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La raíz de los crímenes: anular la personalidad y libertad de seguidores

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No sé si todos nos habremos enterado de otro gran escándalo de abusos físicos, psicológicos y sexuales cometidos por otro santón de extrema derecha. Se trata de Luis Fernando Figari y su Sodalicio de Vida Cristiana, sobre el que el fiscal superior de Perú ha reabierto una causa tras nuevas pruebas y  denuncias concretas. El Vaticano había tapado el asunto, condenando con un discreto “retiro espiritual” al responsable y victimario. Un escándalo como el de Maciel o Karadima, pero, sobre todo, por la horrible ideología cato-fascista en que se estructuraba su movimiento, como el de los otros parecidos. En su tiempo lo denunció en ATRIO Martin Scheuch, con una valiente artículo y una carta al cardenal Cipriani. Hoy vuelve a darnos en su excelente blog Las líneas Torcidas, otro testimonio de quien lo denunció más recientemente desde dentro. Y quien quiera una información completa sobre los hechos, la tendrá cronológicamente ordenados en el blog de Pedro Salinas. AD.

EL SODÁLITE QUE SE ATEVIÓ A DECLARAR ANTE LA COMISIÓN DE ÉTICA DEL SODALICIO

Cuando todavía era rector del Colegio San José de Cajicá, al norte de Bogotá, el entonces sodálite César Oga, nacido en Lima el 7 de agosto de 1975, decidió presentar su testimonio ante la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación, convocada por el Sodalicio.

Rindió su declaración en marzo de 2016, lo cual habría sellado su destino, si es que no estaba sellado desde antes, cuando en marzo de 2015 escribió un análisis crítico del Sodalicio que envió a las autoridades correspondientes y que ya ha sido publicado en este blog (ver EL SODALICIO AL DESNUDO: REFLEXIÓN CRÍTICA DESDE ADENTRO).

Lo cierto es que César dejó de ser rector del colegio sodálite San José en junio de 2016, pidió licencia y finalmente enrumbó su vida por otros derroteros distintos a los que había seguido desde su adolescencia, cuando fue captado por el Sodalicio.

Antes de testimoniar ante la Comisión de Ética, redactó el 3 de marzo de 2016 un borrador con las ideas principales que le servirían para su declaración. El 15 de marzo me hizo llegar este documento, indicándome que todavía era sodálite activo.

Por este motivo y por la confidencialidad que le había prometido guardar, no me ha sido posible dar a conocer este texto hasta ahora. A continuación, el texto que César mismo me ha autorizado a que se publique siempre y cuando se omitan nombres de personas.

Su importancia radica en que presenta de manera sucinta y concreta los elementos que hacen del Sodalicio un sistema opresivo de pensamiento y disciplina que anula la personalidad y libertad de sus miembros, permitiendo que se cometan abusos de todo tipo. Asimismo, sugiere alguna medidas radicales que el Sodalicio debería implementar para poder reformarse, si eso es posible.

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DECLARACIÓN DE CÉSAR OGA ENTE LA COMISIÓN DE ÉTICA PARA LA JUSTICIA Y LA RECONCILIACIÓN (BORRADOR)

Antes que nada quiero agradecerles su tiempo y la labor que realizan para ayudar a hacer justicia a todas las personas que puedan haber sido afectadas por la organización y evitar futuros atropellos.

Quiero aclarar anticipadamente que esta declaración o denuncia no es a personas concretas sino a la lógica de un sistema u organización.

Mi hipótesis es que la organización está basada en unos principios autorreferenciales que privilegia a la organización por encima de la persona, y por lo tanto, esto la ha llevado a atropellos contra las individualidades y principios morales y éticos.

Esta absolutización de un principio autorreferente es una proyección de la personalidad del Fundador y quien para lograr la consecución de las metas institucionales creó una comprensión particular cerrada de la realidad con conceptos religiosos organizados y estructurados según esta conveniencia. Es lo que podríamos llamar una sistema de pensamiento.

El Sodalicio en su concepción de fondo es lo más parecido a una ideología basada en conceptos religiosos. La radiografía más clara de este fenómeno lo encontré en un texto del teólogo Romano Guardini que me gustaría citar:

«Desde el momento que existe una conciencia creyente que conoce la pura doctrina, y una autoridad que se encarga de defenderla, surge el peligro de la “ortodoxia”, esa mentalidad que cree que conservar la recta doctrina es ya la salvación, pero que en virtud de la pureza de la doctrina, atenta contra la dignidad de la conciencia. Desde el momento en que se instituye una regla de salvación, un culto y un ordenamiento comunitario, surge el peligro de pensar que su realización exacta es ya la santidad a los ojos de Dios. Desde el momento en que existe una jerarquía de las funciones y de los poderes, de la tradición y del derecho, surge el peligro de ver ya el reino de Dios en la autoridad y en la obediencia mismas. Tan pronto como en lo sagrado se establecen normas y se distingue entre correcto e incorrecto, amenaza el peligro de coartar desde allí la libertad de Dios y de enmarcar como en derechos lo que viene exclusivamente de su gracia… Por muy noble que sea un pensamiento, tan pronto como penetra en el corazón humano genera en él contradicción, mentira y maldad. Esto es lo que ocurre también con lo que viene de Dios.»

Pienso que el Sodalicio es un sistema de pensamiento de corte religioso que, al haber sido absoluto y totalizante, ha creado sus propias reglas de acción.

Cosmovisión: a este sistema totalizante de la realidad se le llamó, entre nosotros, cosmovisión sodálite. En otras palabras, el Sodalicio gozaba, por gracia de Dios, de una concepción del mundo con unas claves hermenéuticas propias que nos hacían aventajados para entender la realidad y el ser humano. Hay en todos nuestros manuales formativos el desarrollo de los que llamábamos antropología sodálite, nuestra exclusiva visión del hombre.

Esta cosmovisión tenía varios conceptos fuertes que nos inculcaban:

Concepto de la vocación: la vocación era concebida como una realidad ontológica que determinaba la estructura constitutiva de la persona y por lo tanto, no había otra opción sino responder o poner en riesgo la salvación y felicidad de la persona. Esta vocación ya venía en el ADN de la persona antes de nacer.

Estilo: el estilo es un concepto clave del ordenamiento sodálite. El estilo era la expresión en la vida de esta vocación. Así como el concepto del llamado o vocación, el estilo era un concepto totalizante. Había un estilo sodálite único en todo, vestir, pensar, actuar, en la decoración de las casas, en la estética en general, en el comportamiento ético, etc. Era por lo tanto un criterio moral para juzgar el comportamiento de los sodálites en todos los aspectos de su vida. Este concepto determinaba en lo cotidiano si el sodálite era fiel o infiel a su vocación.

Autoridad: siendo yo superior a una edad corta, 26 años, se nos enseñó que nosotros éramos los custodios del estilo y los que determinábamos lo que Dios quería para las personas. La autoridad sodálite era en su esencia controlista.

Estructura autoritaria: Luis Fernando para tener un poder absoluto e incuestionable de la organización creó una estructura de gobierno a su medida. Y en ese mismo sentido, la estructura de gobierno posicionaba a los superiores como elementos que garantizaban la unidad y cohesión comunitaria.

Constituciones: si uno lee las Constituciones del Sodalicio con esta clave puede ver que el documento está planteado para que el miembro de la organización sea un instrumento sujeto a la arbitrariedad de los superiores. Las premisas son:

  • La vocación sodálite es a la plena disponibilidad apostólica.
  • La obediencia es el compromiso fundamental del sodálite.
  • La obediencia debe ser en todo como la de Jesús al Padre.
  • Y nunca se establece los límites o alcances de la autoridad.

Este es el fondo de muchos excesos de los superiores que desde su capricho, y muchas veces, sin mala intención, generó atropellos contra sodálites que hoy se sienten heridos psicológicamente.

Otro aspecto de las amarguras de muchas personas tiene que ver con las prácticas de reclutamiento.

Reclutamiento: el apostolado vocacional o reclutamiento se hacía en el colegio, como ejemplo es que la actividad bandera del Sodalicio es Convivio. La mayoría de las vocaciones, por lo menos en la bonanza vocacional, han sido captadas en edades escolares, 17 años, en donde la persona no tiene suficiente criterio de juicio pero está predispuesta a opciones radicales. Siguiente al reclutamiento estaban las prácticas formativas.

Formación: la formación estaba orientada a quebrar la voluntad de la persona. Las dinámicas de la obediencia irracional, los ejercicios extremos, los castigos, las introspecciones psicológicas apuntaban a ello.

Antropología negativa: así llamo yo el aspecto formativo que ve a sodálite como un potencial pervertido sexual. Hay un freudianismo en la visión sexual sodálite. La muestra más clara de ello es la política de estar siempre acompañados.

Capitalización de la persona en beneficio de la comunidad: pienso que de aquí parte otra herida y frustración de muchas personas que hoy sienten una injusticia de la comunidad: haber entregado 10, 15, 20 años de sus vidas a favorecer a la organización con la única retribución del deber cumplido.

Injusticia laboral: si una persona que ha servido a la organización por 15 o más años toma conciencia de que ése no es su lugar, ésta está destinada a la más injusta situación de sostenimiento. Es decir: sin ningún dinero cotizado a un fondo de pensión, sin ninguna liquidación, sin seguro médico, sin una experiencia laboral que lo haga competitivo en el mundo. Además, los sodálites en su generalidad no perciben el sueldo de sus trabajos. Yo soy un ejemplo, durante nueve años como fundador y rector del colegio San José no he recibido un sueldo por ese trabajo.

Si bien hoy en día muchos de estos principios que se expresaban en normas y directrices explícitas ya no lo son, considero que la cultura interna está impregnada de ellos. Es común que dentro de la comunidad los que quedamos justificamos que el Sodalicio es una obra buena por los frutos. Pero no se considera la cantidad de personas que hoy en día están fuera de la comunidad con reparos, por decir lo menos. y si no, heridas en sus vidas. Valdría la pena hacer un cálculo estadístico de todos los sodálites que han pasado por comunidad pero que hoy están por fuera. Un cálculo somero es del 65%, y percibo que los que actualmente forman parte de la comunidad tienen un perfil común y es el que podría llamarse, sin mucha precisión, conservador, o que siguen por inercia en la organización por que dependen de ella.

Pienso, además, que una transformación en la actualidad, muy sutil por cierto, de todo este pensamiento de connotaciones ideológicas es la absoluta seguridad que se tiene entre los que aún quedamos, y especialmente de los superiores actuales, que el carisma o la comunidad es algo querido por Dios. Me parece particularmente peligroso entre nosotros esa afirmación, ya que si se parte de esa seguridad de elección divina, el riesgo de convertirnos nuevamente en mesías del mundo es muy grande.

Yo creo que la comunidad se va ir debilitando poco a poco. Las vocaciones son escasas, hay una crisis de identidad y un desánimo generalizado. Sus fundamentos conceptuales, su espiritualidad está en entredicho. Ha hecho daño a mucha gente y las pocas fuerzas que le quedan deberían estar destinadas a esta reparación.

Debo terminar diciendo que yo reconozco haber sido parte del sistema y por lo tanto victimario sobre todo cuando fui superior de una comunidad de formación. Y a la vez, hoy en día, me siento víctima del sistema de autoridad, representado en [Fulano] y [Zutano].

Ellos son un ejemplo de cómo pueden hacer mucho daño no con insultos, golpes y abusos sexuales sino creyéndose los poseedores de la verdad y sintiéndose con la autoridad para imponer sus puntos de vista o los defectos de su sensibilidad sobre las personas.

6 comentarios

  • Creo que estos señores Martin y Pepe  con su famoso libro que no ha tenido éxito, salieron por el rabo entre las piernas. No pedían “justicia” sino VENGANZA por todas las “atrocidades” cometidas por las personas del Sodalicio.

    Sin embargo, esta VENGANZA se quería traducir en dolares y si eran euros a buena hora. Durante muchos años querían sacar dinero a la Iglesia Peruana a través del Sodalicio.

    Pensaron que en río revuelto,ganancia de pescadores,o como reza otro, ” en el país de los ciegos,el tuerto es el rey.

  • George R Porta

    Parece que quienes hayan sobrevivido maltrato en el que la afectividad haya sido manipulada malignamente, pudieran salir de la situación afrontando las diversas caras de esa relación destructiva, a menudo compleja y atemorizante.

    Una norma ética siempre inviolable es la de no inculpar a la víctima reprochándole cobardía o imprudencia. Esta afirmación es válida por la desventaja desproporcionada en la que suele encontrarse la víctima al inicio de la relación, que permanece desproporcionada durante el maltrato y aún después de que la relación haya actualmente cesado.

    La violencia doméstica es un caso particular en muchos sentidos. Aquí me refiero en lo sucesivo al caso de este Sr. Oga que denunció esa pseudo-fraternidad religiosa católica.

    Lo que sigue es un dato empírico obtenido de mi práctica clínica y de mi propio proceso de psicoanálisis por cuatro años. Los seguros de salud, al menos en los EE UU no costean estos tratamientos porque los presupuestos diagnósticos y los resultados no son conmensurables objetivamente.

    La psicoterapia puede facilitar a la víctima la recuperación del recuerdo, largamente reprimido, de haber disfrutado durante un breve período inicial, su propio poder de seducción motivado por la persona agresora que le hizo sentir halagado/a, preferido/a, «mágico». A menudo este período irracional es llamado «infatuación».

    La futura víctima no entra en esta relación por iniciativa propia sino reactivamente. Cuando su depredador/a la detectó lo hizo porque ya estaba «cazando» lo cual es ajeno a la posible víctima. Su inconsciente vulnerabilidad (inocencia e impotencia) estimula la compulsión criminal del victimario/a lo cual es ajeno a la víctima.

    Este período de cortejo activo es relativamente breve y, si es exitoso, atrapará a la potencial víctima, instilándola un ambivalente poder de seducir-siendo-seducido, sobre todo si se trata de un/a menor quienes son naturalmente y sanamente vulnerables al halago. Su narcisismo secundario opera entonces contra de la víctima.

    El narcisismo de la persona victimaria es patológico y alimenta su malignidad, causando que dicha compulsión prevalezca sobre los mecanismos morales o éticos que debieran frenarle.  

    Con el tiempo, la culpabilidad reprimida por la víctima —por haber ocultado una relación que le ha hecho sufrir y sentirse malo/a y culpable— se convierte en una especie de adicción que demora o impide su denuncia del o la persona victimaria.

    Una corte judicial pudiera encontrar un atenuante de peso en que el daño del cual se reconoce cómplice la víctima denunciante, si ese es el caso, le había sido infligido antes a él/ella y por lo tanto le había predispuesto al maltrato.

  • M.Luisa

    Hola George, haces un buen análisis de esta situación  de atropello y degradación descrita por el denunciante. Dices, y sí lo recuerdo que así nos lo hiciste saber que  tu pasaste  por algo parecido,.Yo vengo luchando por lo mismo, aunque indirectamente,  desde hace mucho tiempo para conocer las fuentes y las raíces que motivaron la existencia de estas mentes tan perversas. Ha sido muy duro, mucho estudio, sudor y lágrimas,  pero estoy contenta porque a estas alturas y por un gran conocimiento adquirido sobre el  tema, soy yo que domina el problema,  no él a mí. Gracias por tu intervención

  • George R Porta

    Antonio: Agradezco mucho tu trabajo y el esfuerzo que hagas para mantener este foro de Atrio al día y abierto al presente, lo cual no es ni poca cosa ni es fácil.

    Por favor no te desanimes por nuestras májaderías, al menos, no por las mías. Es mucho lo que te agradezco y estoy consciente de lo poco que puedo hacer para cooperar a que tu trabajo fructifique como merece. In abrazo cordial.

    Y a Maite y a todos, os pido que disculpéis me modo de ser palabrero, enredado y a menudo demasiado teórico. No os prometo cambiar mucho porque árbol que nace torcido jamás su tronco endereza, como va el viejo refrán y a mis 74 entrando en 75, cambiar se hace muy cuesta arriba.

    In saludo cordial y agradecido.

  • George R Porta

    Esta es la primera parte de mi entrada anterior.

     
    Leer esta declaración de César Oga, me causa la profunda impresión de que lo ha escrito un «zombi» un autómata, una auténtica víctima del maltrato prolongado que además ha sido enrolada en maltratar ella misma y piensa y habla desde esa mezcla terrible, cuasi psicótica, de víctima y maltratador, culpa y sadismo de la cual es casi imposible de escapar y recuperarse.
     
    Este relato es la tragedia de los jóvenes captados en las sociedades de culto, fascistas, que destruyen la personalidad con la que viene el sujeto captado y la reemplazan por otra artificial dependiente y rota. Con unas pocas variantes se pudiera comparar con las fuerzas especiales entrenadas para torturar o para adoctrinar en los regímenes totalitarios de derecha o izquierda en la que la discreción personal o la capacidad de discernir autónomamente tienen que desaparecer porque impiden la enajenación del individuo en el grupo.
     
    Ya he dicho en Atrio que sufrí maltrato en mi infancia y temprana adolescencia y solo por ese camino muy difícil se puede retroceder a la liberación. No le hablo con rencor o con odio, sino con dolorosa compasión. Nadie dice que se trate de un camino fácil, pero se trata de un camino posible, aunque sea difícil, doloroso, peligroso.
     
    Las siguientes expresiones me son particularmente dolorosas:
     
    1.    «Quiero aclarar anticipadamente que esta declaración o denuncia no es a personas concretas sino a la lógica de un sistema u organización.»
     
    Esto es precisamente lo terrible, que se denuncia algo, una organización y una ideología, que, no existe visiblemente, más que en papeles pero cuyo cuerpo real lo forman sus víctimas que merecen reivindicación y no más tapujos.
     
    Este miedo a llevar a la justicia civil a los ejecutores de esta monstruosidad es típico de las víctimas del maltrato y sobre todo de la víctima que, además, ha sido persuadida sádicamente a infligir maltrato ella misma, en sí y en otros.
     
    Este escrito no me resuena como expresión de compasión o perdón, sino que evoca en mí la impresión de que quien escribe siente ―aunque sin consciencia de ello― el miedo del culpable.
     
    En general el autor del escrito, hasta última hora, no reconoce su culpabilidad y se mantienen hasta ese momento pensando y racionalizando desde la victimización. Aun así, en ningún momento se reconoce deudor de la justicia civil o criminal y, debe hacer un discernimiento serio, tenaz, sereno, para determinar si esa sea la razón por la que no quiera acusar a nadie, consciente o inconscientemente, y que su silencio y aparente respeto por la fama ajena sea en realidad una artimaña inconsciente para protegerse a sí mismo en la nube del secreto colectivo.
     
    2.    «Mi hipótesis es que la organización está basada en unos principios autorreferenciales que privilegia a la organización por encima de la persona y, por lo tanto, esto la ha llevado a atropellos contra las individualidades y principios morales y éticos».
     
    Esta racionalización explica un poco las cosas, pero queda muy lejana de justificarlas. La descripción y las explicaciones pudieran reemplazarse por un calificativo: Totalitarismo.
     
    3.    «Hay un freudianismo en la visión sexual sodálite.»
     
    He tratado de comprender qué quiera decir esto. No hay una visión sexual sodálite ―esta palabra «sodálite» no existe en el DRAE e imagino que designe a un miembro de la organización porque el término «sodalidad» parece una adaptación del latín en desuso «sodalitas/sodalicium».
     
    Hay, en cambio, que el autor no lo reconoce explícitamente una perversión sexual institucionalizada. Su referencia a Freud es no solo insignificante sino un tanto perversa porque utilizar al pobre viejo austríaco como chivo expiatorio es casi injusto si no ingenuo. De hecho, el término «freudianismo» tiene un todo peyorativo y no existe en el DRAE, aunque si existe «freudiano».

  • George R Porta

     
    2.    «Debo terminar diciendo que yo reconozco haber sido parte del sistema y por lo tanto victimario sobre todo cuando fui superior de una comunidad de formación. Y a la vez, hoy en día, me siento víctima del sistema de autoridad, representado en [Fulano] y [Zutano]. Ellos son un ejemplo de cómo pueden hacer mucho daño no con insultos, golpes y abusos sexuales sino creyéndose los poseedores de la verdad y sintiéndose con la autoridad para imponer sus puntos de vista o los defectos de su sensibilidad sobre las personas.»
     
    Esta confesión de culpabilidad como víctima es típica de las víctimas de maltrato que son manipuladas para que no puedan traicionar el sistema por miedo al castigo. La mafia hace lo mismo, convierte en culpables para eliminar la deserción. Quizás por eso se han quedado algunos con la esperanza de que todo desaparezca por inanición. Hay una chispa de vida en que el autor del escrito se reconozca como ambas cosas, víctima y victimario.
     
    Posiblemente el «herido sanador» (Parsifal, Chirón, solo pueda encontrar su verdadera liberación por el camino de enfrentar a la luz su responsabilidad ―Parsifal sale en busca de la lanza, Chirón enfrenta a Zeus― es decir, salir de la oscuridad de lo secreto y las complicidades silenciosas, y denunciar a los tribunales toda esta basura religiosa a fin de poder recuperar un poco de respeto por su propia dignidad.
     
    El desprestigio y el escándalo no ocurrirá porque él denuncie, sino que comenzará a terminar cuando él los denuncie y los exponga a la luz. Quizás pudiera ahora reclutar a algunos de sus compañeros en la culpa y la complicidad y liberarse saliendo con él a la palestra. Si le toca un poco o mucha humillación y desprecio, nada de eso mata.
     
    Que no caiga en la trampa de mistificar la experiencia (o mixtificarla) porque lo que tiene que hacer no fuera comparable a los sufrimientos de Jesús, sino a los de Judas; pero contrario a Judas, en lugar de auto castigarse reencuentre su liberación perdonándose a sí mismo, acogiendo sus sentimientos y pensamientos y recomenzar la vida en otro lugar una vez que la misión esté cumplida. Quizás si por ese camino de rehumanización y re-personalización propio, Judas pueda encontrar vicariamente su propia redención.
     
    Esta organización ha sido parte de la sociedad peruana, de la Iglesia Católica, ha disfrutado del sostén financiero y del prestigio social que ambas le reconocieron sin merecerlo y es solo cuestión de justicia que la sociedad civil haga desaparecer este engendro de la locura sádica de su fundador.
     
    Ojalá que encuentre gente generosa y libre que le acoja con cariño, pero en la verdad, compasiva pero no lastimosamente y que le ayuden a encontrar fuerzas para empeñarse en la destrucción de esa organización horrenda de la que ha sido víctima ―lo que puede ser arduo y doloroso― y agente victimario y que logre pronto alcanzar la paz auténtica por el cauce del río de perdón de sí y de/a los demás y no se quede en los  meandros que seducen con falsa tranquilidad y anonimato.
    Esta es la segunda parte de mi entrada siguiente.

     

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