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Otra teología es necesaria

JJ Tamayo The Bo Review of Human Arts es una original revista que se publica a la vez en inglés y en español. No la conocíamos. Pero nos ha llegado la noticia de que el 11 de septiembre se publicó en ella una interesante entrevista a  Juan José Tamayo, hecha por Violeta Lanza. Nos ha parecido conveniente publicarla y comentarla en ATRIO, ya que puede aclarar muchas de las cosas que se están debatiendo aquí en varios hilos.

  • Sotanas negras y cónclaves en los que mentes sesudas se esfuerzan por poner límites al disfrute humano.
  • No creo exagerar si digo que ésa es, para muchos, la percepción social de la teología y del pensamiento cristiano en general.
  • Pero es fácil anquilosarse en la crítica cómoda y hacer oídos sordos a las voces, cada vez más numerosas, que reclaman la separación del mensaje cristiano original de unos estrictos esquemas doctrinales de –dicen- cuestionable legitimidad interpretativa.


Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946) es una de esas voces: licenciado y doctor tanto en teología como en filosofía, desde la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid defiende un mensaje cristiano muy ligado a la liberación de los excluidos, a la teoría de género y a la ecología. Nada más y nada menos.

[The Bo Review of Human Arts] La teología, como disciplina teórica, parte de una premisa clara: la existencia de Dios. Teniendo en cuenta que parte importante de la población niega la verdad de esta premisa, ¿por qué debería importarles la teología?

[Juan José Tamayo] El concepto ‘teología’, etimológicamente, es el ‘logos’ sobre ‘theos’: un discurso sobre Dios. Ciertamente creo que esa etimología es correcta, pero resulta demasiado reducida porque la teología reflexiona sobre Dios, pero también sobre la religión, la espiritualidad y sobre todo aquello que tiene que ver con el mundo de lo sagrado. Esas cuestiones no implican el presupuesto de la existencia de Dios, sino una reflexión sobre Dios independientemente de su existencia, y sobre la funcionalidad cultural, política, social, económica y simbólica de las imágenes que se han ido construyendo sobre él a lo largo de la Historia. La teología tiene su propia autonomía, pero debe cultivar la interdisciplinariedad, si no quiere quedarse en un discurso autista: sociológicamente, estudia la relación entre las creencias religiosas y la sociedad; a nivel psicológico estudia las motivaciones para creer… Pero incluso en su sentido más estricto no presupone la existencia de Dios, sino que analiza el recorrido del pensamiento religioso y filosófico, y del pensamiento secular, sobre el problema de Dios en las diferentes cosmovisiones.

Foto: Tamayo (centro) junto a los teólogos Rubem Alves (derecha) y Leopoldo Cervantes (izquierda).

Foto: Tamayo (centro) junto a los teólogos Rubem Alves (derecha) y Leopoldo Cervantes (izquierda).

Para un no creyente no intelectual, la teología no es importante, pero es que tampoco suele serlo para un creyente no formado. Pero yo creo que en el mundo intelectual debe serlo porque la religión ha conformado la identidad cultural de no pocos pueblos. A lo largo de toda la Historia, ha ido acumulando una serie de conocimientos en relación con el mundo de las creencias en el que hay un auténtico poso cultural. En los textos sagrados que estudia la teología cristiana y en los de cualquier religión –los Avesta, de la religión irania, el Libro de los Muertos de la cultura egipcia, los Vedas, los Upanishads o la Mahábharata del hinduismo, los mitos de las religiones griega y romana, los mitos, los ritos y las utopías de Abya-Yala- hay una riqueza extraordinaria. En los distintos géneros literarios, que pueden ser el épico, el mítico, el poético, el narrativo, moral… se esconde una extraordinaria riqueza antropológica y cósmica. Esos libros han planteado los grandes problemas del ser humano sobre el origen, el destino, el sentido y sin-sentido de la vida, la muerte, etc. de manera muy concreta y específica con la formulación propia de su contexto. Esa riqueza no puede dilapidarse, ya que constituye el ADN de nuestra existencia. Si la olvidáramos, nos empobreceríamos como seres vivos, como seres humanos, como seres culturales y creadores de símbolos.

[Bo] La teología tiene que lidiar con críticas a su incoherencia: puede llegar a conclusiones frontalmente opuestas. Por un lado, el catecismo de la Iglesia católica defiende la integridad del embrión desde la concepción , y el carácter objetivamente desordenado de la homosexualidad . Al mismo tiempo, la “otra teología” que tú defiendes no estaría en absoluto de acuerdo. ¿Pero ambas teologías salen de unos mismos evangelios? No creo que esa pregunta formulada de esa manera tenga mucho sentido

[JJT] Los textos religiosos, de cualquier religión, constituyen una lectura de determinados fenómenos en un determinado momento y contexto histórico. No son objetos sagrados que requieran veneración cultural. Aceptar un texto en su literalidad sería una manera fundamentalista e integrista de lectura, y a mi juicio equivocada. Los textos históricos –y todos los son de una u otra forma- necesitan una hermenéutica histórico-crítica, y ésta no es uniforme sino plural por la propia naturaleza de todo discurso. Lo mismo se puede decir que cualquier texto de la filosofía, que admite una interpretación plural y da lugar a diversas escuelas hermenéuticas. Algunos ejemplos. Del pensamiento de Hegel surgieron dos tendencias: los hegelianos de izquierdas y de derechas. También la lectura posterior del marxismo ha desembocado en dos tipos de marxismo: el ortodoxo y cientista, y el utópico-humanista. Lo mismo puede decirse de Kant, Aristóteles, Tomás de Aquino, Platón, Agustín de Hipona… Los textos de estos filósofos no conforman un sistema cerrado que obligue a acatarlo acríticamente a quien se considere su seguidor, sino que han derivado en diferentes interpretaciones.

El texto sagrado es la elaboración teórica de una religión en su momento originario, de acuerdo con las categorías propias de esa época y conforme al tipo de relaciones sociales, culturales y económicas vigentes en ese momento histórico. Uno de los errores que a mí me parecen más graves en la historia del cristianismo es fundamentar los dogmas en textos religiosos originarios. Los evangelios, o las cartas de Pablo de Tarso, no son textos dogmáticos, sino que utilizan diferentes géneros literarios –parenético, simbólico, narrativo, sapiencial, histórico, épico, mítico, etc.- y todos ellos están influidos por el contexto en el que son elaborados. ¿Cómo se puede deducir de cualquier palabra de Jesús el fundamento de un dogma cristiano, cuando Jesús hablaba en parábolas, utilizaba un lenguaje simbólico, vivía una experiencia vinculada a la realidad de su tiempo y a su historia? Jesús no es un maestro en teología, ni un definidor de dogmas, sino un narrador de parábolas y un educador popular que recurre a diferentes formas del lenguaje para transmitir un mensaje que cree que puede contribuir al reconocimiento de la dignidad y la libertad de los seres humanos, a la liberación de su pueblo, y especialmente de los excluidos empobrecidos, pecadores, publicanos, mujeres, etc. Es legítimo que unos mismos textos remitan a diferentes interpretaciones e incluso a muy diversas formas de vida. El error está en considerar que una determinada interpretación es la única, la verdadera y la que tiene que ser aceptada por todos los creyentes. Eso se llama fundamentalismo.

[Bo] Tu labor está muy ligada a la teología de la liberación, una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano nacidas en el Sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. Pero creatividad e interpretación correcta no siempre van unidas… ¿Realmente el mensaje de Jesús abarca conceptos tan novedosos como la ecología, el feminismo, la teoría queer?

[JJT] No se puede extrapolar una ideología de un momento histórico, retrotrayéndola a otro anterior. Eso es anacronismo. Por ejemplo, es un error decir que Jesús fue un feminista, un ecologista, un defensor de la teología de la liberación o de la teoría queer. Sin embargo, sí se puede decir que en el movimiento originario de Jesús de Nazaret, en sus propuestas éticas, políticas y sociales, en su concepción de la religión y en su relación con la naturaleza hay una serie de líneas en perfecta sintonía con todas estas corrientes a las que te has referido. Ciertamente no se puede decir que Jesús fuera feminista, pero sí que defendió la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Lo demostró incorporando a su movimiento igualmente a hombres y mujeres y reconociendo su dignidad, su libertad y su papel importante. Sí se puede afirmar que en el origen del movimiento igualitario de Jesús de Nazaret hay un grupo de mujeres, liderado por María Magdalena, que se habían liberado del patriarcado y no querían depender de un varón. Tenían su propia autonomía y compartían las comidas en común, que constituyen una de las más importantes prácticas de Jesús recogidas en los evangelios y que están en el origen de la eucaristía como celebración comunitaria del compartir. Y si la resurrección es el fundamento y el principio de la Iglesia cristiana, habrá que afirmar que en el origen de la Iglesia cristiana se encuentra el testimonio de la resurrección que dan unas mujeres, que son las primeras que tienen la experiencia que luego van a transmitir a los apóstoles.

En el tema de la liberación creo que sucede lo mismo. No se puede decir que Jesús fue un teólogo de la liberación porque hacerlo es proyectar unas categorías propias de los últimos cuarenta años surgidas en el contexto cultural de América Latina, y proyectarlas 20 siglos atrás. Sin embargo, sí se puede decir que en el origen de la teología de la liberación se encuentra el modo de ser, vivir y actuar de Jesús de Nazaret ante la realidad y los poderes de su tiempo: el político, económico, cultural y religioso. Su actitud frente al poder fue de denuncia, lo que le ocasionó la condena a muerte por el Imperio romano y la posterior ejecución, y su actitud ético-social, la opción por los excluidos.

[Bo] Este Jesús que me presentas es un Jesús al que desde luego no calificaría de conservador. En cambio, la imagen social del cristianismo, su cara visible -las jerarquías eclesiales, los dogmas- es el conservadurismo.

[JJT] Sí es verdad que a Jesús se le ha asociado con posiciones conservadoras, pero ésa es sólo una parte de verdad. Ha habido otra serie de movimientos dentro de la institución que han ofrecido otra imagen mucho más abierta, renovadora, crítica y alternativa de Jesús de Nazaret. Además, creo que esa imagen puede cambiar dentro de la propia institución. Te pongo un ejemplo: hace 50 años Pier Paolo Pasolini, director de cine italiano, dirigió la película ‘El Evangelio según San Mateo’. Un evangelio totalmente desnudo, presentado con toda radicalidad, sin interpretación, presentando las escenas descritas en unos lugares que se corresponden estrictamente con los de aquella época. La vi siendo muchacho, y me fascinó y despertó en mí la conciencia social y el compromiso con los excluidos que emana directamente del evangelio. Pues la película fue condenada. Se acusó al director de blasfemo, se dijo que era un irrespetuoso y un irreverente, y que no reflejaba la auténtica figura e imagen de Jesús. Se le criticó por ser comunista, porque aunque dirigió la película en plena celebración del Concilio Vaticano II, esa sensibilidad y esa vinculación de Jesús de Nazaret con un compromiso liberador, con un proyecto de sociedad igualitaria, todavía no estaba suficientemente desarrollado en la Iglesia. Pues bien, 50 años después, L’Osservatore Romano ha considerado que es –cito literalmente- “una obra maestra y, probablemente, la mejor película jamás hecha acerca de Jesús”. Hay, en la película, sigue diciendo el órgano oficial del Vaticano, “el fluir de la página evangélica” que la convierte en un “soplo expresivo religioso”. “Es una representación que toca las cuerdas sagradas y comienza con un realismo sincero”… La humanidad febril y primitiva qu el cineasta lleva a la pantalla confirma un nuevo vigor al verbo cristiano que aparece en este contexto actual, concreto y revolucionario. Por tanto, considerar que la institución vincula a Jesús de Nazaret con las tendencias más conservadoras, aun siendo cierto la mayoría de las veces y en la mayoría de las épocas de la historia bimilenaria del cristianismo, es muy matizable.

[Bo] Francisco, el nuevo Pontífice, no deja indiferente a nadie. Mientras que unos lo alaban y ven en él el signo definitivo de cambio, otros creen que las novedades son aparentes, mera fachada. ¿Soplan los vientos de cambio definitivamente, o es un falso señuelo?

[JJT] Mi percepción es la siguiente: creo que Francisco es un hombre que sabe ubicarse en el nuevo escenario político y religioso, quiere distanciarse de los dos pontificados anteriores y causar impacto en la sociedad a nivel mundial. Es consciente de que los dos pontificados anteriores supusieron un retroceso de la Iglesia católica a épocas y planteamientos anteriores al concilio Vaticano II: fueron los modelos de Iglesia neoconservadora, e incluso integrista, de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, que acentuaron los aspectos doctrinales por vía dogmática y, en consecuencia, reprimieron a los teólogos y las teólogas que no seguían la orientación oficial. Eran modelos desmesuradamente preocupados por cuestiones morales relativas al origen de la vida, al final de la vida, a la concepción de la pareja y a la sexualidad. Francisco considera que hay que abrir otros caminos. Y, aun no distanciándose de las cuestiones doctrinales y morales, no las considera como prioridades.. No es que sea crítico de los dogmas o de la moral tradicional, sino que para él el centro de atención es el mensaje social del cristianismo y pone ese mensaje al servicio de los excluidos por el sistema.

Me parece que ahí es donde él ha acertado: en situarse de lado de los sectores marginados de nuestra sociedad. Por eso es una persona tan sensible al problema de la inmigración, las relaciones norte-sur, la pobreza y la guerra, la injusticia, la creciente inequidad. Todas aquellas cuestiones en las que cree que el cristianismo puede aportar unos mínimos de humanidad, de justicia, de misericordia, de compasión y solidaridad que no detecta en los climas culturales actuales, ni siquiera en los políticos socialdemócratas. Más allá de eso, no creo yo que vaya a llevar a cabo cambios importantes en la estructura y organización de la Iglesia católica.

La reforma de la Iglesia, manteniendo su actual estructura, es imposible. No se puede realizar salvo que se democratice, y la democratización consiste en que todos los creyentes puedan emitir su propio juicio y voto a la hora de elegir a sus representantes. En que puedan intervenir y exponer sus opiniones razonadas en cuestiones fundamentales a la hora de elaborar los principios doctrinales, los problemas morales, las cuestiones organizativas: esto tiene que ser fruto de un debate abierto, en la línea de la razón dialógica de Jürgen Habermas.

La reforma de la Iglesia es imposible si no se lleva a cabo un proceso de participación de todos los creyentes. ¿Los cauces? Ahora mismo no sé cuáles serían, pero claro que existen. ¿Y cómo van a intervenir o participar todas y todos los creyentes? Y ¿por qué no? Para mí, en este proceso de democratización que es el punto de partida de la reforma de la Iglesia, y que es muy difícil llevar adelante, el fenómeno más escandaloso sin duda ninguna es la exclusión de las mujeres. No son consideradas sujetos morales, porque la doctrina moral la elaboran varones conforme a unos principios patriarcales. No son sujetos teológicos porque la doctrina teológica también la elaboran varones, a partir de una Congregación para la Doctrina de la Fe que impone una autoridad que no necesariamente es la que mejor responde al espíritu originario del cristianismo. No son sujetos religiosos ya que no pueden acceder a la esfera de lo sagrado si no es través de la mediación de los varones (sacerdotes, obispos, papa…). No son sujetos eclesiales ya que no pueden ejercer funciones directivas, ni asumir puestos de responsabilidad en la comunidad cristiana. En este terreno Francisco parece que va a mantener similares planteamientos excluyentes de las mujeres que sus predecesores. Por si las teólogas y los teólogos feministas nos hubiéramos hecho ilusiones –yo, ciertamente, no- ya ha cerrado la puerta de acceso de las mujeres al ministerio sacerdotal. No parece que sea una actitud muy inclusiva. Más bien, resulta abiertamente excluyente.

Hasta ahora ha habido una oportunidad de cambio, que ha sido cortar de raíz con la continuidad de los cardenales. Francisco ha nombrado a un nuevo grupo de cardenales que proceden de todo el mundo, es verdad, pero eso no es reflejo de la universalidad de la Iglesia, ya que no dejan de ser príncipes de la Iglesia en lugar de representantes del pueblo. Otro ejemplo de negativa a democratizar a la Iglesia: ha creado una comisión de ocho cardenales para la reforma de la Iglesia, pero en ella no hay un solo teólogo ni una sola teóloga, ni un solo seglar, tampoco hay representantes de las congregaciones religiosas consistentes: franciscanos, dominicos, jesuitas, carmelitas, agustinos… De modo que por ahí lo veo difícil; ahora, en el otro campo sí. Como ahora mismo hay una crisis tan fuerte de liderazgo en el mundo político y de liderazgo moral en el ámbito cívico, yo creo que el Papa destaca y brilla con luz propia, y creo sin duda ninguna que por sus propios méritos. Claro que tiene una oportunidad que no quiere perder, y hace muy bien.

8 comentarios

  • Dracir Abad

    ¿Para qué fuera necesaria una teología renovada?
    Hay quienes prescinden de la teología y quienes la aborrecen o la desprecian. Mientras alguien crea y sienta su derecho a pensar teológicamente, merece el espacio para hacerlo sin sufrir motes burlones o satíricos aunque quien disfrute la sátira también deba disponer de su espacio: Cuestión de modales. La soberbia y la arrogancia pueden permitirse ridiculizar y desacreditar a “quien” piense o escriba. Es una vieja táctica totalitaria: Matar de un plumazo al mensajero. La aborrezco.
    La Teología ha perdido validez, sobre todo como Dogmática, Misional,  Apologética. Otras lo contrario: La Fundamental, la Bíblica, la Moral y menos la Política después de Metz.
    La Teología de la Liberación por la que asesinaron a tantos en América Latina—así fue perseguido y asesinado Jesús en su tiempo—ha sobrevivido para testificar la validez de alguna Teología. Muchos poderosos la persiguieron por amenazante: El trío Juan Pablo II-Ratzinger-López Trujillo en el Vaticano; Kissinger-Reagan-Bush-Cheney en U.S.A; tiranos como Pinochet, Castelo Branco, La Junta Militar argentina, el fascista Roberto D’Aubuisson; organizaciones como la evangélica Moral Majority en los EE. UU.
    El neoliberalismo capitalista sigue ideológica y prácticamente vivo alimentando la injusticia social, la opresión y la visión de la Teología de la Liberación como “intrínsecamente perversa”.  
    Una teología reformada propusiera la noción jesuana del pecado y arguyera que según los evangelios Jesús no hubiera querido depender de los donativos provenientes de la injusticia ni, abierta o solapadamente gestionarla. Una teología reformada advocara contra aquello que según los evangelios Jesús hubiera rechazado y  promoviera aquello que Jesús hubiera defendido. Así atendiera a los signos de los tiempos en cada época.
    Una teología renovada o reformada, la cual estuviera consciente de la vergonzante historia del papado y sus sucesiones, no utilizara este tipo de absurdo lenguaje: “(el) poder de orden… se recibe a través de los sacramentos; el segundo, por misión divina en el caso del Papa o por misión canónica en el caso de los obispos y de los sacerdotes. El poder de jurisdicción deriva directamente de Pedro, que lo ha recibido a su vez inmediatamente de Jesucristo; todos los otros en la Iglesia lo reciben de Cristo a través de su vicario “ut sit unitas in corpore apostolico” (S. Tomás de Aquino, “Ad Gentes” IV c. 7). (Cf. http://www.chiesa.it 15-9-14).

  • oscar varela

    Hola!
     
    OTRA TEOLOGÍA ES NECESARIA
     
    Cabría preguntarse:
    * Para quién
    * Si cada vez más o “cada vez menos”
    P.e.: para mí sería un retroceso hacia la “confusión camuflero-gatoparista”.
     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • Dracir Abad

    La autoridad que asalta constantinianamente “el depósito” de la verdad señalando infaliblemente qué sea verdadero o no, secuestra al Espíritu Santo que ella misma asegura guía la Historia.
    En efecto, estuviera reemplazando a Jesús según Juan 14,6: “6 Jesús le dijo: — Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre si no es por mí”. También autoerigiéndose en camino y siempre contraria a Marcos 16, 14-18; Mateo 28, 19-20; Lucas 24, 36-39, Juan 20-19-23; Hechos 1, 9-11, unas veces limitando la identidad de los enviados y otras no, porque lo verdaderamente esencial fuera el prometido acompañamiento del Espíritu. Pudiera decirse otro tanto salvando distancia acerca del islamismo fundamentalista o del Judaísmo sionista. Este es un hecho de validez interna
    Un Magisterio católico en actitud de acogida, hubiera reconocido en los signos de cada época, que no lo ha hecho, la multisecular “necesidad” de justicia reclamada por los “desheredados de la Tierra”, el verdadero valor como elemento de discernimiento de la increencia, y hace mucho hubiese alcanzado, con unidad interior, la visión eclesial que Francisco asegura tener.
    Ninguna institución religiosa ha sido siempre fiel a lo que enseña y exige creer precisamente porque rechaza totalitariamente los desafíos “infieles”. Si la actitud apofática o humilde hubiese prevalecido, la autoridad eclesial voluntariamente se hubiese reconocido falible, mirado así misma a través de su propio pecado, y crecido en lealtad, comprendiendo la legitimidad de su autoridad no en términos de gratia gratis data, sino en términos de servicio y de aprendizaje humano.
    Una autoridad hermenéutica que se atribuya orígenes divinos exclusivos y rechace todo desafío proveniente de la increencia (endógena o exógena) es ella misma infiel a su fe (confianza en la validad y legitimidad de sus creencias. También es incapaz de escuchar a los textos sagrados cuando le hablen libremente desde la realidad de cada momento.
    Por ejemplo, Jesús en Juan 3, 8-12: “8 El viento sopla donde quiere; oyes su rumor, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con el que nace del Espíritu.
    Nicodemo preguntó:
    — ¿Cómo puede ser eso?
    10 Jesús le respondió:
    — ¡Cómo! ¿Tú eres maestro en Israel e ignoras estas cosas? 11 Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto; con todo, vosotros rechazáis nuestro testimonio. 12 Si os hablo de cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo me creeréis cuando os hable de las cosas del cielo?”

  • ana rodrigo

    Si en el momento actual leemos el NT desde una antropología de hace 21 siglos, estamos deformando el mensaje de la vida de Jesús. Pablo escribió desde su contexto religioso (vendrá un Mesías que os salvará, la teología del sacrificio como camino de salvación, la Eucaristía como sacrificio y ofrenda de su propio hijo para calmar la ira de Dios Padre…¡¡¡!!!, qué horror, etc.). Después eso se convirtió en palabra de Dios, palabra revelada, y, a partir de aquí se ha creado una cadena de montañas y cordilleras que no hay quien las escale, ni las derribe, ni sepa qué hacer con ellas, poniéndote en la coyuntura de impotencia de que o sufres por voluntad de Dios para salvarte, o no eres cristiano, Me parece una aberración.
     
    Dice Tamayo: Los textos religiosos, de cualquier religión, constituyen una lectura de determinados fenómenos en un determinado momento y contexto histórico. No son objetos sagrados que requieran veneración cultural. Aceptar un texto en su literalidad sería una manera fundamentalista e integrista de lectura, y a mi juicio equivocada. Los textos históricos –y todos los son de una u otra forma- necesitan una hermenéutica histórico-crítica, y ésta no es uniforme sino plural por la propia naturaleza de todo discurso.” Aquí está el quid de la cuestión en este tema y en otros muchos de la teología tal como ha llegado a nosotros, con interpolaciones como la, para mí desgraciada, de Anselmo de Cantebury, que tanto daño ha hecho al mensaje de Jesús.
     
    Cuando el otro día escribía un texto del catecismo que yo y la gente de mi generación estudiamos, nos damos cuenta que hemos vivido sumergidos en el absurdo absoluto, en la irracionalidad más zafia, en el sin sentido de una religión sin sentido. ¿Consecuencia? Analfabetismo absoluto en temas de exégesis y hermenéutica. Y si no nos ponemos las pilas, la sociedad actual con uso de su propia razón, hará lo que la jerarquía tanto lamenta (eso sí, echando balones fuera) del laicismo asesino de la religión. Qué pena que la humanidad perdiera este inmenso patrimonio religioso, como dice Tamayo: “A lo largo de toda la Historia, ha ido acumulando una serie de conocimientos en relación con el mundo de las creencias en el que hay un auténtico poso cultural. En los textos sagrados que estudia la teología cristiana y en los de cualquier religión –los Avesta, de la religión irania, el Libro de los Muertos de la cultura egipcia, los Vedas, los Upanishads o la Mahábharata del hinduismo, los mitos de las religiones griega y romana, los mitos, los ritos y las utopías de Abya-Yala- hay una riqueza extraordinaria.” “Esa riqueza no puede dilapidarse, ya que constituye el ADN de nuestra existencia. Si la olvidáramos, nos empobreceríamos como seres vivos, como seres humanos, como seres culturales y creadores de símbolos.”

    Si en el momento actual leemos el NT desde una antropología de hace 21 siglos, estamos deformando el mensaje de la vida de Jesús. Pablo escribió desde su contexto religioso (vendrá un Mesías que os salvará, la teología del sacrificio como camino de salvación, la Eucaristía como sacrificio y ofrenda de su propio hijo para calmar la ira de Dios Padre…¡¡¡!!!, qué horror, etc.). Después eso se convirtió en palabra de Dios, palabra revelada, y, a partir de aquí se ha creado una cadena de montañas y cordilleras que no hay quien las escale, ni las derribe, ni sepa qué hacer con ellas, poniéndote en la coyuntura de impotencia de que o sufres por voluntad de Dios para salvarte, o no eres cristiano, Me parece una aberración.
     
    Dice Tamayo: Los textos religiosos, de cualquier religión, constituyen una lectura de determinados fenómenos en un determinado momento y contexto histórico. No son objetos sagrados que requieran veneración cultural. Aceptar un texto en su literalidad sería una manera fundamentalista e integrista de lectura, y a mi juicio equivocada. Los textos históricos –y todos los son de una u otra forma- necesitan una hermenéutica histórico-crítica, y ésta no es uniforme sino plural por la propia naturaleza de todo discurso.” Aquí está el quid de la cuestión en este tema y en otros muchos de la teología tal como ha llegado a nosotros, con interpolaciones como la, para mí desgraciada, de Anselmo de Cantebury, que tanto daño ha hecho al mensaje de Jesús.
     
    Cuando el otro día escribía un texto del catecismo que yo y la gente de mi generación estudiamos, nos damos cuenta que hemos vivido sumergidos en el absurdo absoluto, en la irracionalidad más zafia, en el sin sentido de una religión sin sentido. ¿Consecuencia? Analfabetismo absoluto en temas de exégesis y hermenéutica. Y si no nos ponemos las pilas, la sociedad actual con uso de su propia razón, hará lo que la jerarquía tanto lamenta (eso sí, echando balones fuera) del laicismo asesino de la religión. Qué pena que la humanidad perdiera este inmenso patrimonio religioso, como dice Tamayo: “A lo largo de toda la Historia, ha ido acumulando una serie de conocimientos en relación con el mundo de las creencias en el que hay un auténtico poso cultural. En los textos sagrados que estudia la teología cristiana y en los de cualquier religión –los Avesta, de la religión irania, el Libro de los Muertos de la cultura egipcia, los Vedas, los Upanishads o la Mahábharata del hinduismo, los mitos de las religiones griega y romana, los mitos, los ritos y las utopías de Abya-Yala- hay una riqueza extraordinaria.” “Esa riqueza no puede dilapidarse, ya que constituye el ADN de nuestra existencia. Si la olvidáramos, nos empobreceríamos como seres vivos, como seres humanos, como seres culturales y creadores de símbolos.”

  • Dracir Abad

    Ana Rodrigo marca un punto muy interesante y a mi modo con gran potencial como objeto de conversación y análisis no solamente desde el punto de vista de la antropología teológica. Cite el párrafo de su comentario al que me refiero: “Primer punto a debatir y a derribar: la teología del sufrimiento como medio de salvación (ahí está la cruz, el crucificado, los mártires, la semana santa invasiva de crucificados y vírgenes llorosas…).”
    En Colosenses 1, 24 Pablo da participación al sufrimiento humano en el sufrimiento de Jesús: “Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia”.
    Estas nociones paulinas son claves hermenéuticas de la teología católica del sufrimiento y la explicación generalmente aceptada de la necesidad de la encarnación y de la necesidad del sufrimiento de Jesús para la redención humana basa en la tesis de Anselmo de Canterbury (1033-1109) en “Cur Deus Homo” (“Por qué un Dios Humano” que por más de mil años ha prevalecido en la teología católica aunque nunca ha sido formulada en términos dogmáticos. La deficiencia más grave de la Tesis de Anselmo es que coloca a Dios bajo una luz siniestra de padre sádico.    
    La Carta a los Hebreos que no es paulina pero ha cobrado en los últimos años un significado culminando en el trabajo de Albert Vanhoye Un sacerdote diferente (Convivium, 2010) en el que el profesor del Instituto Bíblico de Roma, experto en la Carta a los Hebreos, utiliza la exégesis reciente para argumentar detalladamente por el carácter sacrificial del asesinato de Jesús y el valor del sufrimiento como sacrificio.
    Ratzinger en su Introducción al Cristianismo, (Kosel-Verlag, 1968; Sígueme, 2001 accesible por este enlace http://www.medioscan.com/pdf/Introduccionalcristianismo.pdf) aventuró una reinterpretación del argumento de Anselmo. La clave de la misma es la noción paulina de Cristo como el “Último Humano” (Cf. 1 Corintios 15, 45: “La Escritura dice: Adán, el primer ser humano, fue creado como un ser dotado de vida; el último Adán, como un espíritu que da vida) que anda no muy distante de Teilhard de Chardin.
    François Varone, en su El Dios sádico, ¿ama Dios el sufrimiento? (Sal Terrae, 1988) también se lanza a bucear en la misma investigación del sufrimiento y su análisis es muy valioso.
    Ojalá que los que en Atrio realmente saben de estos temas accedan a examinarlo. La antropología cristiana pudiera cambiar como desea Ana si se revisa la prevaleciente noción cristiana de sufrimiento.
        

  • Pascual

    Dicen voces analíticas que Francisco hace muchísimas preguntas y no las responde; dicen que abre muchas ventanas y que no las cierra porque quiere que la “Iglesia” (Tú y nosotros) responda; él mentaliza en una dirección y ahora a ver cómo le reponde el Sínodo. A ver…a ver…Así que seguiremos en Atrio regocijándonos con los intervinientes y las siguientes disquisiciones, a ver si nos leen algunas personas con criterios de ventanas abiertas.

  • Gonzalo Haya

    Creo que la preocupación principal no debe ser la Iglesia sino contribuir a la extensión del Reinado de Dios, la realización de unas relaciones de libertad, igualdad y fraternidad. Y el Reinado de Dios se da donde existen esas relaciones o se trabaja para que se desarrollen. La Iglesia sólo es uno de los instrumentos para promover el Reino. Si la Iglesia pone todo su interés en difundir el Reino, ya se irán resolviendo las cuestiones de organización interna; lo más importante ahora es que no sea un obstáculo, ni un motivo de distracción.

  • ana rodrigo

    Pienso que es una prueba de alta “tecnología” radiológica la que se plantea en este artículo sobre los distintos temas que merodean el hecho religioso. Creo que da para una buena y meticulosa disección del fenómeno religioso en una sociedad que marcha paralela y, en ocasiones, bipolar (con perdón para quienes sufren esta enfermedad, pero no encuentro otra palabra). Muchísima gente vive una vida dentro del “templo” y otra totalmente diferente, fuera.
     

    Comienzo por el principio, aunque parezca una cuestión secundaria que a mí me parece importante, cuando se dice: Sotanas negras y cónclaves en los que mentes sesudas se esfuerzan por poner límites al disfrute humano.
    No creo exagerar si digo que ésa es, para muchos, la percepción social de la teología y del pensamiento cristiano en general.”
    Me preocupa esta percepción, fundamentada en hechos, negativa de la teología cristiana que produce rechazo en quienes han abandonado la pertenencia a esta, considerada por muchos, “ideología”, pero aún me preocupa más fundamentar la salvación humana en el sufrir, en la privación del vivir, y que una inmensidad de gente cree que eso debe ser así. A partir de aquí, entre otras razones de peso, la religión cristiana se aleja y aleja a una sociedad que no le interesa vivir este valle de lágrimas  como tránsito a otra vida, aunque, mientras cuando le llega el agua al cuello intenta salir a flote para salvarse sin necesidad de ahogarse. El sufrimiento sobrevenido va con la condición humana, el sufrimiento buscado es un absurdo.
     
    Primer punto a debatir y a derribar: la teología del sufrimiento como medio de salvación (ahí está la cruz, el crucificado, los mártires, la semanasanta invasiva de crucificados y vírgenes llorosas…).
     
    Segunda cuestión: la negación de la vida como alegría, la condena moral de todo lo relacionado con el placer de cualquier tipo, especialmente del placer sexual. Los clásicos sermones contra el hedonismo, que ahora se hacen de forma más sutil, pero sigue calando en las mentes de fieles a la moral eclesiástica. ¡Qué pena de vida, vivirla desde este punto de partida! Como nos recuerda frecuentemente Castillo, si el referente vital es Jesús, lo que hizo Jesús fue quitar sufrimiento, comer y dar de comer, quitar enfermedades, yo no recuerdo que a nadie le dijese “resígnate, es voluntad de Dios, así te salvarás”. Lo que a él le ocurrió fue la consecuencia de su forma de liberar a la gente de sufrimientos y opresiones de los poderes respectivos, pero no la voluntad de Dios como ha mantenido la teología paulina y lo que le ha seguido.

    Seguiré en otro momento, porque creo que este artículo da mucho de sí.

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