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Beatificaciones, canonizaciones y ejemplaridad

Román

Román agarra por los cuernos el toro de las canonizaciones que soltó en ATRIO José Mº Castillo. A ver quien más salta al ruedo.

Los procesos oficiales que se anuncian con el título del presente trabajo son una práctica habitual de la Iglesia Católica desde tiempos medievales. Existe una congregación para tales efectos que reunida en sesión, y tras el recuento de unos votos favorables, recibe la correspondiente autorización papal. La más reciente tuvo lugar el pasado seis de julio del presente año. El Papa Francisco recibe los resultados de un trabajo ya realizado y decide sancionándolo o rechazándolo, o tal vez posponiéndolo.

Junto a Juan Pablo II, hecha la propuesta para su canonización, Francisco también propuso la canonización de Juan XXIII. Posteriormente ha expresado su intención de incluir la figura del obispo salvadoreño Mons. Oscar Romero. También son objeto de debate crítico otras causas, como la de un insigne miembro del Opus Dei, que se suma a la de su fundador D. José María Escrivá de Balaguer, canonizado por Juan Pablo II

El perfil de todos estos encausados radica en que forman parte de nuestra memoria colectiva y que tanto unos como otros son claros exponentes de unas determinadas maneras de pensar la Iglesia, no siempre coincidentes. De ahí el debate y la crítica que acabábamos de mencionar. En muchos medios católicos se han levantado voces. Unos se oponen abiertamente a esta causa de los santos, porque lo consideran manifestaciones del poder papal, y piden que la práctica sea desterrada de nuestro Iglesia. Otros, los más, inciden en que las canonizaciones encierran el propósito de presentarnos al conjunto de los fieles un modelo específico, una concepción muy determinada de cómo vivir la fe cristiana. Los santos se convierten en modelos de vida cuyas virtudes y visión de las cosas deben ser imitadas.

Para muchos el pontificado de Juan Pablo II se ha visto envuelto en los escándalos por pederastia de miembros relevantes de la Jerarquía, y el ocultamiento y amparo de Marcial Maciel, fundador y máximo dirigente de los Legionarios de Cristo.

Tiene su importancia doctrinal y de Magisterio, por cuanto se trata de un decreto definitivo por el que se inscribe a un cristiano en el catálogo de los santos, de manera que pueda recibir un culto público en la Iglesia. Junto a la veneración ha de contemplarse la imitación por cuanto son presentados como modelos heroicos de virtudes cristianas.

En las actuales circunstancias el tema no es baladí. Dos concepciones de Iglesia pugnan actualmente por prevalecer una frente a la otra, y ambas buscan el refugio del ministerio papal.

Pero debemos huir de simplificaciones, no se trata del pasado frente al futuro, ni de regiones habitadas por católicos, especialmente en el mundo pobre, frente a un Catolicismo decadente de una sociedad con muchos más siglos de antigüedad en el Catolicismo y que coincide con el llamado Primer Mundo. El cambio civilizatorio incide de manera muy directa y particular en toda la Cristiandad global con sus varias confesiones, católicas y acatólicas.

El movimiento restaurador que se instaló en la Curia Romana a continuación del Concilio Vaticano II (1963-1965) pugna por su continuación después de Benedicto XVI (ahora en su retiro Vaticano, como papa dimisionario) y así desde la oficina de prensa del propio Vaticano se quiso mandar el mensaje de que si Juan XXIII abrió caminos en la Iglesia en respuesta a una aspiración general, quienes siguieron, (especialmente por Juan Pablo II) “supieron” actualizarlos en “teología, liturgia, pastorales, devociones, canonicidad y catequética”

El argumento de fondo del presente trabajo es intentar demostrar que los procesos de canonización son una tara histórica mantenida en la tradición como un residuo medieval. Son varias las causas que explican el que se las haya impuesto un revestimiento doctrinal, porque obedecía a pautas de religiosidad popular y de esta forma existía una a manera de control o intervención en la misma, y porque también mantiene todavía unas muy claras fuentes de ingresos, lo mismo que ocurría en la Edad Media con las reliquias.

Existe una razón de fondo mucho más explícita para que sea una de las características más acusada de nuestro catolicismo. Se trata del sentido posicional de la santidad cristiana que de alguna manera se perpetúa tanto en una concepción tradicional de la Iglesia como en la Nueva Teología. De ahí que también católicos que se consideran progresistas reclaman para sí “santos” muy concretos, muy afines a sus inquietudes.

No vamos a incidir demasiado en las cuestiones históricas. Remito al lector a los buenos trabajos de José Mª Castillo publicados recientemente y al caudal de información que los lectores y lectoras tienen sobre la Historia de la Iglesia. Nuestra Iglesia no ha sido siempre la misma, porque distinta eran las sociedades que habitaban los cristianos y cristianas. No es lo mismo la Iglesia de los tres primeros siglos, como la que siguió desde el siglo IV hasta el siglo XIV (año 1.303), a la que siguió hasta la Reforma Protestante y Trento y finalmente el período que siguió hasta Juan XXIII.

Hablaremos, por tanto, de la Iglesia de Cristiandad, de las nuevas corrientes afloradas en el Vaticano II, para seguir a continuación con la “Nueva Teología”, y finalmente (en otra entrega) nos proponemos hacer una reflexión sobre la verdadera naturaleza de la santidad para el Pueblo de Dios.

  • Un poco de historia se hace necesario.

La veneración a los santos convirtiéndolos en objeto de culto es un fenómeno tardío ocurrido con el transcurrir de los siglos. Las primeras comunidades cristianas tenían en gran estima a quienes habían recibido la doctrina del Resucitado directamente de labios de Jesús o sus discípulos. El martirio acompañó pronto a las primeras generaciones de cristianos. Se enfrentaban al culto pagano oficial para defender su fe y servían de ejemplo para quienes pasaban esas mismas circunstancias. Los admiraban como un modelo claro de seguimiento del Maestro.

Con la masificación y la relajación de costumbres, una vez se había llegado al reconocimiento social, algunos hermanos y hermanas destacaron por sus purezas de vida y su recuerdo después de la muerte. Se fue instalando la idea de que podrían interceder por nosotros, pero esto ya no era de tradición judeo-cristiana, porque para la mentalidad de los primeros cristianos cualquiera comunicación con los espíritus de los difuntos resultaba algo detestable. Estaba expresamente prohibido por la Biblia Hebrea, la del Antiguo Testamento.

Víctima del empuje y las incursiones bárbaras el Imperio Romano sucumbió en el Occidente Latino. Ocurrió como el capítulo final de un proceso largo de decadencia y ruralización progresiva. El Cristianismo se había establecido como una religión urbanita, que usaba las basílicas romanas para sus reuniones. Allí los cargos públicos y de administración comenzaron a coincidir con los oficios religiosos en unas mismas personas.

Y mientras, los habitantes de los pagos, incultos, iletrados, servidores de amos ausentes, se conducían por una religiosidad basada en supersticiones, la magia y el culto a los antepasados.

Era un mundo caótico, años de terror, por hambres, epidemias, guerras o incursiones, pérdidas de libertades, que afectó también a la religiosidad de los nuevos administradores y entre todos se creó un nuevo universo religioso. Y así entrábamos en la Edad Media. El Románico edificó Iglesias, edificios aislados, cuyas paredes y techos eran gruesos muros cerrados y oscuros para defenderse de un mundo exterior hostil. Dentro de esas paredes se dieron por ahondar en las postrimerías del ser humano: naturaleza caída por el pecado, muerte, juicio, el infierno o condenación eterna, y un cielo escaso para unos pocos privilegiados, quienes habían logrado evadirse de la contaminación del mundo. Era una vida muy breve, y feliz si se alcanzaban los treinta años.

La pregunta inquietante: ¿Cómo aplacar al Dios justiciero? Los santos fueron pronto identificados con el culto a los antepasados y sus recuerdos venerados. Podían hacer los oficios de mediadores, cual estrellas puras que brillaban en lo alto del cielo de sus noches oscuras.

El concepto de Cristiandad se configuró para identificar el período histórico desde el siglo IV, cuando Constantino, y que culminó con Bonifacio VIII, ya en el siglo XIV. Su mayor característica fue la teologización de la vida civil en la Europa Cristiana Occidental.

El pensamiento católico conservador se nutre haciendo de esta Cristiandad su modelo histórico ideal. Fueron los años en que se fraguó y consolidó la doctrina del papado hasta llegar al pontificado omnipotente de Inocencio III. La concentración de poderes incluye el derecho exclusivo para las canonizaciones.

El Concilio Vaticano II demostró que otra Iglesia Católica es posible distinta a la tradicional y se embarcó en una ofensiva encarnacionista para un acercamiento más íntimo con las realidades mundanas dejando muchas puertas abiertas para las libres iniciativas de los fieles. Se hacía necesario, sin embargo, un cambio de las estructuras que diesen explicación de esta nueva mentalidad, pero nunca llegó.

A falta de un claro impulso oficial desde la guía pontificia y el Magisterio, el pensamiento se hizo anárquico y mucho de ese catolicismo se volvió periférico hasta llegar al convencimiento de que el Catolicismo oficial muestra rasgos de un mayor apartamiento del Cristianismo más primitivo, para perpetuarse como un sistema religioso. Esto ocurre en paralelo con otras confesiones cristianas en el campo protestante. Aquí desde la cabeza rectora, allí, desde las bases. Es un proceso, en apariencia imparable de sectarización.

La Nueva Teología, tiene en común dentro de su diversidad, que cultiva una religiosidad desde una mirada totalmente nueva sobre la persona humana, que busca desligarse de toda apelación a lo divino, para enfrentarse a la trascendencia de otra manera, donde lo divino se defina en función de lo humano.

Sin embargo. En los círculos católicos no se quiere prescindir de la presencia de los “santos” de forma definitiva, sino que se pretende ver en ello “modelos de vida”, omitiendo las doctrinas tradicionales sobre el culto (dulía) y sus oficios de mediadores “en la otra vida”. De ahí que se acepte la propuesta sobre Mons. Oscar Romero y sin embargo se rechace de forma más o menos enérgica otras, como la del Papa Juan Pablo II.

Todavía más; se considera que la religiosidad popular está legitimada para mantener sus formas tradicionales, pues ven en la cultura una forma auténtica en la expresión de la fe.

Para un segunda parte, nos proponemos demostrar que el culto a los santos lejos de construir Iglesia, nos aleja de la auténtica fe en el Jesús histórico, y que no estamos siendo honestos reservándonos para nosotros una mejor comprensión de esta materia.

39 comentarios

  • pepe blanco

    Muchas gracias, Virginia. Si consigues más datos, o conoces alguna web donde se puedan ver, por favor no dudes en comentarlo aquí. Siempre siento curiosidad por los asuntos económicos relacionado con lo religioso, pues pienso que ayudan a entender muchas cosas.
     
    Saludos cordiales.
     

  • Virginia Fernández

    Pepe Blanco:
    Pues fiable (quiero decir con datos y documentación) por ahora sólo mi testimonio que, eso sí, es de primera mano por motivos que Antonio conoce.  De la canonización que me resulta mas cercana puedo decirte que la Institución que  la promovió no ha juntado esa cantidad ni en el mejor “ejercicio económico” de su historia ya centenaria.  Los mártires de la guerra civil fueron miembros del clero secular, miembros de órdenes y congregaciones religiosas y varios cientos de laicos. Del primer grupo quien incoa las causas es la Diócesis, del segundo las respectivas congregaciones y órdenes, y de los laicos en algunos casos la Diócesis a la que pertenecían y en otros  asociaciones de fieles o similares.
    Siento no poder aportar algo más concreto por ahora. Saludos cordiales.

  • Santiago

    Román,   gracias por tu comentario….para mí los tuyos y tus artículos nos ilumnan  bastante,por la necesidad que todos tenemos de una cultura religiosa  actualizada y expresada con valentía             ..Tus preguntas hacen pensar…en este Msterio de lo invisible………. pero que se hizo visible con el tiempo..
    Por lo demás, el aspecto de la “comunión de los santos”,al que tu te refieres,  es el mejor para explicar esta ayuda,que a modo de intercesión, todos necesitamos, los que todavía estamos por aquí en los avatares diarios de la vida…por los que hicieron y cumplieron el designio humano que Dios les destinó y que ellos realizaron a cabalidad…en libertad…en la libertad humana de hacer el bien…y rechazar el mal…y ademas afirmar que la santidad no está reservada -ni mucho menos- a los inscritos en el canon de la Iglesia…sino que es asequible a todos los humanos…porque todos estamos en “vía”…y todos absolutamente estamos llamados -aunque sea de manera remota- a ese grado de bondad…Está pues en nuestra voluntad….en seguir o no la llamada…porque a eso se reduce la vida  nuestra  en la tierra….como dijo abiertamente hace un tiempo un artista de Holywood recien converso a la fe católica:  “nuestra verdadera vocación es la santidad”
    un abrazo      de Santiago Hernández

  • pepe blanco

    Hola Virginia Fernández,
     
    Me alegro de volver a verte por aquí.
     
    En mi primera intervención en este hilo preguntaba si alguien sabía cuánto cuesta hacer un santo (beatificarlo y canonizarlo). Como nadie me respondía con una cifra, la busqué yo mismo en Internet, y encontré esa de 750.000 euros. Como el dato se lo comentaba el periodista al cardenal Saraiva, ex-prefecto de la Congregación para las Causa de los santos durante diez años, y éste no desmintió el dato, ni lo comentó en el sentido de que le pareciera exagerado, sino que simplemente se limitó a hacer puntualizaciones, pues me pareció un dato fiable.
     
    Si tú puedes aportar otros datos también fiables, estaré encantado en estudiarlos.
     
    La verdad es que me preguntaba quién pagaría, por ejemplo, las beatificaciones de los “mártires” de la Guerra Civil española (¿Las diócesis correspondientes?¿La Conferencia Episcopal?) ¿Sabes tú algo de eso, o bien dónde encontrar datos?
     
    Un saludo

  • Virginia Fernández

    Pepe Blanco:
    “un postulador cuantificó en torno a los 750.000 euros el costo del proceso de beatificación de un candidato suyo” eso dice la pregunta en la que te basas para especular un poco con cifras algo abultadas. Me consta que la mayoría de los procesos no llega ni de muy lejos a esas cantidades. Pero esto es una cuestión marginal, a mi parecer. El asunto -que los participantes han enredado bastante- es si al pueblo cristiano le interesa o no que haya santos. Pues creo que sí. Y me resulta curioso que quienes piden democracia, respeto al sentir del pueblo, participación, etc. se sientan tan incómodos con las devociones populares (al menos devociones de un grupo bien numeroso de católicos). Por otra parte, si la Iglesia es un montaje y algunos no se sienten en comunión con ella ¿qué les importa de sus ritos, sus manías, sus historias…? A mí por ejemplo no me preocupa demasiado la adoración de las hindúes a sus divinidades ni la expresión en procesiones, rituales, etc.

  • Román Díaz Ayala

     
    Santiago,
    Tus intervenciones me resltan siempre muy aclaratoria y me hacen de catarsis, eliminando las aristas de mis expresiones-
    Yo el tema lo veo desde una connotación  algo distinta, más bien desde
    la comunión de todos los santos ( y santas) en el pueblo de Dios,
    quienes viven en la militancia terrena y de quienes duermen esperando la resurrección
    Todos formamos un cuerpo, vitalamente unidos por y en Jesús el Cristo. intercediendo los unos por los otros,
    y edificándonos en el amor.
    Pero el tema es largo y necesita de una consideración fuera de este espacio.
    un saludo,
     
    roman

  • Santiago

    Román,    te entiendo perfectamente cuando hablas de “una relación personal” con Cristo…Hay que empezar por decir que los primeros que tuvieron esa relacion a la Persona de Cristo fueron sus discípulos mas cercanos…ELLOS fueron testigos directos….no solamente lo vieron “en vida” sino que “tocaron” al Resucitado y ELLOS no quisieron renunciar a lo que “vieron y oyeron” y por eso murieron mártires…defendiendo la FE….Su experiencia, pues, fue de una FE que era la “visión de la realidad”….ver y comprobar que el Dios invisible se había convertido en “visible” al contemplar la FAZ de Cristo….Por supuesto, la fe de ellos era única, pues ellos “bebieron” en la fuente misma de la verdad…Nosotros, para poder tener una relación personal con Jesus, tenemos que creer, como ellos creyeron, en la Mesianidad de Jesus y en la Encarnación, creer en El mismo…como el mismo Cristo pidió y reveló al ciego de nacimiento en el Evangelio: “Soy Yo mismo, el que habla contigo”..Entonces se puede tener esa relacion personal con Cristo de que tu hablas..junto con otros muchos cristianos en el mundo
    En cuanto al concepto de “intercesión” no es tan completamente ajeno a la Escritura, en general….Vemos que ya Abrahan y Moises intercedían ante Dios por el pueblo judío y Judas Macabeo ofrecía oraciones por los difuntos “para que se se vean libres de sus pecados (2M12,45) y Elihú le dice Job que Dios dice que mientras el hombre duerme en su lecho  “su alma está próxima al sepulcro, su vida junto a los muertos, PERO si hay para el un ángel, un intérprete entre mil, que haga ver al hombre su deber, tenga piedad de el y le diga que lo libre de descender al sepulcro y que encuentre el rescate de su vida” (Job 33,22-23).
    Por otro lado, Cristo mismo habla en el Evangelio de no despreciar a los niños porque “sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz del Padre, que está en el cielo” (Mt. 18,10) y en la parabola del rico epulón, el pobre “fue llevado por los ángeles al seno de Abrahan” (Lk ,22,16) Y si por intercesion de María, la madre, Jesus convirtió el agua en vino, con mayor razón su oración intercesora en la “otra vida” continúa…Por tanto, si los mártires pertenecen ya a la iglesia triunfante y reinante, tambien los que pertenecen a Ella pueden ejercer una oracion de intercesión por nosotros….Por lo tanto, el culto “a los santos” no es tan descabellado…desde el punto de vista de la fe católica, que tiene su base siempre en la Escritura..
    Por otro lado, las canonizaciones como las catedrales fueron promovidas por el Pueblo de Dios, desde el principio…La Iglesia solamente intentó darle un sentido que fuera mas coherente con la fe….y que no fuera solamente un producto de la devoción particular de los fieles…Pero no creo que cuando el Papa declara la santidad de una persona  está definiendo la fe divina…no hay ninguna verdad de fe a definir…sino solamente dice que es “santo” y que es digno de culto….en cuanto dio testimonio de su cristianismo…y esto se refiere exclusivamente a su vida terrestre de aquí abajo.
    un saludo cordial de Santiago Hernández.   

  • Santiago

    Román,    te entiendo perfectamente cuando hablas de “una relación personal” con Cristo…Hay que empezar por decir que los primeros que tuvieron esa relacion a la Persona de Cristo fueron sus discípulos mas cercanos…ELLOS fueron testigos directos….no solamente lo vieron “en vida” sino que “tocaron” al Resucitado y ELLOS no quisieron renunciar a lo que “vieron y oyeron” y por eso murieron mártires…defendiendo la FE….Su experiencia, pues, fue de una FE que era la “visión de la realidad”….ver y comprobar que el Dios invisible se había convertido en “visible” al contemplar la FAZ de Cristo….Por supuesto, la fe de ellos era única, pues ellos “bebieron” en la fuente misma de la verdad…Nosotros, para poder tener una relación personal con Jesus, tenemos que creer, como ellos creyeron, en la Mesianidad de Jesus y en la Encarnación, creer en El mismo…como el mismo Cristo pidió y reveló al ciego de nacimiento en el Evangelio: “Soy Yo mismo, el que habla contigo”..Entonces se puede tener esa relacion personal con Cristo de que tu hablas..junto con otros muchos cristianos en el mundo
    En cuanto al concepto de “intercesión” no es tan completamente ajeno a la Escritura, en general….Vemos que ya Abrahan y Moises intercedían ante Dios por el pueblo judío y Judas Macabeo ofrecía oraciones por los difuntos “para que se se vean libres de sus pecados (2M12,45) y Elihú le dice Job que Dios dice que mientras el hombre duerme en su lecho  “su alma está próxima al sepulcro, su vida junto a los muertos, PERO si hay para el un ángel, un intérprete entre mil, que haga ver al hombre su deber, tenga piedad de el y le diga que lo libre de descender al sepulcro y que encuentre el rescate de su vida” (Job 33,22-23).
    Por otro lado, Cristo mismo habla en el Evangelio de no despreciar a los niños porque “sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz del Padre, que está en el cielo” (Mt. 18,10) y en la parabola del rico epulón, el pobre “fue llevado por los ángeles al seno de Abrahan” (Lk ,22,16) Y si por intercesion de María, la madre, Jesus convirtió el agua en vino, con mayor razón su oración intercesora en la “otra vida” continúa…Por tanto, si los mártires pertenecen ya a la iglesia triunfante y reinante, tambien los que pertenecen a Ella pueden ejercer una oracion de intercesión por nosotros….Por lo tanto, el culto “a los santos” no es tan descabellado…desde el punto de vista de la fe católica, que tiene su base siempre en la Escritura..
    Por otro lado, las canonizaciones como las catedrales fueron promovidas por el Pueblo de Dios, desde el principio…La Iglesia solamente intentó darle un sentido que fuera mas coherente con la fe….y que no fuera solamente un producto de la devoción particular de los fieles…Pero no creo que cuando el Papa declara la santidad de una persona  está definiendo la fe divina…no hay ninguna verdad de fe a definir…sino solamente dice que es “santo” y que es digno de culto….en cuanto dio testimonio de su cristianismo…y esto se refiere exclusivamente a su vida terrestre de aquí abajo.
    un saludo cordial de Santiago Hernández.   

  • oscar varela

    El ‘camino’ a la santidad de Juan Pablo II (según el ‘abogado del diablo’) o Juan Pablo II, de ‘Camino’ a la santidad (según el ‘abogado del diablo’)
    Por: Juan Antonio Aguilera Mochón (especial para ARGENPRESS.info)
    http://www.argenpress.info/2013/08/el-camino-la-santidad-de-juan-pablo-ii.html

  • mª pilar

    Respecto a las canonizaciones y otros menesteres…:

    Son inventos  humanos ¿por qué…? Intereses personales y enriquecimiento de sus egos y sus arcas, haciéndoles sentir mejores que los “otros”.

    Eso es como adorar el becerro de oro.
     

    Toda persona que de verdad ha pasado haciendo el bien, deja una huella imborrable y cala en el corazón de quién lo conoció y esas mismas personas lo pasan de generación en generación.
     

    Yo me siento muy bien, recordando la “comunión de todos los/as santos/as” que han pasado y pasaran por esta hermosa tierra ¿para qué hace falta más?
     

    Cuantas veces recordamos con gozo y agradecimiento el buen hacer de quién  nos ha marcado por su manera de darse y de cómo vivieron la Vida.
     

    A mí me sirve y mucho, lo demás es pompa y vanidad de vanidades.

    mª pilar

  • mª pilar

    Empezamos con un error de base: Hablar de Dios.

    ¡Nadie puede hablar de Dios!
     

    El “dios” del que hablamos, no es, sino un reflejo de nuestras formas de actuar, vivir, mal hacer, especialmente contra otros y contra nosotros mismos.
     

    Dios, si es… solo lo podemos ¿intuir? desde la vida y la experiencia personal, y esa manera de intuirlo es tan distinta, como distintos somos todos los seres humanos.
     

    Cuando decimos el mal que han causado las religiones, está, en la manera de “manipular” la vida, las enseñanzas de personas muy especiales, que han caminado por este mundo.
     
    Tenemos que asumir la presencia de muchos ¿Dioses? según el lugar donde se nace, sus costumbres, sus enseñanzas, a quién siguen como ejemplo humano…

    Si hay Dios, ese Dios: ¡No es manipulable, ni comprable, ni cambiable a nuestro gusto!
     
    Si hay un Ser supremo-superior a la mente humana, es, por  personas que han tenido una experiencia ¡Humana Especial! Viviendo conforme a lo experimentado sin dudas, sin prejuicios, sin ataduras aunque en ello les fuere la vida, y han pasado haciendo el bien por donde han pisado sus pies.
     

    El problema comienza,  cuando lo queremos atar, explicar, manipular, cuartando la capacidad personal para descubrir desde la vida, y quizá desde un mensaje (cada lugar tiene unas normas o creencias)
     

    Jesús, no murió por nuestros pecados ¡lo mataron! porque molestaba a sus intereses.  En eso, y en cualquier tiempo, sí somos culpables. Pero Él como nadie (para mí) explicó la manera de solucionar el mal que causamos con nuestro estilo de vida.
     

    Es sencillamente tomar una opció;  vivir intentando hacer el bien, o viviendo a costa de otras personas; lo demás son añadiduras que los seres humanos vamos poniendo al Mensaje primero.
     

    Ahora los avances de la ciencia, la vida humana y sus principios, las nuevas tecnologías… tenemos mucha información,  y en cada época se debe avanzar sin perder la esencia primera; que no son las ataduras humanas, si no la libertad personal, apoyada quien así lo elija por una experiencia vivida con autenticidad.
     

    El ejemplo de estas personas “Especiales” nos puede ayudar, empujar, alentar, sabiendo que de alguna manera ¡no estamos solos! sus obras, su amor a los demás, su capacidad de darse, nos sirve de acicate para levantarnos una y otra vez e intentar vivir como plenamente humanos y libres.
     

    Quizá (como les ha sucedido a muchas personas)  vaya la vida en ello,  si así sucede, hay que cargar con esa posibilidad si así lo decidimos.
     

    ¡Nadie puede hablar de Dios!
     
    Porque si lo hay… Yo creo en una “Esencia” superior que no puedo explicar, ni comprender… quizá si intuir y me lleva a mirar a Jesús el Galileo e intentar vivir en consecuencia con su proyecto de Vida aquí y ahora.

    ¿Después? ¡No lo sé ni me quita el sueño!

    mª pilar

  • pepe blanco

    Releo los comentarios de Román y me parece que interpreté el que le dirigía a Óscar (el de las 18:10) con la respuesta al mío. Si es así, sobra la pregunta que le planteaba en mi comentario anterior a éste (¡qué lío!). Las preguntas sobre la relación personal con Jesús, no sobran (por si quiere responderlas).
     
    Por otra parte nos estamos desviando del tema. ¿No crees, Román, que tanta elucubración sobre la santidad solamente sirve para ocultar/justificar un asunto económico de tamaño nada desdeñable?
     
    No sé cuánto dinero ganaréis vosotros, pero a mí, la “inversión” en beatitud y santidad (estimada en mil millones de euros durante el pontificado de JPII) me parece una barbaridad.
     
    Francisco quiere una iglesia pobre para los pobres. Bueno, puede que la iglesia, sí. Pero la santidad oficial, esa, sólo para los más ricos.

  • pepe blanco

    E ignorándolo, Román, ¿te quedas tan contento y aquí no pasa nada?
     
    Otra cosa: creo que quieres decir que tu relación con Jesús es personal (aunque no entiendo como resuelve eso el problema que te planteaba, la posibilidad real de no ser salvables). Pero, ¿qué es para ti una relación personal con Jesús? ¿A qué te refieres? Porque, sin duda, no quedas con él para tomar un café, ni lo llamas por teléfono, ni le envías un email, que son las cosas que hacemos con las personas con las que mantenemos una relación personal. Entonces, ¿qué significa para ti tener una relación personal con Jesús?

  • oscar varela

    Román!
     
    Me preguntas si creo que Dios está muerto.
     
    Te respondo que NO; sino que Dios (cualquiera) nunca vivió; a no ser que juguemos a las escondidas con las palabras.
     
    Lo que los humanos entendemos por “vivir” es algo que “dios” no puede tener, y por lo tanto no puede morir.
    …………………..
     
    Aprovecho para decirte que cuando alguien ha creído una vez (en algo) y deja de creer, no puede volver a creer lo mismo que antes. (cuando alguien se enamora por primera vez, y se desamora, no puede volver a enamorarse de la misma manera una segunda vez.
     
    Disculpá la molestia; gracias – Oscar.

  • Rodrigo Olvera

    Román
    Doctrina del sacrificio expiatorio es justo ésto que escribes: “Jesús moría en la cruz por estar yo cometiendo esos mismos pecados, el que puedo cometer, el que estoy dispuesto a cometer contra alguien. Jesús “me arrebató” la culpabilidad, se hizo él, “mi pecado”, para llevarselo con él a la cruz y destruirlo con su muerte“.

  • Román Díaz Ayala

    Rodrigo,
    no entiendo eso de la “doctrina del sacrifio expiatorio”, no  soy teólogo.
    Todo lo que  conozco, lo deduzco de mis lecturas del Evangelio ( el Nuevo Testamento)  y de mis ratos de oración con el Señor
    No puedo inscribirme en ninguna escuela.
    Confío en que alguien con mejores conocimientos que los míos te pueda responder.
    gracias de todos modos
     
    roman

  • Rodrigo Olvera

    El problema Román es que
    a) a cualquier especulación sobre Dios le puedes dar el trato de “revelación de Dios” y afirmar que no hay sí o no, sino verdad; y viceversa
    b) a cualquier “revelación de Dios” (incluído “el Dios que se revela en Jesús” le puedes dar el trato de mera especulación.
     
     

  • Román Díaz Ayala

    Oscar,
    decís que para tí Jesús es un muerto.
    Entonces no tendrás ninguna posibilidad de acercarte a él.Salvo que él te de alguna muestra de que vive.
    ¿piensas lo mismo de Dios? ¿Que está muerto? ¿No existe para tí algun signo o rastro de su posible existencia?
    Para mi Dios no es un contenido de conciencia, situado en mi pensamiento.
    Tengo con El, una relación muy personal.
    Como nunca he tenido dudas de fe, no sé que decir en estas situaciones.
    Espero que me comprendas.
    roman

  • Román Díaz Ayala

    Pepe,
    cuando estamos especulando sobre Dios,
    o mejor, dentro de cualquie especulación,
    hacemos un ejercicio de antropromorfismo.
    Lo que puede o no puede ser.
    La respuesta siempre será a la medida del mismo hombre o mujer que se haga la pregunta. En un sí y un no.
    En el Dios que se nos revela en Jesús, no existe un sí y un no.
    En Jesús acontece un hecho salvador, que llega al corazón de quienes se sienten en la necesidad, como una inmensa sed de plenitud.
    Hay quienes se sacian y hay quienes buscan otras fuentes.
    El Evangelio no es un madanto ( para eso estaba la Ley)  el Evangelio es anuncio, propuesta, un ” ven y verás”
    roman

  • Rodrigo Olvera

    Jamás pensé leer en Ramón la doctrina del “sacrificio expiatorio”.
     
    La soteriología expiatoria es bastante dañina, no sólo en términos psicológicos e identitarios, sino en términos eclesiales y mistagógicos. Cuando entendemos ésto y lo aceptamos, comenzamos a vivir una forma de amar libre de culpa y de chantajes emocionales-institucionales.

  • oscar varela

    Hola Roman!
     
    Te sigo leyendo:
     
    – “yo lo que sé es que la relación de Jesús siempre es personal, única y directa,”-

    Te pregunto:

    1.- ¿Qué querés decir y qué alcance le das a las características (personal, única y directa)  que te atribuis con un muerto?

    2.- ¿Qué dirías si se te la atribuyeras con nosotros, los vivientes?

    Gracias! – Oscar.

  • Román Díaz Ayala

     
    pues, lo ignoro, porque yo lo que se es que la relación de Jesús siempre es personal, única y directa,
    que es la forma de la amistad “entre los humanos”
    Yo sólo puedo decir lo que dice Pablo:
    (más o menos)  “siervos son del Señor, tanto si caen, como si se levantan.
    No juzgar significa, que la única realidad o verdad objetiva es la que pueda existir entre dos personas.
    Toda verdad es relacional. ( hasta donde yo sé)
    roman

  • pepe blanco

    Hola Román!

    Yo también te leo:

    Jesús moría en la cruz por estar yo cometiendo esos mismos pecados,…
    Jesús “me arrebató” la culpabilidad, se hizo él, “mi pecado”, para llevárselo con él a la cruz y destruirlo con su muerte. Cuando entendemos esto y lo aceptamos, comenzamos a vivir una forma de amar

     
    Y me suscita una refelxión algo diferente a la que ese mismo párrafo le ha provocado a Óscar Varela.
     
    El otro día escribí una paradoja que no suscitó ningún interés, probablemente porque estaba expuesta en términos bastante ingenuos. Pero se puede exponer en términos muchos más preocupantes, que tienen que ver con ese párrafo que has escrito. ¿Pudo haber creado Dios un universo que no hubiera podido redimir, un ser humano que no hubiera podido salvar? Las respuestas son las mismas que para la formulación ingenua. La conclusión, también.
     
    Así las cosas, ¿cómo puedes tener la seguridad de que:
    1º.- Somos salvables?
    2º.- Hemos sido efectivamente salvados?
     
    La respuesta a la segunda pregunta parece “fácil”: no tendrás más que apelar a la fe en Jesús-Cristo y en el relato tradicional de la salvación. Pero, ¿y la respuesta a la primera pregunta? ¿Cómo puedes tener la certeza de que somos salvables sabiendo que hemos podido ser creados no-salvables?

  • oscar varela

    Hola Román!
     
    Te leo:
     
    – “Jesús moría en la cruz por estar yo cometiendo esos mismos pecados,…
    Jesús “me arrebató” la culpabilidad, se hizo él, “mi pecado”, para llevárselo con él a la cruz y destruirlo con su muerte.
    Cuando entendemos esto y lo aceptamos, comenzamos a vivir una forma de amar,”-
    ………………..
     
    Ok! Te pregunto:
     
    Yo entendí eso y lo hube aceptado,
    pero ya no lo acepto más,
    sino que entiendo y acepto otra creencia
    ¿Qué pasa?

    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • Román Díaz Ayala

    Santos y santas son categorías, contenidos mentales, alejados del léxico, del lenguaje convenido de la presente sociedad.
    Quedán residuos, pero en lo etimológico como decir “Ojala” (“Dios lo quiera”)
    Pero para los discipulos de Jesús, no debería ser un exotismo., sin caer, por supuesto, en los tecnicismos (teológicos), que sería igual.
    Resulta demasiado simple identificar el mal moral, la ética de las actuaciones, cuando éste se manifiesta fuera, en otras personas.
    Siempre son acciones denigrantes, o atentatorias contra la dignidad de terceras personas sean conocidas nuestras o anónimas.
    Pero extraordinariamente difícil encontrarlo en nosotros mismos, porque dentro no funciona la “misericordia”, como abajo nos lo han recordado, a no swr que estemos sufriendo un desdoblamiento de personalidad.
    Recurrimos entonces a la autocompasión, que viene a ser un acto absolutorio.
    Pero las cosas funcionan de manera distinta cuando  hacemosun acercamiento al Maestro  de Nazaret.
    El Evangelio de Jesús nos muestra que el pecado se hizo en nosotros un acto histórico…
    en el entendido de que todo pecado es la realización de un acto contrario al dictamen de nuestra conciencia. Por muy interno y ajeno al exterior que no se vea traslucirse en acciones externas, también estamos pecando. (Jesús rebusca en el  fondo de nuestro corazón, si decimos ser verdad lo que cuentan los evangelios)
    Pero nos resultará muy difícil pecar si consideramos ( nos damos cuenta) que Jesús moría en la cruz por estar yo cometiendo esos mismos pecados, el que puedo cometer, el que estoy dispuesto a cometer contra alguien.
    Jesús “me arrebató” la culpabilidad, se hizo él, “mi pecado”, para llevarselo con él a la cruz y destruirlo con su muerte.
    Cuando entendemos esto y lo aceptamos, comenzamos a vivir una forma de amar, que podemos llamar el amor perfecto, donde las otras formas son como sucedáneos.
    No se trata de “estados de perfección”, entendidos a la manera clásica, sino de algo ordinario, que es común y habitual en el discipulado de Jesús, y para lo cual no se necesitan carreras de méritos. (Marcos 11,24)
    Otra conclusión:
    Las virtudes “heroicas” no tienen cabida. Si existiesen ya no serían tales virtudes, pues estarían revestidas de pecado, algo que debemos llevar también a la cruz.
    Sería la desmedida confianza en nuestro bondad propia como algo intrínsico, desestimando que nuestra naturaleza permanece herida por el pecado de Adán.
    Sin Jesús ya no tieendríamos una visión clara y cercana a la verdad que demanda que tengamos sobre nosotros mismos.
    roman

  • h.cadarso

      Es que lo de las canonizaciones, aspectos crematísticos al margen, hace agua por todos los lados. Porque si para canonizar hace falta un milagro, y lo de los milagros está en crisis por aquello de que Dios solo ha intervenido en la creación, pues ya el tema está viciado de raíz.
      Pero es que canonizar al Papa Woytila no hace agua solo por el tema de la pederastia, para mí lo más grave de este Papa es que fue, como ya he dicho en otras ocasiones, visceralmente anticomunista y visceralmente defensor del régimen de la Cristiandad al más puro estilo medieval del Papa Hildebrando; o sea perpetuar la iglesia como poder temporal en diálogo y concertación y apaños con todo el poder de los mercados…Que de algo de eso habla el Dri en otro hilo.
    Que, amigos míos, es verdad que Jesús se sentaba a la mesa con los fariseos, aunque no con todos, con los que le invitaban: con Zaqueo, con Joseé de Arimatea. Pero nunca se sentó a la mesa con Pilatos, ni con Caifás, ni con Anás…  Y claro, yo que soñaba que este Papa iba a meter en la lista de canonizables a Julius Nyerere, de Tanzania, pues ya veo que no tengo ninguna oportunidad; porque no creo que Nyerere pasase la criba de los  del Papa Woytila.
      En fin, que lo de las canonizaciones resulta un entretenimiento y da mucho para hablar a católicos chapados a la antigua. O sea que paso del tema…

  • oscar varela

    Hola!

    Si me pongo a pensar sobre la “santidad“, e.d. sobre “qué es ser santo“, diría:

    Santo es “QUIEN ES COMPRENSIVO“.

    Para mí, de lejos, le gana al modo de ser humano que es “SER MISERICORDIOSO“.

    La Misericordia -y todo la merecida fama del “Sermón de la Montaña”,
    tiene su fuente en el “HABER-SE COMPRENDIDO EN LA VIDA“,
    acertado en la “AUTOESTIMA”, e.d.
    NI MÁS NI MENOS DE LO QUE CADA UNO ESTÁ SIENDO“.
    …………………..

    La Vejez es un buen ejemplo y “punto crítico” -si se quiere ysobre todo- para los “Misericordiosos”; ´porque ahora -a la vejez-, le quedan lejos el hacer obras de misericordia.

    Ahora le toca aceptar la misericordia para consigo mismo;
    y eso -me parece- solo es logrado plenamente si “HA COMPRENDOIDO” el lugar que ocupa en el mundo “NI MÁS NI MENOS”.

    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • Rodrigo Olvera

    Magisterio infalible una canonización??? jajaja
     
    Acá en México se afirma que el milagro definitivo para la canonozación de Juan Diego fue el que le reconocieran a Juan Diego existencia histórica 😉

  • juanito

    1º.El noventa por ciento son de sotana(tanto de mujer como de hombre)
    2º.Tienen que ser fundadores de no se que.
    3º.El párroco de mi pueblo,repitió una y mil veces que no tenia nada contra los santos(aunque la vida de algunos de ellos estaba con la muerte de mucha gente para ser el ejemplo de la feligresia.Luego lo ponia en duda)
    Para el sus verdaderos santos eran sus padres aunque no estuvieran en los altares(ni falta que hacia).Y con el coincido,pués solo nosotros sabemos de la santidad de nuestros ancestros para sacar adelante la prole de hijos que la santa madre Iglesia les obligaba a tenerlos bajo pecado mortal y el fuego eterno(todo ello en convivencia con el “santo dictador”

  • pepe blanco

    ¡Ja, ja! Oscar, supongo que lo que en la carnicería son las partes del bicho, en una beatificación serán los plazos… Vale la apreciación: no es lo mismo hacer un santo que canonizar un santo.
     
    ……………………………
     
    Ahora vais a sorprenderos un poco (o no). Ya sabéis que a mí me gustan los datos, no puedo evitarlo. Deformación profesional, supongo. Pues bien, he encontrado el siguiente dato que me ha parecido fiable (sobre todo porque el cardenal a quien se lo comentaban no lo desmintió ni le pareció exagerado):
     
    Un proceso de beatificación cuesta en torno a 750.000 euros, es decir, unos 125 millones de nuestras natiguas y queridas pesetas.
     
    Bien, ahora hagamos una multiplicación rápida. ¿Cuánto dinero movió la burbuja especulativa de beatitud y santidad durante el papado de JPII, 1975 – 2005)
     
    Teniendo en cuenta que fueron declarados 1353 beatos, por tanto, el negocio movió algo más de 1.000.000.000 de euros (¡¡¡ mil millones de euros,  o ciento sesenta y seis mil millones de pelas !!!).
     
    Además, fueron canonizados 482 santos. Suponiéndoles el mismo “precio de venta al público”, salen otros 361 millones de euros más ( o bien, sesenta mil mimllones de pelas).
     
    El dato lo he obtenido de aquí: http://www.30giorni.it/articoli_id_19219_l2.htm (lo encontraréis en una de las últimas preguntas que el periodista le dirige al cardenal)
     

  • ana rodrigo

    Creo que es carísimo, Pepe, pero, como dices, debe ser buena inversión a juzgar por los donativos que hacen l@s fieles pidiendo mercedes, y a algunos hasta los santos les conceden coches de la marca.

  • oscar varela

    Hola pepe b.!
     
    ¿Hacer o canonizar?
     
    Canonizar: no sé, pero debe como en la carnicería: el Lomo, tanto; la Chuleta, tanto; el Osobuco, tanto, el Hígado, tanto; el Asado, tanto, …
     
    Hacer: no es algo de todos los días, pero -aunque nadie se entere- no está mal intentarlo,.
    Y ¡vaya uno a saber si no hay unos cuantos a nuestro derredor! ¡Sí, acá cerquita nomás, en Atrio.org! ¿Por qué perdernos las cosas buenas, no?
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar-

  • pepe blanco

    ¿Alguien sabe cuánto cuesta hacer un santo? Por curiosidad. Supongo que debe de ser carísimo, aunque imagino que es una inversión razonablemente buena, de lo contrario, no sé yo si tendrían mucho interés en beatificar y canonizar a la gente.

  • ana rodrigo

    Teresa, si me lo permites, firmo tu comentario. Las canonizaciones de mujeres deben de tener un perfil muy particular para ser reconocidas santas: o son fundadoras de congregaciones religiosas (tienen dinero suficiente para conseguirlo), deben ser vírgenes (no sé cómo lo comprueban), en el caso de que no lo sean, deben haber sido castas, y si estuvieron casadas el marido dará fe de ello…, y, en el caso de que ni una cosa ni las otras, deben haber rezado muchos rosarios y asistido a muchas misas, cuando haber sido muy generosas con la Iglesia.
     
    Lo de Teresa de Calcuta es un caso especial, se codeó con aristócratas, con poderosos y se hizo muy amiga del Papa. Quizá si se hubiese quedado en el anonimato, como tantas otras y tantos otros, no la hubiesen subido a los altares tan pronto. Las últimas canonizaciones se gestionaron con un buen marketing en vida.
     
    Oscar, muy bueno, lo de la banca…., ¿el IOR?

  • oscar varela

    Hola TERESA!
     
    -“….se hizo poco tiempo atrás una colecta para cubrir gastos. .. no sé en qué quedó.”-

    El Groupier lanza la bola y grita ¡No va más!

    Luego, pasa el rastrillo pa’la Banca.

    Y eso es todo ¿o no?

  • Teresa

    La ordalía que supone el proceso de canonización, suele segregar a pobres y a casados; si de los primeros se trata, el  hagiógrafo aclara que no obstante la penuria económica, el santo es honesto. Si  el que sube al altar  ( o la que sube) contrajo nupcias, se suele registrar un episodio que la sustraiga del estándar matrimonial, ya sea una viudez temprana, una resistencia a la boda, transitar una maternidad atormentada o soportar el maltrato de un despótico esposo.
    De más está decir que los altares apelan a la geografía, existe una zona que da más frutos. En mi pequeño país, existe algún movimiento para canonizar al primer obispo de Montevideo….se hizo poco tiempo atrás una colecta para cubrir gastos. Años atrás también se  recolectaron firmas  para iniciar el proceso del “padre Cacho”, un cura que volcó la vida en un cantegril ( población de extrema pobreza), no sé en qué quedó.
    Al hombre actual , sediento  de Dios,  las canonizaciones le resulta vestigio de otra época,  de  otro tiempo al que no le faltaron tampoco detractores de tales prácticas. El “sentir de los fieles” queda relegado o es artificialmente propulsado tal como pasó con el  aparentemente espontáneo “santo subito”.  La dinámica trinitaria de  compartir y comunicar vida, la entrega eucarística de ser comida para el otro, se relega en atención a un milagro (un capítulo aparte) en que Dios  a duras penas dé su sí.
    Saludos, Teresa

  • Antonio Vicedo

    ¿Y qué sucedería si por el Vaticano se tuvieran en cuenta la expresión de Jesús en la cruz: …..PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN; las parábolas  del Hijo Pródigo, del Amo de la viña y de todod los jornaleros justa y generosamente retribuidos; del Pastor y la oveja perdida con la que se completaba la totalidad del Aprisco?

    ¿A qué nos referimos cuando en el CREDO (Año de la Fe) proclamamos: Creo en……LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS?

    ¿Habrá entre tod*s  sus hij*s, a l*s que el Padre acoge en su plena compañía, algun* que no haya practicado la virtud excelsa de reconocerle y aceptarle por Padre?

    Pues eso; menos trasladar al COMO AMA DIOS, los modos como clasificamos los humanos.

  • ana rodrigo

    Dicen en mi pueblo que “cuando el demonio no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo”. Pues algo así ocurre con todos los que se dedican a los procesos de canonización. El tiempo que le dedican a demostrar o conseguir, de una manera o de otra  (siempre con dinero por delante) que alguien se merece ser ejemplo para la humanidad de creyentes, es una de razones que justificarían la desaparición de muchos funcionarios del Vaticano.
     
    Unos funcionarios que conceden el certificado oficial de santo o lo deniegan, según el gusto y el criterio personal de cada uno. Hasta hace poco a los funcionarios del Vaticano, con el Papa a la cabeza, no les gustaba la vida y obras de Juan XXIII o de Romero, pues apartaban los papeles, que a estos mismos les parecía un ejemplo a seguir sanjosemaría, luchador por títulos nobiliarios, entre otras virtudes…, pues, hala!, a los altares. Ahora parece que hay un mix, y, por eso entran desde Juan Pablo II a Juan XXIII, pasando por asesinados políticos de uno de los bandos de la guerra incivil española.
     
    Dice Román que los procesos de canonización son una tara histórica, yo añadiría que quienes se dedican a ello están bastante taraos. Es como los indultos reales, yo digo quién es santo y quien no lo fue, y punto, el pueblo que se aguante con la decisión. Que un protector del mayor pederasta católico esté en los altares, pues ¡qué bien!, vía libre a quienes protejan a pederastas como virtud a seguir del santo, que los asesinados en España por un bando son más santos que los que fueron asesinados por el otro bando aun siendo igual de católicos, pues, sigamos ideologizando la santidad, y así sucesivamente.

  • Iñaki S:S,

    No entiendo cómo una Iglesia que repite insistentemente en la liturgia diaria eso de…solo tu eres Santo, solo tu Señor, solo tu Altísimo Jesucristo,…. se empeña en fabricar santas y santos, un día si y otro también.   Y, sin embargo, la sabiduría popular no suele fiarse demasiado, de la santidad de las personas que tienen el hábito de comer y descomer. ¿Por qué será?.

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