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Evidencias para una duda / y II

La primera parte de este tema se publicó el pasado martes: Evidencias para una duda / I

  • 1.- La respuesta del Galileo. Traducida con y sin aditivos

El Galileo no se anduvo por las ramas y presentó a los correos de Juan las claves de lectura idóneas para comprender el alcance de su recién estrenada alternativa. Están tomadas de textos del libro de Isaías (26,19; 35,5-6; 61,1) interpretados, con el correr del tiempo, como anuncios alusivos a la llegada del nuevo orden que Dios habría de instaurar.

Una mayoría de especialistas traduce así sus palabras:

Los ciegos ven y los cojos andan,
los leprosos quedan limpios y los sordos oyen,
los muertos resucitan
y se anuncia a los pobres la buena noticia”.

El artículo determinado en plural ‘los’ se lee hasta en seis ocasiones. En el texto original griego, sin embargo, ¡no aparece ningún artículo!

Los artículos determinados (‘los’) añadidos generalizan a los sujetos (ciegos, cojos, leprosos, sordos, muertos y pobres) y disfrazan bajo un formato de exposición doctrinal lo que el Galileo mostró como consecuencias reales de su praxis.

La traducción sin el postizo de los artículos muestra una respuesta del Galileo  muy alejada de principios doctrinales y sin nada que ver con pronósticos para un futuro incierto. La declaración alude directamente a una realidad que, por su evidencia, no admite dudas:

“Ciegos ven y cojos andan” proclama que entre las multitudes desesperanzadas e inmóviles, hay quienes han visto la luz y quienes se han decidido a caminar.

“Leprosos quedan limpios y sordos oyen” informa de que entre las masas de marginados y defraudados, algunos han recobrado su dignidad y otros han conseguido salir de su aislamiento.

“Muertos resucitan” advierte de aquellos que entre el pueblo moribundo se han reintegrado a la vida.

Pobres reciben la buena noticia” resume la novedad descrita en los anteriores ejemplos.

  • 2.- No hay vuelta de hoja en la respuesta sin añadidos.

Pobres agrupa a ciegos, cojos, leprosos, sordos y muertos.

Recibir la Buena Noticia equivale a ver, andar, quedar limpios, oír y resucitar.

Ser pobre es una fatalidad. Significa ocupar el último escalón en la escala social y sobrevivir sometido. El pobre carece de posibilidades, se le han cerrado todas las puertas. Vive condenado a cobijarse bajo la inseguridad y a hartarse únicamente de esperar. Sin capacidad de movimiento, no encuentra salida a su desgracia. Su mirada reclama dignidad y justicia. Suele recibir a cambio lástima, indiferencia o limosna, pero muy rara vez remedio a su penosa situación. Oye voces aquí y allá demandando justicia, aunque nada le hace presagiar un cambio social que trastoque actitudes, normas y, sobre todo, el estado de cosas que generan y permiten que él esté como está.

La Buena Noticia consiste en que la sociedad anhelada por la gran mayoría de pobres se ha puesto en marcha. Su efecto liberador en pobres se asemeja al apuntado para ciegos, cojos, leprosos, sordos y muertos.


La Buena Noticia
no trata, por tanto, de  discursos sobre un mundo futuro que alarga la espera de pobres y sometidos. Proclama que la nueva y definitiva sociedad se ha constituido ya con evidente rendimiento.

  • 3.- Creer en la evidencia de lo que se está viendo

El Galileo tuvo la osadía de enfrentarse a las sagradas tradiciones y no aguardó la llegada de una época ideal reiteradamente prometida, aunque de muy dudosa aparición.

No confió en una intervención divina que arreglara las cosas.  Consideró que las cosas se arreglaban poniéndose a ello, ¡algo realmente divino!

Así lo entendió él. Por eso, demostró su atrevimiento dando por inaugurado el reinado de Dios con un colectivo de seguidores al que exigió renunciar al dios dinero para apostarlo todo a favor del Dios de la igualdad.

E hizo suyas las palabras de un profeta prácticamente desconocido (el llamado tercer Isaías) cuyos textos fueron recogidos en el libro de ese mismo nombre. El tal profeta comprendió su tarea de llevar alegría  a un pueblo demolido y lo expresó del siguiente modo:

“Espíritu del Señor hay sobre mí,
porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la buena noticia a pobres,
para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar una amnistía a cautivos
y a prisioneros libertad”
(Is 61,1).

  • 4.- El Bautista y las dudas que impiden ver lo evidente

El Bautista conocía de sobra los textos del AT. No tenía, pues, más que observar la realidad para darse cuenta de que la nueva sociedad había dado sus primeros pasos. Pero algo le impedía interpretar adecuadamente el mensaje y la actividad del Galileo.

Quizá fuera la no coincidencia de ese mensaje con la tradición en la que sostenía sus creencias.

Tal vez, su decepción tras constatar la endeblez del proyecto que aquel albañil de Nazaret traía entre manos.

Este, sin embargo, confió a pies juntillas en que bastaba esa pequeñez y aparente fragilidad para obtener espléndidos resultados:

“Se parece el reino de Dios a la levadura que metió una mujer en medio quintal de harina; todo acabó por fermentar” (Mt 13,33).

  • 5.- Advertencia del Galileo. ¡No poner piedras en el camino!

Previendo la desavenencia del Bautista, el Galileo le remitió un serio aviso:

“Y ¡dichoso el que no se escandalice de mí!” (v.6).

La frase precisa ser entendida sin sacarla del marco de este relato. El verbo griego traducido por escandalizar (skandalízo: colocar un obstáculo que desvía de la ruta) se usa en los evangelios en voz activa o pasiva asociado siempre a la adhesión al Galileo (FE). Escandalizarse indica ruptura con él y alejamiento de su propuesta.

El Galileo convocó a Juan a la alegría (¡Dichoso!) de participar en su proyecto.

A pesar de que el Galileo plantea disfrutar de la felicidad aquí y ahora, al parecer esa dicha fue y sigue siendo poco creíble. El Bautista preferirá mantener su postura de seguir esperando la intervención divina como solución al sistema de injusticia imperante. Persistirá en su convencimiento de tratar de acelerar tal intervención con la denuncia y la llamada al cambio individual. Su entrega a esa doble labor le costará la cabeza. Un planteamiento tan comprometido y admirable significaba, sin embargo, que se había quedado a las puertas:

“Os aseguro que no ha nacido de mujer nadie más grande que Juan Bautista, aunque el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él” (v.11)

  • 6.- Una realidad acredita la autenticidad de la Buena Noticia

El Galileo había abierto la vía definitiva. No sin que antes le asaltaran también serias dudas. Su solución indica que reflexionó con tiempo respecto al procedimiento más eficaz para liberar a pobres de su fatalidad.

Hoy abundan las fórmulas que tratan de definir el Proyecto que el Galileo presentó como la Buena Noticia. Algunas afirmaciones tratan de identificarlo como:

la verdad revelada
la revelación de la Trinidad
una religión
la religión verdadera
un movimiento religioso
un movimiento de renovación religiosa
el mensaje de salvación
la liberación del pecado
la promesa de una vida eterna
la revelación de Dios padre
del Dios compasivo
la declaración del amor como valor supremo y eterno
el amor a los enemigos…

Apuntan con su variedad a las muchas dudas por resolver.

El texto de Mateo ofrece una prueba inequívoca para determinar la autenticidad de cada praxis proveniente de esas u otras fórmulas. Si ha tenido como consecuencia:

una realidad de pobres disfrutando en el entorno social que les ha permitido liberarse definitivamente de su desgracia.

Y es que para disipar dudas nada hay mejor que la evidencia.

35 comentarios

  • salvador santos

    Hola Ana

    Agradezco mucho tu abrazo

    Tu opinión es importante y útil. También las dudas que puedas tener. Las dudas planteadas con ánimo dialogante me son de gran ayuda en mi trabajo.

    Estoy convencido de que la interpretación más valiosa del proyecto del Galileo se hace con la propia vida. La exégesis es una simple tarea auxiliar del lector y del colectivo que va asimilando el mensaje y adhiriéndose a él (¿recuerdas el artículo sobre Teófilo?). Esos colectivos son los que interpretan en cada tiempo ese mensaje mostrando con su andadura la actualidad de la Buena Noticia y la ruta a seguir.

    Te mando otro fuerte abrazo

  • oscar varela

    Hola!
     
    Quisiera conjugar dos opiniones que, “como al margen y de pasada”, nos han dado Salvador Santos y ana rodrigo en sendos Comentarios.
     
    Quizás esas cositas “como al margen y de pasada” a veces nos salen como fuertes condensados de verosimilitud pudorosa, pero verosimilitud de todas maneras.
    ………………………..
     
    1.-  De Salvador:
     
    – Lamento tocar estos asuntos tan periféricos
    – mientras los que mueren de hambre siguen sin poder salir de su situación.

    * Ese es tema central del artículo
    – y no, estas minucias que nos entretienen en el salón.
    …………………….
     
    2.- De ana:
     
    – Salvador, te leo,
    – aunque no me atrevo a comentar temas en los que no estoy muy segura,
    – pues lo mío es más opinión personal que conocimientos exegéticos.
    ……………….

    Considero que

    A) Que Salvador no escribe en ejercicio muscular mostrando sus bíceps exegéticos, sino en vista de y para las “opiniones personales” de la gente como cualquiera de nosotros (en este caso, ana incluida)
    B) Que ana suele opinar sobre los Textos bíblicos no solo con sólidos fundamentos avalados por una larga trayectoria en la Materia y con los Maestros, sino en la reflexión en torno a la vida de esa gente cualumque que somos, tanto los de a pie como los de en carruaje. No vea ana en esto una adulación sino una solicitud a cambiar la perspectiva de “callar ante los que saben”; porque ante la vida concreta todos estamos a la misma distancia de elegir cómo debemos vivirla y con sobrada capacidad de opinar sobre ella.
    ……………….

     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • ana rodrigo

    Ojalá, Salvador, alguien te escuche el grito desgarrador que conmueve nuestra entrañas de misericordia. Como acabo de escribir en otro hilo, son signos de una sociedad deshumanizada. Y eso que el Papa Francisco hizo una propuesta sobre los edificios religiosos vacíos o semivacíos.

    Un abrazo, Salvador, te leo, aunque no me atrevo a comentar temas en los que no estoy muy segura, pues lo mío es más opinión personal que conocimientos exegéticos.

  • salvador santos

    Corrijo en mi entrada de las 8, 12:

    En el párrafo 8º, donde dice:

    “…el asunto de la cárcel lo doy como razón”, falta una negación. Debe leerse:

    “el asunto de la cárcel no lo doy como razón”.

    Así tiene lógica la afirmación posterior:

    “Es un simple ejemplo que cualquiera puede entender”.

    Doy  las gracias y mando un beso a una amiga del País vasco que sabe leer y me ha advertido del error.

  • salvador santos

    Acabo de hablar con mis amigos Chaka y Desse, dos inmigrantes, uno de Costa de Marfil y el otro de Mali. Están en Jaén. Han ido buscando trabajar en la recogida de las aceitunas. Duermen en plena calle junto a más de doscientos negros. Están adheridos de frío. Piensan que tendrán alguna posibilidad de trabajo hacia el seis o siete de diciembre.

    He dudado si incluir esta nota como entrada en Atrio y en qué artículo hacerlo. He resuelto mis dudas en cinco segundos.

    Y planteo:

    ¿Nos lee alguna persona de Jaén dispuesta a ayudar a estas personas? ¿Conocéis a alguien de Jaén que pueda echar una mano? ¿Encontraremos algún edificio religioso que quiera cobijarlos para que tengan al menos un techo? ¿Habrá algún otro no religioso que se preste a dar algo de calor humano? ¿Tal vez nuestros ordenadores estén listos a servir de ayuda?

    Gracias

  • salvador santos

    Hola Rodrigo

    La cuestión no está en saber que el vocablo ‘término’ incluya a ‘verbo’ entre sus acepciones, sino que citas con dos puntos mis palabras y escribes ‘término’ cuando yo no he utilizado esa expresión; he usado por tres veces la palabra ‘verbo’ por razones de precisión.

    Y vuelvo a repetirte, ¿podrías citar mis palabras literalmente?

    Escribes esto en tu penúltima entrada:

    Y definitivamente no es un verbo técnico porque las personas encarceladas sólo conciben una noticia como LA buena”.

    Yo había afirmado:

    “LA Buena Noticia expresada con el verbo evangelizar si excluye a otras. No se trata de una noticia más. Quien está en la cárcel solo concibe una noticia como LA Buena”.

    Te has inventado un ‘porque’ (lo he puesto en negrita en tus palabras únicamente para que se vea claro). Observarás que el asunto de la cárcel lo doy como razón. Es un simple ejemplo que cualquiera puede entender. Para quién está privado de libertad, LA buena noticia es conseguirla de nuevo. Habrá otras noticias buenas, pero no será LA Buena.

    Aprovecho ahora (aunque siempre me resisto a sacar a colación estas cosas personales mías) para decirte que mi experiencia en cárcel no es pequeña. Para no aburrir al personal y poner solo un ejemplo, comenzó en los años 1962 y 1963. Trabajé durante casi año y medio, unas horas al día, en un centro psiquiátrico donde había miles de internos. Digo internos y no, enfermos porque aquello era parte centro psiquiátrico y parte un presidio donde habían recluido a personas (casi todos de gran inteligencia) contrarias al régimen franquista.

    Buenas noticias eran entonces que al día siguiente era fiesta y daban un pastelillo. Una gran noticia habría sido para algunos que alguien de la familia hubiera sabido donde estaba. Un notición, que hubiera desaparecido el dictador y sus perros guardianes. Pero La buena noticia, sin duda, les habría llegado si hubieran recuperado la dignidad y la libertad. Yo tenía en aquellos años catorce y quince años.

    Lamento tocar estos asuntos tan periféricos mientras los que mueren de hambre siguen sin poder salir de su situación. Ese es tema central del artículo y no, estas minucias que nos entretienen en el salón.

     
    Un abrazo

  • salvador santos

    Hola Gonzalo

    Leo tu pregunta:

    ¿Realmente alguien sabe lo que dijo Jesús en la cruz? ¿No se trata más bien de una recreación de cada evangelista como lo del velo del Templo y la presencia de su madre y de Juan?”

    Uno de los objetivos de la exégesis consiste en diferenciar lo que realmente pertenece a Jesús y lo que es trabajo de los redactores.  Hay técnicas y procedimientos para acercarse a una verdad que no tendrá carácter de absoluta.

    Hay mucha coincidencia en los relatos que hablan del apresamiento del Galileo, su puesta a disposición de las autoridades judías y romanas, la crucifixión y su muerte. En cambio, la divergencia es casi total en los relatos referidos a la resurrección. Las divergencias señalan a la mano de los redactores; La coincidencia alude a la realidad de unos hechos.

    Respecto a la referencia del salmo 22 coinciden Mateo y Marcos. Incluso aportan un dato importante: escriben las palabras arameas pronunciadas por el Galileo. Lucas se distancia de Marcos y Mateo. Escribe palabras tomadas de otro salmo (31,6) sustituyendo al salmo 22. ¿Por qué sustituyendo? Observa que en los tres evangelios antes de las palabras en cuestión se indica que las pronunció con gran voz. Estamos, pues, en el mismo momento con dos versiones diferentes. ¿Cuál te parece la que coincide con la realidad de los hechos?

    Tradicionalmente se ha interpretado todo el texto en sentido historicista, como si hubiese ocurrido tal como está escrito. Un error que cuesta sacar de las mentes. ¿Cómo aceptar, entonces, que el evangelio de Juan es casi en su totalidad una reflexión cargada de simbolismo?

    Espero que te sirva este ejemplo. No puedo entrar a todo el contenido de los relatos relacionados con la crucifixión.

    Te mando un abrazo.

  • oscar varela

    Hola Rodrigo!

    Me decís que: -“No, no te parece”- que Jesús NO apokalipteara, lo mismo que Juan.

    Pero yo leo en el Artículo de Salvador:

    – “El Galileo plantea disfrutar de la felicidad aquí y ahora
    – “El Bautista preferirá seguir esperando la intervención divina”-
    …………………..
     
    Esta interpretación me suena mejor que la tuya.
    …………………..
     
    Sin embargo me configuré mentalmente dándote la razón
    * que Juan y Jesús hayan tenido el mismo tipo de Discurso (apocalíptico)*
    Y me dije: ¡Vamos a ver qué me pasa!
     
    Me pasó que me importó poco que Juan, Jesús, (y hasta el mismo Salvador Santos –que no es el caso), pudieran haber pensado como vos.
     
    Y me importó poco porque la experiencia de mi vida me inclina a la postura coincidente con la que plantea Salvador –si es que le entendí bien.
     
    Es decir: que en toda interpretación no puedo (ni yo ni nadie), absolutamente, obviar mi (su) propia vida, sino cargar con ella vaya donde vaya.
     
    Las Opiniones y Juicios que nos hacemos dependen de eso tan radical que es mi vida (la de cada cual), que, por lo tanto, resulta ser un “Pre-Juicio” insoslayable; pero que el ser humano serio lo pone en “tela de Juicio” constante y auditoriablemente. Los orangutanes y los tontos son los que no tienen o no atienden “Pre-Juicios”.
     
    ¿Qué le vamos a hacer si así es la convivencia humana, no?
     
     
    ¿Vamos todavía? – Oscar.

  • Rodrigo Olvera

    perdón, debe decir “decir que es LA buena noticia” y no “una buena noticia”

  • Rodrigo Olvera

    Salvador
    Seguro sabes que término no es sinónimo de sustantivo. Hay sustantivos que son términos técnicos; hay verbos que son términos técnicos; incluso hay adjetivos que son términos técnicos.
    Ahora, si sustituyo término técnico por verbo técnico, mi comentario subyace: decir que no es LA buena noticia porque es un verbo técnico, y que es así porque no tendría lógica traducir una buena noticia es un argumento circular. La razón por la que este texto usa evangelizar como un verbo técnico es meta-textual o con-textual: es porque en las comunidades en que surge el término, se identificaba buena noticia con mensaje de Jesús. Y definitivamente no es un verbo técnico porque las personas encarceladas sólo conciben una noticia como LA buena.
    Saludos
    Y

  • salvador santos

    Hola Rodrigo

    En uno de tus últimos comentarios citas (detrás de dos puntos) de la siguiente manera unas supuestas afirmaciones mías:

    el mismo Salvador empieza diciendo lo mismo en su respuesta a Antonio Vicedo: no lleva artículo en el original, porque es un término técnico que no se refiere a una buena noticia cualquiera, sino de forma exclusiva a LA buena noticia. Y a continuación explica que es así, porque no tendría sentido traducirlo como si fuera “una buena noticia”. ¿Notas el argumento circular?”

    Transcribo ahora mis palabras:

    “No es el caso de la traducción del verbo evangelizar, un verbo técnico cuyo sentido es transmitir no una noticia cualquiera, sino una exclusiva; es decir, LA Buena Noticia. Traducir el verbo sin la inclusión del artículo determinado distorsionaría su significado. No tendría lógica ni se entendería una traducción así: “y pobres reciben buena noticia o una buena noticia”.

    Hay diferencias.

    ¿Había algún inconveniente en citar literalmente mis palabras?

    Solo me fijaré en los que subrayo en negrita. Si te fijas, repito tres veces: ‘verbo’. Tú, en cambio, escribes: ‘término’. Quizás esté ahí tu confusión.

    Antonio Vicedo hizo una pregunta inteligente. Interroga sobre un artículo determinado que él no ve en una de las traducciones que maneja.

    Estas fueron sus palabras:

    ¿Eso mismo no valdría con el LA que se antepone a Buena noticia como traducción del verbo evangelizar?

    Antonio sí utiliza la palabra: ‘verbo’. Conoce la cuestión.

    Deduje que él seguía la versión de Nácar Colunga, que traduce:

    “y los pobres son evangelizados”.

    Si en el texto original yo hubiera encontrado un término como buena noticia (evangelio) sin artículo, habría manipulado el texto incluyendo el determinado LA.

    Pero aquí no se trata de un sustantivo, se trata de un verbo usado técnicamente y lo traduzco de acuerdo a su sentido: anunciar, proclamar, recibir… LA Buena Noticia.

     
    Un abrazo

  • Rodrigo Olvera

    Hola Oscar
    No, no me parece.
     
    Jesús también mandaba sus pases filtrados. (Y al igual que Juan, sus pases terminaron fuera de la cancha) Es justo lo que estoy señalando: si se pretende distinguir a Juan de Jesús por el uso de discurso apocalíptico, resulta que los dos lo usaban.
     
    Saludos

  • Rodrigo Olvera

    Hola Antonio
     
    Estoy muy consciente de lo que dices; es más, el mismo Salvador empieza diciendo lo mismo en su respuesta a Antonio Vicedo: no lleva artículo en el original, porque es un término técnico que no se refiere a una buena noticia cualquiera, sino de forma exclusiva a LA buena noticia. Y a continuación explica que es así, porque no tendría sentido traducirlo como si fuera “una buena noticia”. ¿Notas el argumento circular?
     
    Para tratar de reforzar que no tiene sentido que sea “una buena noticia” sino que es de forma exclusiva “LA buena noticia” dice textualmente Salvador “LA Buena Noticia expresada con el verbo evangelizar si excluye a otras. No se trata de una noticia más. Quien está en la cárcel solo concibe una noticia como LA Buena.” Bueno, pues desde mi experiencia, esta afirmación no tiene asidero en la experiencia real de las personas encarceladas.
     
    Sé que no es mera arbitrarierad (si éso es lo que te preocupa); sé que hay razones técnicas para considerar que en el texto y su contexto, “evangelizar” tiene una connotación técnica propia más allá del sentido genérico de la palabra. Pero esas razones no están en que “quien está en la cárcel sólo conciba una noticia como LA Buena”.
     
    Saludos
     

  • oscar varela

    Hola!
    Leo de Gonzalo:
     
    – “ (A) No inventaremos la realidad histórica pero sí podremos acercarnos a su significado. (B) Evidentemente el abuso de esto llevaría a un total subjetivismo.”-

    Pienso que de eso se trata.
    Entiendo lo que Gonzalo “quiere” decir:
    Dice en (A) y corrige en (B)
     
    Daré un pasito más a fondo:
    – La “realidad histórica” no es sino una “invención” que hacemos para comprenderla.-
     
    En otro momento mostraré que a la “realidad histórica” se llega mediante esa “construcción” que es la Historia, la cual es –si quiere de verdad serlo- una ciencia visca; pendula entre el ANTES y el DESPUÉS pasando por el AHORA.
     
     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • oscar varela

    Hola rodrigo!

    Para mí y para los de mi barrio -porque quiéralo yo o no: él es mi hondura y yo su cara-
    apokaliptear” es “tirar la pelota p’alante“,

    en vez de llevarla como atada a los pies (como Messi, etc.)
    haciéndome cargo de la jugada en el Partido que me toca jugar.

    Para mí. el Galileo-Jesús no paró hasta entrar con pelota y todo
    habiendo traspasado la línea del arco rival.

    Cada uno andamos gambeteando las circunstancias de la vida,
    haciendo nuestro “firulete necesario”
    ¿No te parece?

    El sueño del pibe

    Tango 1945

    Música: Juan Puey

    Letra: Reinaldo Yiso

    http://www.todotango.com/spanish/las_obras/Tema.aspx?id=DD46X+XesTg=

    Golpearon la puerta de la humilde casa,
    la voz del cartero muy clara se oyó,
    y el pibe corriendo con todas sus ansias
    al perrito blanco sin querer pisó.

    “Mamita, mamita” se acercó gritando;
    la madre extrañada dejo el piletón
    y el pibe le dijo riendo y llorando:
    “El club me ha mandado hoy la citación.”

    Mamita querida,
    ganaré dinero,
    seré un Baldonedo,
    un Martino, un Boyé;
    dicen los muchachos
    de Oeste Argentino
    que tengo más tiro
    que el gran Bernabé.
    Vas a ver que lindo
    cuando allá en la cancha
    mis goles aplaudan;
    seré un triunfador.
    Jugaré en la quinta
    después en primera,
    yo sé que me espera
    la consagración

    Dormía el muchacho y tuvo esa noche
    el sueño más lindo que pudo tener;
    El estadio lleno, glorioso domingo
    por fin en primera lo iban a ver.

    Faltando un minuto están cero a cero;
    tomó la pelota, sereno en su acción,
    gambeteando a todos se enfrentó al arquero
    y con fuerte tiro quebró el marcador.

     

  • Gonzalo Haya

    Salvador, tengo otra duda y me gustaría saber tu opinión. Los sinópticos dicen que los conocidos de Jesús se habían quedado lejos viendo lo que ocurría. Por otra parte parece que otra gente pasaba cerca de la cruz y se burlaba de él. ¿Realmente alguien sabe lo que dijo Jesús en la cruz? ¿No se trata más bien de una recreación de cada evangelista como lo del velo del Templo y la presencia de su madre y de Juan? No le quito importancia a la recreación de esa escena, pero sí a sacar demasiadas consecuencias como si fueran datos reales. Coincido con lo que insinúa Mª Pilar sobre la recreación personal en una contemplación. No inventaremos la realidad histórica pero sí podremos acercarnos a su significado. Evidentemente el abuso de esto llevaría a un total subjetivismo. Tal vez haya que equilibrar el análisis exegético más riguroso con la contemplación personal, y al final dejar un poco abiertas ambas cosas.

  • Antonio Duato

    Rodrigo:

    Sólo quiero matizar algo sobre introducir o no los artículos griegos al traducir al castellano. Y creo que lo dicho por Salvador en 27-Noviembre-2013 – 22:19 pm no es arbitrario.

    Una cosa es suprimir los artículos determinativos que expresamente están en el texto griego, en contra de las traducciones provenientes de la vulgata latina donde no se usan nunca artículos, porque en latín no se emplean. Y otra cosa es traducir el verbo evangelizar, que evidentemente no lleva artículo, pero en cuyo signíficado (probado con otras referencias por los técnicos) se trata de anunciar no cualquier noticia buena sino la buena noticia.

    Era sólo para no dejar la impresión de que Salvador, al traducir, es arbitrario. Pero él lo explicará mejor si cree necesario, que paciencia tiene para eso y más. Yo soy un mero lector y aprendiz en este interesante hilo.

  • Rodrigo Olvera

    ¿Que significa entonces para tí Oscar, que al final de su vida Jesús también apocalipteó?

  • Rodrigo Olvera

    Querida Pili
     
    Es Salvador quien primero puso el tema de si incluir artículos antes del sustantivo al traducir del Griego al Español es correcto o no. Su decisión de traducción (no hablamos aquí del contenido exegético, sino de la mera decisión de traducción) es que no debe hacerse, salvo en el caso de “buena nueva”. Ante la pregunta de por qué en ese caso no se sigue la misma regla, Salvador contesta que carecería de lógica y no se entendería, y explica que es así porque quien está preso sólo espera “LA buena noticia”.
     
    No hablamos de “el mensaje de Jesús”; mucho menos de si el mensaje de Jesús es positivo, o hace bien. Claro que lo es, y produce efectos positivos en quienes lo aceptan (están en cárcel o no). Aquí es a cuestión de traducción.
     
    Pero claro, es que al agregarla el artículo, la decisión de traducción ya implica también una preferencia metatextual: no es sólo una cuestión de si se trata de una sóla buena noticia o muchas buenas noticias; al agregarle el artículo, se induce a las personas a identificar buena noticia con Evangelio o mensaje de Jesús. Como te ha ocurrido a tí.
     
    Un abrazo

  • oscar varela

    Hola!
     
    Gente conocida por todos, y hasta hace poquito:
    “ciegos, cojos, leprosos, sordos, muertos … (en fin y resumiendo): pobres tipos”.
    resulta que ahora se los ve que:
    ven, andan, sanos, oyen, reviven … (en fin y resumiendo): ¡van todavía!
     
    ¿Qué pasó?
     
    Se encontraron con uno tipo AUTO-CONVENCIDO; y se re-animaron
     
    El tipo estimó lo que tenía que ser
    y puso manos a la obra con atención y cuidado: siendo.
    …………………
     
    ¿Cuántos no conocemos que hacen lo mejor que pueden todos los días?
     
    ¿No experimentamos una gran alegría de ir yendo así?
     
    Pienso que esta experiencia es tan básica, que también estuvo a la mano de aquella gente.
     
    * Juan se quedó en un modo humano, de “HÉTERO-CONVENCIMIENTO”: Ley-Dios (religioso)
    (hetero-justificante) (esclavo)
     
    *Jesús vio otro modo humano,  de “AUTO-CONVENCIMIENTO”: Uno Mismo (seriedad).
    (auto-justificante) (libre)
    …………………
     
    * El Proyecto de Juan apocalipteaba, mientras seguía fabricando pobres sumisos.
     
    * El Proyecto de Jesús apelaba a la “AUTO-ESTIMA COOPERATIVA”, alertado que
     
    Leo:
     
    – “Ser pobre es una fatalidad”- (un yugo a sacudir)
    …………

     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • mª pilar

    Leo con atención las preguntas hechas a Salvador.

    Es muy curioso que casi todas “encierren”… letras puestas antes o después del texto, si diría… si no diría… si quiso decir o no.

    Aprendí hace muchos años algo que para mí ha sido esencial en mi vida.

    Leer y releer con serena paz los textos, en tramos cortos, repitiendo una y otra vez; como nos dice Ignacio de Loyola:

    “Imaginar el entorno, escuchar lo que se dice, quedarse en silencio, quizá después de mucho contemplar la escena… intervenir…”

    Si esto se hace desde la vida cotidiana,  la realidad que nos rodea, con sus luces y sus sombras, en la religión, política, trabajo, familia , amistades, dificultades personales y ajenas…etc.

    Si se busca… (por supuesto a quien interese de verdad el Mensaje del Galileo) comenzará a importar mucho más aquello que en el silencio, la lectura serena e ilusionada, por llegar a comprender que se nos entrega ahí, cual es el mensaje que contiene; no solo en la letra, si no en todo el conjunto.

    Lo que  nos va diciendo… a lo largo de la vida… Esta es un aprendizaje constante, porque mucho tiene que ver, como cada cual va reaccionando ante las circunstancias que la vida le va poniendo; también a su entorno cercano y lejano.

    Entonces la mirada cambia por completo, la lectura se ilumina, nos habla la corazón de manera inconfundible, y seguro, que a cada persona se le mostrará con acentos diferentes.

    Solo habrá una mirada común, en que:

    La Buena Noticia que el Galileo nos dejó, puede cambiar a las personas y su entorno.
    Si fuéramos conscientes de ello, estuviéramos donde fuere, nos amaríamos, nos acompañaríamos, nos ayudaríamos en aquellos problemas que en cada lugar tienen a las personas apaleadas, esclavizadas, atadas al devenir de sus poderosos.

    Mi buen Rodrigo:

    Yo no he estado en la cárcel, ni puedo imaginar el sufrimiento que puede acarrear estar en ellas (unas más que en otras- unos/as más que a otros/ras)

    Lo que sí puedo decirte, que aquellas personas que pudieran llegar a sentir, conocer de verdad “La Buena Noticia” todo cuanto le rodeara sería mirado con ojos y capacidad muy diferente.

    Es cierto (lo sé, porque mi hija sí trabaja con presidiarios) cuantas más atenciones y buenas noticias reciban: afecto, tiempo, ayuda de aquello que más puedan necesitar, les hará más grata (si eso es posible) su estancia en ellas.

    Solo hay una Buena Noticia, aquella que le hace a la persona, sentirse a pesar de las mayores calamidades… con una fuerza interior tan firme, que todo lo pueda llevar  mejor, incluso con esperanza, y no hablo de religión ni nada parecido.

    La Buena Noticia del Galileo, te coloca ante la vida con una mirada concreta vaya el mundo por donde vaya.

    No se encienden luces al paso de los que de verdad viven su propuesta, pero en su entorno se respira otro ambiente, otra manera de vivir, quienes pasan a su lado se sienten “aliviados” quizá nunca sepan el por qué ni cambien, pero percibirán “algo” que no saben definir o sencillamente lo disfruten sin más; ya sería solo eso…
    ¡Hermoso!

    mª pilar

  • oscar varela

    Hola!
     
    En la vida humana hay algo que se llama “DIGNIDAD”; un “ponerse de Pie para andar, y de Frente para adelantar”; es un “dar la Cara” ¡a lo que venga!
     
    Esta “Dignidad” personal em-puja insobornablemente la vida “en Comunidad”.
    Por eso la virtud (dinamismo y sentido) fundante de toda Sociedad es la “FIDELIDAD”.
     
    Los Relatos de la historia de esa “mini-comunidad” FIEL-SEGUIDORA (Hechos) estaría despejando la DUDA de que aquél a quien siguen (el Galileo-Jesús) fue “DIGNO” hasta el final.
     
    Por otra parte esto no es exclusivo de este hombre; también Sócrates, Gandi, etc.
     
    Quienes han vivido en cercanos peligros por sus emperrados ideales saben muy bien que esto es bastante “normal” en la vida humana;
     
    solo basta tener la “DECENCIA” des-prejuiciada para “darse cuenta” que la “heroicidad” no anda solo por alturas carniceras, sino en la decencia con-secuente de limpia mirada.
     
    Creo que por ahí anda, tal vez, lo que nos cuenta George y Salvador ¿no?
     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • George R Porta

    Todo lo escrito está sujeto a interpretación y si además ha sido traducido y retraducido y a menudo sin mucha escrupulosidad a lo largo de los siglos, tanto más. Pero un comentario me parece en regla:
     
    Si se admite la posibilidad de imaginar alternativas es posible imaginar la siguiente. Jesús tuvo tiempo de irse de Jerusalén si se sentía escéptico y tuvo oportunidad de hacerlo porque no tenía que celebrar la Cena y verse con Judas en ella otra vez. Ni tenía que haber acudido al Huerto adónde le prendieron porque le encontraron.
     
    Eso me sugiere que su experiencia de la duda al final fuera simplemente la experiencia profunda de su humanidad, su zambullirse hasta lo más hondo de la condición humana, la desesperanza para tocar fondo y emerger y recuperarla desde allí hasta la confianza mayor: La entrega de sí a pesar de la desesperanza y no otra cosa me sugieren las frases acerca del abandono y de la entrega o la confianza al momento de expirar.
     
    No soy exégeta pero imaginar y atribuirle el escepticismo de quien de repente simplemente observa una situación de fracaso no me encaja con, por el otro lado, quedarse en la situación y sostener la solidaridad. Antes de que le prendieran mientras esperaban se habían quedado todos dormidos, hubiera podido tomar las de Villadiego y eso simplemente hubiera resuelto todo el argumento del Templo al evitar tener que asesinarle. Amigos tenía y mejores que Pedro y Judas. Quizás José de Arimatea hubiera podido esconderle y viabilizar su escapada, eso también hubiese sido muy humano como reacción al miedo.
     
    Los textos describen una situación de pánico en el Huerto y la posibilidad por lo tanto de la doble reacción de dar el frente o escapar. Optó por la primera. Cualquiera de las dos opciones hubiera confirmado su humanidad porque el peligro era real no imaginario.
     
    La que tomó, la de quedarse a sabiendas de que la lucha fuese inútil porque solamente le condujera al asesinato, era la más difícil de ambas y no me encaja con el escepticismo, sino con el dolor pero con la resolución y la confianza.
     

  • salvador santos

    Hola Rodrigo

    Respecto a tu pregunta:

    “¿será que al final concluyó que no tenía remedio su pueblo y cayó en un escepticismo incluso más radical que el de Juan?”

    No lo veo así. Y si estuviera equivocado en mi apreciación, no me importaría reconocerlo. Eso sí, después de ver el análisis crítico de los textos -los originales, naturalmente- que acrediten tal cosa.

    Recibe un abrazo

  • Rodrigo Olvera

    Hola Salvador
     
    No se cuantas veces y por cuanto tiempo hayas estado en la cárcel, pero te aseguro que en esa situación no se limita una persona a una sóla buena noticia (“la buena noticia”), sino que sobrevives a base de pequeñas y diversas buenas noticias.
     
    Tampoco veo claro que sea contra la lógica e incomprensible traducir como “los pobres reciben buenas noticias” o “los pobres reciben una  buena noticia” o “a los pobres se les comunican buenas noticias”, etc.
     
    En cuanto a Juan/Jesús, no me cuadra el exagerado dualismo que presentas… reconociendo que se basa en el exagerado dualismo que presenta el texto original. Hace unas entregas hablabas de dar lugar a la duda; y mencionabas también la necesidad de tener cuidado con expresiones del texto que no corresponden a la historia, sino a una intencionalidad del redactor (aquello de deberías bautizarme tú a mí).
    Bueno, qué tal si dudamos del exagerado dualismo Juan/Jesús… por ejemplo: en los textos también aparecen en Jesús discursos apocalípticos que es el género desde donde se enmarca el discurso de Juan sobre el hacha al pie del árbol; incluso, se menciona en labios de Jesús la misma imagen de una higuera estéril que será arrancada.  Si tu discurso dualista se basa en que Juan tenía un discurso apocalíptico y Jesús no, se tambalea al notar que se le atribuye un discurso semejante y justo hacia el final de su vida ¿será que al final concluyó que no tenía remedio su pueblo y cayó en un escepticismo incluso más radical que el de Juan?
     
    Saludos

  • salvador santos

    Hola Antonio

    Los artículos griegos se usan con mucha precisión e intencionalidad en los textos que analizamos. Y tienen más importancia de la que se les da. ¿Por qué introducirlos, si no están en el texto?

    No es el caso de la traducción del verbo evangelizar, un verbo técnico cuyo sentido es transmitir no una noticia cualquiera, sino una exclusiva; es decir, LA Buena Noticia. Traducir el verbo sin la inclusión del artículo determinado distorsionaría su significado. No tendría lógica ni se entendería una traducción así: “y pobres reciben buena noticia o una buena noticia”.

    A tu pregunta:

    ¿Esa diferencia que haces entre ciegos y los ciegos, pudiendo en ambos casos significar no universalidad sino aquellos a los que de algún modo afectaba el cambio de otros. cualquiera fuera la   causa, no vale también  para lo de buena noticia?

    Cuando se traduce: los ciegos, los cojos, los muertos, ¿se excluye a algunos ciegos, cojos muertos?
    LA Buena Noticia expresada con el verbo evangelizar si excluye a otras. No se trata de una noticia más. Quien está en la cárcel solo concibe una noticia como LA Buena.

    Comparto lo que dices: “Lo fundamental que quiso dejarle Jesús a Juan no tiene muchos recovecos”. Es lo que pretendo explicar en este artículo:

    Si hay pobres que reciben nuestra propuesta como la Buena Noticia que anhelaban (una sociedad donde reine la igualdad) y comprueban su realidad, estamos haciendo lo que toca. En otro caso, tal vez estemos tocando el violín.

    Te mando un abrazo, Antonio.

  • Antonio Vicedo

    – Salvador, a ver si me puedes aclarar esto que observo en tu aportación sobre la importancia de los artículos determinados que no son usados ni en griego ni en latín y a los que cargas con un cambio tan considerable de sentido según se antepongan, o no.
     
    ¿Eso mismo no valdría con el LA que se antepone a Buena noticia como traducción del verbo evangelizar?
     
    ¿Esa diferencia que haces entre ciegos y los ciegos, pudiendo en ambos casos significar no universalidad sino aquellos a los que de algún modo afectaba el cambio de otros. cualquiera fuera la   causa, no vale también  para lo de buena noticia?
     
    Me parece que de uno y otro modo, lo fundamental que quiso dejarle claro Jesús a Juan no tiene muchos recovecos si nos situamos en el testimonio de vida y orientación de los mensajes entre Juan y Jesús.
     
    De todos modos agradecido por tu aclaración y enriquecimiento de sentido humanizador del mensaje de Jesús.

  • George R Porta

    Estimado Salvador: Gracias por tus respuestas que responden mis preguntas. Un abrazo. George

  • salvador santos

    Hola Gonzalo

    Leo tu pregunta:

    “¿Esperaba Jesús que ‘antes que pase esta generación’ ese ‘algunos’ se generalizaría?”

    La idea de que Jesús se equivocó al pensar en una cercana intervención divina está muy extendida. A mi juicio, como otras muchas ideas que parecen no tener discusión, no responde a un análisis crítico de los textos. Jamás he encontrado en los evangelios una cita de la que pueda deducirse que el Galileo esperase próxima una intervención divina. Es más, se multiplican los textos que indican lo contrario, que él pensó en todo momento que esto iba para largo. La constitución de una sociedad alternativa con una tarea histórica indica que su visión de la realidad era acertada. El Bautista no estuvo de acuerdo.

    Leo también tu segunda pregunta:

    “¿Interpretó ese desengaño como el abandono en la cruz?”

    Observo en la formulación de tu pregunta que das una contestación afirmativa a la primera. A mi juicio, el Galileo no se desengañó en la cruz. Allí colgado, sí sintió el abandono de sus amigos, cosa que presumiblemente esperaba.

    El asunto de sentirse abandonado por Dios en la cruz se repite en muchas ocasiones en base a la lectura del primer verso del salmo 22.

    A los libros del AT no se les daba un título. Tampoco a los salmos. Se les nombraba con sus palabras iniciales. Así al salmo 22 se le denominaba: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Cuando Marcos y Mateo señalan que el Galileo clamó con gran voz esas palabras, están indicando que recitó el salmo entero. Lucas, dirigiéndose a colectividades de mentalidad griega, no citó ese salmo y, para que sus lectores tuvieran un resumen de lo que Jesús recitó, lo sustituyó por un verso de otro salmo:

    “Padre, en tus manos pongo mi vida” (Sal 31,6).

    Cualquiera que no haya leído entero el salmo 22 afirmaría que Marcos y Mateo contradicen a Lucas.

    El salmo 22 es la unión de dos salmos, una lamentación y una acción de gracias. Para entender el sentimiento del Galileo en la cruz conviene leerlo al completo y muy des-pa-ci-to. Para quienes no tengan posibilidad de acceder a él, cito algunos de sus versos finales:

    “Fieles del Señor, alabadlo…
    …porque no ha sentido desprecio ni repugnancia
    hacia el pobre desgraciado,
    no le ha escondido su rostro;
    cuando pidió auxilio, lo escuchó…
    …Los desvalidos comerán hasta saciarse,
    y alabarán al Señor los que le buscan:
    ¡No perdáis nunca el ánimo!…
    Porque el Señor es rey…
    …a mí me dará vida.
    Mi descendencia le servirá y hablará del Señor,
    a la generación venidera le anunciará su rectitud,
    al pueblo que ha de nacer, lo que él hizo”

     
    Te mando un abrazo, Gonzalo

  • salvador santos

    Hola George

    Aunque tus interrogantes no van dirigidos a mí, te apunto mi respuesta a lo que planteas.

    1. A tu frase: “…los propios textos mueven al reino fuera del ámbito político (i.e., ‘no es de este mundo’), más de una vez, en palabras de Jesús…” .
    El término mundo (kósmos) en Juan, quién utiliza esta expresión referida por ti y otras a las que también aludes, significa en estos casos:
    orden universal injusto con que se ha estructurado la maldad.

    Siguiendo ese sentido, la traducción exige colocar el pronombre tal y como aparece en el texto original, detrás del sustantivo; es decir, señalando su sentido despectivo: el mundo este (“vosotros no pertenecéis al mundo este”; “mi realeza no pertenece al mundo este”).

    Así pues, habría que decir que esos textos subrayan a conciencia el sentido hondamente político del proyecto de Jesús, la buena noticia del reino.

    2. Me parece que tu primera pregunta queda contestada con lo anterior. La transcribo en su literalidad:

    “…en la visión que Jesús tuviera del mundo ¿el poder acumulado y opresor, la injusticia, el mal, tenía algo de ello algún papel que jugar? ¿Cuál?”

    En los evangelios, el Sistema de Poder es el adversario (Satanás) del ser humano y del proyecto de Jesús. La injusticia y el mal son consecuencia de la maldad estructurada.

    3. A tu segunda pregunta:

    “¿Por qué bastaba que Juan supiera que ‘ciegos ven y cojos andan’; ‘leprosos quedan limpios y sordos oyen’; ‘muertos resucitan’; porbres reciben la buena noticia’.

    Porque era la señal inequívoca determinada por el AT para saber que había llegado la época definitiva.

    Al adherirse a la propuesta del Galileo quienes habían vivido sometidos encontraron la sociedad que satisfacía plenamente sus anhelos. Jesús había constituido la sociedad alternativa al sistema de poder. Él no intentó una reforma de la estructura global injusta; tampoco se dedicó a animar a esclavos con declaraciones y promesas para el más allá. Eso no habría resultado una evidencia para comunicar al Bautista. Sí, en cambio, una descomunal burla para los desesperados.

     
    Un abrazo, George


  • Aparte de todas las bellezas del «griego bíblico» que Salvador Santos maneja con tanta dexteridad, lo que a mi me animo y lo celebro es que ni Juan ni Jesús ponen su ”proyecto de vida” en un contexto religioso sino en un contexto netamente «humanístico». El «Reino de mi Papito» para lo cual Jesús nos enseña rogar en el «Padre Nuestro» está abierto a todos los humanos en la planificada gobernanza de Dios. No hay exclusión, por género, ni raza, ni cultura, ni tiempo, ni clima etc. – todos los humanos estamos invitados de construirlo. Obviamente, Jesús nunca había oido del famoso: «Extra Eclesiam nulus salus». Deo gratias!!!

    Justiniano de Managua

  • Gonzalo Haya

    Este comentario de Salvador Santos sobre la embajada del bautista a Jesús aporta valiosos aspectos hermenéuticos y confirma la conciencia actual sobre el sentido del mesianismo, o del Reinado de Dios, su proyecto de buena gobernanza. Pero las buenas respuestas hacen pensar y suelen abrir nuevos interrogantes. Aquí van algunos que me surgen.
    Santos traduce: “(algunos) ciegos ven, (algunos) cojos andan…” porque en griego no llevan artículo. ¿Esperaba Jesús que “antes que pase esta generación” ese “algunos” se generalizaría? ¿Interpretó ese desengaño como el abandono en la cruz? Santos contrapone en su análisis la idea del bautista -que duda del mesianismo de Jesús porque disuena de lo de “el hacha aplicada a la raíz del árbol”-  y la idea de Jesús, que muestra su mesianismo con la realidad de las curaciones.
    Creo que Juan tiene puntos comunes y diferencias con Jesús. Los dos creen en la inmediatez del Reino y los dos creen en la intervención de Dios y en la cooperación humana. Difieren en el aspecto en el que cargan el acento. Juan espera una intervención directa y justiciera de Dios, y una cooperación humana para salvarse: “el que tiene dos túnicas dé una al que no la tiene”. Jesús confía más en la  colaboración humana, que sería potenciada por el Espíritu, y sólo acude al castigo de Dios –parábola del Juicio final y otras semejantes- para los que hacen daño al prójimo.
    La idea práctica que se desprende de ambos –Juan con pedagogía más pesimista, Jesús más optimista- coincide con la conciencia ética que vemos en muchos escritos actuales cristianos y no cristianos: otro mundo es posible si compartimos fraternalmente los bienes de la tierra. Esto es lo que verdaderamente importa.
     

  • mª pilar

    Leer a Salvador S. para mí, es como beber agua de un manantial limpio, sereno, apacible.

    Estoy revisando de nuevo su libro “Un paso un mundo”

    Que nos deja entrever, cómo el mismo texto escuchado por diversas personas, tienen una manera de mirarlo diferente entre si.

    Y cada día lo veo más claro; según leemos-escuchamos un texto…

    Razonamos según esté puesto nuestro interés, corazón, vida, relaciones, opciones.

    Tengo la dicha, de haber vivido en un entorno y estudiado también en él; donde el leguaje era cortado por el mismo patrón.

    Solo se necesita una condición para “Escuchar” el Proyecto del Galileo:

    ¡No tener miedo a descubrirlo! Asumirlo, amarlo y optar por ¡Vivirlo!

    Con todas nuestras limitaciones humanas, con mirada y corazón limpio.

    De nuevo ¡¡¡Gracias Salvador por estar a nuestro lado y compartir sus conocimientos expresados a un tiempo en experiencia de Vida!!!

    mª pilar

  • George R Porta

    Entre los signos que Jesús enviara a Juan no estuvo incluido, al menos según las narraciones evangélicas, que los poderosos o los ricos se convirtieran. También Jesús hubiera podido añadir “pero los ricos y poderosos no se convierten” para confirmar a Juan su fracaso con éstos como algo que no debía desilusionarle con respecto a su propio martirio.
     
    El poder mal ejercido ese era el problema mayor entonces y parece que lo haya sido siempre. Jesús comenzó por adherirse a Juan e iniciarse en su grupo que sí esperaba esa conversión porque arremeter contra esos poderes le costó la vida a Juan, al parecer, sin que las autoridades del Templo se sintieran amenazadas.
     
    ¿Era Jesús un profeta que no esperaba la conversión de los poderosos? ¿Cuál pudo ser el significado de excluir la conversión de los poderosos de entre los signos que Jesús envió a Juan? Ese hubiese sido un signo definitivo para salvar del sentimiento de desilusión a alguien que haber confrontado a los poderosos estaba a punto de costarle la vida.
     
    Quizás Jesús no esperaba que los poderosos se convirtieran pero entonces algunas o todas las estructuras de poder caen fuera del Reino o, lo contrario, el ejercicio del poder y los altísimos riesgos de abuso que el mismo implica son letales pero tan naturales como las células cancerosas y simplemente una neoplasia social inevitable o necesarias como el infarto cardiaco en el proceso biológico de reciclaje por medio de la muerte. Si la conversión de los poderosos del Mundo no era una preocupación de Jesús ese hecho diera algo de razón a Marx. Creer con esperanza fuera una especie de opio y la justicia solamente objeto de esperanza futura a largo plazo, muy cerca también de ideas atribuidas a Pablo y al Obispo de Granada.
     
    Su ejecución en la cruz (como el descabezamiento de Juan) fue, según se deduce de las narraciones evangélicas, el resultado de desafiar a los poderosos de su tiempo, sobre todo a los religiosos. Al mismo tiempo los propios textos mueven al Reino fuera del ámbito político, (i.e., “no es de este Mundo”) más de una vez, en palabras de Jesús…
     
     Me pregunto, en la “visión” que Jesús tuviera del Mundo ¿el poder acumulado y opresor, la injusticia, el mal, tenía algo de ello algún papel que jugar? ¿Cuál? ¿Por qué bastaba que Juan supiera que “Ciegos ven y cojos andan”; “Leprosos quedan limpios y sordos oyen”; “Muertos resucitan”;  Pobres reciben la buena noticia”?

  • oscar varela

    Hola!
     
    ¡Qué lío para los “de a pie”!
     
    porque leo:
    – “Una mayoría de especialistas traduce así sus palabras”-

    … ¡y parece resultar, que NO ES ASÏ!

    ¡Qué lío! ¿no?

    Yo me lo des-ato y ¡me lo ato todavía! – Oscar.

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