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Dios y el marxismo

Honorio2Últimamente, María de Nazaret está haciendo de ama de llaves de la ministra de trabajo, si es la del Rocío, de Pujol, si la Moreneta, de la Guardia Civil, si la Pilarica, de Ana Botella, si la de la Paloma, de todos los que vigilan por el orden dentro del sistema capitalista español. Pero en las altas esferas del capitalismo mundial, es Dios quien hace de mayordomo y  garantiza la inviolabilidad de la moral burguesa.

Contra todos estos disparates, algunos se llenan la  boca con aquello de que “el siglo XXI será religioso o no será” de que la espiritualidad está ganando amplias capas de la sociedad…

Bueno será contrastar estas visiones con las de un marxista cerrado. Recogemos aquí  la de “El marxismo del siglo XXI” de José López un texto con la visión que tiene de la religión el marxismo. Las reflexiones del marxismo aquí reflejadas recuerdan, creo que bastante de cerca, la parábola del Buen Samaritano. Una parábola de la que Dios está tan ausente como de las reflexiones del materialismo dialéctico; pero, aunque no se le nombra, aunque los marxistas tampoco lo nombran, uno tiene la impresión de que está en el fondo de ambos relatos, del de la parábola del Buen Samaritano y del de los marxistas. ¿O no?

“La burguesía deducía la moral de los mandamientos de Dios; nosotros negamos toda esa moral derivada de concepciones exteriores a la humanidad, exteriores a las clases…La moral debe servir a la humanidad para superarse, para liberarse de la explotación del trabajo” (Lenin).

La moral no es eterna ni independiente del ser humano. No es externa a él, forma parte de él. La moral debe servir a la sociedad humana para superarse.

El marxismo, lejos de ser amoral, recupera el verdadero sentido de la moral. La reubica en el ser humano y la desubica de lo divino. Para el marxismo la moral es un producto de la especie humana, nace de esta y se dirige a ella. No es un mandamiento divino. Es una necesidad humana. La moral marxista es humana, nace de la humanidad y se dirige a ella. Mientras haya  ser humano habrá moral, mientras haya explotación el ser humano aspirará a erradicarla. La moral no es eterna, no es absoluta como no lo es el ser humano, pero perdurará aunque bajo distintas formas mientras perdure la especie humana. Esta sí es una verdad absoluta. Mientras haya humanidad habrá ética, moral, por lo menos humana. Aunque acusan al marxismo de amoral, en verdad lo que le critican es que su moral no sea la suya de ellos, la de la burguesía, poniendo en peligro la moral de la clase dominante, uno de los sustentos ideológicos de la sociedad burguesa.

La moral marxista compite con la moral burguesa. La primera se nutre del Hombre, de la Razón, de la necesidad, de lo concreto, de lo visible. La segunda, la burguesa, de Dios, de la Fe, de la imaginación, de lo inmaterial, de lo abstracto, de lo invisible. La moral burguesa pretende negar a la marxista, ya sea negando directamente su existencia, ya sea negando el relativismo moral que podría dar pie a que hubiera otras morales distintas de la dominante, a la que se desea imponer o perpetuar. La marxista pretende superar a la burguesa pero sin negarla, simplemente reconociendo que también es un producto histórico de la humanidad y como tal superable. La moral marxista pretende enfrentarse a la burguesa, pero ésta, sabedora de su probable derrota, elude el enfrentamiento cara a cara, de igual a igual. Como así hace la burguesía o cualquier minoría dominante, que domina artificialmente, por la fuerza en tantos otros campos.

No es posible demostrar la existencia de Dios, pero sí es posible demostrar que la religión es un producto histórico de la humanidad. No es posible demostrar que la moral es divina, pero sí que es humana. La naturaleza dialéctica de la materia y de todo lo que de ella depende “creó” a Dios. La comprensión dialéctica materialista lo destruirá. Dios no creó el cosmos, es el cosmos el que creó a Dios. El cosmos creó la materia, tal vez solo la transformó a partir de energía pura, la materia se hizo consciente y la materia consciente, incapaz de comprender que la materia pudiese llegar a ser consciente por sí misma, se inventó un creador. El ser humano se inventó a Dios ante la imposibilidad de comprender, no solo el mundo a su alrededor, sino que a sí mismo. Creyó que todo aquello que trascendía lo material provenía de otro sitio. La incomprensión de las profundas complejas y numerosas interrelaciones le impidió ver que las causas de lo inmaterial estaban allá, a lo lejos, en lo material, en la propia realidad, y no en otros mundos imaginarios. Que las ideas no son más que materia bajo otra forma. Tal vez un ciclo infinito, negación de la negación, dialéctica pura. La distancia entre lo material e inmaterial le pareció tan grande al Hombre que se inventó un mundo irreal, inmaterial. La dialéctica materialista le permite comprender que todo aquello abstracto, tan alejado de lo material, tan elevado por encima de él, en verdad proviene de la propia materia. El materialismo dialéctico le permite al ser humano reubicar el origen de todo aquello que él achacaba a lo divino. La ética, la moral tiene su origen en el propio ser humano, en sus necesidades materiales. La Razón, la comprensión del mundo y de sí mismo le permite al ser humano ir poco a poco matando a sus dioses. Los dioses son sustituidos por un solo Dios, incluso surgen religiones más evolucionadas, no teístas, que niegan a Dios, a cualquier dios, como el budismo. El ser humano necesita creer en otra vida para combatir la idea de la muerte, pero va dejando de necesitar a los dioses. Dios le servía para explicar todo aquello que no comprendía, empezando por sí mismo. Pero a medida que comprende se va olvidando de Dios, a medida que la necesidad de Dios va disminuyendo, Dios va desapareciendo. Dios no puede exterminar al hombre, pero éste sí puede exterminar a aquel, simplemente porque Dios es un producto de la mente del hombre. La ciencia pone en peligro a Dios porque permite comprender, la ciencia pone en serio peligro a Dios porque muestra su origen humano, material. El materialismo dialéctico y todo lo que se deriva de él finiquita a Dios. Pone en serio peligro el orden establecido de las élites dominantes que se parapetan en el orden divino y eterno.

112 comentarios

  • X. Gundín

    Trataré de acabar lo empezado.
     
    Habrá bastante acuerdo en que la revolución industrial y sus secuelas: extensión del disfrute de los bienes, id de la enseñanza, urbanización y, sobre todo, la rápidez y extensión del avance de la ciencia,  aceleró la extinción de la magia y el mito (http://es.wikipedia.org/wiki/Magia, http://es.wikipedia.org/wiki/Mito) como explicación de los orígenes y los procesos de la naturaleza.
    La represión más o menos violenta de la magia (brujería) por las instituciones poco o nada conseguía. La ciencia (en la sociedad industrial) lo consigue sin represión, por extinción.
     
    La ciencia consigue tal resultado pq proporciona explicaciones naturales a los fenómenos naturales.
    En posesión de tales explicaciones naturales (las leyes de la naturaleza, que nos presentan un mundo previsible, calculable, ergo, dominable) no necesitaremos las caprichosas e imprevisibles explicaciones mágicas y míticas.
     
    [Ya dije en anterior ocasión que no es el materialismo dialéctico (tendría que haber dicho: ninguno de los materialismos doctrinarios) quien lo consigue, sino el materialismo práctico y positivo de la ciencia.]
     
    Cualquier religión que se presente fundamentada en explicaciones y ritos mágicos y míticos correrá despues de la sociedad industrial el riesgo de irse por el desagüe (perdón, extinguirse) junto con sus fundamentos aparentes: la magia y los mitos. ¿No es esto evidente?.
     
    A día de hoy no es aceptable -Santiago- que sigamos aprovechando los huecos que la ciencia todavía no haya llenado (la energía del big-bang que todavía no ha podido ser medida, los precisos parámetros de las constantes vitales, el intercabio de iones del túbulo renal, etc…) para introducir la duda en el aforismo: los fenómenos naturales tienen explicación natural.
    Por inmensa que fuese aquella energía, por precisos que sean los intercambios, nuestra esperanza actual reside en que ambos, y otros, maravillosos fenómenos llegarán a medirse y comprenderse. No necesitamos explicación sobrenatural. Podemos espera un poco para conocer la natural.
    Aquellos fenómenos no son más maravillosos que una roja puesta del Sol metiendose en el Atlántico.  Para esta los antiguos tenian unas explicaciones que hoy nos parecen pintorescas. Nostros hace tiempo que sabemos -hasta en sus menores detalles- sus explicaciónes naturales (y no por eso nos parecerá menos maravilloso).
     
    Por eso usar lo todavía incógnito de la naturaleza como vía para presentar, promocionar, demostrar a Dios, es no sólo un esfuerzo vano (no lo demuestra: el mundo tiene su explicación en si mismo: en el conocimiento de sus leyes. Del mismo modo que la explicación de la vida la encontramos en la vida misma, sin andar buscando por fuera). Es además contraproducente. Al más obtuso de los ateos materialistas le da la risa al oir tales explicaciones, y tiene a mano el ejemplo de Engels para destrozarlas.
    Lo cual tampoco demuestra lo contrario. Lo que demuestra es que el mundo es comprensible y calculable por nosotros. Habrá que esperar que apliquemos nuestras capacidades a esa comprensión y cálculo. Sin temor.
     
    Y, ¿qué hacemos con Dios?. ¿En que estantería lo colocamos?.

  • Román Díaz Ayala

    Honorio;
    a esas conclusiones a las que túa es llegado,
    sólo se puede llegar después de muchos sufrimientos,
    de haber aceptado y aguantado con honradez,
    los latigazos que da la vida ( y una voz interior te dice:  ¡¡ toma religión!!)
    forma parte del proceso de ser persona cristiana en busca el testimonio de la conciencia,
    la adecuación entre la doctrina de Jesús,
    y la presencia del ser humano, que sufre, sin saber ni poder dar sentido
    a su existencia.
    Ahora te toca alargar un poco más lejos la vista.

  • M.Luisa

    Pues de eso se trata Honorio de distinguir el Dios de tu filosofía del de los predicadores de turno, a eso  y a nada más ha sido a lo que me he referido,   pero si no se quiere ver en donde está esa  diferencia siempre se dará vueltas a lo mismo. Lo positivo no tiene porque no ser real. Además Withman  precisamente su pensamiento  se mueve entre estos dos ámbitos que he señalado antes, es decir,  entre el trascendendentalismo (que no lo transcendente) y el realismo filosófico.

  • h.cadarso

    Quiero decir en la última frase que mi Dios es el de todos los hombres de buena voluntad. Y resulta que con esta frase volvemos al principio, a la parábola del Buen Samaritano…

  • h.cadarso

    Releo vuestros textos anteriores, y me surge inmediatamente el recuerdo de una suave polémica que tuve con el cura que nos “enjaretó” la homilía sobre la Fiesta de la Cruz del 14 de setiembre. Para el predicador, la Cruz era la salvación de Jesús que salvó el mundo y nos abrió las puertas del cielo más allá de la muerte.Y no hay más que hablar. El dolor es algo que tenemos que sobrellevar, pero JuanPablo II dijo a unos indios de Brasil que no swe tenían que resignar.
    Y yo veo las cosas de otra manera.La Cruz salvadora de Jesús es la de Ignacio Ellacuría, la de Martín Luther King, la del Mahatma Gandhi, la de Nelson Mandela, la de Espartaco…Todas son la misma y una sola Cruz Salvadora, la misma Cruz de Jesús que inicia la implantación del Reino de los cielos que ya está en medio de nosotros y se prolongará, creemos más allá de la muerte.
    El Dios Piedra angular de mi filosofía personal es el mismo que adoran los marxistas que luchan por un mundo más justo, que ellos dicen no ver, pero lo sienten, lo adoran, lo buscan, tienen hambre y sed de él. El Dios de muchos predicadores de turno se me antoja un dios falso. Y como ellos todos los hombres de buena voluntad que luchan por la justicia y la paz.
    Yo no sé explicar las cosas de otra manera. Y un pequeño detalle, a veces me siento muy próximo a ese poeta loco y descerebrado Walt Withman que es incapaz de ver maldad en las personas, y solo ve lo positivo…

  • M.Luisa

    El otro día me preparé  el enfoque  con el que había de retomar el tema  después de que el amigo Honorio, (él tiene la culpa) me instara a seguir porque le interesaba, dijo, lo novedoso de nuestra aportación, la de Asun y la mía propia, pero,  sinceramente,  mi intención es  que esta sea mi última reflexión por lo que me impongo, dada la complejidad del tema  ser breve  y al mismo tiempo  procurar que se me entienda.
     
    Bien, el enfoque que me preparé no es otro que el de  abordar el tema de la  transcendencia  desde otra perspectiva  que no sea la generalizada por los comentaristas que me precedieron,  la cual,  por lo que se ve,  les hace entrar en un terreno fronterizo y parapetado.
     
    De entrada, debo decir que no perdamos   de vista lo que dejé ya apuntado. No hay que insistir en el concepto de “causa” sino en el de funcionalidad el cual  integra elementos provenientes de la física postmoderna y en consecuencia considera  aquella relación de las cosas en su interactuación no como consecutiva sino como constitutiva  de ellas dentro del cosmos.
     
    Vista así la cuestión  es el propio dinamismo de las cosas lo que hace trascenderlas. Y en este sentido, pues, ya no cabe hablar de lo allende lo físico como así se ha entendido a lo largo de la historia de la metafísica. La metafísica ha sido entendida  como trans-física, y  esto no sólo por los medievales  sino hasta incluso en Kant. No es un “trans” de lo físico,  sino que es lo “físico mismo como trans”.
     
    Ahora bien para dar salida a esta comprensión  no nos queda sino superar el dualismo  y abrirnos  a una conceptuación unitaria de lo conocido. Kant trató de restablecer esta unidad  pero en la línea  no de la realidad sino en la de la objetualidad. En la cual, siendo  el objeto de conciencia lo que prima,  lo que queda fuera de esta unidad del objeto fenoménico sigue siendo también lo ultra-físico, el noúmeno. Y esto es lo transcendente, lo metafísico,  que ha corrido a lo largo de los siglos.
     
    Por eso,  la concepción unitaria que buscamos  se halla en la estructura primaria y somática del conocimiento  expresada al comienzo de mis intervenciones. Allí,  en el aspecto físico del conocimiento es donde está  incoada la verdad real como  fundamento de la trascendencia y como algo  previamente sentido  y no como algo lógicamente  “puesto”
     
    Ahora bien, lo físico sentido en esta estructura  puede tener una doble perspectiva : positiva y metafísica. En la  primera, lo real es término del saber positivo y ahí es donde yo inscribiría la dialéctica materialista. En la  segunda, en cambio, lo real es tomado como estructura  formal y última  del saber  metafísico  pero ¡Ojo! en el sentido intramundano antes explicado.
     
     

  • Román Díaz Ayala

    Muchas gracias por vuestras muestras de cariño.
    mi hijo Marcelino está superando bien el episodio. Ayer comenzó a dar pasitos con su andador y me recordó a Forrest Gump. llegará lejos.
    Un fuerte abrazo
    roman

  • M.Luisa

    Decía el otro día, al final de mi comentario,  que donde habíamos de  hallar la    conexión  entre Dios y  el materialismo dialéctico  o  el marxismo  era en  el aporte de significado que sobre el tema vierte la noción novedosa de funcionalidad en lugar de la tradicional de causa . Pero he de rectificar porque  es  en ese punto   donde precisamente  según  el sentido que se le  dé  a  esa función  intrínseca de las cosas, éstas  pueden ser tomadas o  en su materialidad o bien en su “realidad propia”.
     
    Esta última conceptuación,  para facilitar la comprensión diré que   puede ser tomada como  sinónimo de lo expresado  por Asun  cuando  se refiere a “Lo que Es”.
     
    Bien, hecha esta aclaración,  retomo ahora  lo que decía sobre   mi equívoco, pues      en donde hay coincidencia o conexión entre un pensamiento que integra  Dios en las cosas y el pensamiento marxista  que no lo integra, está   en considerar como ya señalé  al principio,  que  tanto en un caso como en el otro  se considera que el sustrato de toda realidad es la materia. Dicho lo cual,  se comprende  que desde esta base sensible-material no es posible confundir esta  idea de  realidad   con la propia del realismo ingenuo o clásico “la realidad en sí” o con la  del idealismo más reciente “lo que tiene existencia en mí” .Por eso comencé mi primer comentario desde lo que nos es dado de inmediato y la inmediatez de lo dado no se nos presenta como objeto de  conciencia sino como realidad sentida. Aquí lo prioritario no es conciencial sino érgico, impresivo.   Por lo tanto en lo que coinciden ambos pensamientos es en que  la estructura primaria de la intelección tiene carácter empírico.
     
    Los que me conocen  saben que, cuando aquí  se ha hablado de la trascendentalidad  siempre irrumpo diciendo que,  en caso de darse,  ésta  habrá  de venir de abajo. Creo que con esto   dejo bien enfocado el tema para la próxima reflexión, mientras tanto  estoy abierta  por si hubiera alguna   objeción…
     
     

  • Santiago

    Exactamente Gundín…este es el razonamiento materialista….que le asigna a la materia el ÚNICO  SER….Sin embargo, no es cierto que la física moderna pueda explicar satisfactoriamente lo que dio lugar al Bing-Bang..puesto que tampoco puede probar quien o que generó una energía que no es “medible” con la actual astrofísica para  producir  semejante explosion cósmica, y por ende a la improbabilidad, todavía mas remota, de que la vida se organizara inteligentísimamente donde hasta la mas pequeña de las células y atómos poseen  en si mismos  millones de informaciones necesariamente inteligentes para su mantenimiento y crecimiento, y que esta información, en vez de disminuir, aumenta gradualmente ( pues existe mucha mas información genética ahora que el período pre-cámbrico)….
    PERO si lo natural no puede explicar satisfactoriamente la CAUSA ni efectivamente negarla, entonces la CAUSA ha de ser supra y extra natural….puesto que lo natural  TAMPOCO  puede explicarse a si mismo…..ni pensarse a si mismo

    El problema de Engels no era “en si” la esencia del diamante….sino quien hubo creado la materia y la energía que
    dieron lugar al carbon, la temperatura y la presión que a su vez formaron el diamante, puesto que ellos no tuvieron la capacidad de darse la existencia a si mismos….No es necesaria la esencia del diamante “para sacar a un diamante del
     horno” pero son absolutamente necesarias  la materia y energía que dieron al carbon, la temperatura y la presión que
     a su vez dió lugar al diamante en el horno……    …de la misma manera, para que la “primera energía”  diera lugar a la
    materia, tuvo que tener una causa que estuviera por encima de lo meramente natural…ya que “esto natural” no tenía la capacidad natural de dar lugar a la Creación de un mundo donde la libertad y la inteligencia supremas son su fundamento…..
    Por eso el SER personal, dotado de inteligencia y voluntad, es NECESARIO que sea sobre-natural…porque de otra manera el Universo sería una imposibilidad…..porque necesita de una inteligencia infinitamente creadora que comunique la información que la energía-materia no posee por si misma          ..no una inteligencia exclusivamente natural…..Por eso, mirándolo desde la otra orilla, el a-teísmo materialista radical es una imposibilidad…puesto que Dios no solo es pensable, sino posible…

    Un saludo cordial   de Santiago Hernández.

  • Santiago

    Román,   tampoco yo sabía de lo que habías escrito sobre tu hijo….Fue ahora que abrí el ordenador para seguir por aquí, cuando leí tu comentario….Me quedé un poco sin habla….por un rato…y pienso por el momento tan difícil y doloroso por el que tu y toda la familia estáis pasando, sin duda…Sabes que estoy -junto con los compañeros de ATRIO- compartiendo este momento contigo, no hay duda que, ciertamente, nos encontramos en las misericordiosas manos del Señor…Esta gracia nos ha de acompañar en el dolor…Cuenta desde ahora con el afecto y con las oraciones mías y de mi esposa….y de toda nuestra familia…por la pronta recuperación de tu hijo

    Abrazos    de Santiago Hernández

  • ana rodrigo

    Querido Román, como este hilo se ha animado, como dice Honorio, en profundidad, el haber estado varios días fuera de mi casa y ambiente me ha impedido ponerme al día de lo que habéis escrito, por eso no había leído el problema de salud de tu hijo. ¡Qué susto! Cuánto lo siento, querido Román. Por lo que dices, deseo y espero que todo haya quedado en el susto y que se recupere al cien por cien.

    En una excursión reciente a la exposición de El Greco, precisamente en Toledo, le ocurrió lo mismo a un amigo de 75 años, y está perfectamente. Un abrazo.

  • X. Gundín

    Los mejores deseos para tu hijo y su recuperación, Román

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