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Naira la inmaculada

En esta tarde húmeda y fría de diciembre, me disponía a escribir algunas reflexiones sobre la próxima fiesta católica de la Inmaculada Concepción, cuando he visto que la joven madre y la niña pequeña, como todos los días a esta hora, venían por el puente de Arroa hacia este bloque, bien abrigadas y cogidas de la mano, mientras el bobtail lanudo y bonachón correteaba feliz a su alrededor. “He ahí toda la bondad del mundo –me he dicho–. He ahí la luz y el calor. He ahí el paraíso original, anterior a todas las ideas y a todas las perfidias ”.

No he podido resistirme a esta epifanía, y he bajado a saludarles y conocerles. La niña se llama Naira, que, según me explica su madre proviene de los guanches, antiguos habitantes de Canarias, y significa “La que es maravillosa” o también “La de ojos grandes”. (¡Oh!, ¿quién inventó este nombre y todos los nombres? ¿Cómo no figuran sus nombres por delante de los inventores de la rueda, la máquina de vapor y el móvil?). También Naira ha empezado a aprender nombres; mirándome con sus pequeños ojos negros llenos de luz, señala con el dedo al perro y me dice como si fuera la mayor revelación: “¡Aila!”. El perro se llama “¡Aila!”, y ya era de la familia mucho antes de que llegara Naira.

¿Cómo llegaste tú, Naira, con esa luz maravillosa en tus ojitos negros? ¿De qué paraíso terrenal o celestial has venido? Y este mundo que estás descubriendo con esa luz del paraíso aún encendida, ¿qué nos dices de este mundo? ¿Qué sientes cuando lloras y te abrazan dulcemente esos brazos que te llevan? ¿Crees que alguna vez serán enjugadas todas las lágrimas amargas? Esas dudas nos afligen a los mayores, a veces terriblemente, y necesitamos mirarte. Déjanos mirarte, Naira, para mirarnos mejor en tus ojos. Déjanos mirarte para reanimar nuestra fe vacilante y para comprenderla mejor, y para decirla hoy como por vez primera con palabras nuevas, como tú.

Supongo, sin ninguna razón concreta, que no estás bautizada, y esta suposición hoy natural me lleva a considerar la fiesta de la Inmaculada Concepción a la luz de tus ojos. Por no estar bautizada, muchos cristianos todavía hoy, incluso aquí en Arroa, te dirían: “¡Qué lástima, Naira, y qué horror! Has nacido en la culpa, y aún eres culpable. No habita en ti la gracia de Dios, sino el pecado de Adán y de Eva, el pecado original por el que fueron expulsados del paraíso, aquella terrible desobediencia que trajo a este mundo la concupiscencia, el dolor y la muerte,  aquella horrible culpa que tus padres te transmitieron al engendrarte con su feo amor de carne”. Tal vez los estás oyendo con tu secreto oído más agudo que el de Aila, y tu pequeño corazón se estremece.

No se lo tomes a mal, Naira. No te lo dicen porque te miren mal o porque te quieran menos, sino simplemente porque así les enseñaron. Nos lo enseñó hace mucho tiempo un hombre de extraordinaria inteligencia, sensibilidad y elocuencia, que arrancaba aplausos en sus bellas y profundas homilías. Se llamaba Agustín, y antes de ser bautizado a sus 33 años, había vivido con una mujer con la que tuvo un hijo llamado “Adeodato”, es decir, “dado por Dios”, como tú. Pero luego pensó que el amor puro no ha de ser carnal, y despidió a su pobre compañera y se quedó con el hijo, y luchó denodadamente hasta la muerte contra todos los sentidos y deseos corporales. Pues bien, él fue el que inventó la idea del “pecado original” como luego se ha entendido y como hoy todavía, después de los 1600 años que han pasado, muchos siguen entendiendo, incluso en Arroa: un terrible pecado de Adán y Eva (más de Eva que de Adán, a decir verdad) que debió de enfadar muchísimo a Dios y cuya culpa y castigo hemos heredado todos sus descendientes. La ira y el castigo de Dios para quien no está bautizado. ¡Perdón, Naira, por hablar así de ti! Dios ya nos perdona por hablar tan mal de Él.

En realidad, San Agustín llegó a esa siniestra idea sobre ti y sobre Dios por saber poco griego, y por haber traducido erróneamente una inocente palabra de San Pablo en la carta a los romanos (5,12),  ephautó, que no quiere decir “en él”, como pensaba Agustín, sino “puesto que”, como traducen hoy todos. San Agustín pensó que nosotros seguimos sufriendo porque pecamos “en él” (en Adán, o Eva), es decir, porque heredamos su culpa, pero Pablo quería decir que seguimos sufriendo “puesto que” seguimos “pecando”, es decir, haciendo daño, igual que Adán y Eva. Corregido el malentendido gramatical, nos correspondería corregir el dogma, pero a la Iglesia le cuesta demasiado reconocer errores (es su particular pecado original).

¡Perdón, Naira! Esta clase de teología no es para ti, que no la necesitas, sino para nosotros, que fácilmente nos enredamos con nombres y palabras. Si te he contado todo eso es para decirte de todo corazón que tú eres “inmaculada”, y para que también comprendas mejor por qué hemos entendido tan mal esas dos bellas palabras: “Inmaculada Concepción ”. Las inventaron los cristianos porque no se resignaban a que la suerte humana fuese tan desgraciada, y se dijeron: “Ha habido una mujer, María de Nazaret, que ha nacido sin mancha de pecado original, y de ella nació Jesús, luego de ella hemos nacido todos, luego todos hemos nacido inmaculados como ella. Al igual que María, todos estamos llenos de la gracia de Dios, porque Dios nos mira a todos con infinitos ojos de gracia y de ternura infinita”. Al decir “Inmaculada Concepción”, los cristianos quisieron decir: “También tú, Naira, bautizada o no, eres inmaculada. Pronto conocerás el error, la envidia, el miedo, y todas sus desgracias, pero eres llena de la gracia, el favor, la ternura de Dios. Y también tu madre, y tu padre, y todas las madres y todos los padres y todos los hijos de padre y madre, y también Aila, todos están llenos de gracia como María, porque Dios es gracia y sus ojos no saben mirar de otra manera”.

Lo que pasa es que luego hubo muchos cristianos (varones, célibes en general y clérigos) que insistieron en que Inmaculada sólo fue María, y le pintaron como ángel descarnado sin sexo ni ardores ni conflictos ni mancilla, como criatura sumisa y recatada sin impulso ni pasión ni independencia. Pero no era María de quien hablaban, sino de sus fantasmas y, para conjurarlas, necesitaban decir a la mujer, a todas las mujeres: “Vosotras no sois como María, vuestra madre es Eva, vosotras sois como Eva la culpable, vuestra sangre está manchada, vosotras sois carne peligrosa y tentadora”. Y muchos varones clérigos y célibes hablaron así porque deseaban y a la vez temían mucho a la mujer real, a la mujer de espíritu y de carne, a la mujer amiga y hermana, a la mujer independiente, a la mujer verdadera con su encanto y sus heridas. Así ha sido la historia de la Inmaculada Concepción.

Naira, a mí gustaría contarte otro día otra historia muy distinta de María o de Myriam, aquella mujer de Nazaret, una mujer como todas que tuvo que ser extraordinaria porque de su carne sagrada y sufrida nació Jesús. Hoy quiero decirte con todas las cristianas y cristianos las palabras de aquel ángel: “¡Dios te salve, Naira! Llena eres de gracia, el Señor está contigo. A pesar de todo lo que ya padeces y que pronto sabrás decir, tú eres Inmaculada, tú eres bendita. Prométenos que nos vas a llevar a ese paraíso que llevas dibujado en tus ojillos negros llenos de luz”.

 Para orar. LA VISITACIÓN

 El tardío precoz hijo convoca
al cumplimiento de las profecías,
y el selo de Isabel se hace boca
junto a la muda fe de Zacarías.

Virgen y madre, sierva y libertaria,
la más mujer de todas las mujeres,
tú has puesto el cielo en la ración diaria
de nuestras amarguras y placeres.

Azoras la montaña de Judá,
grávida de caminos, que no sabe
que en tus andares El Camino va

Y cómo será humano ir en pos
de esa ternura que en tu vientre cabe,
feto de sueño y sangre, nuestro Dios

(Pedro Casaldáliga)

15 comentarios

  • Aquí una servidora de pura e inmaculada tiene bastante poco, una cosa así normal, así que cuando oigo lo del pecado original no me suena mal sino que me viene a la cabeza eso de que “nadie es perfecto”, eso otro de que “la carne es débil”, o aquello de que somos “carne frágil e indigente… seres heridos que herimos…” muchas veces por simple ignorancia. Esta es la condición compartida por tod*s por ser hij*s de Adán (y Eva), es decir por ser parte del género humano.

    Y pienso que nadie sabía de estas cosas como nuestro amigo Agustín, quien independientemente de que supiera mucho o poco griego, lo que sí sabía, y bien sabido, era lo que cuesta doblegar un carácter orgulloso y pasional… Y que él nunca hubiera podido ni siquiera intentarlo si sólo hubiese contado con sus fuerzas.
     
    Así que Agustín hizo lo que los teólogos vienen haciendo normalmente: utilizar todos los argumentos a su alcance, incluidas las Escrituras para explicar su experiencia… Evidentemente la justificación bíblica era algo secundario por lo que la idea del pecado original ha persistido hasta nuestros días aún cuando el error gramatical se haya descubierto.

    Cuentan que por el tiempo de Agustín llegó desde la lejana Britannia un gran teólogo y mejor persona, Pelagio, quien horrorizado ante la corrupción de los cristianos de Roma empezó a predicar que no estaba bien eso de justificar las debilidades por aquello del “pecado original” (“nadie es perfecto”, “somos carne herida” etc.) sino que lo que hacía falta era más fibra moral, que el mal lo “hacemos” nosotros, no “nace” con nosotros… Vamos que al hombre no se le ocurrió mejor cosa que hacer un llamamiento a la responsabilidad personal de personas que nada querían saber de esto. Lógicamente su llamamiento no pasó desapercibido a la jerarquía eclesial: lo declararon hereje.

    Pero lo más curioso de todo es el argumento por el que Agustín ganó a Pelagio. Por aquel entonces nadie ponía en duda que a los niños había que bautizarlos, en esto coincidían ambos. Y ¿qué razón podría justificar el bautismo de infantes? ¿Acaso no había sido establecido el bautismo para remisión de los pecados? Esa era la mejor prueba de que los niños tenían que tener algún pecado… Así fue cómo Agustín dio jaque mate a su rival… Y es que la clave del asunto es que: No se bautiza a los niños porque tengan pecado original, sino que el dogma del pecado original fue justificado por el bautismo de infantes.

    No hace falta leer mucho para darse cuenta de que dicho bautismo carece de base evangélica. El sacrificio de Jesús tan sólo es fuente de gracia para quien ejerce fe en él (Mc 16, 16). Y para ejercer fe hace falta tener una cierta edad, porque antes no hace falta (Lc 18, 16) Vamos… que esto no hay quien lo entienda a no ser que rompamos el marco del cristianismo y miremos un poquito más allá.

    Parece ser que la costumbre de bautizar (lit. sumergir) a los niños pequeños en agua era una costumbre muy antigua… No sé cómo ni donde surgió, pero como madre puedo entender el deseo instintivo de cualquier madre/padre de proteger a sus retoños de cualquier peligro, conocido o desconocido, y ¿qué mejor manera de proteger de lo desconocido que otorgándoles la protección de los dioses… sean estos lo que sean?

    Esta idea de la inmersión aparece en muchos relatos antiguos, seguro que recordáis a la madre de Aquiles sumergiendo a su pequeño en el  río  Estigia a fin de hacerlo inmortal… ¿No era acaso esto mismo lo que el bautismo cristiano ofrecía? ¿Acaso no había Cristo vencido a la muerte? Así lo debieron entender los cristianos. Tan naturalizado tenían el rito que ni por un instante aquellos dos eminentes teólogos y mejores cristianos lo pusieron en cuestión.

    Claro que luego ya sabéis lo que pasa, que las cosas se van desvirtuando. Y no tanto por el mayor o menor acierto de aquellos que enunciaron lo que para ellos era verdad, su experiencia de fe interpretada en un determinado contexto sociocultural, sino por los que han seguido manteniendo aquellos enunciados como si de verdades ahistóricas se trataran.

    Estos días estaba pensando yo en estas cosas, en cómo me podría plantear una actualización del rito bautismal. Pensando en la inmersión (significado literal de bautismo) me ha venido a la cabeza la idea de la inmersión lingüística, ahí donde además de un buen enseñante estás rodeado de gente que está en ello, donde puedes poner en práctica lo que vas aprendiendo sin vergüenza de meter la pata porque todo el mundo sabe que todos estamos aprendiendo…
     
    Creo que el bautismo que puede proteger a nuestros chiquitines tendría que ser algo así: buena enseñanza, buen ejemplo, y gran tolerancia con las equivocaciones que seguro que todos cometemos. Y la pureza, la única pureza a la que yo al menos puedo aspirar, en la intención… la que está al alcance de tod*s.
     
    😉

    “Sumergíos en el océano de mis Palabras, para que descifréis sus secretos y descubráis todas las perlas de sabiduría que yacen ocultas en sus profundidades (…)”    (Bahá’u’lláh)

  • Me gusta el artículo de este autor que tiene ojos para ver la realidad por encima de lo que los ojos muestran. Cierto que a Agustín le pasó lo que dice el proverbio oriental: “cuando el sabio señala la luna con el dedo, el torpe ve solamente el dedo”. Claro que no me extraña que a Arregui le hayan “relegado” en un rincón de la iglesia oficial, aunque para nosotros pueda estar en una cátedra, diciendo verdades tan claras y tan de perogrullo como dice, los de arriba no pueden hacer otra cosa nada más que estigmatizarle como han hecho.
    Gracias a todos.

  • Gabriel Sánchez

      Los ojitos de la inocencia escencial…son aquellos que nos vuelven niños…y que nos descubre que el Amor de Jesús ha vencido al mal.- Gabriel

  • María

     Ana, y Pepín,

    Hola! Aunque os he oído hablar bastante de ellas, no conozco a vuestras nietucas, pero supongo que serán como la mía de tres años, una maravilla, sin la más mínima sombra de mal ni de malicia, sino todo lo contrario.

    La idea de que las criaturas humanas nacemos en pecado es totalmente absurda,  imposible que lleguemos a este mundo con un  pecado heredado de efecto retardado.  Porque nacemos llenas de gracia,  y nos mantenemos en ese  estado de gracia  durante varios años. 

    La mi nietuca está sin bautizar, pero no me preocupa. Lo hará si tiene sentido para ella cuando sea mayor, de momento creo sinceramente que no lo necesita. 

    Besos 

  • pepe sala

    Qué bien lo has explicado Ana.
     
    A mí me pasa algo muy curioso: Cada vez que oigo lo del ” pecado original” me acuerdo de mi nietuca Alma y seguidamente me acuerdo de la familia ( en términos peyorativos) de los energúmenos y tarados mentales que le acusan de ” sucia” por el mero hecho de nacer y ser tan preciosa.
     
    Es difícil, diría casi imposible, hacer pensar a ciertas mentes retorcidas y fanatizadas desde la infancia. ( a fin de cuentas no son culpables de haber sido formados de semejante manera, pero, coño, ya va siendo hora de despertar del letargo )
     
    Pero si alguna vez se paran a pensar, al menos durante diez minutos, por sí mismos, les ayudaría bastante considerar el tipo de ” dios” que sería quien formase una creatura ( de creación) sabiendo de antemano que será ” pecadora” y preparar los más crueles tormentos para sus propias creaturas pecadoras.
     
    Pues hombre, si lo sabía de antemano ¿ no hubiera sido más misericordioso haberlas dejado sin crear?
    De qué tipo de mente estamos hablando si ha sido capaz de hacer nacer a mi nietuca, sabiendo que la madre y el padre no la van a buatizar, sabiendo que será ” pecadora” por herencia de un tal Adán y Eva ( que no son familiares míos, lo aseguro) y por lo tanto lo único que le espera  a mi nietuca es el jodido infierno con todas las calderas de Pedro Botero hirviendo?…
     
    Joder !!, es que es tan infumable, tan inverosimil, tan retorcido de mente, tan…que no me llego a entender a quienes siguen manejando semejantes conceptos como si se tratase de argumentos debatibles.
     
    Pues no, oiga, hay cosas que no merecen ser ni comentadas porque están fuera de toda realidad, de todo entendimiento lógico…
     
    ¿ De todos?…Parece que hay demasiados que se creen que sus nietucas-os son culpables por nacer. Allá cada cual, pero a mi familia que nadie la insulte o se las verá conmigo.
     
    Pues éso…
     
     

  • ana rodrigo

     
    Gracias, José, he leído tu escrito como una oda a mi nieta que también se llama Nayra, y que es lo más maravilloso que a cualquier dios se le podía haber ocurrido hacer, (en el caso de que sea algún dios quien ha tenido algo que ver). 
     
    ¡Qué mentes más retorcidas las que han adjudicado y, lo siguen haciendo aún, pecado o mancha alguna a los seres humanos al nacer y durante toda la infancia! Los niños y las niñas son el espejo del paraíso perdido, es la referencia vital que nunca deberíamos perder cuando nos hacemos adultos. Me parece obsceno que aún se siga creyendo en el pecado original y que se utilice el bautismo como un acto de limpieza de ese pecado a un ser tan indefenso, ¡qué horror!.
     
    El bautismo tendría que ser un acto voluntario y consciente de una persona adulta, que decide entrar a formar parte de una comunidad y que la compromete a ajustar su vida al mensaje de un tal Jesús de Nazaret. Todo lo demás es una barbaridad.
     

  • Antonio Vicedo

    .- Ha tiempo que metí en el baúl de mi fe en comunión con la IGLESIA todo aquello, no que mi mente no entendía como la REALIDAD TRASCENTE, ese DIOS del que NADA directamente sabemos, sino casi toda la dogmática elaborada desde interpretaciones humanas que no consideraba acordes con lo razonable y humanamente practicable. Una de estas cosas era el Pecado Original como Culpa sin que mediara por parte del SUJETO PERSONAL conciencia, libertad ni responsabilidad.
    Y claro que esa REALIDAD TRASCENDENTE admitida por acto libérrimo de fe es TODOPODEROSA sin límites y puestos a endosarle acciones le podemos atribuir TODO LO QUE NO ES ABSURDO como posibilidad. Pero otra cosa bien distinta es el COMO, dentro de la posibilidad sin límite , DIOS actúa.
    Y de lo percibido en el testimonio del RECUERDO DE JESÚS de parte de quienes con Él convivieron, hay que embrollar demasiado la coherencia con práctica y mensaje para tener una somera explicación de muchos dogmas y declaraciones de VERDADES REVELADAS por un MAGISTERIO incapaz de recibir Revelación.
    Aquí se acumulaba todo lo referente a la consideración de PECADO. ORIGINAL o ACTUAL, sobre todo, identificado como culpa  excluyente de la VIDA DIVINA  en el tiempo o en la eternidad.
    Actos o actitudes defectuosas, como concreciones de deficiencias de bien, en un ser del que es propio el proceso desde la nada a la plenitud, pueden entenderse como pecados sin que alcancen más concreción de culpabilidad responsable que aquella por la que se mida la inconsciencia y  la deficiencia de libertad por ignorancia, equivocación o desproporción entre tendencias y fuerza de control. Jesús clamó en la cruz: -” …porque no saben lo que hacen.” Y de Pablo se dice que decía que: -“Hacía el mal que no quería y no hacía el bien que quería.” En el Mensaje de Jesús hay ciertamente referencia a culpabilidades y amenazas incluso eternas, pero si como afirma Pedro: lo complicado de la Escritura hay que entenderlo por lo más claro y consecuente de la misma y no al revés”. lo que Jesús manifestaba clara y permanentemente al referirse al ABBÁ y a  El mismo como HERMANO AMIGO, BUEN PASTOR, MAESTRO, era la comprensión, la bondad, la actitud de ofrecer paz y amor y liberación material y espiritual.
    Gracias José por las coincidencias aclaratorias en este asunto de la mácula y la INMACULADA,  ofrecidas a partir de tu encuentro con  Naira y con ocasión de celebrar el vivo y amoroso recuerdo de María y con ella el de todas las mujeres hermanas nuestras  por ser hijas de DIOS, como lo somos nosotros, en tanto PERSONAS.

  • MAR Medina

    Hermosa esta poesía en prosa, y algo más: toda concepción lo es sin mancha ni pecado, diga lo que diga una tradición trasnochada y errada (así que una mala traducción del misógino Agustín, buena la lió).

    Yo daría una vuelta de tuerca más, si no hay nada que celebrar, dejar de hablar -y hacer propaganda indirecta- de este sinsentido que  alude al dogma que se sigue manteniendo en la ICAR.

  • Jaimeauto

    Gracias José por este artículo. Gracias por acercarnos a María a los hombres y mujeres de hoy.  ¿Por qué las religiones son más propensas a amargarnos la vida en lugar de hacerla más alegre, más feliz, más cercana a la idea que todos tenemos de un Dios Padre, que ama, que nos abre los brazos y nos estrecha en su corazón?. Esta es la religión en la que creo y espero.  Gracias,  José.

  • Claro que sí. Y lo mejor es que dentro, muy dentro de nosotr@s, a pesar de nuestra “adultez” sigue estando ese SER “sin mancha”, ese núcleo donde habita Dios…que distinto es creerlo así, saber que El ya es Amor en nosotros, y que eso nos hace inmaculados a pesar de todas nuestras incoherencias y nuestras limitaciones. Qué distinto a cuando creía, en una fé más aprendida y menos experimentada, que Dios estaba fuera de mí y que esa limitación mía nos separaba…

  • mªpilar garcía

    Como siempre…  ¡Hermoso comentario!
     
    Que sencillo es “desmontar” esa imagen de María, que nada le aporta a su grandeza de mujer valiente, firme en su esperanza, y educadora increíble, dado como su hijo Jesús, vivió.
     
    Leyendo este art. se diluye como un azucarillo, todo el “montaje” sobre María, y nos muestra su verdadero rostro humano, entregado; luchadora incansable, en un mundo difícil para toda mujer.
     
    Así da gusto acercarse a ella,  tomar aliento y seguir sus pasos llenos de esperanza, pensando en un mundo diferente.
     
    Especialmente, para  quienes siguen sufriendo la injusticia cruel, totalmente inhumana, que se ejerce desde el poder…
     
    Bien venida María, llena de toda gracia… contemplarte así, eres fuente de esperanza para cada persona  que como tu, viene también agraciada a este complicado mundo.
     
    mª pilar

  • (¡Oh!, ¿quién inventó este nombre y todos los nombres? ¿Cómo no figuran sus nombres por delante de los inventores de la rueda, la máquina de vapor y el móvil?)
     
    Seguramente los inventaron mujeres… je, je.

  • Sarrionandia

    El artículo nos enseña a descubrir el paraíso en los niño/as y, rendidos a sus pies, presentarles nuestro “oro, incienso y mirra”.
    Con esta clase de teología que Joxe da a Naira, se implosionan los dogmas y se exalta la libertad y la responsabilidad de hombres y mujeres para entrar en común-unión con María y con Jesús. Por qué habremos inventado un Adán y una Eva que nunca existieron? Qué ganamos trasfiriendo a otros nuestras culpas?
    Seguimos pretendiendo ser superiores y dominadores de los demás y, para justificarnos, hemos inventado las religiones con las cuales más bien descendemos a niveles inferiores a las fieras.
    Las fieras nunca mienten!
    Llegará alguna vez el día en que amanezca el sol de la Verdad, nos descubramos todos iguales y cantemos el Salmo de la agradecida alabanza a Dios nuestro Padre? Con los frutos del servicio solidario?

  • Carmen (Almendralejo)

    Cuando tuve a mi primer hijo, Alejandro y con tan solo apenas un día en casa, le escuché formular una pregunta a una tía de mi madre, y que no era otra cosa que aquella tradición de ir con el niño ante la virgen, a especie de presentación ante ella, y que por supuesto para nada la madre era la más adecuada para hacerlo, puesto que no cumplía aquellos votos de pureza.
    Durante la cuarentena, la mujer quedamos impura ante los ojos de los varones eclesiales, como lo somos durante nuestras menstruaciones o flujo de sangre, que más que algo normal y fisiológico o de enfermedad quedamos inutilizadas para la vida y religación sagrada, en unos momentos donde nada y nadie está más cerca de D*s, que una mujer que acaba de ver aquel rostro de ese hij* tan deseado, amad* y esperado.
    Siempre he sentido que hay una parte de mí misma donde nadie ha puesto un dedo un pensamiento y ni siquiera nadie puede poner una mirada, y no es ese lugar sagrado donde D*s me habita y me agranda hasta el extremo de ser inmaculada sin que para ello deba ser un ser incorpóreo, impalpable totalmente  estéril a los sentimiento más humanizador.
    No me extraña que cada vez, ciertas tradiciones se estén perdiendo y la mujer pase de ellos, porque son denigrante para un pensamiento restaurador de nuestra propia imagen y para un pensamiento donde no estemos sometidas, ni al ese cabeza de familia, ya sea  padre, novio, marido y como no a estos hombres que se consideran la cabeza pensante de D*s en la Tierra.
    Es normal que ni cambiamos vocabulario y ritos de concepciones dualistas este las iglesias como están con personas de más de 70 años de edad, porque aquellas otras  que tienen a esa multitud de jóven*s y gente ultra conservadoras como kikos, opus, o legionarios de cristo, son simplemente sectas que solo comen el tarro para hacer que esta jerarquía pueda supervivir por espacio de unos cientos más de años teniendo a la mujer como simplemente úteros reproductores y marginadas en todo lo demás.
     

  • jmr

    Estupendo comentario…falta haría divulgar un poco más la explicación del “pecado original”. Cuántas veces hemos oído y pensado que “por qué nos endilgan a nosotros las culpas de otros”…Pues aquí está muy bien explicado. Gracias

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