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En La Almudena no

Carlos García de Andoin, que formó parte en su día de la comisión para el estudio del futuro del Valle de los Caídos, es el actual presidente de la Asociación Iglesia Viva. Y en el blog de esta revista – www.iviva.org – ha publicado este artículo que reproducimos sobre un tema que está siendo muy discutido estos días en España. Ver el mismo blog de iviva las cinco entradas anteriores. AD.  

            Gobierno socialista e Iglesia católica, a estas alturas, son conscientes de que los restos del dictador no pueden acabar en La Almudena. El lugar realza políticamente a Franco, algo temerario, por el revival de la extrema derecha mundial, y, por otra parte, sepulta la reivindicada contribución de la Iglesia a la transición democrática. Reabre, además, la herida entre católicos en el lugar de la comunión, la catedral, sede del obispo. El movimiento de la memoria histórica también presiona ante un pragmatismo que acabe aceptando La Almudena, como supuesto mal menor.

            Con la legislación vigente y el procedimiento arbitrado por el propio Gobierno, éste se ve atado a la decisión libérrima de la familia. Lo mismo le ocurre a la Iglesia, sujeta por los títulos de propiedad que exhiben sus herederos. Una actuación arbitraria de uno u otra, contra la decisión de la familia, con la actual legislación, tiene el altísimo riesgo de que Franco por sentencia judicial inapelable, acabe en la cripta de la Almudena.

        Así que Gobierno e Iglesia se hallan metidos en un auténtico atolladero. El cual parece haberse embrollado, más aún, con el anuncio de la Vice-presidenta Carmen Calvo de que el Vaticano estuviera aliado con el Gobierno para buscar su solución y con la infrecuente nota posterior de Secretaría de Estado del Vaticano, desentendiéndose el cardenal Pietro Parolin de tal compromiso. Para el momento en que estábamos, la nota pactada inicial era suficiente.

¿Tiene salida el embrollo?

        Desde luego no hay salida si el Gobierno se empeña en cargar la responsabilidad a la Iglesia. Menos aún si piensa que en el Vaticano va a encontrar la interlocución que no acaba de establecer aquí, en el propio Madrid, dándose condiciones para ello.

        Es cierto que la Iglesia podría mostrar públicamente una mayor disposición a la colaboración en la búsqueda de soluciones. Pero se cuida de ello. El Arzobispado de Madrid ha asumido ya un coste ante una parte de sus fieles, por el apoyo a la exhumación de Franco. Su titular, el cardenal Osoro, no quiere ponerse ahora frente a la inhumación, lo que le provocaría una grieta mayor, cuando considera que es el Gobierno el primer responsable de la búsqueda de alternativas y de alcanzar un acuerdo con la familia.

        Tampoco facilita el diálogo la percepción por la Iglesia de un planteamiento político más divisor que reconciliador. En la resignificación que proponía la Comisión de Expertos de 2011, lo central era hacer prevalecer el Valle de los Caídos como Memorial de las Víctimas, de todas las víctimas de la Guerra Civil. La exhumación de Franco era la consecuencia de un replanteamiento del Valle, pues “no era víctima”. Sin embargo, el Gobierno parece haber convertido la exhumación en el único móvil, despreocupándose de una resignificación reconciliatoria del Valle de los Caídos, la impulsada por Ramón Jáuregui, siendo ministro de la Presidencia.

¿Qué opciones caben?

        Tres: la primera, la negociación con la familia. Opción poco probable pero que todavía no ha sido apurada. De hecho, en caso de discrepancia entre los familiares, correspondería al gobierno la decisión.

        La segunda, consistiría en dejar extinguir el procedimiento administrativo, que, por acuerdo del Consejo de Ministros, tiene caducidad de un año (a partir del acuerdo de incoación). Es una alternativa que permitiría el apoyo de Podemos a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. La prefieren sectores de izquierda y memorialistas, como mal menor, al menos por un tiempo, hasta que pueda encontrarse una fórmula más exitosa en un futuro a medio plazo. Pero esta opción, siempre disponible como último recurso, sería un trago amargo para el presidente de Gobierno, amén de decepción para un sector de los apoyos electorales. Además, todo ello quedaría al albur de la incierta correlación de fuerzas resultante de las elecciones generales.

        Una tercera opción, a estudiar, es la de determinar por ley la prohibición de inhumar los restos de Franco en La Almudena. Esto permitiría al Gobierno prohibir la inhumación y, a la Iglesia, obedeciendo la ley, rechazar la misma. Esta vez, con soporte legal.

            Pienso, desde el conocimiento de la Ley de Memoria Histórica propio de un ciudadano, que la actual ley no da base jurídica sólida para tal prohibición, ni el art. 15 ni el 16.2., los cuales se refieren a elementos simbólicos y a actos políticos de exaltación de la Guerra Civil y del franquismo. La ley vigente sirve para prohibir manifestaciones en la calle Bailén o simulaciones franquistas orantes en el interior de la Iglesia parroquial, pero no para impedir la inhumación de Franco. Sin embargo, la base ya consolidada del delito de exaltación, sí podría permitir extenderlo a la inhumación de sus restos en lugares de sepultura que por su naturaleza o significación implicasen legitimación o exaltación tanto del dictador como del régimen franquista.

            Es el caso de La Almudena. Franco no sólo estaría en el centro de Madrid, bajo la protección y custodia de la patrona de la ciudad, sino que reposaría en el complejo arquitectónico construido en el Palacio de Oriente, de acuerdo con la mentalidad de la vieja alianza entre el Trono y el Altar. Lugar histórico de manifestación de los nostálgicos del franquismo. Templo, además, donde con frecuencia se han celebrado funerales de Estado. Un conjunto urbano de altísima densidad institucional, donde Franco no gozaría sólo de una legitimación religiosa sino también estatal. Incluso la reforzaría, eso sí, con una forma de jefatura del Estado, autoritaria, en las antípodas de la democracia y de la monarquía constitucional.

        La oportunidad para que esta fórmula no implique una gran demora es el trámite abierto de reforma de urgencia de la ley de memoria histórica. El Gobierno, tras la aprobación del decreto-ley, no sólo lo presentó para su convalidación en el Congreso, la cual se votó el pasado 13 de setiembre, sino que pasó a tramitarse como reforma de urgencia de la Ley de Memoria Histórica. Podría ser la ocasión para introducir un nuevo artículo que, teniendo rango de ley, condicionara la aplicación del procedimiento administrativo, y sirviera para fundar la negativa del Gobierno a las alegaciones presentadas por la familia de Franco. Además de concretar un procedimiento sumario para la exhumación y traslado al Pardo, salvo que la familia presentara un destino acorde con las exigencias de la ley. Pero, para hilar fino en esto, o barajar otras alternativas, abogados tiene el Estado y letrados el Congreso.

9 comentarios

  • Javier Pelaez

    En cuanto a lo de Willy Toledo me ha dicho que está perdonado porque cumple con la parte que más le gusta del Magnificat:”derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes”.En cuanto a lo de Franco la Virgen ha estado muy mariana,de M.Rajoy:”Que no quiero líos.Que hay cardenales,obispos y curas de por medio y que ya sabes como son….Que sí,pero no…Que no quiero pronunciarme.” Confusa,tancredista,mariana..

  • Javier Pelaez

    No os preocupéis que mañana 9 de Noviembre,festivo en Madrid me voy a preguntar a la Virgen que le parece que Franco vaya a su catedral.De paso aprovecho y le pregunto si perdona a Willy Toledo.Os mantendré informados.Firmado:Un pastorcillo.

  • Honorio Cadarso

    Amiga Carmen, en mi opinión haces muy bien en cargar las tintas y la responsabilidad del embrollo este a la Iglesia española y al Vaticano. Porque fue la iglesia la que “por dinero” y quizá por simpatía hacia los Franco les vendió un trozo de la Almudena para su uso particular. O sea que Franco se metió por sus “c.” y con su complicidad en una Basílica y el obispado de Madrid le ofreció un segundo “apartamento” en una catedral.

    !Pues muy mal hecho, Iglesia española, Vaticano!  O sea que no me vengan ahora, no me venga ahora, señor Cardenal Osoro, con que es el Estado el que tiene que solucionar la papeleta. Ustedes católicos le dieron la llave de la Almudena, y bien sabían que no era un vecino recomendable. Y ustedes deberían decirle que lo sienten, que se vuelven atrás de aquella venta, y …

    Señor Gobierno, señor Sánchez, pongan de una puñetera vez a la Iglesia en su sitio, díganle que aquello de la alianza entre la Cruz y la Espada fue una traición al evangelio y a la ciudadanía española.

    • Pues sabe qué le digo? Que es lo que trata de hacer este gobierno. Hacer que la iglesia en España se pronuncie de una vez por todas en el siglo XXI sobre el franquismo. Creo. Dicen que lo está haciendo mal, pero en mi opinión ha sabido afrontar la jugada de la familia Franco, acostumbrada siempre a ganar.
      Veremos. Es interesante el tema.

      Oí el otro día a un señor decir que si se tratase del general Vileda y Argentina, la postura del vaticano con el Papa al frente sería otra.
      Y me sonreí. Acaso son diferentes? O quizás también desconoce el Papa quién fue francisco Franco? Pues alguien se lo debería de contar. Digo

  • Juan García Caselles

     

    He visto y oído en la tele los comentarios de Osorio, arzobispo de Madrid, sobre lo de llevar los restos del horrendo dictador a la catedral de la Almudena, diciendo que eso era un problema en el que la iglesia no tiene nada que ver porque se trata de un asunto entre los herederos de Franco y el estado.

    Pues no. Sobre todo, porque el problema gordo es el de la Iglesia y su sucia relación con el caudillo “por la gracia de Dios”, la declaración del pronunciamiento militar como Cruzada (y también como yihad, dicho sea de paso), las entradas bajo palio, los privilegios recibidos, la colaboración de muchos curas con la represión, etc. ¿Y ahora se ponen de perfil para, como quien no hace nada, seguir santificando el fascismo?

    ¿Se cree Osorio que somos tontos y que, de hecho, el acoger los restos de Franco en la catedral, por muy fea que ésta sea, no va a ser interpretado como la continuación de la vieja alianza de la iglesia jerárquica con los ricos y poderosos o sea, la derecha toda? ¿Esta es la iglesia de los pobres que dicen que fundó Jesús de Nazaret?

  • Dicen que el problema es del gobierno. No sé yo. Como poco , también es de la iglesia española.

    Como usted muy bien dice, la iglesia ya perdió partidarios con la ‘ autorización’ para la exhumación de Franco. Cosa que creo que aún no está claro, porque como el abad o lo que sea ese señor falangista , máxima autoridad de la abadía, se plante, tendrá que intervenir Roma para desdecirlo. No lo tengo claro.

    Porque claro, es que hace un año o dos, el papa beatificó o canonizó o algo de eso a  alrededor de 400 mártires, repito, mártires por la cruzada cuyo   ‘ caudillo’ era Francisco Franco.

    España es una especie de bastión en Europa de la iglesia católica. Los que están apuntados por bautismo a la iglesia, aparecen poco por ahí. El número de bodas y bautizos decrece. La iglesia no está pasando por su mejor momento. No le interesa perder fieles.

    Se da por sentado que todo católico vota a la derecha. No estoy segura de eso. Y menos aún que el catolicismo español en pleno aplauda el entierro en la Almudena. Francamente, no lo creo.

    Por otra parte el gobierno no da puntada sin hilo. El encuentro con el número dos del vaticano no fue casual. Ni tampoco casual la prisa que se dio el Vaticano en ‘ matizar’ el acuerdo.

    La iglesia pretende escabullirse de su responsabilidad de decidir. Dice que eso es asunto de la familia y el gobierno. Como si una catedral no fuese asunto suyo.

    Esto es un asunto político entre el Vaticano y el gobierno español. Y no es un asunto menor para la iglesia. Se juega bastante: impuestos, inmatriculaciones, enseñanza…

    Veremos.

    Porque el gobierno ha ido personalmente al Vaticano a pedir que un dictador fascista no sea enterrado en un lugar de exaltación eclesiástico. Porque que nadie se olvide de lo que es una catedral.

    No es un problema del gobierno. Con sacar un decreto nuevo lo tiene resuelto. Creo que es la iglesia la que tiene el problema. Porque la inmensa mayoría de españoles no entenderían que se enterrarse ahí.

    Personalmente me da lo mismo donde se entierra. Lo único que estoy deseando es que salga de donde está. No es su sitio. Dejemos a todos los que murieron en la guerra descansen en paz. Y francisco Franco, no murió en la guerra.

    En fin. Una opinión.

    Un saludo cordial.

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