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El capitalismo como religión y el neofranciscanismo como su disciplina

logoAunque publicáramos ayer una síntesis de los cien días del papa Francisco, hecha por Franz, un peruano que aquí mismo fue denigrado por oponerse a lo que el Vaticano y el cardenal querían hacer con la Universidad Católica de Lima, la redacción de ATRIO ve con satisfacción que se eleven también otras voces críticas. Sólo buscamos la verdad, con los ojos abiertos a la crítica. En ese hilo Rodrigo citaba un artículo de La Jornada de México que creemos debe ser leído por todos los que visitan ATRIO. Contiene citas a otros artículos importantes. Atrio acoge todas las opiniones pero sigue suspendiendo su juicio hasta que se produzcan nuevos hechos.

El capitalismo como religión y el neofranciscanismo como su disciplina

Por Maciek Wisniewski, periodista polaco. La Jornada, 21-06-2013.

A cien días del relevo en el Vaticano el nuevo Papa cautiva sobre todo con sus gestos. Desde los fieles hasta los teólogos de la liberación como Leonardo Boff u otros disidentes como Hans Küng, casi todos se dejaron seducir. Francisco estableció un estilo sencillo y austero: evita prendas adornadas, optó por un anillo y una cruz de plata, calza zapatos negros viejos, rechazó un lujoso apartamento; más de una vez dijo que quiere una Iglesia pobre y para los pobres. Como recuerda Damián Pierbattisti, Michel Foucault en Vigilar y castigar (1975) define el poder disciplinario como la anatomía política del detalle; no había últimamente otra ocasión donde aquella definición se vea con tal nitidez como con Francisco ( Página/12, 28/3/13).

Para estar claro: los gestos y los símbolos son importantes (lo dice el mismo Foucault). El elogio a la pobreza, humildad y sencillez que predicaba Francisco de Asís, como subraya Küng ( El País, 10/5/13) también, sobre todo si pensamos en Benedicto XVI con su muceta y zapatos rojos a la medida. En este sentido el encanto de Francisco reside hasta ahora en las diferencias con su(s) predecesor(es) y en lo superficial (para más, habrá que esperar). Pero si es verdad que las épocas de crisis –como la de hoy– permiten ver las cosas con más claridad, entonces necesitamos una mirada más amplia. La austeridad papal, más que desnudar los mecanismos del orden dominante, los encubre.

Si algo abunda hoy es el anticapitalismo superficial: de todos lados se escuchan quejas por los excesos de empresas, bancos y mercados. Este tipo de crítica moral es también la de Francisco. El Papa pide justicia social, cuya falta resulta en desocupación ( La Jornada, 1/5/13); instruye al clero a aprender de la pobreza de los humildes y a evitar ídolos del materialismo que empañan el sentido de la vida ( La Jornada, 9/5/13); pide reformas al sistema financiero para distribuir mejor la riqueza y condena la tiranía del dinero y mercados. La antigua veneración del becerro de oro ha tomado una nueva y desalmada forma en el culto al dinero, dice ( La Jornada, 17/5/13).

El mejor ejemplo de lo inocuo de esta crítica: Angela Merkel se reúne con Francisco y dice que el Papa tiene razón ( La Jornada, 19/5/13). Lo verdaderamente subversivo sería si el Papa argentino indicara por ejemplo el camino latinoamericano: la solución política a la crisis (sobre la que la UE calla) y un nuevo contrato social (todos están ocupados en destruir el viejo). Pero Bergoglio siempre estuvo de espaldas a los gobiernos populares, como los kirchneristas, a los cuales nunca ha reconocido por sacar a Argentina de la debacle 2001/2002 (él mismo en aquel entonces se limitó a distanciarse de los responsables y a llamar a la resurrección moral del país). Al no hablar de la lección argentina (la decisión acerca de la deuda, la importancia de la inversión social) o de los movimientos que hoy se oponen a la austeridad, con su culto de la pobreza sólo ofrece un componente espiritual a la austeridad autoritaria en Europa.

Si bien Francisco va más allá de Benedicto XVI (que cuando estalló la crisis sólo moralizaba sobre la excesiva avaricia y consumismo), acercándose a la crítica soft del capital de Juan Pablo II (que de todos modos destacaba en los 80 y 90), se queda corto comparado con el enfoque sistémico de la teología de liberación (Bergoglio siempre se encontraba en los antípodas de esta corriente; hoy sus representantes le dan el voto de confianza por el bien de la atormentada Iglesia). Como bien apunta Michael Löwy, el nuevo Papa sigue la tradicional doctrina social de la Iglesia, donde los pobres son sólo objetos de caridad y compasión, no sujetos de su propia historia que deben liberarse, estando muy lejos por ejemplo del pensamiento de Hugo Assmann o Franz Hinkelammert. Éstos, vinculando el catolicismo con el marxismo desarrollaron una crítica del capitalismo como una falsa religión, donde los ídolos del dinero, la ganancia y la deuda, como los del Antiguo Testamento exigen sacrificios humanos, imagen empleada por Marx en El capital ( Le Monde, 30/3/13).

Francisco critica el culto al dinero (becerro de oro), pero no cuestiona nuestra fe en el capitalismo. Su neofranciscanismo no es una herramienta de liberación, sino una nueva estrategia de disciplina; no está dirigida al sistema, ni a los banqueros, sino a la gente común. Es un mecanismo de contención que pretende hacer la crisis más manejable y hacernos asumir sus costos (lo que sería una paradoja ya que el gesto original de San Francisco, nacido en una familia de empresarios proto-capitalistas, fue profundamente antisistémico). La austeridad papal como la política de detalle foucaultiana pretende enseñarnos las bondades de vivir con menos y de pedir menos (sueldo, prestaciones, derechos, servicios), a contentarnos con lo poco que hay y neutralizar a la vez el potencial político de la pobreza.

Giorgio Agamben leyendo a Walter Benjamin y su texto El capitalismo como religión (1921) –comentado también extensamente por Löwy– subraya que su análisis y comparación cobran incluso mayor relevancia después de que fuera cancelado el patrón oro y aumentara el papel de la deuda. Pero la más iluminadora fue su intuición de que el capitalismo como religión no tiende a la redención sino a la culpa, no a la esperanza sino a la desesperación, no a la transformación del mundo sino a su destrucción ( Rebelión, 14/5/13). Incluso pocos marxistas, en su mayoría cegados por la acumulación de las fuerzas productivas, lo veían así, y no es sólo la ceguera del nuevo Papa. Pero la disciplina neofranciscana seguramente ayuda a hacer más suave nuestro viaje al precipicio (en un tren llamado progreso, por supuesto).

10 comentarios

  • oscar varela

    Pastoral Social y pronunciamientos muy cercanos a la oposición
    Por: Emilio Marín (LA ARENA)
    http://www.argenpress.info/2013/07/pastoral-social-y-pronunciamientos-muy.html

    En Mar del Plata hubo una serie de exposiciones organizada por la Pastoral Social de la Iglesia. Luego leyeron un documento episcopal de neto contenido político, cercano a las posturas de la dirigencia opositora.

    La Iglesia instó a
    * “seguir trabajando con gran empeño para asegurar la plena vigencia de la división de los poderes republicanos”.
    * “Creemos también que la calidad institucional es el camino seguro para lograr la inclusión social a la que tanto aspiramos”.
    …………………
    El lenguaje de la Iglesia suele ser así, para que no la acusen de intervenir en directo de la puja política, de la que supuestamente se abstrae, poniéndose por encima de los adversarios.

    En realidad esa institución tiene posiciones políticas e ideológicas bien reconocibles y sus intereses económicos en juego.

    Con aquellos párrafos se puso del lado de la oposición, la mayoría de la Corte Suprema de Justicia y el grupo Clarín, y en contra de las leyes sancionadas por el Congreso para la reforma judicial.

    Los dirigentes políticos de la oposición tomaron partido más explícitamente en defensa de “la justicia”, como el poder supuestamente “invadido” por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
    Coincidieron en rechazar la “injerencia” cuando en realidad se trata, de democratizar el poder más conservador y elitista.

    La iglesia, oportunista, siempre coloca huevos en todas las canastas.

    Las autoridades episcopales -como es su estilo- pontificaron sobre el bien y el mal, repartiendo admoniciones y prevenciones que, en caso de ignorarse por parte del gobierno, bien podrían valer un castigo divino y terrenal.

    Es legítimo preguntarse sobre la autoridad moral de esos opinantes de sotana.
    En mayo pasado falleció el peor dictador de la historia argentina, el genocida Jorge R. Videla, quien comulgaba y tomaba misa en la prisión de Marcos Paz; a pesar de tener tres condenas a cadena perpetua ya dictadas y varias más en camino, en causas que ya estaban iniciadas, como la del Plan Cóndor.

    Hace tres años, un grupo de católicos le pidió al obispo de la diócesis a la que pertenece la cárcel de Marcos Paz, que la Iglesia cesara en su trato al dictador como un fiel más que hubiera cometido unos pocos pecados. El monseñor (Radrizzani) no tomó medidas en tal sentido.
    El criminal murió como un devoto en su fe, considerado como un hijo de la Iglesia…

    Aunque muchos hablen de luchar contra la pobreza, entre otros la Iglesia, en los hechos no lo hacen.

    Es que para mejorar la situación de los pobres hay que gravar con más impuestos a los sectores que más tienen.
    Y la cúpula obispal se opuso a percibir más retenciones a la exportación de soja, para poner un ejemplo.

    Desde las Catedrales no se escucharon bendiciones para las medidas más importantes de estos años para recuperar fuerza estatal y mejorar la situación de los que menos tienen, caso de la recuperación de los fondos previsionales para la Anses.
     
    ¿A qué dios estaban orando el cardenal y sus adláteres?

    En la lucha contra una forma de pobreza, como es la informalidad laboral, fue importante la denuncia del gobierno y la justicia contra cerealeras que mantenían trabajo esclavo, y contra el gremio-patrón de Momo Venegas, cómplice de esa explotación. Sin embargo, los argentinos vieron cómo el papa Francisco recibía a Venegas como un héroe social en el Vaticano

  • oscar varela

    Hola!

    Los “amigos” se “en-cadenan”, o –digámoslo mejor en el paradigma de la Vida- se “en-redan”.

    Suelo “en-redarme” con algunos amigos. Éste se “en-redó” con otro y me lo comenta:
    ……………..

    Un amigo a quien yo había enviado el artículo de Wisniewski acerca de los 100 días del papa me responde:
    …………….

    – “Gracias por el artículo de Wisniewski, que me parece muy bueno, tal vez porque refleja gran parte de mi preocupación sobre el papa Francisco.

    Hasta ahora he procurado firmemente evitar críticas que pudieran ser fruto de prejuicios, o quizás como reacción frente a la ola de críticas al nombramiento en los primeros tiempos (sobre todo Página 12), que me parecía extemporánea.

    No tengo dudas de la sinceridad de Bergoglio en lo que hace a su austeridad y otros gestos que no son nuevos en él como asimismo muchas de las cosas que dice. Y aquí surge mi coincidencia con el articulista, comentando a Foucault, acerca del capitalismo y el neofranciscanismo.

    Para eso, poniéndole cuerpo a los hechos y rostro a las personas, puede observarse su historia como pastor de Buenos Aires. No condenó nunca en nuestro medio, los gobiernos capitalistas enemigos hacedores de pobres, ni con palabras ni con hechos. Tampoco a los ricos financistas y empresarios, (al menos a los católicos).

    Fue condescendiente, o por lo menos tolerante con la dictadura. No vi ni escuché nunca una palabra suya de apoyo a alguna de las medidas tomadas por este gobierno kirchnerista en favor de la justicia, en bien de los más pobres, los menos favorecidos, los más marginados en el usufructo de los bienes producidos y de su intento permanente de mejorar su distribución entre tod@s; o los logros contra la discriminación o la defensa de los DDHH, o de la libertad.

    Lo mismo puede decirse en referente a su función al frente de la Conferencia Episcopal o como principal gestor en la práctica. Y después de su partida no se ha visto ningún cambio de actitud en el episcopado, como si se respondiera, consciente o subconscientemente, a una consigna respecto del Gobierno Nacional.

    NADA. Ni un sólo elogio.

    Sí lo vi amigo de los Macri y todos los etc que se quiera, sumando nombres y políticas.

    Para identificarse con los pobres no basta con ir a San Cayetano el 7 de agosto a confesar y bendecir.

    Y en lo pastoral, en los 20 años de pontificado no he percibido cambios sustanciales.

    Sin embargo, creo en la acción de Espíritu Santo y un nuestra capacidad de cambio o conversión como humanos. Para lo cual no hace falta mirar a Juan XXIII o a Juan Pabo I. Y rezo para que se abran caminos en esa dirección. Por eso espero…

    Relaciono mucho este artículo con el que enviaste días pasados, referido a la religiosidad popular mirada como propuesta liberadora o refugio conservador: más que como refugio, como arma paralizadora.

    Me emocionó Zalba recordando al querido “viejo Rafael Tello”, entrañable compañero y amigo.

    Gracias por todo. Un abrazo.
     
    …………….

  • Jesús

    Gracias por el ejercicio de discernimiento que nos regala el artículo.

  • Iñaki S:S,

    Que razón tienes, amigo Honorio. La religión y la Iglesia católica tienen que dejar de ser la chica para todo del capitalismo. Basta ya de prejuicios a todo lo que huela a propuestas socialistas.
     
    El párrafo que mas me ha impresionado de este artículo es el anteúltimo. “Francisco critica el culto al dinero(becerro de oro), pero no cuestiona nuestra fe capitalista………………………pretende enseñarnos las bondades de vivir con menos y pedir menos (sueldos, prestaciones,derechos, servicios); a contentarnos con lo poco que hay y neutralizar a la vez el potencial político de la pobreza”. ¡Tiene miga el texto!. La pena es que en el opulento primer mundo nos lo pasamos por el arco de triunfo.
     
    Como un atrapado mas en la fe capitalista, ni se me ocurre lanzar ninguna primera piedra contra nadie.  De todos modos, tengo mis dudas y me hago preguntas. Solo han pasado cien dias del papado de Francisco y parecen pocos para pretender ver algo mas que gestos de buena voluntad. Así que pretendo ser paciente.  ¿Cómo evitar el interrogarme sobre si este papa será capaz de liderar una Iglesia mas humana, encarnando con todas sus consecuencias el papel de buen samaritano?. Ojalá me equivoque, pero le veo un poco mayor y demasiado jefe de estado, para intentar semejante aventura.

  • h.cadarso

    !Qué fuerte! Qué mala uva lleva eso de “neofranciscanismo”, como si tuviese algo que ver con lo de “neoliberalismo”, como si fuesen primos hermanos…
    Pero, a fin de cuentas, amigos, ¿qué otra cosa hizo Francisco de Asís en su tiempo? Cuando la institución eclesial le puso sordina y freno automático y límite de velocidad, Francisco se dedicó a predicar al lobito de Gubbio. Y tengo para mí que a Leonardo Boff se le notan un poco como en eco la “querencia” de Francisco de Asís hacia el romanticismo y la mística y la homilía al hermano lobo, que escucha con más atención que los humanos, porque los humanos son capaces de hacerte una hoguera y asarte en ella…
    Y la cosa no tiene tanto misterio, se trata de que de una vez la religión y la iglesia católica dejen de ser la criada, la chacha, la sirvienta, la “bonne à tout faire” del capitalismo, y por lo menos se atrevan a tratar con la misma consideración que al capitalismo a propuestas de signo socialista.
    Se imaginan ustedes dónde estarían hoy los intentos de socialismo a la africana, dónde estaría Cuba, dónde estaría Latinoamérica, si la iglesia hubiese respetado y bendecido todo lo bueno que han tenido e intentado esas experiencias, todo lo bueno de la Teología de la Liberación?
    ¿Se imaginan ustedes dónde estaría hoy el bloque socialista de Europa del Este y Rusia si Juan Pablo II y los eclesiásticos hubiesen respetado la libertad de movimientos de los políticos de esos países, los deseos de sus pueblos, y los más elementales principios de justicia e igualdad, y no hubiesen apostado descaradamente por la vuelta del capitalismo más feroz a toda esa área geográfica?
    Pero no, al socialismo solo le ven los eclesiásticos el rabo del diablo y el olor a azufre, en cambio Wall Street y la City de Londres, y todas esas catervas, les huelen a perfume de Dior y los ven con alas de ángeles y arcángeles…

  • Rodrigo Olvera

    Como en el encabezado se menciona el conflicto del cardenal de Lima con la Universidad Católica, y este post habla sobre el papado de Bergoglio, creo que este lugar es oportuno para mencionar esta nota; que apuntaría que el conflicto de Cipriani con la U. Católica habría llevado a la pérdida de confianza de Ciapriani y que vendrían cambios en octubre. Habrá que esperar a ver qué dice la realidad
     
    http://www.periodistadigital.com/religion/america/2013/06/24/monsenor-barreto-el-papa-tomara-pronto-decisiones-muy-duras-iglesia-religion-francisco-cipriani-peru.shtml
     
     

  • X. Gundín

    Perdón, olvidaba decir donde. Creo recordar que en los borradores (los Grundrisse) del Capital.

  • X. Gundín

    Uno de los centros de lo dicho por Giorgio Agamben ya es viejo (y no por eso menos actual): la transformación… del dinero en mercancía ya se puede encontrar en Marx, si recuerdo bien (que no lo aseguro) sería la última de los tres caracteres a alcanzar por el dinero cuando hubiese suficiente cantidad en circulación: mercancía en si mismo.

  • Antonio Vicedo

     
    -El sistema de poderes, sin excluir el religioso tan lozano todavía, es quien detecta y denuncia ese olor a oveja al que se refiere Francisco, tal y como Jesús predijo desde su condición humana tan a ras de laico: No es el siervo más que su Amo, ni el discípulo más que su Maestro, si a mí me han tratado así, también lo harán con vosotros, si vuestra vida de discípulos mios es coherente.

    El ministerio salvador de Jesús, es la concreción práctica de su ENCARNACIÓN.

    ¿Llegamos a entenderlo desde posturas clericales o jerárquicas?

    Ese es el problema eclesial fundamental: escamotear la real y sincera HERMANDAD.
    Porque no podemos ensombrecer la claridad de:
    -A NADIE llaméis Padre sobre la tierra, pues sólo UNO es vuestro PADRE, El CELESTIAL.-

  • Rodrigo Olvera

    Este artículo, desde su título, hace referencia al artículo de Giorgio Agamben titulado WALTER BENJAMIN Y EL CAPITALISMO COMO RELIGION.

    Tal artículo bien vale varias horas de discusión y debate. Dejo aquí el enlace, publicado en Rebelión

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168119

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