que José María, al retorno de su viaje, pueda intervenir. Hace 40 leí por primera vez una libro suyo: La alternativa cristiana. Había ya allí una lectura totalmente secular del cristianismo. Por la que ha ido apostando y jugándose su cátedra y su reconocimiento eclesial toda la vida. Por eso no pude leer el “Sólo” del título en clave de reconquista cristiana.

    Pero mi intervención hoy es para completar la cita que hace Oscar a los textos de Salvador Santos. Hace referencia a un capítulo del curso-taller “Leer a Marcos”, en concreto cuando habla de la parábala del sembrador:

    • – Aquí el enlace al capítulo que sugería Oscar: Parábolas y estrategias (21-8-2012 – 55 comentarios)
    • – Aquí está el enlace a todo el curso-taller Leyendo a Marcos (29 entregas 5-6-2012 a 18-12-2012)
    • – Y aquí el enlace a los capítulo del libro-base : Un paso un mundo
    • – Y aquí una serie de artículos que en 2010 publicó Salvador Santos sobre unos capítulos del Evangelio de Marcos: La semilla de la igualdad

    ¡Cuánta historia ya de lectura laica del mensaje de Jesús el Galileo, según el texto que con más fidelidad original lo presenta! Para quien no lo haya seguido, Salvador Santos, además de entrañable amigo, es un alumno del desaparecido exegeta Juan Mateos, que no sólo ha estudiado ha fondo los textos sino que ha intentado encarnar en su vida y su entrega a los excluidos ese programa de Jesús!

    Sinceramente, esa serie de lecturas que he resaltado es junto con los textos de Juan Luis Herrero del Pozo (recogidos en 12 entradas en el primer semestre de 2013) lo más válido y original que ha ofrecido ATRIO y que ha orientado su marcha desde el principio. En la que, indudablemente, encaja muy bien José Mª Castillo.

    Son texto que deberíamos leer o releer todos los amigos de ATRIO. Para seguir dando pasos adelante siempre.

  • José Ignacio Calleja

                Estoy con Porta, si se me permite terciar, en que todas las cuestiones humanas –y cuáles no lo son en algún sentido- requieren un acercamiento multidisciplinar; yo diría, interdisciplinar, para evitar que se entienda que las distintas disciplinas tocan las cuestiones en su cuadro particular, y se la pasan al siguiente para que las trate en el suyo. Algo así como en una carrera de relevos. Falso.
     
     
                Entiendo más bien que hay un diálogo o avance interdisciplinar, entrando en la realidad desde distintos planos o dimensiones, y utilizando cada saber sus recursos, sin negar los otros saberes, pero exigiendo que todos respeten unos criterios de acceso a la verdad -con minúscula siempre-, y que en su mínima expresión dirían: los saberes sometidos a la metodología de la prueba y del error (experimentales) se refieren a la verdad y la realidad misma, bajo ese prisma, y piden que otros saberes no nieguen sin pruebas análogas sus actuales conclusiones; los saberes filosóficos o teológicos, aténgase a un lenguaje definido y a un método lógico de trabajo, alcanzando afirmaciones sobre la vida humana y su verdad, propias de la naturaleza de esos saberes, sin contradecir por “revelación” a aquéllos. Si todos ellos aciertan, habrá coherencia en las afirmaciones de unos y otros, y convergencia en ahondarlas. Si alguno de ellos, escapa a su metodología y entra en la de los otros, de modo que la teología dé lecciones de ciencia apelando a libros sagrados, o la ciencia dé lecciones de ontología (el ser que existe) apelando al laboratorio, suena la campana por ruptura de la interdisciplinariedad y su naturaleza.
     
     
                Tampoco se puede decir que los distintos saberes atienden a planos diversos en la profundidad de lo real, sino a dimensiones distintas en la constitución de lo real, pues qué sea más profundo o menos en lo real, en un concepto ya arbitrario. Yo hablaría de interdisciplinariedad de los saberes en lo humano, en un ejercicio trenzado de compañía continua de todos -que no de entrega sucesiva del testigo-, sabiendo de cuál es el protagonismo mayor en cada paso, por mor del momento de la realidad tratado -no es lo mismo preguntar qué es esto, que para qué sirve o por qué hay que respetarlo, o quién lo sufre más- y con una metodología distinta en cuanto a la prueba experimental, pero sin poder renegar del valor de ésta para, arbitrariamente, ignorarla y decir cualquier cosa.
     
     
                La objetivación del conocimiento interdisciplinar de la realidad humana es el comienzo imprescindible de la moralización del saber y el hacer humanos. Todos los saberes humanos ganan en el encuentro interdisciplinar de unos con otros (saberes), si cuidamos los requisitos de un conocimiento objetivado, convergente y coherente; todos pierden, si la filosofía se vuelve hermética sobre sí y subida a un pedestal de sabiduría inaccesible, se niega a hablar de todo criterio lógico compartido; y pierde la ciencia valor científico, si partiendo de sus logros experimentales, deduce que lo que pase por su método, ya es mentira, e incluso no existe; ella gana mucho si dice: si algo no repugna a lo que yo hasta ahora sé, más aún lo respeta, y sin embargo, se sale de lo que yo por método y propósito me planteo, no tengo nada que oponer; más aún, bajo un punto de vista moral humanista, me atrae la posibilidad de esa dimensión filosófica o teológica de la verdad humana, pero no reclamo mi condición de ciencia para compartir esas conclusiones; digo que me enriquecen en la comprensión de lo humano, son coherentes y convergentes con lo que como ciencia veo, pero pertenecen a otro tipo de saber que no repugna al mí, en las condiciones dichas. Si lo que dice es sensato por argumentado, y, a la vez, creo que proyecta mucha luz sobre la vida humana buena, lo comparto; es una dimensión de la verdad sobre la vida buena, tal y como hoy la sabemos; puede que mañana, la experiencia científica, y la experiencia integral del ser humano (razón, esto es la razón), me descubra aspectos o insuficiencias que me hagan ver las cosas con algunos o muchos cambios; no los sé; es lo que hoy sé y puedo argumentar en lógica con la dignidad y libertad humana; si creo que la lógica actual de esos saberes humanos, su método incontrolable, sus conceptos opacos, sus argumentos incomprensibles… terminan en conclusiones malas y arbitrarias para la vida buena, las rechazo.
     
     
                Por ahí va cómo entiendo el diálogo interdisciplinar que a todos los saberes científicos y humanistas nos enriquece. Hablemos de los requisitos que hacen viable el diálogo interdisciplinar sin usurpar la identidad de unos saberes por otros, dar por buenos todos y todos por igual, sin control compartido, o negar cualquiera que no se corresponda con un método positivo, o al contrario, con una revelación misteriosa. Si algún saber se queda con la vara de medir la verdad humana en cuanto tal, será negándose como saber humano en algún sentido; si algún saber se niega a conocer nada que no verifique él, puede encontrarse con “desprecia cuanto ignora”; si algún saber se niega a ser medido por criterios compartidos en la comunidad científica y filosófica, escapa al terreno de la adivinación para iniciados, es un saber exotérico. Urge compartir criterios de control metodológico sobre el saber humano interdisciplinar.
     
                Siento haberme alargado tanto en mi propuesta.

  • Isidoro García

    Dos correcciones respecto al anterior comentario.
    Además de epicúreos y estoicos, (300 años antes), los budistas, (500 años antes) también proponían una moral humana y fraternal.
    Sustituir al final: “comunista”, por “humanista”. Y claro que a los efectos de la actuación práctica, no debe haber diferencias, entre un cristiano y un humanista agnóstico, pero a nivel cognitivo y de perspectiva cósmica, hay muchas. Y para mí, eso tiene mas efectos de lo que parece.
    Nunca el saber, no sirve para nada. El que sabe, entiende, y el que entiende, comete menos errores.
     

  • Isidoro García

    Continuo, mi comentario, y ahora sigo con Castillo.
     
    Con este planteamiento, la idea de Castillo de que: “Jesús nos propuso un proyecto de vida que tiene su eje central en la bondad, la justicia, la solidaridad, la profunda y auténtica humanidad”, es claramente un mero canto al sol. Como dice muy bien Ana, “los valores del evangelio son valores universales y  podrían ser reconocidos por religiones o filosofías varias: ¿quién va a cuestionar el valor de la justicia, la paz, el respeto, la compasión, la preocupación por los más desfavorecidos, etc. etc.?“.
     
     
    Por ello reducir el mensaje del Evangelio, la predicación de Jesús, la Buena Nueva, a una moral, es reducirlo a casi nada. Quizás en los tiempos antiguos, supusiera una cierto avance respecto a la época, (aunque ya los estoicos y epicúreos decían lo mismo), pero hoy en día, cuando ya esos valores, están reconocidos (sobre el papel) universalmente, supone  lo dicho: un brindis al sol, y un “pa ná”. Eso es tirar al fregadero el niño con el agua sucia.
     
     
    Yo le haría una pregunta retórica a Castillo, (sin esperar contestación): Con su planteamiento, ¿qué diferencia hay entre un cristiano creyente, y un comunista ateo igualmente sincero?. Porque si no hay diferencia, para eso no me molesto en hacer el sacrificio intelectual de la fe.

  • Isidoro García

    A propósito del comentario de Ana, se me ocurre que haciendo una paráfrasis con el episodio evangélico de los impuestos y la moneda romana, si a Jesús se le hubiese interpelado sobre la dicotomía entre ciencia y religión, pienso que habría sucedido así:
     
    Jesús diría: -“Cuando estas enfermo tú o un hijo, ¿a dónde lo llevas, al médico del Seguro o al párroco de tu parroquia?. – “Al médico, claro”. –“Pues dad a la ciencia lo que es de la ciencia, y a la religión, lo que es de Dios”.
     
    O sea: Tratemos a los humanos, (la ética deseable), como la ciencia te enseña, (la psicología, la sociología, la antropología, la medicina, etc.), o sea con los deseables conocimientos científicos de la realidad. Y para las cosas de Dios, está la fe, la creencia, la intuición fuertemente sentida.
     
    Lo que pasa es que esto produce que, como apunta Ana, debido al pluralismo y al respeto democrático, las éticas personales diferirán unas de otras, y será necesario un consenso respetuoso, democrático  pluralista.
     
     
    Pero claro, la Iglesia Católica ha mantenido durante toda la vida, que fuera de la Iglesia, no había moral: o nosotros o el caos moral. Que debido a los efectos del pecado original, el hombre es un ser degradado, y que solo ellos tenían la ética justa, (a pesar de la evidencia de que muchísimos detalles concretos, los han tenido que cambiar miles de veces a lo largo de la historia).
     
    (Y no se les cae la cara de vergüenza de negarlo una y otra vez y mirar para otro lado, siendo ellos como son, gente de muchos estudios). En fin, da vergüenza tener que escribir cosas tan obvias.

  • ana rodrigo

    Después de lo que se lleva escrito en este controvertido post, voy a dar mi humilde opinión.

    Pienso que el hacer un cóctel de cuestiones, en ocasiones paralelas, hace imposible llegar a un puerto común porque por mucho que intenten aproximarse nunca llegarán a converger.

    Los valores del evangelio son valores universales y  podrían ser reconocidos por religiones o filosofías varias: ¿quién va a cuestionar el valor de la justicia, la paz, el respeto, la compasión, la preocupación por los más desfavorecidos, etc. etc.?

    Pero vino la religión, que a lo largo de siglos ha ido dando orientaciones morales en nombre del Evangelio,  en muchas ocasiones contrarias al espíritu del mismo, y, sobre todo, ha hecho barbaridades en nombre de Dios, de Jesús y del Evangelio que han desfigurado, como dijo el Vaticano II, el rostro de Jesús. De ahí la frecuente tendencia a identificar el Evangelio con la Iglesia y su historia, con tantos clarooscuros, con más oscuros que claros, si bien ésta, ha sabido conservar las fuentes originales,   dándonos la oportunidad de someterlos a exégesis, críticas, estudio histórico, literario, etc.

    Este proyecto de vida de seguimiento de Jesús, del que habla Castillo, pienso que es ante todo, un proyecto personal e individual puesto que deben ser aceptado como opción como opción personal. Si el conjunto de personas, es decir la sociedad, los aceptase y los practicase, viviríamos en una sociedad ideal, pero desgraciadamente, esto no ocurre así. Por tanto ya tenemos dos realidades: individuo y sociedad, con todas sus parcelas: políticas, ciencia, leyes, etc.

    Un tercer elemento en cuestión, serían las indispensables instituciones civiles que determinan los mecanismos que gobiernan la sociedad. y aquí nuevamente tendremos que recordar la autonomía de las mismas con respecto a religiones, creencias, morales particulares, etc. Estas instituciones, en sociedades democráticas, deberían responder a las exigencias de las sociedades que las sustentan y para ello deberían gozar de buena salud ética y moral. Y volveríamos al principio: los individuos y la moral y los valores individuales difícilmente pueden constituir un todo homogéneo. Por tanto la historia de la humanidad deberá seguir cabalgando, desde el pluralismo, sobre avances y retrocesos, esperanzas y tropezones, utopías y crisis, pero ese es el destino de la humanidad: ir construyendo humanidad, superando crisis, que en ocasiones se nos presentan irresolubles y nos producen tanto desánimo, y dolor, pero siempre con la esperanza por delante.

  • George R Porta

    No comento este fragmento de la entrada del Dr. Castillo como pretexto para entablar una controversia personalizada o individual. Comprenderé que no responda directamente. Pero esta es la prescripción que ofrece y parece no aplicarse.
     
     
    Escribe el Prof. Castillo lo siguiente: “Tenga siempre mucho cuidado de no mezclar la religión con la ciencia. O poner esos dos ámbitois del saber humano en mismo nivel o meterlos en el mismo saco. Porque, de la misma manera que fue un despropósito lo que pasó con Galileo (un científico condenado por los teólogos), puede ocurrir cuando los científicos se ponen a condenar a los teólogos.”
     
     
    Nadie condena personalmente a un autor/a (a diferencia del caso Galileo en el que un proceso legal fue seguido y, consecuentemente,  una sentencia condenatoria adjudicada) cuando solamente cuestiona o rechaza aquello que dicho autor/a propone.
     
     
    Tampoco es cierto que el término religión y el término teología equivalgan. Quizás no sea saludable para la religión mirar a la religión desde un ángulo científico. La expresión en el mismo saco tampoco es feliz porque no se trata de proponer que la religión y la ciencia sean nociones equivalentes o similares. En cambio, si hubiese un/a científico/a creyente o religioso/a y no teólogo/a, ambos religión y ciencia estuvieran de alguna manera armonizados en ün mismo saco” porque en esa persona de alguna manera fueran compatibles no importa mucho como, excepto desde luego, a la persona en cuestión,
     
     
    Por otro lado, a “estas alturas del juego” ya no se puede hablar en cuestiones humanas sino de acercamientos multidisciplinares cuyo propósito es precisamente no confundir, pero discernir los muchos aspectos que la modernidad permitió reconocer a la realidad. Por ejemplo la exégesis, según magisterio reciente y no tan reciente (incluye a León XIII, Pío XII, Vaticano II, Juan Pablo II, Benedicto XVI) han recomendado acercarse a la Biblia utilizando los recursos científicos adecuados que hoy día no excluyen la historiografía, la antropología, la física nuclear, y las ramas de la hermenéutica, etc.) para esclarecer cada vez  los textos sagrados oscuros. (Cf. Verbum Domini, n. 33, por ejemplo por citar uno)
     
     
    De cualquier modo, parece que el único modo de encontrar solución a una incompatibilidad entre creencia y certeza es tratarla con las herramientas que sean necesarias. La Verdad es validada cuando sobrepasa los tests adecuados y en la búsqueda de la Verdad que haya en cualquier cosa ¿por que hay que temer o tener cuidado? Nadie puede sino beneficiarse de la crítica ajena si ésta no es ad hominem  y eso porque en un tal caso la humillación de atacar y ser atacado es innecesaria y, desde luego, posible resultado de la obfuscación. Por lo demás pedir explicaciones por causa de sentirse atacado es no solamente bueno sino un servicio de la amistad.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leo del Sr. Castillo:
     
    -“TEOLOGÍA Y CIENCIA SON SABERES QUE SE BASAN EN SUPUESTOS MUY DISTINTOS”-

    Ok!

    El problema del que no se ha enterado el Sr. Castillo
    es que esos “su-puestos”
    parecen olvidar, o na haberse enterado,
    que hay un su-puesto base, anterior y radical (en el que en-raizan todos otros supuestos: LA VIDA HUMANA ¿no?

    No tengo suficiente electricidad para recomendar la exégesis de Salvador Santos sobre la Parábola de LA SEMILLA (que de EL SAMBRADOR: eL MENSAJE ES “LO NATURAL (nada de sobre-naturalezas ¿o no?

    Abrazo y ¡Vamos todavía – Oscar-

  • Jose M. Castillo

    He tenido que estar varios días ausente de España por motivos de trabajo. A mi regreso, un amigo me indica la conveniencia de aclarar algunos de los comentarios que se han hecho, en concreto algunas de las reflexiones que ha expresado un señor que se firma PEPE BANCO, a quien no tengo el gusto de conocer.  A este señor, ante todo, le agradezco las consideraciones que presenta. De todo el mundo podemos aprender siempre algo. Y de este señor he aprendido cosas que me ayudan a pensar más a fondo. Y se lo agradezco sinceramente. Pero también, con todo respeto, creo que estoy en el derecho de indicar que me hace la impresión que señor no se ha enterado de lo que he pretendido decir, quizá debido a que yo no me he sabido expresar correctamente. Por eso me parece pertinente indicar que, acepto gustosamente que seguramente el verbo desatascar no es el más afortunado para lo que he pretendido decir. Gracias, amigo, por esta observación. Pero, dicho esto, vamos a tema central: EL EVANGELIO ES UN “PROYECTO DE VIDA”. EN ESTO ESTÁ SU ORIGINALIDAD. EL EVANGELIO NO ES BÁSICAMENTE UNA RELIGIÓN. ¿CÓMO IBA A FUNDAR UNA RELIGIÓN UN HOMBRE QUE FUE ASESINADO POR LA RELIGIÓN? JESÚS NOS PROPUSO UN PROYECTO DE VIDA QUE TIENE SU EJE CENTRAL EN LA BONDAD, LA JUSTICIA, LA SOLIDARIDAD, LA PROFUNDA Y AUTÉNTICA HUMANIDAD. LA RELIGIÓN, LOS RITOS, EL CLERO, LOS TEMPLOS, TODO ESO HAN SIDO AÑADIDURAS QUE EL TIEMPO Y LA CULTURA HAN IDO AÑADIENDO EL PROYECTO ORIGINAL DE JESÚS. YO RESPETO LO QUE TENEMOS. PERO PIDO QUE TENGAMOS LA LIBERTAD Y HASTA LA AUDACIA DE RECUPERAR LA ORIGINALIDAD DEL EVANGELIO. SÓLO ASÍ PODREMOS REHACER UN CRISTIANISMO MÁS AUTÉNTICO Y MÁS CERCANO A LA VIDA. EN TODO CASO, ME PERMITO AÑADIR QUE ATACÁNDONOS UNOS A OTROS Y MALINTERPRETÁNDONOS UNOS A OTROS NO VAMOS A NINGUNA PARTE. POR ESO, ME PARECE QUE TODO LO QUE EL SEÑOR PEPE BLANCO ADUCE SOBRE LA GUERRA CIVIL Y EL FRANQUISMO ES VERDAD (O TIENE MUCHO DE VERDAD), PERO A MÍ NI SE ME HA PASADO NADA DE ESO POR LA CABEZA. POR LO DEMÁS, TENGA SIEMPRE MUCHO CUIDADO DE NO MEZCLAR LA RELIGIÓN CON LA CIENCIA. O PONER ESOS DOS ÁMBITOS DEL SABER HUMANO EN MISMO NIVEL O METERLOS EN EL MISMO SACO. PORQUE, DE LA MISMA MANERA QUE FUE UN DESPROPÓSITO LO QUE PASÓ CON GALILEO (UN CIENTÍFICO CONDENADO POR LOS TEÓLOGOS), PUEDE OCURRIR CUANDO LOS CIENTÍFICOS SE PONEN A CONDENAR A LOS TEÓLOGOS. TEOLOGÍA Y CIENCIA SON SABERES QUE SE BASAN EN SUPUESTOS MUY DISTINTOS. Y LO MEJOR QUE PODEMOS HACER UNOS Y OTROS ES RESPETARNOS MUTUAMENTE. Y QUE CADA CUAL SE SIENTA LIBRE PARA ORGANIZAR SUS CONOCIMIENTOS Y SU VIDA COMO VEA QUE LE RESULTA MÁS COHERENTE. PERDONE, SEÑOR BLANCO, SI ES QUE LE HE PODIDO MALINTERPRETAR. MUCHAS GRACIAS.

  • M.Luisa

    Quizá la última parte de mi  comentario  anterior se entienda mejor, para quien quiera detenerse ahí, desarrollando un poco más la idea.   Lo causal cognitivamente hablando, es decir, desde la perspectiva del conocimiento (qué es lo que podemos conocer)   no es algo que pueda, como sí en cambio lo son los  hechos,  entrar en el acto de aprehensión. Es decir,  en el acto de aprehender algo como real. El “atasco” como efecto de una consecuencia recae y se descubre  en un ámbito del conocimiento que es posterior  a este primer momento aprehensible en donde acto no quiere decir que  por parte nuestra haya ninguna actuación o intención, sino  que aquí acto significa  meramente actualidad, es decir en virtud de la inteligencia humana, lo aprehendido se actualiza como real  en nosotros.  Y ahí está el meollo de la cuestión, recuperar   este  primer momento que la historia del racionalismo  obstaculizó.  Y esto, en el contexto  que debatimos, sólo es  posible por  la eminencia del  evangelio que   siéndole ésta conferida  tan  sólo por  los hechos  allí  realizados  ofrece  de nuevo esta    posibilidad.

  • M.Luisa

    Estimado Pepe,  precisamente por esto no te mencioné  porque  sé por experiencia que por falta de tiempo, como dices, sueles dejar  a veces en el aire  comentarios a ti dirigidos.  Sin embargo, esta vez, aunque sea sólo por dar constancia, volveré a  repetir lo que ya dije en un comentario anterior mío  y es  que eres tú quien le atribuyes al evangelio   la función de desatascador. Un   juicio que responde en la actualidad  a un modo demasiado gratuito de pensar.  Claro que Castillo habla de atasco  pero él lo sitúa fuera como consecuencia de la  equivoca interpretación  del evangelio   y por esto una relectura  con un mirar nuevo (Mª Pilar) nos sacará del atasco. Pero el atasco no es parte integrante del evangelio, no es algo que se nos haya dado en él.   El atasco ha de  situarse en el ámbito de lo causal  y lo causal nunca es  perceptible en primera instancia.
     
    Un cordial saludo

  • Santiago

    SOLAMENTE el Evangelio nos sacará del atasco….de la complicación de la vida….de los temores…..de las adicciones…..de las pasiones inordinadas….del poder del mal…..y nos llevará a la verdadera paz….Por eso, Jesús insiste en la PAZ, una paz diferente: “La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da….YO os la doy” (Io. 14,27)…LA PAZ profunda…que perdura….Esa PAZ es la que ansiamos todos, la que ansía el mundo entero….la paz de la conciencia, la paz espiritual, la paz del amor, la paz  de la serenidad, la paz con los otros, la paz entre los pueblos,   la paz conmigo mismo, la paz de la contemplación, la paz que da el conocimiento de la verdad que es el mismo Jesus..Por eso, al aparecerse a sus discípulos “vino Jesus y se presentó en medio de ellos y les dice: la PAZ sea con vosotros. Y en diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Se gozaron pues, los discípulos al ver al Señor” (Io. 20,19-20)

    Por eso, la paz del Evangelio ha salvado de la desesperación a millones de personas que de otra manera hubieran roto su existencia….Ha salvado del atasco espiritual a legiones de seres humanos que no encontraban ningun sentido a sus vidas…..La paz del Evangelio  ha desatascado a los que se encontraban en graves conflictos emocionales….pues solo Jesus puede dar la verdadera paz del corazón…solamente El es el Salvador de la conciencia del mundo…..a muchos que se sentían marginados e inútiles, leprosos de las sociedades a traves de los siglos….El Evangelio ha salvado a la humanidad del desconcierto…le ha dado su verdadero objeto…que no es material….sino espiritual…..ya que estamos destinados no a los bienes efímeros de este mundo…sino al bien que perdurará para siempre….a la felicidad total…..sin ninguna mezcla del mal….Eso es lo que vino Jesus con su Evangelio a proclamar….nuestra dignidad humana, físico espiritual, que trasciende la tumba….

    Por lo demás el atasco en que se encontraba el mundo a la venida de Cristo como el que estamos experimentando en el siglo XXI, es mas bien de naturaleza espiritual….Es una crisis de valores….Hay crisis de fe, de esperanza y de caridad….Lo que necesitamos es una buena dosis de ellas…virtudes esenciales al ser humano….sobre todo la que es mayor, la caridad….la que enfatiza Jose María Castillo en su artículo donde dice que “HOY ya no manda en el mundo lo que es más noble de la condición humana, la bondad, la honradez, la justicia, el amor y la ternura. NO. lo que manda sobre nosotros es la tecnología y sus mil artilugios, utilizados en interés de los potentados que los manejan todo para su propio provecho”….PERO no solamente los “potentandos’ manejan la pura tecnología para el
     “desorden” sino tambien la manejan los que “no son potentados…..

    Pero la paz del Evangelio trajo al mundo una nueva era: la ERA CRISTIANA que empezó a trasformar el mundo de costumbres bárbaras, no solamente de las tribus de su nombre, sino las de la Roma Imperial con su decadencia moral….y de todos los pueblos que estaban sumidos en la esclavitud del mal….Por eso la Iglesia del Evangelio fue una LUZ en aquella oscuridad de entonces….ESA misma luz que quiere iluminarnos HOY, en el siglo XXI….Como escribe Thomas Woods, Jr. Ph. D. fueron los monjes los que salvaron la civilización como que los monasterios fueron centros que preservaron la cultura. La Iglesia creo la UNIVERSIDAD…La Iglesia promovió la Ciencia de ahi los innumerables hombres de Ciencia que fueron clérigos, no solamente seculares, sino regulares, como los jesuítas…El Evangelio se extendió para ser predicado a través del arte y la arquitectura…..La historia de la salvación ha sido escrita en piedra como se puede ver en las catedrales….modernamente en la Basílica de la Sagrada Familia..La Ley Internacional la fundamentó la Iglesia que a su vez se basó en la justicia promulgada en el Evangelio….Este Evangelio fue llevado a los enfermos….La Iglesia fundó la institución hospitalaria por miles de personas….Como miles de hombres y mujeres dedicaron su vida a la caridad evangélica a traves de los siglos….y como apunta Castillo “aquellos cristianos estaban abiertos a todos”…..a los huérfanos, a las viudas, a los desamparados, a los enfermos…..los acogía la Iglesia….como hoy en día la Iglesia va a la cabeza en brindar ayuda a los enfermos de SIDA, sobre todo en
     Africa….Fue el Evangelio el que elevó el nivel moral de la sociedad existencial del mundo del siglo I….llegando hasta el sacrificio
     personal en nombre del amor de Cristo…..por seguir la moral evangélica…¿Que hubo muchas deserciones y muchos hipócritas? Por
     supuesto, todavía existen…pero junto a ellos hay personas que lo sacrificaron todo por seguir la ley evangélica moral que sublimiza
     nuestra humanidad….

    Es por eso que solo el Evangelio, no la perversion de éste,….es lo que nos puede sacar del atasco en que vivimos…Solo el Evangelio, en realidad, nos puede salvar totalmente…

    Un saludo cordial   de Santiago Hernández

  • pepe blanco

    No me gustaría parecer desconsiderado, ni siquiera indiferente, con las personas que aluden directamente a algún comentario mío. Hace algún tiempo que procuro no involucrarme en conversaciones con otros participantes. La única razón es la falta de tiempo y de unas condiciones adecuadas. Con frecuencia, solamente dispongo de este rato para leer con calma, justo cuando me meto en cama y, con la tablet -con la que tanto me cuesta escribir-, intento seguir la vida cotidiana de Atrio.
     
    Pero no puedo dejar de recordar a mis estimadas señoras M Pilar y M Luisa, que si no os parece bien la metáfora del evangelio como desatascador -cosa que no me extraña, pues a mí también me parece una metáfora poco afortunada-, por favor, dirigid vuestra protesta a Jose María Castillo, pues él es el padre de la criatura. Yo me limité a recoger su metáfora (lo que sirve para desatascar es un desatascador) y exprimirla un poco, para ver cuánto daba de sí y para comprobar su pertinencia.
     
    Ssludos

  • George R Porta

    Quizás el único efecto desatascador que el Evangelio de Jesús pueda tener dependa de que sea vivido como estilo o forma o inspiración del vivir.
     
    La gente que ejerce poder y toma decisiones que son irrevocables en la sociedad, en los negocios, en la familia o en su propia vida personal,  tuviera que dejarse mover por el Evangelio aunque fuese después de dos mil y tantos años de filtración laboriosa y descuidada.
     
    Por sí solo el Evangelio es solo un mensaje que ha pasado una historia muy azarosa y carece de otra fuerza que la que le presta la persona que trate de vivirlo o de vivir según que lo comprenda en la misma dirección que parece haber tenido Jesús de la compasión gratuita y del servicio en el amor y del respeto a la dignidad… Eso sin perder de vista que las narraciones que nos llegan son tardías con respecto al acontecimiento “Jesús de Nazaret”, fueron adaptadas a ciertos propósitos y, en realidad, en ellas queda muy poco de historia en el sentido moderno, contemporáneo.
     
    La fuerza está en la disposición, en el torcer el rumbo en una cierta dirección. El mensaje mismo siempre ha muerto cuando ha quedado en la mera recordación sin incluir la necesaria relación de servicio con propósito de incluir la mejoría en la calidad de vida del conjunto, no la propia, y no según el solo criterio propio, sino con una cierta referencia al diagnóstico de la realidad que haya que mejorar.
    La lista de ocasiones en las que el Evangelio no cambió nada lo prueba. La sola delectación emocional es eso, pura sensación que queda apresada en el pellejo, pero la voluntad de servir generosa, compasiva, gratuitamente, al modo que parece que lo hizo Jesús no ha sido ejercida local o globalmente nunca en la Historia.
     
    ¿Valdrá la pena que intentáramos  aplicar la ética jesuana personal y socialmente discerniendo en colaboración? No digo que sea fácil. Poderoso caballero es don dinero, pero aún así, al micro-nivel de la persona o los pequeños grupos yo todavía espero que valga la pena porque no vale la pena que el Mundo siga el curso que lleva precisamente por no hacerlo aunque lo hayamos pretendido. Y la Iglesia Católica no es un ejemplo ni en su jerarquía ni en los millones de seglares que ejercemos nuestro poder para servir a nuestras propias ambiciones y necesidades. De eso no es responsable el Evangelio, somos responsables solamente cada uno de nosotros cuando hayamos traicionado la esencia del mismo.

  • mª pilar

    Josela: Cada día en cientos de Eucaristías-Misas… se sigue diciendo después de la lectura del evangelio “Palabra de Dios”.
     
    ¿Necesita más argumento?  Y todo lo que la iglesia como estructura define y defiende, lo reconoce como inspirado... (llamele como quiera) directamente de Dios.
     
    De ahí, sus contradicciones en sus comportamientos y decisiones.
     
    Eso son lenguajes, maneras de expandir aquello que se ha “montado” tras un Mensaje válido para la vida aquí y ahora sin celestiales orientaciones.
    Por eso cada persona, las va comunicando desde su personal experiencia. Si esta nace de grupos formados y con un líder “fuerte” ante mentes más flojas o interesadas… pueden ocurrir verdaderas aberraciones, en la iglesia católica, protestante, u otras de las muchas que existen en toda la faz de la tierra;  solo hay que releer un pooc la historia.
     
    Pepe B.:  Decir que el Mensaje de Jesús (limpio de polvo y paja) es un “desatascador” que me hace feliz y todo sigue igual…parece una broma…
    Todo cuanto cita para desacreditarlo, son, las cosas que suceden cuando se trata de “manipular el Mensaje en pos de una manera de llevarse el gato al agua” y es cierto cuanto nos refiere, cierto y muy triste, por eso está hoy la iglesia jerárquica donde está y hasta donde puede seguir cayendo.
     
    Yo le pregunto: ¿y esas cientos de miles de personas, que en el anonimato intentaron paliar tanto daño como estaban causando las estructuras de poder?
     
    Es ahí, donde los buenos Mensaje acaecidos a lo largo de la historia, ayudan a quienes se sienten llamados a llevarlos a cabo en su manera de vivir, que todavía hoy, siguen luchando por no perder del todo la cordura, la vida, a la que todo ser nacido tiene derecho.
     
    Como nos dice Asun P. ¡¡¡Vivir de manera coherente!!!
     
    A muchas personas les ayudaran lo Mensajes que dan vida, cuando los hacemos vida en nuestro propio vivir,  y así, mejorar de alguna manera el entorno donde vivimos.
     
    Para mí, lo más triste es, que cada cual quiere ser el ganador de la contienda y que sus ideas resulten vencedoras, sabiendo, que cada mirada es personal e intransferible.
    Solo se aprende a escuchar, cuando pensamos en nuestro interior, que:
     
    ¡Solo conocemos una gota de agua, de toda la que lleva la inmensidad del mar!
     
    mª pilar
     

  • M.Luisa

    O sea que,  a quien días atrás  nos metiera en el berenjenal teorético de  Gödel  ahora le basta para desentrañar la cuestión un simple desatascador.
     
    Pues no, a mí no me basta,  por esto  me esforcé llevar el asunto  al terreno de lo científico  e interpretar filosóficamente  lo que Gödel ante la necesidad de fundamentar la matemática  descubre en el  teorema  de la incomplitud  el cual  significa,  grosso modo, que los postulados  no son enunciados  lógicos, sino contenidos de realidad.   Se postula, pues, contenido de realidad, no de verdad. De este modo se pone de manifiesto la anterioridad de la realidad (matemática) sobre su verdad.
     
    La realidad da su verdad, es el alegato de realismo frente a todo idealismo. Así, pues, el objeto matemático no resulta de una construcción “conceptiva”  o acto de ideación, sino de una realización  física. Si se descubren nuevas propiedades  no postuladas en el sistema, es decir, verdades  no deducibles  del sistema de axiomas, es por el carácter abierto de la realidad   y por tanto es “más” que  cualquier conjunto de notas determinado.
     
    Entonces, si volcamos esta idea  sobre la cuestión que nos ocupa  descubrimos que  la realidad del evangelio y con ella su fuerza, su dinámica,   es “más” que el evangelio en su mera objetivación, es decir,  tomado tan sólo  en su literalidad conceptual.
     
    El resto, digiéranlo  ustedes mismos

Responder a pepe blanco Cancelar comentario