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Felicidades y conclusiones al taller ‘La innovación de Jesús’

Antes que nada deseo unas felices navidades a toda la familia atriera, pletóricas de novedad. Un nuevo nacimiento lleno de esperanza. Y aprovecho la ocasión para ofrecer una serie de Conclusiones y Preguntas que quedan tras concluir el Taller-Seminario que se ha desarrollado en ATRIO:

 1. Conclusiones que me parece oportuno destacar aquí, aunque caben también otras más y en un orden de prioridades distinto:

  • Es necesario profundizar en el conocimiento y actualidad de la figura histórica de Jesús de Nazaret y en la esencia del mensaje que nos anunció; mensaje con unos principios y valores cada vez más modernos, de actualidad permanente.
  • El mensaje de Jesús tiene más profundidad y más compromiso con el hombre de lo que en épocas anteriores se ha creído. No siempre lo hemos entendido bien, incluso puede que tampoco nosotros hoy lo entendamos del todo bien. Los creyentes cristianos del siglo XXII no hay duda que corregirán o matizarán nuestras creencias de hoy, incluidas las más avanzadas,
  • Es necesario centrarnos más en la praxia –que se sustancia en el amor y en el compromiso con el ser humano–; centrarnos más en la praxia que entretenernos elucubrando sobre la doxia –aunque ésta no se descuide–, pero con categorías más evangélicas.
  • De ahí la importancia de una relectura del mensaje evangélico en su vertiente histórica y también en la teológica. Relectura que puede llevarnos a revisar muchas cosas, a desacralizar, a relativizar, a liberarnos de “modos de ver” demasiado pesados… Hoy muchos pretendemos eso, pero sin caer en una intransigente “iconoclastia” ideológica, que desencadene rupturas o desuniones…
  • Entre esos “modos de ver”, que han llevado a confrontaciones, se encuentra la lucha endémica de contrarios: Tradicionalismo –con poder encubierto– vs. Innovación e innovación vs. tradicionalismo.
  • El poderoso tradicionalismo es capaz de introducir dosis, casi letales, en la innovación, y de estigmatizar esa innovación como error peligroso y dañino. Así ha ocurrido en la historia de la Fraternidad creada por un Jesús innovador antipoder.
  • Esta lucha tradicionalismo–innovación es perenne, y se manifiesta en todos los frentes: social, político, económico, ideológico y religioso (incluso se observa en el campo científico).
  • Si el innovador no está atento, puede acabar pensando, al menos en parte, y actuando con esquemas conservadores. Es decir, puede acabar reconvertido. O también puede resistir, pero agresivamente, rebelándose y separándose, acumulando un resentimiento hostil, que deje de ser testimonio…
  • Por eso la necesidad de sentido crítico y de auto-evaluación permanente, pero también de comprensión del hombre en la historia, pues somos más frágiles y más cortitos de lo que pensamos. Ahí está la historia humana –también la religiosa–, bien elocuentes… Pero esa comprensión no debe confundirse con resignación o pasividad, sino que esa comprensión debe llevarnos a un entendimiento más benigno –sin agresividad excesiva– de nuestras limitaciones y flaquezas, también en el uso y abuso de la fe y del gobierno, tradicionalmente conservador, de la Iglesia.
  • Pero, insisto, cierta desmitificación o relativización de verdades humanas, no deben cuestionar mi fe, sino purificarla y así hacerla más profunda y auténtica.

 

2. Tras estas reflexiones, a modo de conclusiones, añado estas Preguntas:

  • ¿Cómo se puede debilitar –al menos algo– la fuerza del tradicionalismo conservador, que tanto se ha impuesto y dominado las Iglesias católica, ortodoxa y anglicana –no digo ya nada de la judía y otras–, y que han sustituido la innovación de Jesús de Nazaret por estructuras de poder, por doctrinas con fondo filosófico más que evangélico, y espiritualidades penitentes y evasivas con poco compromiso de transformación social, parte esencial en el mensaje del Señor?
  • ¿En nuestro afán –hoy necesario– de seguir el método histórico crítico (no demasiado liberal para no atascarnos, como diría Castillo) y de desmitologizar (con razón) pasajes evangélicos, no hemos relegado demasiado al Jesús histórico real, y así:
    • lo hemos reducido a uno más entre los hombres de Dios o
    • sólo reconocemos “el Cristo de la fe”?
  • ¿Cómo podemos nosotros vivir nuestra fe en Jesús de Nazaret y en su Dios Padre, sin resentimientos hacia la Iglesia Fraternidad, en torno al Señor –por muy tradicionalista e inmovilista y corrupta que los hombres la hayan hecho hasta casi desfigurarla–, guiados por el principio–mandamiento del Señor: el amor y la unidad en el amor? (Jesús nos avisó de que ocurrirían desviaciones y escándalos. Mirad que os he avisado, a fin de que no desfallezca vuestra fe, nos dijo.)
  • ¿Qué hacer para que estos Talleres–seminarios no se queden sólo en pura información–intercambio teórico de opiniones, y ayuden a hacernos seguidores más prácticos y auténticos de Jesús de Nazaret?

 

NOTA: Gracias a todas y a todos por vuestro interés y atención. De modo especial a Antonio Duato, que muy amablemente me ofreció esta oportunidad, y también a Óscar por su tarea de destilado.

De verdad, guardaré un buen recuerdo de todos. No había participado nunca en el trabajo de un grupo como éste de ATRIO. He aprendido. Gracias.

48 comentarios

  • Isidoro García

    Cuando decía, M. Luisa, que Jesús, “hablaba” al tiempo, para el presente, y para el futuro, naturalmente que era una forma de hablar. Uno, siempre habla para el presente: el aquí y el ahora.

    El grave problema previo, que todos tenemos que definir previamente, en el tema de llegar a conocer las ideas de Jesús, es el de reflexionar sobre el grado de conocimiento real que podemos alcanzar sobre dichas las ideas de Jesús.

     

    La postura tradicional, (deductiva) es: damos por bueno todo o casi todo de los textos recibidos, lo que Jesús dijo en su momento, y lo interpretamos (peor o mejor), en el presente, con nuestra mentalidad actual. Aquí caben muchas escuelas interpretativas (exegéticas), mas o menos ingeniosas y creativas, o literalistas y fundamentalistas.

     

    Y la otra postura, es la científica, (inductiva). Se reconoce la grave dificultad de cribar los textos y tradición recibida,

    ante la lejanía en el tiempo,

    ante las muchas posibilidades de mala interpretación de los oyentes directos, de los oyentes de oyentes sucesivos. (Se produce una enorme reducción cognitiva sucesiva, entre la idea intuida, la idea pensada, la idea hablada y la idea escrita).

    y finalmente ante las dificultades de transcripción escrita sobre lo oído, en personas con cultura y  lenguaje diferente al original, (griego vs arameo).

    Y también, y no la menor ante la gran sospecha de la existencia de falsificaciones, eliminaciones  e interpolaciones en los textos, realizadas durante los primeros siglos, con buena voluntad pastoral, y por motivos teólogicos de parte.

    Muchas de estas adulteraciones han sido constatadas históricamente, y muchas otras son sospechadas, (todas las que hablan sobre una Iglesia, que Jesús, ni soñó fundar o constituir, en su momento histórico mesiánico).

     

    Ante esta difícil situación, lo único que cabe es o tirar la toalla, o realizar un método inductivo.

    Como hoy sabemos por la psicología moderna, las características del pensamiento, del hombre maduro y auto-realizado, sabio, creativo y no dual, (que consigue superar las contradicciones in terminis, superándolas, en un nivel cognitivo y lógico superior), releeremos el material sobre Jesús que nos ha llegado, y lo depuraremos e interpretaremos en función de la idea que tenemos de la mente de un “sabio”, y con nuestra particular cosmovisión y nivel de evolución de nuestra conciencia.

    Esto naturalmente conlleva subjetivismos y pluralidad de las interpretaciones. Pero así llegamos a “conocer” nuestra propia imagen de Jesús.

     

    El que para quien no quiera, no pueda o no tenga tiempo, la Iglesia les facilite una interpretación “tradicional”, me parece muy bien: cada uno vive su vida lo mejor que puede o quiere: respeto pleno, tanto si esa interpretación es “de derechas” como si es “de izquierdas”. Eso de que el Jesús bueno es el tradicional, o es el de izquierdas, es puro sectarismo, que nos debería avergonzar mantener todavía a estas alturas del tercer milenio.

    Muy posiblemente ambas sean buenas imágenes al mismo tiempo: ¿cómo?: esa es la principal contradicción aparente, que debemos llegar a conciliar.

    • M.Luisa

      No me olvido de ti, Isidoro, en cuanto pueda te comento tu reflexión, mientras tanto te mando un cordial saludo!

    • M.Luisa

      Hola Isidoro, es porque me pones en preaviso porque si no, sí que releyéndote de nuevo aún seguiría expresándote esta cierta dualidad que percibo en tu comentario. En cualquier caso la hermenéutica narrativa aporta en el habla el problema de la intención que es lo que pienso te preocupa o que buscas.

      Es decir, la intención puesta en aquello que se dice que, en definitiva, pienso es a lo que te referías con respecto a Jesús.

      Pero es que todavía a parte de esa intención hay en la hermenéutica también aquella otra dimensión pragmática o relacional de las palabras con las personas, es decir, con los efectos que el hablante ( en este caso Jesús) quiere producir en ellas.

      Esta dimensión es de gran importancia proyectiva porque tales efectos perduran en el tiempo de forma más sintáctica que semántica. Por esto frente al método deductivo e inductivo a los que aludes existe la alternativa estructuralista pues en ella la presencia de lo físico es fundamental para tener un conocimiento sensible de la realidad y no sólo meramente intencional o intelectual.

      Es de lo físico que se puede tener experiencia!! Ahora bien, lo físico estructuralmente concebido hay que referirlo no al carácter material de la naturaleza sino al funcionamiento de la misma dentro de la estructura.

      Porque pienso que el objeto del saber no se resuelve en un agregado de propiedades sino en algo muy distinto,en algo intrínseco y formalmente sistematizado en el que las llamadas propiedades de la realidad, de la realidad que sea, no son notas inherentes a un sujeto sino momentos de un sistema total.

  • Hola Santiago

    Me encanta. Tiene toda la razón. Sé algunas cosas de todo eso que dice, me gusta leer y cuando un tema me interesa, pues leo sobre él. Llevo exactamente ocho años leyendo cosas de aquí, de allá, que si artículos, que si libros que citan en esos artículos y me suenan bien, algo de filosofía, algo de historia de la iglesia, que si los papás, que si la prensa dice cosas, que si un Papa es de una manera y dice y hace cosas, que si hacen santo a unos si , pero a otros no, que si la gente cuestionaba el papado y de repente los jesuitas han enmudecido…en fin . Cosas .

    Eso sí, a mí aire, cuando me apetece y sacando los conclusiones. Pero algo sé de todo esto. Poco, es cierto, pero tengo mi idea propia de todo esto.

    Cuando en el colegio me decían cosas, es que no me cuadraban. Al leer el texto y luego comentarlo, pensaba: pero es que eso es imposible. Siempre he tenido fama de contrericas  y aprendí a callar. Pero no por eso dejé de pensar. Hasta que se obró el milagro y supe que no era una doña Contreras, sencillamente pensaba. De esto hace ocho años. Desde entonces, pues leo cosas. Me tranquiliza pensar que de rara, nada, monada.

    Le voy a recomendar un libro, si me permite. A lo mejor ya lo ha leído. Pero si no es así, hágalo. Le va a encantar, el autor tiene su mismo tipo de cabeza. No le estoy recomendando nada  extracatolico, que va. El autor es un jesuita en ejercicio, de esos de vocación clara. No hay peligro de contaminación ideológica judeomasonica. Me habían hablado de él y tenía pendiente leerlo. Así que el otro día encargué el primer tomo, son tres. No creo que lea los otros dos, con el primero es suficiente.

    Se llama El Cuadrante. El autor juega con el nombre. Su finalidad es cuadrar todo, las escrituras judías con   Jesús. Y por lo que llevo leído, lo consigue, fijo. Parece ser que el autor es especialista en profetas, así que pan comido para él.

    Un día de esos que no le apetezca salir , empiece a leerlo. Le va a encantar.

    Yo pienso como Salvador Santos. Me he leído el evangelio de Marcos y el libro del señor santos. Mi pensamiento va por ahí. Pero el suyo va por este otro, va por el cuadrante. Las dos posturas básicas que se pueden tomar ante la lectura del nuevo testamento. Pero eso no quiere decir que no se pueda hablar hasta que se haga de dia de este tema. Porque eso es lo guay de una conversación. Hablar hasta que va a amanecer y entonces alguien dice: mañana hay que levantarse. Pero mañana ya es hoy .

    Un saludo cordial.

    • Santiago

      Muchas gracias pues ha dado en el clavo ya que a mí también me agrada todo lo que “cuadre” y es que la coherencia de todo el conjunto del cristianismo, mirado a la luz de la fe, es de tal envergadura que supera cualquier otra disciplina o “creencia” sin desprecio alguno por cualquier “otra forma” de pensamiento.

      Buscaré el libro. Y por cierto le voy a recomendar otro libro de “otro jesuita” que seguramente ya estará traducido al castellano con el título de “La Luz brilla en la Oscuridad” (The Light Shines On In the Darkness”) de Robert Spitzer sj Phd. y que también sin duda, se puede leer directamente en el lenguaje original. Se que le gustará ya que fácilmente toca la mente y el corazón. Y la LUZ es que todos la necesitamos para seguir caminando hasta el final. Puesto que la luz nos “cuadra” a todos.
      Muy interesante el intercambio.

      Saludos de Nuevo Año

      Santiago Hernández

      • Carmen

        OK
        Lo buscaré y lo leeré.
        Pero
        A veces la luz deslumbra y no te deja ver.

        Cuando mi universo se desplomó sobre mi cabeza, mi hermana estaba preocupada, y no ayudaba mucho a su tranquilidad la costumbre que cogí de hablar con los ojos cerrados. Abre los ooooooojoooosss,me decía. Pero veía mejor con los ojos cerrados, tenía que entender tantas cosas sobre mí misma que la luz exterior me molestaba.
        Pero eso pasó . Hace años que hablo con los ojos abiertos.
        Buen año.
        Ya le diré.

  • M.Luisa

    También yo valoro tu esfuerzo, Isidoro, pero no veo por ningún lado esa dualidad de intención en Jesús ejercida a voluntad según quienes fueran sus oyentes, más bien creo que por la experiencia misma que en la actualidad podamos tener de toda crisis, la crisis que se vivía en tiempos de Jesús éste tenía que ser necesariamente un ser humano todo de una pieza.

    Precisamente porque toda innovación para poder serlo en verdad ha de coger pie en lo más profundo de la unidad, empezando por uno mismo, allí donde el carácter indiferenciado de la realidad exige unidad de acción. Claro que si antes esto pudiera ser algo imperceptible, es decir, que pudiera pasar como desapercibidamente, ahora las neurociencias nos lo sirve en bandeja y nos lo hace posible.

  • Isidoro Garcia

    Yo pienso que hay un Jesús más sociopolítico, que hablaba para sus coetáneos, y un Jesús que hablaba otros temas, que quizás sabía que no le entenderían sus seguidores, pero que quizás pensaba en que quizás otros en el futuro sí lo harían.

    Jesús como nosotros, posiblemente vivió en un periodo histórico de transición. El inicio del periodo imperial romano, fue un momento de protomodernidad.

    Todo lo anterior, ya se estaba haciendo obsoleto. Por primera vez se vislumbraba un mundo universal, donde las religiones y dioses nacionales eran algo cada vez con menos sentido.

    Incluso en el judaísmo, había un movimiento muy fuerte universalista, con Filón, y otros de adaptación al helenismo, y por eso la postura de Pablo, no fue ninguna novedad, pues estaba en el aire, entre la gente mas “moderna” = mas helenista.

    Jesús, como un humano sabio de su época, tenía dos caras, la cara antigua y la moderna. Era, como todos somos, un hombre a caballo entre el pasado y el futuro. Como judío fundamentalista de la Judea, la Ley y el Templo eran sus cimientos, y no es extraño que fuera o zelote o al menos los viera con simpatía.

    Y por eso su actuación histórica tiene un fuerte componente tradicional, reivindicando su mesianismo, (que le habría sido comunicado), quizás con la intención de pilotar esa difícil transición del judaísmo tradicional hacia la modernidad universal.

    De ahí sus actitudes equívocas y contradictorias, (según lo que se escribió bastante después), sobre la Ley y el Templo. Ese fue el mensaje fundamental de Jesús a los humanos de su época, que todos entendieron muy bien, porque todos sabían muy bien que era la figura del Mesías judío.

    Pero como hombre sabio, en muchas de sus parábolas se transmite una sabiduría sobre la necesidad de realizar cada uno su evolución personal, hacia la maduración y la auto-realización, utilizando los medios psicológicos de que disponemos en nuestra naturaleza humana.

    Cuando dice lo de que tenemos que renacer de nuevo del vientre de nuestra madre, nos dice que debemos rehacer nuestra evolución natural, rectificando los errores y los parones que nos han sucedido en nuestra evolución.

    Por eso yo creo que la buena nueva de Jesús, para los humanos de su futuro, tiene dos partes, una más humanista, y otra más “esotérica”.

    La primera es que nos encontramos en ese proceso de construcción del Reino de Dios, o sea en ese proceso de evolución de la especie humana hacia niveles más elevados en sabiduría y por ello bondad, y que debemos buscar esa maduración personal.

    La segunda, que si en ese proceso global de los humanos “homo sapiens”, llegamos a algún momento especialmente grave, en el que corra peligro la culminación final de ese proceso, hay “alguien”, (persona o colectivo, denominado por Jesús como “el Padre”), que ha elegido, formado y designado a una serie de humanos, (encabezados por un Jefe= el Cristo o el elegido), a los que se les ha dado poder para intervenir y solucionar los desaguisados que hayamos sido incapaces de resolver como especie.

    En resumen la buena nueva, es que nos dice lo que debemos hacer a nivel individual, para ser nosotros más felices y más humanos, y nos promete su asistencia a nivel global en caso desesperado.

    • oscar varela

      Gracias, otra vez, Isidoro.
      Por el intento de explicarte.
      Solo que aportas en super-abundancia
      los “quizás” y variaciones del “posiblemente”.
      Poco serio para tus aportes “científicos”.
      Ni siquiera llegan a un “verosímil”,
      por la falta de consideraciones de “Datos relevantes”.
      …………………
      Si parto de la vida que vivimos,
      tengo hasta los bordes experiencias
      de gente que vive honesta y valientemente
      una vida enfrentada a las in-justicias,
      sin por ello permitirse ninguna violencia,
      mas que la de poner el cuerpo día tras día ante el atropello;
      ni tampoco recurrir a “cielos prometidos”
      Estimo que en nuestro tiempo,
      es la mujer quien va haciéndose cargo de esa “moda-lidad”.
      Quedamos invitados a percibirla!

  • Asun Poudereux

    Cierto. Llega un momento en que digan lo que se diga  sobre Jesús y su mensaje, proyecto y misión, no le hace a uno más que  estar siempre en alerta,  dejando atrás los tambaleos de inseguridades, que buscan refugios constantes con  parapetos y trincheras, para defender y defenderse de lo indefendible: hacer suyo e incluso imponer lo que no es vivido y experimentado por uno mismo.  
     
    Vinculo ese despertar en hechos,  experiencias en y con Jesús, no en lo que se dice de él, sino en lo universal que el mismo vivió y experimentó como cualquier otro ser humano, que mira y busca más allá y acá de lo que el mundo constructo y establecido le ofrece como asidero y acomodo.

    Estoy intentando hablar desde lo que la vida ha ido develándome, haciendo que descargue más y más, lo inútil, para re-encontrarme  una y mil veces, en su experiencia liberadora e universal, salvando condicionamientos inesperados e indeseados que van surgiendo en la vida, emergiendo del misterio de mí misma.

     Y aún en medio de que lo que no gusta y desagrada a mi ego insistente, el eco de “todo está bien,  tal como es”,  resuena de algún modo. Así como “confía”, fe que no sé qué es ni tampoco cómo es, pero no paraliza.
     

     

  • oscar varela

    Hola!
    Leyendo lo de Isidoro:
    1- me suena coherente en todos sus ítems;
    2- en el ítem (5) le pediría una aclaración; allí leo:
    -“A Jesús lo mataron por querer dar
    un golpe de estado político-militar”-
                    – ¿quién sería el “SUJETO” de ese “QUERER”:
                                   a) Jesús?
                                   b) los Discípulos elegidos?
                                   c) los Seguidores (masas)?
                                   d) las Autoridades
                                                   1- judías?
                                                   2- romanas?
    Gracias!

    • Isidoro Garcia

      Respecto a tu pregunta, Oscar, es verdad que como en casi todo en este suceso del Jesús histórico, sabemos muy poquito, y lo que nos ha llegado está aparentemente muy deformado y tergiversado por razones pastorales: convenía cargar “el muerto” a los judíos, y disculpar a los romanos, a los que luego Pablo y los suyos tenían que intentar captar para la causa.
      Cada uno tenemos nuestra propia idea. Yo la acabé de formar, con una colección de más de cien comentarios de Antonio Piñero en su blog de Religión Digital, a un artículo de Fernando Bermejo sobre “Jesús y la resistencia anti romana. Razones y argumentos”, de hace un año o dos.
      Parece que hay indicios muy claros de que Jesús encabezó una revuelta mesiánica antirromana, para la que fué buscando adeptos, y solicitaba dinero y en la que se disponía de armas, que fue abortada por la seguridad romana. La tablilla en la cruz es irrefutable.

      • Pues hijo .
        No hace falta encabecillar una revuelta para que te quiten de en medio por precaución y te pongan las tablillas que quieran.
        Pero claro, no soy historiadora.
        Pues si es así, a mí no me va eso de las armas y recoger dinero para una revuelta.
        A ver si voy a ser más jesuanica que el mismísimo Jesús. Los hay más papistas que el Papa. Tampoco sería nada fuera de lo normal.
        A mí me gusta mi Jesús. Al mío tampoco le iban las revueltas organizadas. Al mío le iba eso de la sociedad alternativa. Y es que no tengo remedio. Soy una romántica.
        Feliz año.
        Corto y fuera.
        Hasta cuando vuelva a conectar.

      • oscar varela

        Gracias Isidoro!
        Has sido claro.
        En esa perspectiva tuya, te pregunto:
        ¿Qué le queda de “nueva” a la “Buena nueva”?

      • Dicho esto con todos mis respetos a los estudiisos del tema. Me ha salido del alma.
        Sorry.
        De revueltas armadas de está la historia llena. Y en España, no veas,somos especialistas. Que si la reconquista, que si los franceses, que si los maquis, que si los antifranquistas…

      • Que si Mariana Pineda, que si los fusilamientos del tres de mayo, que si los últimas sentencias de muerte de 1975 firmadas por el generalísimo…
        Pues no. Nada nuevo.
        Sorry. Pero no sé callarme. Aprenderé en el 2019?
        Quiero pensar que el movimiento de Jesús fue algo más. Y como así lo creo, así es para mí. Porque como dice un libro preciosisimo, ilusiones, del mismo autor que Juan salvador gaviota, como así lo creía, así fue. Lo repite mil veces en el libro, como un mantra.
        Superprecioso.
        Y así es para mí.

  • Isidoro Garcia

    En tus comentarios, has sacado amigo Jose Antonio, varios temas interesantes.

    Ni el cristianismo, ni nada de la historia humana, se pueden comprender bien, si no se tiene en cuenta la evolución continua y acumulativa de la conciencia humana.

    Hay que comprender nuestra realidad humana desde nuestros inicios, y situar lo que creemos saber del mensaje de Jesús histórico, su kerigma, en su contexto histórico concreto y dentro de la dinámica humana general.

     

    Te voy a exponer, mis opiniones personales sobre ciertos puntos de tus comentarios.

    1. Jesús fue comprensivo con los “herejes”, porque al ser una persona madura comprendería y respetaría las opiniones diferentes de los demás, aunque él las considerara equivocadas. (Y aquellas referencias evangélicas en que no lo parece así, deberían ser eliminadas por espúreas).

    Notar diferencia entre una simple tolerancia y un profundo respeto a la pluralidad y derecho de todos a pensar por su cuenta y equivocarse).

    2. Cuando Jesús decía: “Se os ha dicho xx, pero yo os digo…”, quizás no era como uso de su poder divino de establecer normas nuevas, sino por esa visión dinámica de la historia de que hablas. La humanidad a lo largo de la historia está en constante evolución cultural, y por eso, los mensajes hay que ir reinterpretándolos en función de la cosmovisión del oyente.

    Es como en una escuela. Las matemáticas que se enseñan a los seis años, no son formalmente las mismas que las que se enseñan a los de 15 años.

    3. Empeñarse en desviar la controversia significando la praxis, en contra de la teoría, es dar lanzadas a moro muerto. El que la praxis de la solidaridad humana es fundamental en nuestro comportamiento, no es el santo y seña del cristianismo. Eso ha hecho creer la Iglesia.

    Ya en su época los estoicos y los epicúreos, tenían esta moral, y en la actualidad, es idea generalizada en la filosofía moderna. (Los detalles en su práctica es lo que nos diferencia a unos de otros, y Jesús no nos dio los detalles).

    El seguir insistiendo en arrogarse el monopolio de la solidaridad, es una falsificación más de la historia, que realiza el cristianismo cultural.

    4. Dices muy bien que “La genialidad de Jesús de Nazaret es que la ESENCIA de su mensaje permanece, no es obsoleto, cada día cobra más actualidad”. Eso no necesariamente indica que Jesús era omnisciente. (Hay pistas evangélicas de que Jesús, se equivocó a veces), sino de que era al menos un hombre maduro y autorrealizado, como Sócrates, Platón, y muchos grandes hombres más.

    5. Perdona que te diga que eso de que a Jesús lo mataron “por tratar de innovar estructuras de fondo…”, es una obviedad. A Jesús lo mataron por querer dar un golpe de estado político-militar que fracasó.

    Lo del significado expiatorio, es clarísimo que fue un conejo que se sacó Pablo de la chistera, para abordar a los judíos de la Diáspora, que estaban helenizados, y no querían revueltas antiromanas.

    Y respecto a lo de el mando como servicio, solo tienes que leer a Marco Aurelio, y verás que la sabiduría, no fue un tema exclusivo de Jesús, sino de todos los humanos que alcanzaron ese nivel de desarrollo humano.

    6. Con todo cariño, te digo que me da la impresión de que tienes demasiado idealizada la figura de Jesús. Esa actitud emocional, quizás muy buena a nivel existencial, no es muy recomendable al nivel intelectual de un escritor moderno que pretenda salir de la catequesis y la homilética.

    La diferencia entre un teólogo “científico”, y un teólogo pastoral, es que en estos últimos, prima el dar “testimonio” de la fe personal, mientras que en el primero, prima la honradez intelectual del pensamiento libre, sin la atadura de tener que ajustarse a la ortodoxia orgánica.

    Naturalmente, cada uno es muy dueño de elegir su camino, pero es triste querer resolver las contradicciones personales, un poco a capón, a base de oximorones, que son muy útiles en poesía, pero son armas que carga el diablo en filosofía.

     

    A Jesús, la mejor manera de quererlo es respetando sobre todo su carácter de gran humano, independientemente de que quizás tenga un estatus cósmico muy superior, asunto que ya es solo cuestión de fe religiosa, y en el que poco cabe entrar con filosofías humanas.

     

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      Amigo Isidoro: Antes de nada, buen Año nuevo para ti y todas las personas atrieras. Subrayo el “amigo”, porque no te veo como contrincante. Tú y yo estamos haciendo un trasvase de pareceres, siempre provisionales, muy legítimos. En el fondo vamos en busca de la VERDAD…,
      que en Jesús de Nazaret es unión en torno a Él. Contesto a algunas de tus reflexiones:

      1. En mi jerarquía de valores cristianos primero va la praxia, y en segundo lugar la doxia, por importante que ésta sea o parezca. Y al seguir ese orden de valores, quiero decir mucho: en la doxia entran concilios, encíclicas, inmovilismos doctrinales y tradicionalismos teóricos que se oponen a la innovación evangélica…

      2. Jesús de Nazaret es para mí una pasión fundamental, sí; pero creo que razonable. Como dijo H. Küng de sí mismo: Tengo un “sobrio apasionamiento” por Él. Y esto tiene para mí un fundamento histórico suficiente, que se hace más firme dentro de mi fe -fe que es más que una emoción o una ingenuidad-.

      3. Comprendo y veo con simpatía el subordinacionismo teológico de los dos primeros siglos, incluido el mismo Pablo. A partir de Orígenes la teología se hizo muy filosófica…

      4. La solidaridad cristiana promovida por el Maestro, tiene sus antecedentes en el V. T. y en los esenios, sin duda; pero me parece más profunda y comprometida en Jesús de Nazaret. Basta pensar el las parábolas del buen samaritano y sobre todo en la evaluación final del Venid, benditos…

      5. Marco Aurelio: Fue un emperador singular, sabio y parece que también honesto, muy interesado por la moral… ¿Pero en su doctrina de devolver bien por mal y amar a los enemigos no hay un cierto influjo cristiano? Marco Aurelio, sabio emperador romano, es un hombre del siglo II. En la Roma de aquél tiempo, se hallaba en plena ebullición el cristianismo y sus ideas morales… Es normal que algunas, al menos, hayan llegado a su conocimiento y las haya compartido… (No afirmo, sólo pregunto, con fundamento, creo.)

      6. Perdona, Isidoro, pero decir que a Jesús lo mataron por querer dar un golpe de estado político-militar, me parece un exceso, con poco fundamento. Exceso que devalúa el mensaje y la persona de Jesús de Nazaret.

      7. Es evidente, como dices: Que Jesús trajera un mensaje de tanta actualidad no significa “omnisciencia”, en absoluto. Hay cosas que sólo el Padre conoce, dijo…

      8. La diferencia entre teología “científica” y teología “pastoral” está clara. A mí me gustan las dos. Yo en este libro me dirijo más desde un punto de vista didáctico y, si quieres, catequético, pero sin dejar de ser riguroso, desde mi perspectiva. Siendo consciente al mismo tiempo de que tanto lo científico como lo pastoral puede necesitar revisión. La historia nos recuerda que hay honradeces intelectuales, doctrinales y morales equivocadas…, también o quizá más en religión. En este tema me parece bueno aplicar la parábola de la cizaña: No precipitarnos a cortar por lo sano… Pablo, Orígenes, Agustín, Tomas de Aquino… fueron acusados alguna vez de herejes… por determinados grupos, como sabes. Y algunos de estos autores defendieron errores… Piénsese en el gran S. Agustín y su teoría del pecado original, ligado además al sexo… Piénsese hoy en Bultmann, que tanto se excedió en el análisis histórico crítico, y que algunos de sus congéneres protestantes criticaron: Tillich, Kassemann…
      9. Amigo Isidoro: Coincidimos en algo fundamental: Jesús como un gran humano, independientemente de que quizá tenga -para mí tiene- un estatus cósmico muy superior. Yo creo en lo que me parecen palabras suyas: “Se me ha dado todo poder…” Para mí Jesús es el Superhombre, que Nietzsche no fue capaz de entender. Su mensaje lleva en sí una revolución -pacífica- todavía pendiente. Pendiente en parte porque, empezando por la mal llamada “jerarquía”, somos malos creyentes y damos poco testimonio del Reino…

      10. Un precisión final respecto a Tertuliano y su “Credo quia absurdum”. Esta afirmación nunca me ha convencido. Me parece más bien un llamativo titular de prensa… A no ser que llame absurdo a lo que no se puede entender… Pero en este caso, en mi opinión, debería decir: “Credo quia non intelligo”. Así convencería más.

      P. D. Un saludo a Óscar, que acaba de intervenir. Este contraste-travase de pareceres es una muestra -y también una ocasión- para aprender, en algún sentido, unos de otros.

      Un fuerte abrazo, Isidoro

  • De verdad. He vuelto a perderme. Hay razonamientos que me enredan las neuronas.

    A mi me gustan los herejes. Y los herejes son, pues herejes. Y la frase de Hans. Kung me suena a una herejía maravillosa. La biblia o se toma literalmente como mi amigo Santiago, o se cuestiona  literalmente. Literalmente . Insisto, literalmente. De aceptar lo dicen las palabras, no sé si me explico. El mensaje, por decirlo de alguna manera, es lo que es interpretable y adaptable a todos los tiempos, porque es válido una vez que se adapta a cada época, porque es eterno. Al menos para mí sigue teniendo validez.

    Me refiero al mensaje de Jesús. A su idea de una sociedad alternativa. Del antiguo testamento , pues solamente sé algunas historias. Unas me gustan y otras las veo de un mal gusto y una promiscuidad que mi mente puritana, uf. Y de un machismo insoportable. Y no voy a entrar en ese tema porque vuelo.

    Pero eso se entender unas cosas literalmente y otras pues no. O sea.

    Los herejes son aquellos que han permitido y siguen permitiendo que las ideas se cuestionen, no sean inamovibles. Y para mí la primera que se cuestionaron todos y cada uno de ellos fue la del infierno y la de la autoridad de la iglesia.

    Ahora ya no hay herejes. No como los de antes. No  Hay hogueras. Hay excomuniones . Pues bueno. Son personas que piensan sin miedo. Y esa puerta nos la abrieron los herejes. Los de antes. Eternamente agradecida.

    • Santiago

      Es cierto que el mensaje de lo que trata de enseñar la Escritura es lo que es interpretable. Sin embargo, podemos también interpretar erróneamente lo que el autor quiso expresar como por ejemplo es más probable que la vida de MI familia la interpreten mucho mejor los familiares más cercanos o sea los que convivimos con mis padres y con mis hermanos que la interpretación dada por personas de fuera del ámbito familiar. No hay duda que los íntimos testigos conocen mejor esa realidad que los más alejados.

      Por eso hay que conocer todo el contexto, incluyendo las circunstancias de la época, los géneros literarios que se usaban corrientemente, los modismos regionales y nacionales etc para NO equivocarnos y obtener el SENTIDO real de la expresión del hagiógrafo que trata de acercarnos lo más posible a la verdad de los hechos o dichos desde una perspectiva histórica. Y esto puede aplicarse a todo lo relacionado con la historia de las interpretaciones, particularmente de la Escritura.

      Y es que en la Biblia hay libros poéticos, didácticos, doctrinales, simbólicos, históricos etc. A nadie se le ocurre que el relato del Génesis de la creación es exactamente científico sino que es el modo de decir que Dios creó al Universo y al ser humano. El autor intenta enseñar el hecho empleando imágenes sencillas fácilmente entendibles. Sin embargo, los Evangelios narran realmente y sobriamente los hechos de la vida de Cristo de la manera como lo vivieron y presenciaron los testigos íntimos de Jesús de Nazaret. De ahí su VALOR histórico para nosotros los cristianos.

      Por eso, solo el contexto en relación a la historia y a la UNIDAD de la fe puede darnos la correcta interpretación pues la verdad NO es lo que nosotros queremos imaginar sino lo que ES REAL.
      Jesus fustigó a los fariseos que interpretaban INCORREcTAMENTE la Ley De Dios yendo solo a la LETRA de la Ley. Por eso Jesús dice que NO venía a DESTRUIR la Ley sino a darle SU SENTIDO en su real cumplimiento. Jesus enseñó el e s p í r i t u de la Ley y no la letra externa. Se trata de encontrar la VERDAD que solamente se encuentra en Jesucristo.

      Un saludo cordial

      Santiago Hernândez

  • Isidoro García

    Amigo Juan Antonio: Mi anterior elogio de la herejía, no es ningún tic anti-establishment, sino el resultado natural de una dinámica personal, creativa e innovadora.

    La innovación y la creatividad, son un costoso trabajo, que no proviene de un simple capricho de novedades, sino de “una insatisfacción es lo que empuja al innovador a crear, y eso tiene un fundamento neurológico”, (Francisco Mora).

    Una insatisfacción de los planteamientos tradicionales del momento.

    Sentir “la necesidad de profundizar en el conocimiento y actualidad de la figura histórica de Jesús de Nazaret y en la esencia del mensaje que nos anunció”, supone reconocer que dicho conocimiento de su mensaje, o no se corresponde con el real histórico, o no se ha interpretado correctamente, al insertarlo tal cual en una cosmovisión moderna y actual.

    Por ello, para llegar a esa difícil conciliación de contrarios, (una más), no hay que obsesionarse con la versión tradicional, (ellos hicieron lo que pudieron con su propia mentalidad), y dedicarse a conocer muy bien las complejidades del hombre actual, para tratar de encajar en esa nueva antropología, lo que supuestamente se conoce de Jesús y su mensaje, e incluso atreviéndose a cribar y descartar aquellos elementos claramente obsoletos.

    Esto no gustará nada a los custodios del depósito de la fé, y eso nos supondrá la etiqueta de herejía.

    “A veces no es cuestión de tener nuevas ideas, sino de dejar de tener ideas de las antiguas”. (Edwin Land (1909-1991), científico e inventor estadounidense).

    Decía Le Corbusier, que “la imaginación ensaya, esboza un primer peldaño de la comprensión, permitiéndonos visualizar o establecer nexos allí donde la realidad necesita puentes para ser cruzada de enigma en enigma”.

    Esos saltos solo se consiguen con valor, y buena cintura. El innovador es un saltimbanqui. “La imaginación es la voz del atrevimiento”, (Henry Miller), pero cada día se es menos valiente. No arriesgamos. Faltan trapecistas y sobran jefes de pista.

    “Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones”. (Antoine de Saint-Exupéry, – El principito).

    Esta “infantilización” como ideal, que incluso propuso Jesús, (de una forma equívoca y muy mal comprendida por la gente), consiste, en tener fácil acceso a nuestra mente subconsciente, de tal manera que afloren con facilidad, esos conocimientos “naturales”, de nuestra psique profunda, (arquetipos sabios de Jung), en los que tenemos almacenada la verdad”, sin nosotros saberlo.

     

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      Amigo Isidoro: Comparto tu interesante reflexión, especialmente la primera mitad, hasta tu cita de Le Corbusier. Muchas veces me he preguntado por qué Jesús fue tan comprensivo -y hasta positivo- con los herejes… No entendéis bien las Escrituras, se limitó a decirles, con una actitud que me parece muy comprensiva, insisto. Un conservador tradicionalista jamás entenderá esta postura. Creo que su posición conservadora, anti-innovadora, se apoya en una interpretación demasiado literal, ingenua, de la Revelación, y acaso también en un concepto filosófico estático, de la verdad; tan estático que resulta inconmovible, irrevisable.
      A mí me parece que Jesús de Nazaret tenía una visión más histórica de la Escritura. Por eso se permitió revisarla y hasta corregirla en más de una ocasión. De ahí que me guste tu frase: los antiguos “hicieron lo que pudieron con su propia mentalidad”. Los antiguos teólogos y el clero docente pensaban con esquemas de su tiempo, con los esquemas dominantes en su tiempo. Y esto es importante comprenderlo, si no queremos incrementar los problemas, o volverlos insolubles… Hoy no se puede sacralizar lo que claramente es obsoleto… Al menos ciertas formulaciones de otros tiempos son revisables y mejorables. Al menos, digo. Como también son revisables nuestras interpretaciones de hoy.

      Esto no significa relativizar a Dios, sino el modo humano de entenderlo y de explicarlo… Para mí, no es la doxia lo primero, lo más importante -perdonen que repita esta concepto-, sino la praxia: Dentro de Dios Padre como referente y esperanza, y de Jesús de Nazaret como su enviado para anunciar el Reino -más actual que nunca, tal vez-, interesa más la praxia con el prójimo. Esto sí que es parte ESENCIAL del mensaje del Reino. Quien lo dude, que relea el VENID, BENDITOS…

      Cito a H. Küng, como una síntesis de lo dicho: “Porque deseo tomarme la Biblia en serio, no puedo leerla al pie de la letra”.

      Esa referencia que haces a “El Principito” me parece muy oportuna. Se trata de una obra para mayores más que para niños. (Si me permites una referencia personal -que no va con intención de propaganda-, en mi último libro de poesía, dedico un poema al tema.)

      Nada más, Isidoro. Un fuerte abrazo.

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      Hola, de nuevo, Isidoro: Sólo un comentario para hacer un matiz -o más bien una corrección-, a la cita: “los antiguos hicieron lo que pudieron con su propia mentalidad” (y con sus limitaciones culturales etc., añado.)
      Ésta es la versión tradicional, sí; pero también estimo que puede -y acaso también debe ser-
      la versión más moderna. Sin conocer bien los condicionantes culturales que modelan las mentes de las personas -de ayer y de hoy-, me parece muy difícil entenderlas e interpretar bien sus dichos y sus acciones… (Aunque la comprensión no los excuse, quede claro.) La comprensión histórica de cada momento, con su carga de desarrollo evolutivo, provisional, me parece necesaria para explicar muchas cosas. Ni en el pasado ni hoy hemos llegado a tanta madurez como para creernos que hemos alcanzado metas… Aunque sea cierto que avanzamos y, por fortuna, superamos y NOS LIBERAMOS de estadios de desarrollo obsoletos, esa liberación es muy limitada… En mi opinión, y de muchos más, crecemos en la provisionalidad…, y en la necesidad de revisión permanente, si no queremos perder actualidad…

      La genialidad de Jesús de Nazaret es que la ESENCIA de su mensaje permanece, no es obsoleto, cada día cobra más actualidad. Las revisiones necesarias acerca de ese mensaje deben centrarse, en mi opinión, en la formulación-redacción del autor, que quizá no siempre entendió bien ese mensaje, en algunos aspectos demasiado elevado para su tiempo y aún para hoy. Piénsese, por ejemplo, en la versión expiatoria de la muerte de Jesús… Hoy somos capaces de entender mejor la causa de su muerte: su posición frente al sistema religioso y político… Es decir, murió, lo mataron, por tratar de innovar estructuras de fondo… Este tema fundamental no fueron capaces de entenderlo los creyentes de su tiempo, ni de siglos posteriores… Sólo hoy parece que empezamos a comprenderlo… Otro ejemplo: el mando como SERVICIO… no lo entendieron bien entonces ni aún hoy, y menos en las sociedades civiles ni siquiera las democráticas… Esto es aplicable a muchos más pasajes bíblicos y político-sociales…

      No sé si me he explicado o embrollado más las cosas, Isidoro. En cualquier caso, un abrazo.

  • Asun Poudereux

    Muchas gracias, José Antonio, por tu tiempo, esfuerzo, cariño y atención.  

    Como ves es mucho lo que aportas por el simple hecho de ser honesto compartiendo  con nosotros. Y das mucha luz en ver la dificultad de romper ataduras inútiles. Traduzco a mi modo como un querer avanzar con la fuerte inercia de la mirada vuelta hacia atrás.

    Nos cuesta reconocer que Jesús,  Nuestro gran Maestro liberador  rompe de lleno con lo anterior  en el Camino, Verdad y Vida que inicia. Es directo e inmediato en acción. No hay en Jesús un sí pero no, o un no pero sí.

    En el encuentro que comienza consigo mismo, ahí está Jesús y en el encuentro con Jesús no hay creencias ni magnificaciones que impidan reconocerlo en el Sí Mismo que nos moviliza.   Hay un espacio agradecido de todo lo que lo ha hecho posible, absolutamente todo,  a pesar de las tinieblas y confusión de “Caminos, Verdades y Vidas”, que han sido y siguen siendo difíciles de constatar y finalmente de traspasar.
     
    La humildad que acepta la limitación, no paraliza. Al contrario, deja que sea lo que tenga que ser, dejando puertas abiertas al encuentro con lo Otro, siendo con los otros lo que le hace sentirse universal, vivirse en toda su realidad. Ya no  obstruye el  largo impacto de paralización  que supuso anteriormente las diferencias y comparaciones.

    El Amor no se esconde entre muros y edificios, hace las cosas posibles y abraza todo y a todos sin exclusión. Nada ni Nadie puede apropiárselo y enmarcarlo en su mente.

    Tras leeros a todos esta mañana escribí esto. Me gusta dejarlo reposar. Gracias.  ¡Feliz Navidad!

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      ¡Hola, Asun! Tus palabras y tu actitud de “puertas abiertas al encuentro con lo Otro”, me permite decir “¡qué bueno!” Estoy de acuerdo, aunque yo prefiero hablar, como Jesús, del Padre. Lo OTRO, que entiendo y es cierto, me parece un término demasiado filosófico, demasiado lejano.
      Jesús lo acerca tanto que juan en una carta lo llama AMOR. Por eso me gusta más hablar de “puertas abiertas al encuentro con el Amor”, con Dios Padre Amor. Éste me parece, con otros más, el mensaje central del Reino. Y ese mensaje, abierto, es para todos. Nadie debe apropiárselo, como dices.
      Esas “ataduras” de que hablas, Asun, nos las imponen -y han impuesto- los amigos del poder, en vez del servicio, que se han servido de la tradición, sacralizada y a veces mal entendida, para controlar mejor, y así paralizar la innovación… Exactamente lo que le ocurrió a Jesús de Nazaret y le sigue ocurriendo a su Reino en la tierra… Por eso tanta resistencia a la innovación del Reino, y tanta “racionalización” encubierta, en muchas ocasiones realizada ya de buena fe… (Esto que estoy escribiendo hoy es ya un tópico para muchos, y con razón.)
      Nada más. Un abrazo cordial.

      • Asun Poudereux

        ¡¡Hola, José Antonio!! Me alegra que estés ahí abriéndote de par en par.

        Estoy de acuerdo que Padre es una metáfora que expresa cercanía e intimidad, también universalidad, pues decimos de todos, y que es Amor, Abrazo, Sostén… y tantas y tantas palabras como Padre- Madre que una persona orante quiera expresar. Es la llamada atenta, hacer presencia, hacerlo consciente, lo que nos despierta al Amor en el que todo es y somos, y en lo que hace sentirnos en interrelación y conexión constante y llevarlo a la vida diaria.

        Tengo claro entonces que al decir lo Otro, lo que intento es evitar metáforas expresando lo que no se puede nombrar, aunque sea y se sienta más íntimo, inmediato y directo que la propia intimidad, también subjetividad y, la idea que construimos al traspasar el umbral, en donde te descubres y reconoces en todo otro, en los otros.

        Y por lo mismo, respeto la singularidad en este contexto de maduración humana y/o espiritual de toda persona, sin más calificativos; ya que lo que le es dado a otra persona, en algún modo, me es regalado también. En todo caso no se trata de uniformidad.

        Soy solo libre, si el otro es libre. Por eso hay mucho por hacer. La manera y el modo de orar, o su ausencia en el silencio, no es lo prioritario, si no qué hacemos en el día a día con los cercanos y más lejanos. Y, por supuesto, también con uno mismo. En la comunicación no hay soledades.

        Muchas gracias.

  • Juan A. Vinagre Oviedo

    Hola a todas y todos y Feliz Navidad! (Cada uno que la interprete o viva como en conciencia le parezca mejor.) Como dije en algún capítulo, Jesús de Nazaret fue muy comprensivo con el tema de ideas y creencias…, y a veces puso como modelos de buena gente precisamente a “herejes o separados”… Destacó como más importante la obra buena… Y ésta es la parte de verdad que más estima, según nos dijo. Y que comparto plenamente.

    Algunas de vuestras intervenciones son especialmente interesantes y tienen mucha carga. Iré respondiendo a cada una. Ahora, para comenzar, una respuesta a Óscar: Sí, Óscar, he aprendido, en serio. Desde hace tiempo trato de montar mi vida en este sentido: Aprender y hacer el bien que uno pueda (aunque uno no sea siempre coherente, por desgracia.) El día que deje de aprender es que ya no vivo, sólo vegeto. En ese momento, si ocurre, merece la pena seguir viviendo?  Tú demuestras que sigues aprendiendo y que estás bien despierto.

    Un abrazo

    • Querido amigo.
      Tiene por qué contestar a todos, y menos a mí.
      No sé si se ha dado cuenta de que este foro o lo que sea esto, es estupendo. Aquí cada uno dice lo que piensa y añadiría lo que piensa en el momento en que escribe. Estamos casi todos llenos de dudas. Tratamos de buscar respuestas, pero no sé quién lo consigue. Sé quién no. Soy una de esas personas.
      Pero siempre me han interesado mucho más las preguntas que las respuestas, incluso cuando intento dar alguna, acabo riéndome de mí misma. Salvo en los brotes. Ahí me posee el espíritu de Juan el Bautista. Uf. Hubiese sido una discípula estupenda, habríamos discutido hasta sobre si el agua del Jordán estaba o no demasiado fría para los bautizos.
      Tiene usted una paciencia increíble, es otro candidato al premio Nobel de la paciencia.
      Un abrazo.

      • Pues me falta un No , en la segunda línea de mi profundo comentario. Al principio de la frase.

      • Juan A. Vinagre Oviedo

        Amiga Carmen: Sólo una breve reflexión a propósito de tus palabras. “Estamos casi todos llenos de dudas”. Pienso que esto es normal en la vida y también en la religión. Quien no las tiene -parece-, es el fanático integrista o dogmático. Su verdad es como la de Parménides: Inmutable y siempre idéntica a sí misma. Por eso no duda, no cambia. Por eso su verdad es su IDEA de la realidad. (Aunque también creo que en esa Idea se puede profundizar más.)

        Si me permites una “confesión” personal, te diría que buena parte de mi trabajo en la vida ha consistido en ir despejando dudas y buscando respuestas a preguntas que me iba formulando.

        Hoy creo que he despejado algunas, para mí fundamentales. El sentido de este libro responde precisamente a esa búsqueda, que deseo compartir.

        Un abrazo, Carmen.

    • oscar varela

      Juan!
      Mi pregunta sobre “qué” has aprendido,
      lleva acento en la “e”.
      Tu vuelves a repetir “que has aprendido”
      (sin acento en la “e”)
      Ergo, te has saltado un acento.

  • Mª Pilar

    Juan A.:

    He disfrutado con este cursillo, que lucha afanosamente en poner los puntos sobres las ies; y he tenido que “luchar” un poquito con el lenguaje.

    Desde muy, muy jovencita, participé de lleno en la iglesia, especialmente en la parroquia a la que pertenecía, por vivir cerca de ella. He pasado por  cuatro a lo largo de mi vida.

    Ahora llevo un tiempo… que ya no lo hago, porque me resultan sus ritos algo baldíos… que apenas interviene en ellos el espíritu del Mensaje que Jesús proclamó; y después de un camino entre hospitales (no para mí) y ver el verdadero dolor de las personas, ante un futuro muy duro y dudoso… Esas largas horas de hospital, despertaron en mí, otra manera de ver la vida que nos rodea.

    Una de las últimas Eucaristías a la que asistí… ¡no fue un funeral!… fue un:

    ¡Dar gracias por el ser que nos dejó, por como vivió todo ese camino de dolor!

    Y desde entonces, cuando he acudido, he terminado “desilusionada”.

    He dejado de verle sentido… a lo que hemos terminado llamando “Dios”.

    Y si lo hay… nada tiene que ver en lo que lo hemos convertido; desde entonces, ese no se que, que bulle en mí lo llamo:

    ¡Misterio!

    Que me capacita, fortalece, me abraza, me acompaña… si lo “pienso” en un profundo silencio; lo siento como Vida, y solo depende de mí, en que lo convierto, o trato, o… “utilizo”.

    Desde… ese no se que… puedo emprender cuanto llame a mi “puerta”; para todo cuanto alguna persona que pasa por mi vida, pueda “necesitar o aspirar; sin esperar el triunfo en ello, y aceptando lo costoso que pueda ser el camino; porque en el, no me busco a mí misma, sino hacer Vida lo que palpita en mí.

    He aprendido, a no sentirme… “culpable”… por casi todo, según manda la iglesia; y si hago el mal, o causo dolor con mi hacer, intento arreglarlo con la, o las personas que he dañado.

    Se, que soy limitada, y lo asumo; sin pasarme el día dándome golpes “farisaicos”  de pecho; sino intentando comprender, que causa me ha movido a ello y poner la solución.

    Como en muchísimos casos, intento hacer Vida el Proyecto del Galileo… desde la Diáspora… porque dentro… me siento asfixiada.

    No siento animadversión, ni rechazo; solo, que le “busco” sin cesar, por otros caminos, como muchas personas, durante… siempre… han tenido que hacer, para intentar vivir lo más parecido posible a lo que Él proclamó.

    ¡Gracias de corazón por su trabajo incansable, y por habernos permitido dialogar con Vd. en todo momento!

    Un abrazo entrañable y agradecido.

    mª pilar

     

     

     

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      ¡Hola, Mª Pilar! Tu comentario-reflexión me resulta interesante. En bastantes reflexiones coincido contigo. Tal vez merecerían una respuesta larga, aunque aquí voy a limitarme a unas breves reflexiones. A ver si acierto a explicarme en pocas palabras:

      –Comparto ese ir a la Eucaristía -incluso en un funeral- a dar gracias más que a otra cosa. Cuando llegue mi hora, eso deseo que sea la misa: ¡Una acción de gracias!
      Y esto pese a que cuando asisto a la Eucaristía -la misa- haya muchas cosas que me disuenan. Por ejemplo: Me resulta difícil rezar-recitar esa fórmula niceana del credo, que en algunos momentos no hay quien lo entienda… Se precisa revisar esa formulación demasiado filosófica, y presentarla con rasgos más evangélicos, y con categorías más adaptadas a nuestro tiempo. A este tema he aludido en algún capítulo.

      Pero, a fin de no dejarme atrapar por esas disonancias, me centro en lo que para mí es lo fundamental: que allí donde estamos reunidos en su nombre está el Señor presente, y especialmente presente en la Eucaristía. En torno a esa presencia se refuerza el sentido de fraternidad, en el que tanto insistió.

      –Dios Misterio… Sí, por ser trascendente, Dios tiene que ser Misterio. Pero si me quedo en el Misterio, me quedo fijo en una visión filosófica, abstracta… Jesús es más concreto cuando nos habla de Dios: Es PADRE que nos AMA, pese a todas las apariencias adversas… Ahí entra de lleno la fe, que no es sólo, que es más que una conclusión racional…
      –Creo que te entiendo cuando hablas de “ese no sé qué”, que de alguna manera percibes “desde un profundo silencio”. Por eso me pregunto: ¿Ese no sé qué no será una manifestación del Amor que dijo que se manifestaría en el interior de quien acuda humildemente a Él? (Perdón: quien lea estas palabras que sepe que no estoy levitando… Mi fe no es una fe ingenua ya. Simplemente CREO.) Cuando Él llama a la “puerta” se hace sentir…
      Y nada más , Mª Pilar. Me pregunto cómo me he atrevido a entrar en este campo…, tan minado.
      Un cordial abrazo, entrañable, como te gusta decir.

      • Mª Pilar

        ¡¡¡Gracias una vez más Juan Antonio!!!

        Creo que estamos de acuerdo en “casi” todo lo ¡Esencial!
        Lo demás son pecatas minucias, no te preocupes.

        Un gran abrazo muy entrañable y agradecido.
        mª pilar

  • Yo sigo en mis 13: La iglesia es un proyecto de Saulo el converso.  Estoy de acuerdo con Nietzsche cuando dice en “Aurora”:” Sin San Pablo el cristianismo no habría pasado de ser  una oscura secta judía.” Lo que hay que demostrar, si es posible, un cristianismo paulino sin Jesús de Nazaret. Porque ni conoció, ni supo una palabra del Jesús de Nazaret de la Historia. Por tanto, su Dios es el del Antiguo Testamento.Cristo es un invento suyo, Jesucristo también. Cuando se pretende hallar correlación entre ambos todo cruje. Así me suena en Hebreos (10-31) “Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo.” Algo que en la Historia de esa iglesia a lo largo de los siglos no lo parece.

     

    • Pues veo esos trece.
      La iglesia como tal es una historia basada en un personaje que se imaginó Pablo de Tarso a su modo y manera.
      Me encanta leerlo. Me siento menos extraña.

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      Amigo Antonio: Entiendo tu postura, aunque no siempre la comparta. Pablo fue el primer gran teólogo cristiano, que marcó pautas, sí… Sin Pablo no se explicaría a Orígenes y sin Orígenes quizá no hubiera tenido lugar -al menos en su contenido- Nicea y siguientes… Tú Sabes muy bien que la “ousia” partió de él, al menos en su planteamiento científico filosófico-teológico.

      Este tema lo abordo en otro libro, aún inédito. Me parece tan importante que le dedico un capítulo. En Jerusalén, en Antioquía, en Damasco, en Alejandría, en Roma etc. había comunidades cristianas anteriores a Pablo. Apolo era un misionero que se adelantó al mismo Pablo en Éfeso, por ejemplo. Y no podemos olvidar la oposición a Pablo y a su doctrina, que se levantó contra él en el siglo segundo… Tanto que S. Ireneo trató de zanjar las diferencias con la frase de “nec solus Paulus nec sine Paulo”… (Éste es un caso en que la diversidad enriquece y hace pensar y escuchar, lejos del dogmatismo teórico rígido.)

      Espero que matices esto que digo. Te eché de menos en algunos capítulos anteriores. Un cordial abrazo.

  • Isidoro García

    Amigo Juan Antonio: No he participado en este taller de tu libro, porque me ha pillado en un periodo de horas bajas intelectual y psíquicamente.

    Pero aparte de eso y mirándolo desde lejos, me ha parecido el tuyo, un esfuerzo titánico de innovación, pero con las manos atadas a la espalda. (Y así, poca innovación auténtica se puede realizar).

    Desde el más profundo respeto hacia la fe de cada uno, que yo soy el primero en reconocer que debe tener mucho de irracionalidad y voluntarismo, (por eso es una virtud, y se dice que es otorgada por Dios), si lo que se pretende es razonar esa fe y hacerla lo más coherente con nuestra cosmovisión intelectual, que no puede ser otra cosa que moderna, (so riesgo de convertirse en un fósil cultural), conviene un análisis crítico.

    Y esta crítica no es a la fe en sí, sino a su fundamento racional. Uno tiene derecho, como Tertuliano, a decir: “Me parece absurdo, pero creo”. A lo que no tiene derecho es a decir que no es absurdo, aquello que parece absurdo, y/o es absurdo a todas luces.

    Mi opinión es que un análisis crítico del cristianismo, desde la postura previa de que

    no es concebible vivir el cristianismo desde fuera de la Iglesia,

    de que esta tiene el monopolio de la asistencia del Espíritu,

    de que toda crítica a la Iglesia lo es desde el resentimiento hostil y agresivo,

    de que solo “se da testimonio”, desde el sometimiento a la formalidad organizacional, (el “carnet”),

    es un análisis critico con unas líneas rojas muy estrechas, y un campo de juego tan estrecho, que no permite dar muchos patadones a seguir, que es la clave de toda innovación verdadera.

     

    En estos tiempos tan planos, no hay que confundir, unidad con universalidad, ni la tolerancia con el sincero respeto al pluralismo intelectual y de interpretación.

    (Toda apelación explícita o implícita a un supuesto monopolio de la verdad, por monopolio del Espíritu, es en sí irrespetuoso con el pluralismo y con la acción benéfica del Espíritu de Dios, que hace llover sobre todos por igual).

    Y en estos tiempos tan fundamentalistas e impacientes con la verdad, (por la derecha y por la izquierda), en que rechazamos cualquier cosa que no nos guste en alguna medida, hay que hacer un fuerte y encarecido elogio a la herejía.

    La herejía, (no en su acepción del yo me opongo a todo), sino a la libertad de discernimiento e interpretación, sin miedo a descalificaciones de desobediencia o falta de humildad, es un don de Dios, (incomprensible para muchos que no superan esa aparente contradicción).

     “Quiere su Majestad y es amigo de ánimas animosas, y no he visto a ninguna de estas que quede baja en este camino, ni ninguna alma cobarde, con amparo de humildad, que en muchos años, ande lo que estotras en muy pocos.

         Espántame lo mucho que hace en este camino, animarse a grandes cosas. Aunque luego no tenga fuerzas el alma, da un vuelo y llega a mucho, aunque, como avecita que tiene pelo malo, cansa y queda”. (Santa Teresa. Vida, 13, 2)

     

    Felices Pascuas a todos, y un feliz 2019.

     

    • oscar varela

      ¿Qué te pasa Cumpa?
      -“me ha pillado en un período de horas bajas intelectual y psíquicamente”-
      ¿Ya te has recuperado?
      ¡Inténtalo de nuevo!

    • Me alegra leerle.
      Ay! Las horas bajas. Aaaaaaayyyyyyyyy!!
      Pero si tiene ánimo para escribir, es que está mejor.
      Dicen que por estos días, hace casi dos mil años, nació un bebé, no sé exactamente dónde, que luego dio lugar a una historia preciosa que tampoco sé que tiene de cierto o no.
      Pero
      A mí me ha marcado mucho mi forma de pensar.
      Así que, feliz Navidad.
      Desde hace un montonazo de siglos se celebra el solsticio de invierno en el mundo que entonces se conocía. A partir de ahí el sol nos da más horas de luz y calor. Pues estupendo. Nosotros además celebramos nuestros mitos. A mí me gustan.
      Un abrazo.

    • Asun Poudereux

      Es una alegría saber de ti, Isidoro.
      En Atrio te deseamos siempre lo mejor. Ya lo sabes.

      Me encanta el don de Dios que nos dices. Noto un salto en ti. A veces los “bajones” nos alivian de cargas para volar más alto estando con los pies en tierra.

      Muchas gracias. ¡¡Felicidades!! Aquí estamos.

    • Juan A. Vinagre Oviedo

      Amigo Isidoro: Antes de nada, los mejores deseos -también de salud- para el año próximo.
      Entiendo que tu reflexión me invita a seguir reflexionando contigo, y voy a hacerlo con gusto y con la esperanza de no desviarme de tu línea de reflexión.
      –Creo que el Proyecto innovador de Jesús requiere quizá mucho tiempo para ser comprendido y aceptado libremente, convencidos -no impuesto-. Si miramos la historia de la Fraternidad-Iglesia vemos que sus discípulos tenían dificultades para comprender el Mensaje del Reino, y que no lo entendieron bien ni después de Pentecostés, tal como se comprueba en Hechos y en algún pasaje de las Cartas… Para comprender bien, y en su integridad, el Proyecto del Reino, se precisa más madurez -individual y como grupo social-, de lo que tal vez hemos creído. Y esto me parece aplicable también a todos nosotros hoy, sin exclusiones. De una u otra forma, pienso que todos necesitamos aprender-comprender mejor ciertos pasajes del Reino. Por eso en algunos aspectos cabe la posibilidad de que un calificado como hereje tenga razón… Y en este sentido es para estarle agradecidos. Acaso el Espíritu nos hable por él… No lo llamemos cizaña muy de prisa, porque puede ser buen trigo.
      Quien no comprenda estas cosas, tratará de imponerse EXCESIVAMENTE. Incluso tratará de “atarnos la manos a la espalda”, como dices. Esto es obra del conservadurismo religioso, que ya vivió y sufrió Jesús de Nazaret. Pero el Espíritu tiene muchos más caminos, y aunque la “autoridad” no los acepte…, acabará imponiéndose, pese a todo. La verdad, cuando es interiorizada de veras, nos hace libres.
      –En esta perspectiva, la Iglesia ni tiene el monopolio del Espíritu ni de la razón… Por eso debe ser más humilde, si quiere ejercer bien su servicio… Cuando se extralimite o caiga en la tentación del poder -cuando deje de ser servicio- es bueno recurrir a la historia, que también es maestra… Contra factum, non valet argumentatio… Por eso la crítica no siempre es signo de resentimiento o ignorancia. Hay críticas muy saludables y necesarias, muy razonables e iluminadoras, que son de agradecer, que deben escucharse… (Quien se revista de rigidez o se haya encumbrado demasiado tendrá dificultades para entenderlas y aceptarlas…)

      –Cuando pienso o hablo de estos temas, siempre acabo recurriendo a la bendita parábola de la Evaluación final: VENID, BENDITOS… En ella se encuentra una lección -bastante explícita, a mi juicio- de pluralidad… En mi opinión, la UNIDAD que Jesús tanto imploró era la unidad en el amor, en el sentido de fraternidad, más que en las ideas, siempre plurales y revisables, por estar condicionadas por su tiempo…

      No sigo más, Isidoro. Un fuerte abrazo

  • Hola.

    Feliz Navidad

    También yo he aprendido.

    Si me permite una conclusión, el día que se separe a la figura de Jesús de la iglesia , quizás todo lo entenderíamos mejor. Porque si leemos el evangelio y nuestra cabeza está pensando que la praxis, como usted le llama, está reflejada en la actuación de esa institución a lo largo de veinte siglos, la cabeza se te rompe. Es imposible entender el mensaje de Jesús y a la vez pensar que la manera de actuar de acuerdo con él, o al menos intentarlo, es siguiendo la praxis de la iglesia. Hablo de la católica, de las otras la verdad no sé casi nada.

    Mucha suerte.

     

     

  • oscar varela

    Hola Juan!

    Terminas así: -“He aprendido. Gracias.“-

    ¿En serio?

    ¿Qué, entonces?

    Abrazo!

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