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Cómo Ratzinger aniquiló la iglesia del pueblo en América Latina

Estos días son apropiados para hacer a fondo análisis de la Iglesia en el mundo. Este de hoy, hecho por un holandés ha sido publicado en Piensachile. ¿Llegará a leerlo por cualquier medio alguno de los protagonistas, los 115 inevitables cardenales, que se reunen todos los días para estudiar los problemas de la Iglesia? ¿Es innoble en esta semana, dedicada a hacer balance general de la Iglesia para diseñar el futuro líder, publicar en ATRIO este análisis? Nos quedamos cortos. Estamos de acuerdo de que lo pear para la Iglesia lo hizo Ratzinger siendo cardenal. Y que este desmontar la Iglesia de base y de liberación en Latinoamérica fue lo peor de lo peor.

Cómo Ratzinger aniquiló la iglesia del pueblo en América Latina

por Marc Vandepitte (Holanda)
Domingo, 03 de Marzo de 2013

Traducido por María Piedad Ossaba

  • El neoconservadurismo

En 1978, Karol Wojtyla (nombre del Papa Juan Pablo II, NDLR) es nombrado para liderar la comunidad religiosa más grande del mundo. Se encuentra frente a una iglesia postconciliar en estado de profunda crisis: asistencia a la misa y vocaciones en caída libre, un elevado número de divorcios entre católicos, rechazo de la autoridad papal sobre el control de la natalidad; un mundo lleno de herejía.

Quiere un cambio radical. No más riesgos ni experiencias, se terminan las reflexiones y los debates. Del Concilio probablemente se conserven los textos pero se entierra el raciocinio. El papa se prepara para una política eclesial centralizada y ortodoxa, acompañada de un rearme moral y espiritual.

Para lograrlo juega con destreza del clima de la época, que presenta por cierto muchas similitudes con la actual. A mediados de los setenta comienza una profunda crisis económica. El clima espiritual optimista de los años sesenta oscila y se caracteriza por una aspiración a la seguridad y a la protección, al anhelo de una autoridad – preferiblemente carismática -, un despertar ético, la evasión hacia un ámbito privado e irracional, etc.

Es en este trasfondo que se desarrolla el « conservadurismo ». Este nuevo Conservadurismo ya no se limita a la defensiva, sino que lanza una ofensiva política e ideológica. Esta corriente es sostenida por «fuertes» personalidades, como Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Sirviéndose hábilmente de los medios masivos de comunicación, interpretan una tendencia mundial para acoger un Salvador, presentando una visión simplista del mundo, irradiando seguridad y optimismo, etc.

Mural en la entrada de la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá
Camilo Torres Restrepo (Bogotá, 3 de febrero de 1929) -), sacerdote católico colombiano, pionero de la Teología de la Liberación, cofundador de la primera Facultad de Sociología de Colombia y comandante del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), muerto en combate en San Vicente de Chucurí el 15 de febrero de 1966.

  • El rottweiler de dios

Un dolor de cabeza aún más importante para el papa, es el ascenso de una iglesia popular progresista en América Latina. Wojtyla es polaco y anticomunista hasta el tuétano; uno de los objetivos de su vida es combatir enérgicamente el marxismo y el comunismo en el mundo. Dado que la influencia del marxismo en la iglesia de base y en la teología de la liberación es innegable, pondrá todo su empeño para restablecer el orden en el continente.

Para ello, cuenta con Ratzinger quien es nombrado en 1981 Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, algo así como el Ministerio de la ideología y de la información del Vaticano. Ejerce este mandato durante un cuarto de siglo y hará el mejor uso para imprimir su marca sobre el acontecer mundial.

Ratzinger se convierte en el arquitecto de una ofensiva pastoral y eclesial de envergadura a la que le da el nombre de «Restauración». El objetivo es el fortalecimiento del aparato directivo central y el desmembramiento de toda forma de disidencia dentro de la iglesia. Ratzinger pronto demuestra ser un verdadero y gran inquisidor, lo que le valdrá el nombre de «rottweiler de dios».

Toda la Iglesia Católica está en la mira pero las flechas se dirigen principalmente hacia América Latina, es allí donde el impacto político es mucho más importante. Por lo tanto nos limitaremos en la continuación del artículo a este continente.

  • La Aniquilación de la iglesia del pueblo y la teología de la liberación

El primer paso es la creación de una base de bancos de datos de las conferencias episcopales, los teólogos de la liberación, los religiosos progresistas, los proyectos pastorales sospechosos, etc. En casi todas las diócesis se nombran obispos y cardenales ultraconservadores y abiertamente de derecha. Tan solo en Brasil se nombran una cincuentena de obispos conservadores. Al final de los años ochenta, cinco de 51 obispos peruanos son miembros del Opus Dei. Chile y Colombia siguen el mismo camino. Los obispos disidentes están bajo presión, algunos reciben cartas de advertencia; a otros se les prohíbe viajar o son llamados a rendir cuentas.

Esta política de nombramientos es aún más grave ya que el episcopado desempeña un papel importante en ese continente. En muchos casos es la única oposición posible a la represión militar, a la tortura, etc. Si los obispos de Brasil y Chile se hubieran callado, como efectivamente lo hicieron los de Argentina, el número de víctimas de la represión habría sido mucho mayor.

A niveles inferiores también se hace la depuración. Se trabaja de nuevo la formación de los sacerdotes poniendo bajo presión seminarios e institutos de teología, reorientándolos o cerrándolos. Se intenta controlar mejor los religiosos que a menudo suelen ser los protagonistas de la iglesia de la liberación. Se presta especial atención a los teólogos. Desde entonces se les limita haciéndoles prestar el nuevo juramento de fidelidad.

En 1984 Ratzinger redacta la «Instrucción de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunos aspectos de la ‘Teología de la liberación’» en la que ataca frontalmente a los teólogos de la liberación, especialmente a los de América Latina. Un año más tarde, le prohíbe a Leonardo Boff, una de las figuras de proa de este movimiento, expresarse. Se intensifica el control sobre los periódicos católicos, allí donde se juzgue necesario, se les censura, se sustituye el consejo de redacción o se les pone bajo presión financiera.

Los proyectos pastorales progresistas son puestos bajo control o incluso se les pone fin. Considerada demasiado progresista, en 1989 la Asociación internacional de la juventud católica, deja de ser reconocida por el Vaticano y debe ceder su lugar a la anti izquierdista y confesional CIJOC.

Junto a la destrucción de todo lo que es progresista, se da inicio a proyectos gigantescos cuyo objetivo es poner a los fieles en el buen camino. Evangelización 2000 y Lumen 2000 son proyectos a gran escala destinados a América Latina, los cuales tienen a su disposición como mínimo tres satélites. Dichos proyectos son preparados por personas y grupos de derecha ultraconservadores: Comunione e Liberazione, Acción María, Renovación Católica Carismática, etc. Los colaboradores de esos gigantes mediáticos comparan sus actividades a una especie de nueva «potencia de luz ».

Los que saben leer son inundados con libros religiosos de ediciones baratas. Se organizan algunas jubilaciones para los sacerdotes y las religiosas. Para estos proyectos la cúpula de la iglesia católica cuenta con el apoyo financiero del mundo empresarial.

Monseñor Óscar Romero (Ciudad Barrios, El Salvador), arzobispo metropolitano de San Salvador, murió asesinado en el ejercicio de su ministerio pastoral el 24 de marzo de 1980. Su proceso de canonización está todavia pendiente. El postulador de la causa de canonización, monseñor Vicenzo Paglia, ha declarado:   “Romero no era un obispo revolucionario, sino un hombre de la Iglesia, del Evangelio y de los pobres” …

  • Cruzada anticomunista

Nada se deja al azar. Uno a uno, todos los pilares de la iglesia popular de América Latina son  eliminados. Los observadores hablan del desmantelamiento de una iglesia. Se trata de una de las campañas ideológicas y políticas más importantes de la posguerra.

Esta campaña es compatible con la cruzada anticomunista de la Guerra Fría. También se puede ver como una revancha de USA por la pérdida de poder durante los años anteriores.

Durante las décadas de los años sesenta y setenta los países del Tercer Mundo fortalecieron su posición en el mercado mundial. Impusieron precios más altos a las materias primas elevando así su poder de compra en el mercado mundial. El punto culminante es la crisis del petróleo de 1973. En 1975, Vietnam inflige una aplastante derrota a los Estados Unidos. Poco tiempo después la Casa Blanca fue  humillada en dos ocasiones, primero por la revolución de los sandinistas en su patio trasero (1979), y posteriormente por el drama de los rehenes en Irán (1980). A su llegada al poder Reagan se siente además amenazado por la actitud de independencia económica de estados tan importantes como México y Brasil.

La Casa Blanca no se rindió y desencadenó una contraofensiva en diversos frentes. La teología de la liberación fue uno de los objetivos más importantes. A finales de 1960 la teología de la liberación, aún en una fase embrionaria, se consideró como una amenaza para los intereses geoestratégicos de USA, como lo demuestra el informe Rockefeller.

En los años setenta se crearon centros teológicos que debían iniciar la lucha contra la teología de la liberación. Pero es sobre todo a partir de los años ochenta que esta contraofensiva alcanzó su pico más alto. Los Estados Unidos pagaron miles de millones de dólares para apoyar la contrarrevolución en América Latina. Esta sucia guerra dejó decenas de miles de víctimas. Escuadrones de la muerte, paramilitares, y también el ejército regular hicieron el trabajo sucio. En las filas de los movimientos cristianos de liberación cayeron muchos mártires. Los más conocidos son Monseñor Romero y los seis jesuitas de El Salvador.

Para combatir contra la teología de la liberación en su propio terreno, se introdujeron sectas protestantes que recibían apoyo financiero masivo de los EE.UU. A través de consignas enganchadoras y mensajes sentimentales dichas sectas debían intentar atraer a los creyentes. Para alejarlos de la influencia perniciosa de la teología de la liberación, se utilizaron medios electrónicos costosos. La religión se revela aquí opio del pueblo en su forma más pura. También el ejército es movilizado en esta guerra religiosa. Los altos oficiales de las fuerzas armadas latinoamericanas redactaron un documento para darle consistencia al  ”brazo teológico” de las fuerzas armadas.

  • Misión cumplida

Los esfuerzos conjuntos de Ratzinger y de la Casa Blanca dieron sus frutos. En los años noventa se asestó un despiadado golpe a la iglesia de base en América Latina. Numerosos grupos de base dejan de existir o funcionan difícilmente por falta de apoyo pastoral, por temor a la represión, porque ya no creen en el avance esperado, o simplemente porque fueron liquidados físicamente. El optimismo y el activismo de los años 1970 y 1980 dieron lugar a la duda y la reflexión. El análisis de la sociedad pierde peso a favor de la cultura, la ética y la espiritualidad, beneficiando totalmente los planes de Ratzinger.

Globalmente el centro de gravedad pasa de la liberación a la devoción, de la oposición a la consolación, del análisis a la utopía, de la subversión a la supervivencia. El relato del Éxodo da paso al Apocalipsis y a los Apóstoles.

Al final del siglo la iglesia de base ya no es una amenaza para el establecimiento. Tanto el Vaticano como el Pentágono y las élites locales de América Latina tienen por el momento una preocupación menos. Esta tregua finaliza pronto con la elección de Chávez a la Presidencia de Venezuela, pero esto es otra historia.

En 2005 Ratzinger es recompensado por su exitosa labor de restauración y elegido a la cabeza de la Iglesia Católica. Pero es mucho menos brillante como dirigente que como inquisidor. En definitiva es un papa incompetente. Deja una institución debilitada, amenazada por la escasez de sacerdotes, por la pérdida de fieles en Occidente y por los repetidos escándalos. No logró poner orden en los asuntos del Vaticano, quizá sea esta una de las razones por la cual abdicó.

Ratzinger entrará en la historia sobre todo como el que realizó la restauración de la Iglesia Católica y neutralizó la iglesia del pueblo de América Latina. No son méritos desdeñables.

Fuentes de este artículo en neerlandés: De crisis van de bevrijdingstheologie  en het religieus marxisme (La cris de la Teología de la liberación y el marxismo religioso)

Gracias a: Tlaxcala
Fuente: http://www.michelcollon.info/Comment-Ratzinger-a-aneanti-l
Fecha de publicación del artículo original: 20/02/2013
URL de esta página en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=9306

10 comments to Cómo Ratzinger aniquiló la iglesia del pueblo en América Latina

  • oscar varela

    Hola!

    Argentina: La Iglesia en la encrucijada
    Por: LA ARENA
    http://www.argenpress.info/2013/03/argentina-la-iglesia-en-la-encrucijada.html

    Si se confirmaran los datos de una encuesta que se publicara días atrás en algunos diarios porteños, la Iglesia Católica argentina tendría un serio motivo -otro más-de preocupación. El sondeo fue realizado por una de las más prestigiosas empresas del mercado. La única objeción medianamente seria que puede hacerse es que el universo metodológico considerado se limitó a Buenos Aires y alrededores, pero ya se sabe que con frecuencia esa muestra suele tomarse como representativa del país. Es posible que en provincias de tradición más conservadora las cifras marcaran una tendencia algo distinta.

    Los resultados obtenidos parecen decir que el país católico no lo es tanto y que mucha gente, pese a su militancia, no coincide con el rumbo de la Iglesia. Casi el 75 por ciento de los consultados piensa que la Iglesia “debe modernizarse y cambiar” y apenas un 13 por ciento apela a reforzar “las posiciones históricas”. Si la evaluación se lleva únicamente a los militantes católicos la cifra de los partidarios del cambio sube al 80 por ciento, en tanto que la de los conservadores baja levemente. Lo notable es que la mayoría de las modificaciones que se esperan son, nada menos, que la aceptación del uso del preservativo para evitar embarazos, la validación de mujeres en el sacerdocio, la suspensión del celibato en los curas y, el colmo de lo impensado, la aceptación de la homosexualidad.

    Esta contundente tendencia de secularización de la sociedad argentina es armónica con lo que parece ser una pérdida en la intensidad de la fe militante, que se manifiesta especialmente en la escasez de vocaciones sacerdotales. Otro golpe aportado por los números es el relativo a la influencia del Papa en la vida de la gente: pese a ser el representante de Dios en la tierra y a su condición de autoridad máxima de la Iglesia, más de la mitad de los católicos encuestados dice que la palabra papal tiene poca o ninguna importancia en su vida; el porcentaje sube a más de sesenta cuando se trata del total consultado sin discriminación religiosa. Y, a las puertas de la elección del sucesor de Benedicto XVI, a un inquietante 45 por ciento le es indiferente quién sea el sucesor, mientras que casi el 31 por ciento piensa que debería ser latinoamericano.

    El resumen final tampoco es demasiado alentador para la Iglesia: sumados los “muy y los bastante religiosos” dan un 42 por ciento, muy por debajo de los que se definen como “poco y nada religiosos”, que alcanzan el 55 por ciento. Entre los propios católicos los porcentajes de ese rubro son 52,6 y 44,8, siendo el único netamente favorable a la institución.

    Aún tomadas con prudencia -pese a la fiabilidad de la consultora que realizó el trabajo- las cifras están indicando cambios sustanciales en la sociedad argentina, en sintonía con los que se vienen registrando en el resto del mundo. Resulta evidente que la Iglesia Católica, numéricamente considerada, está pagando las consecuencias de su conducción conservadora y hasta reaccionaria, que se niega a aceptar siquiera algunos de los avances saludables que vive la sociedad contemporánea en materia de derechos individuales y de las minorías.

     

  • olga larrazabal

    Los convenios entre el Vaticano y el gobierno de USA fueron de mutua ayuda.  A Wojtila le interesaba quitarle Polonia a los comunistas, a USA le interesaba que su patio trasero estuviera tranquilo y poder seguir sacando materias primas baratas e instalando bases militares. Lo menos que le interesaba eran curas católicos que les inyectaran a las personas la idea de que el Reino de Dios se hacía en la tierra y que para eso era legítimo que cada uno defendiera sus intereses.  Wojtila canjeó A. Latina por Polonia, y su brazo teológico fue Ratzinger, que se encargó de los teólogos de la Liberación, dejándolos Knock Out por decreto.El nombramiento de obispos fue hecho a dedo, buscando los más conservadores y no los más comprometidos con el pueblo. El Obispo Lopez Trujillo de Colombia encabezó esta cruzada con un socio muy particular, que nadie hasta hoy sabe como clasificar:  el jesuita Roger Vekemans que llegó a Colombia desde Chile jactándose que la CIA lo había apoyado con varios millones de US$, e intervinieron a la CELAM para desactivarla y reconducirla. USA intervino en todos los golpes militares  y financió los movimientos protestantes populares para desactiva la Comunidades Eclesiales de Base.
    Con este movimiento conjunto lo que lograron fue el avance de las Iglesias Evangélicas, la deserción a la ICAR y la disminución de su relevancia, ya que el pueblo pide iglesia del pueblo y pastores preocupados de la situación de colonización por las transnacionales, y ven con molestia y desconfianza la preocupación de los pastores por problemas sexuales y su silencio ante lo que importa. 
    ¿Que la clase alta es muy piadosa en Latino América? Si, sobre todo si no le tocan sus intereses.  Además son un porcentaje mínimo de la población.

  • oscar varela

    Phillip Berryman

     

    Teología de la Liberación
    Los hechos esenciales en torno al movimiento revolucionario
    en América Latina y otros lugares
    Índice
    INTRODUCCIÓN
    1. DOLORES DE PARTO
    Surgimiento de la teología de la liberación; Críticas y nuevas cuestiones; Vaticano. II; Camilo Torres: el precio del compromiso; Declarando la independencia intelectual; Medellín: la Carta Magna; Teología de la liberación: primeros trazos; Cristianos a favor del socialismo.
    2. YENDO HACIA LOS POBRES
    La pobreza como cuestión teológica; Diálogo y concientización; Diálogos en Palo Seco; Una opción por los pobres.
    3. EL ESPEJO DE LA VIDA
    La Biblia leída por los pobres; La creación; El Éxodo: prototipo de la liberación; Profetas y profecías, antes y ahora; Jesús: lucha, muerte y reivindicación; La vida en las primeras comunidades de base; Experiencia-texto-experiencia: el “círculo hermenéutico”.
    4. UN NUEVO MODELO DE IGLESIA
    El surgimiento de las comunidades de base; Religión popular; Impacto social; Las comunidades de base y toda la Iglesia.
    5. LOS PIES EN LA TIERRA
    De la experiencia a la teología; Auditorio; Experiencia y teoría; Teología y teoría social; Liberación “integral”.
    6. CAUTIVIDAD Y ESPERANZA
    Cambiando contextos de la teología de la liberación; Reacción violenta de la jerarquía; Aferrándose a la esperanza en una hora de tinieblas; Profundización teológica; Puebla; Revolución, “democratización”, profundización de la crisis; Las acciones del Vaticano.
    7. EL VALOR INFINITO DE LOS POBRES
    Una visión crítica de los derechos humanos; Crítica de la ideología de seguridad nacional; Criticando el modelo de desarrollo.
    8. TOMANDO PARTIDO
    Fe, política e ideología; ¿La política de quién?; Las ideologías y la fe; ¿El fin de la cristiandad?
    9. UTILIZANDO EL MARXISMO
    Observaciones sobre práctica y teología; Cómo se usa el marxismo; Cristianos y sandinistas; Diálogo con la teoría marxista.
    10. DIOS DE VIDA
    La visión religiosa de la teología de la liberación; Dios de vida e ídolos de muerte; Reino e Iglesia.
    11. OTROS ACENTOS
    Las teologías del Tercer Mundo, negra; hispana y feminista; Teologías asiática y africana; Teología negra; Teología hispana; Teología feminista de la liberación.
    12. ¿REALMENTE LIBERA?
    Objeciones a la teología de la liberación; ¿Diagnosis falsa?; Crisis económica; Cuba, ¿un fracaso?; La “Carta Ratzinger”; Adónde conduce.
    13. MIRANDO HACIA ADELANTE
    REFERENCIAS

     

     

     

     

    © Phillip Berryman. Liberation Theology. The Essential Facts About the Revolutionary Movement in Latin America and Beyond. New York: Pantheon Books, 1987. Edición digital autorizada para el Proyecto Ensayo Hispánico de la versión en español: Teología de la liberación. México: Siglo Veintiuno Editores, 1989. Esta versión digital se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes. Edición para Internet preparada por José Luis Gómez-Martínez con la colaboración de Béatrice de Thibault.

     

     

     

     

     

     

     

    jlgomez@ensayistas.org
     
     

  • oscar varela

    El Vaticano y la Teología de la Liberación*
    Publicado en la Revista Pasos Nro.: 11-Segunda Época 1987: Mayo
    Por: Ana María Ezcurra
    Temas: Temas: Construcción de Alternativas | Teología |
    ……………..
     
    3. LA REACCION VATICANA. HITOS PRINCIPALES A PARTIR DE 1984
     
    A principios de 1984 la Santa Sede inició un embate público y sistemático contra la Teología de la Liberación. El responsable básico de esta ofensiva fue el cardenal Joseph Ratzinger, designado en 1982 como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Su designación plasmaba una prioridad en la gestión de Juan Pablo II. Es decir, un nuevo énfasis en el cuidado de la ortodoxia doctrinaria y, en consecuencia, en la impugnación y desmantelación de las “desviaciones” y “heterodoxias”. Renacía, entonces, una actitud inquisitorial, poco propensa al diálogo y al pluralismo interno, que enfocaba a la Teología de la Liberación como un blanco crucial de esos renovados desvelos disciplinarios. Con ello, la jerarquía vaticana retomaba una larga trayectoria protagonizada, como vimos, por el “Consejo Episcopal Latinoamericano” (CELAM), bajo la conducción del ahora cardenal Alfonso López Trujillo. Con el apoyo del “Centro de Estudios para el Desarrollo e Integración de América Latina” (CEDIAL) -situado en Bogotá y dirigido por el sacerdote Roger Vekemans-, el CELAM se abocó a refutar el pensamiento de la Teología de la Liberación. La cuestión doctrinaria ocupó el centro del escenario.
     
    Estas orientaciones fueron recuperadas, desde 1974, por Juan Pablo II, y alcanzaron una expresión orgánica y sistemática con el mencionado nombramiento del cardenal Joseph Ratzinger en la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. La escalada comenzó cuando, en su número de marzo de 1984, la revista italiana 30 Giomi publicó un documento del cardenal J. Ratzinger sobre la Teología de la Liberación, que resultó duramente fustigada. El artículo plasmó un discurso, reiterado posteriormente en otros materiales vaticanos, que se caracteriza por descalificar masivamente, sin fisuras, a dicha corriente teológica.
     
    Para ello, se apela a argumentos distorsionadores y caricaturizantes, ofreciendo una imagen tergiversada de la Teología de la Liberación que ha sido repetidamente rechazada por sus principales autores. La acusación nodal, como veremos, es que la Teología de la Liberación instituye una “opción fundamentalmente marxista”. La arremetida no se constriñó a la divulgación de documentos. Se inició el cierre de instituciones latinoamericanas de formación religiosa inspiradas en la Teología de la Liberación. Se promovieron Comisiones de la Doctrina de la Fe en las Conferencias Episcopales del subcontinente y, también, se organizaron reuniones de homogeneización doctrinal con miembros de las jerarquías eclesiales y del CELAM. Se afianzó, pues, una política destinada a coartar la difusión de ese pensamiento teológico. De ahí la clausura o el férreo control de entidades de capacitación y, más recientemente, los esfuerzos por restringir la salida de una colección de liaros especializada y auspiciada por los más destacados teólogos de aquel movimiento latinoamericano (denominada “Teología y Liberación”). En 1984, la embestida continuó con la instauración de procesos a dos descollantes teólogos, el peruano Gustavo Gutiérrez y el brasileño Leonardo Boff. El 15 de mayo, el cardenal J. Ratzinger remitió a este último una carta en la que se hacían duras críticas a su libro Iglesia, Carisma y Poder. Y, además, se lo llamaba a un coloquio en Roma. El tono de la misiva trasuntaba un paradigma de cruzada defensiva e inquisitorial contra los “enemigos” de la fe. La Sagrada Congregación procuró organizar el coloquio como un proceso oficial, regido por los reglamentos internos de tal Dicasterio y con la presencia de un notario (el argentino Jorge Mejía). No obstante, Leonardo Boff contó con el sólido y activo apoyo de tres cardenales brasileños: Dom Aloisio Lorscheider, Dom Paulo Evaristo Arns y Dom Ivo Lorscheider, presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil. Ellos viajaron a Roma los primeros días de septiembre, y lograron convertir el encuentro, que se efectuó el 7 de ese mes, en una “conversación de aclaraciones”. A pesar de eso, el padre L. Boff fue sancionado, en 1985, intimándolo a guardar un “obsequioso silencio”, que le prohibía cualquier tipo de expresión pública.
     
    La “conversación de aclaraciones” culminó entonces, en un proceso oficial con su correspondiente punición. También en 1984 el cardenal J. Ratzinger acometió contra el sacerdote Gustavo Gutiérrez, considerado como fundador de la Teología de la Liberación. A diferencia de Leonardo Boff, el padre Gutiérrez no fue convocado personalmente a Roma. Su impugnación, en cambio, se canalizó a través de la Conferencia Episcopal de su país. Perú, la cual defendió, en buena medida, las posiciones teológicas del inculpado. La Sagrada Congregación aludida emitió una carta-acusación, intitulada “Observaciones sobre la Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez”, en la que opugnaba sus libros Teología de la Liberación. Perspectivas y La fuerza histórica de los pobres. Por su lado, el autor contestó con una “Respuesta a las observaciones” en la que, una vez más, se afirmaba la existencia de una distorsión vaticana del pensamiento enjuiciado.
     
    Posteriormente, el 6 de agosto de 1984, la Congregación rubricó la “Instrucción sobre algunos aspectos de la ‘Teología de la Liberación”‘ (Libertatis Nuntius}, que se publicó, oficialmente, el 3 de septiembre (cuatro días 3 of 28 Departamento Ecuménico de Investigaciones antes del coloquio con Leonardo Boff, y cuando él ya estaba en Roma). Este documento anatemizaba sin ambages a la Teología de la Liberación, catalogándola, de hecho, como una desviación incompatible con la fe cristiana: Además, con la intención de adquirir un conocimiento más exacto de las causas de las esclavitudes que quieren suprimir, se sirven, sin suficiente precaución crítica, de instrumentos de pensamiento que es difícil, e incluso imposible, purificar de una inspiración ideológica incompatible con la fe cristiana y con las exigencias éticas que de ella derivan (. . .) La presente Instrucción tiene un fin más preciso y limitado: atraer la atención de los pastores, de los teólogos y de todos los fieles, sobre las desviaciones y los riesgos de desviación, ruinosos para la fe y para la vida cristiana, que implican ciertas formas de teología de la liberación que recurren, de modo insuficientemente crítico, a conceptos tomados de diversas corrientes del pensamiento marxista.
     
    Con la “Instrucción . . .”, el proceso reseñado remataba con una cuasi-condena oficial y pública en la cúspide vaticana. Semejante desenlace, aunado a las sanciones a Leonardo Boff, situaron el conflicto en los medios de prensa y en la opinión pública internacionales. Roma había favorecido un nivel de propagandización hasta entonces no alcanzado por la Teología de la Liberación. Se propalaron, asimismo, noticias vinculadas con las convergencias, que, en el tema, se constataban entre la Santa Sede y la administración Reagan. Por eso se conocieron mejor las recomendaciones adversas a la Teología de la Liberación que, con énfasis, el llamado Comité de Santa Fe (un grupo conservador muy influyente) había elevado al nuevo gobierno estadounidense.
     
    Por su lado, los teólogos de la corriente seguían receptando el respaldo de buena parte de los obispos brasileños y de otros prelados latinoamericanos. Y continuaban con sus labores de producción teológica, con sus ediciones y tareas docentes, así como con su trabajo en comunidades eclesiales de base y en organizaciones de masas en general. Ellos se mantenían firmes en su pensamiento, si bien abiertos a la revisión y a la crítica; y, simultáneamente, reivindicaban y consolidaban su pertenencia eclesial.
     
    Este conjunto de factores condicionó, en 1986, un cambio parcial en la política vaticana hacia la Teología de la Liberación. Se pasó de la confrontación pública y directa a una reafirmación de la ortodoxia doctrinaria. Es decir, se inauguró una etapa de énfasis propositivo, de un marcado acento en el señalamiento de las líneas consideradas correctas, aunque de cara a las ^desviaciones”. Ya en su escrito de 30 Giomi, el cardenal Ratzinger había retomado la idea de la liberación. El prelado reconocía la vigencia de una Teología de la Liberación legítima y, por supuesto, diversa de la corriente fustigada. Por lo tanto, se rearticulaban temas, sentidos y hasta el nombre de los adversarios para, en ese mismo movimiento, polarizar el desencuentro y desautorizar a los incriminados.
     
    Con ello, el prefecto no hacía más que recuperar una línea de trabajo que el CELAM y el CEDIAL habían desenvuelto, desde hacía una década, en múltiples escritos. En suma, a partir de 1986 la Santa Sede abrió una fase que reivindica una Teología de la Liberación ortodoxa. Esta flamante etapa tiene una meta primordial: desarrollar los contenidos de la nueva ortodoxia como vía de control, relativamente sustitutiva de las coerciones precedentes.
     
    Tal solución estuvo peculiarmente condicionada por los obispos brasileños. En marzo de 1986, éstos completaron una visita ad limina en Roma. Se reunieron con Juan Pablo II y con varios cardenales de la Curia.
     
    Poco después, el 22 de marzo, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe lanzaba su segunda Instrucción (Libertatis Conscientia), antes mencionada. El 9 de abril el Papa remitía una carta, ya aludida, al episcopado de Brasil y, por esas fechas, levantaba las sanciones de Leonardo Boff. Efectivamente, comenzaba una nueva fase, metodológicamente distinta pero definitivamente coherente en sus contenidos con el período anterior, predominantemente punitivo. La desautorización se mantiene, aún ahora, en pie. Y se intenta acotar la producción teológica según los cánones de la nueva ortodoxia. El cardenal Ratzinger, sin embargo, persiste en sus empeños por obstruir la difusión del pensamiento alternativo y, por eso, obstaculiza la salida de la colección “Teología y Liberación”. La coacción, pues, disminuye, aunque perdura por canales menos públicos y espectaculares.
     
    Es que el prefecto tiende a sostener una tenaz visión crítica y beligerante. En junio de 1985 apareció la versión italiana de su libro Informe sobre la Fe, que transcribe los resultados de sus diálogos con el periodista Vittorio Messori. El escrito —probablemente lanzado para influir en el Sínodo que había de celebrarse del 25 de noviembre al 8 de diciembre, en Roma— provocó un franco rechazo por parte de muchos de los teólogos de la liberación latinoamericanos. La perspectiva del prelado fue valuada como negativa, pesimista y, por ello, incapaz de recoger el florecimiento de la religiosidad popular en las confinidades de base del Tercer Mundo. El escrito, además, fue ponderado como autoritario, eurocentrista y, nuevamente, como deformador del pensamiento de la Teología de la Liberación, acusada por su presunta filiación marxista. En síntesis, desde 1986, y sobre esta base tercamente desautorizante, la coerción amengua, las obstrucciones subsisten y las impugnaciones se mantienen.

  • Benedictino

    La teología de la comunión está centrada en la encarnación y en el misterio de la Trinidad, y en la relación con Cristo. Todos los intentos de edificar la comunidad dentro de la Iglesia tienen como principio vital la centralidad eucarística, convirtiéndose en una comunidad de culto, misión y servicio.

    Indica el Concilio: “La Iglesia está formada en las Iglesias y de ellas (Ecclesia in et ex Ecclesiis) es inseparable de esta otra fórmula: las Iglesias están formadas en y de la Iglesia (Ecclesiae in et ex Ecclesia,”. De ahí las recomendaciones sobre las exageraciones en el modo de concebir la Iglesia particular, y de ciertos planteamientos eclesiológicos que formulan una interpretación inadecuada de la Iglesia como misterio de comunión.

  • Benedictino

    Para el Vaticano II la comunión es una realidad espiritual interna que se expresa visiblemente. “una asamblea visible y una comunidad espiritual” (LG 8). El don de la catolicidad se ve en que “el todo y cada una de las partes aumentan a causa de todos los que mutuamente se comunican y tienden a la plenitud en la unidad» (LG 13) ex omnibus invicem communicantibus. La unidad de la Iglesia es unidad de comunión, unidad en la comunión.

  • Antonio Vicedo

    ¿Es esto así: “-el Concilio vinculó la idea de Pueblo de Dios al concepto de comunión, cuya máxima expresión se encuentra en la Eucaristía”?
     
    ¿Y cómo entender este concepto y rara palabra  para nuestras lenguas y culturas modernas?
     
    ¿Llevaría a las mismas consecuencias vivenciales , si se entendiera como  Acción de gracias por la celebración del Recuerdo Vivo de la Total Entrega por Amor de Jesús, culminando la HERMANDAD HUMANA?
     
    ¿Dónde queda, si no. lo del “Sábado para la Humanidad y no al revés”; y lo que el Evangelio de Juan resalta  sobre el acto de compartir el Cuerpo y la Sangre, con el Lavatorio de los pies y el encargo de afianzar prácticamente su ejemplo por la práctica del MUTUO AMOR?

  • Benedictino

    Si quieres la paz de tu corazón, ama, ama a quién es digno del objeto del amor de tu corazón“.  San Benito.

    Quiénes interpretaron verdaderamente el Vaticano II, quiénes pecaron de  exceso o defecto. Quiénes lo vieron desde dentro de la Iglesia como clave sobre la fe, o desde fuera de la Iglesia como hermenéutica de la política. Quiénes mantienen ideas tergiversadas sobre la Iglesia presentándola como una lucha por el poder. “la Iglesia no es una organización, algo que deba estructurarse institucionalmente, sino un organismo. Es una realidad vital, algo que debe entrar en mi corazón” Benedicto XVI. Quiénes no quieren entender que el Concilio vinculó la idea de Pueblo de Dios al concepto de comunión, cuya máxima expresión se encuentra en la Eucaristía.

  • olga larrazabal

    Hace rato que los papas perdieron el timón, cuando en su función de Jefes de Estado de un paraíso fiscal, trabajaron codo a codo con el Imperio de fascistas, banqueros y mafiosos, creyendo que así consolidaría la iglesia su poder en el mundo.  Ahora se dan cuenta que sus socios solo los cotizan en sus funciónes  de poder mundano, pero no trepidan en aserrucharles el piso, sobre todo los banqueros anglosajones que siempre han detestado a la Iglesia Católica.  Y por esta razón no pueden soltar la banca y las finanzas que es lo único que les da poder ya que el poder moral se les fue de las manos.
    Un absurdo considerando que el único poder que tenía Jesús emanaba de la coherencia moral de su persona y de su actuar, y esto fue lo que trató de predicar.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Cómo Ratzinger aniquiló la iglesia del pueblo en América Latina
     
    Por ejemplo así:
     
    El padre Roberto Murall ha sido echado por su obispo (que pertenece al Opus Dei).
    Aquí va una carta que el padre Murall envió a los demás sacerdotes de la diócesis, en la cual manifiesta su desconcierto.
    ……………….
    Santiago del Estero, Argentina (EVARED) –
     
    Estimados curas de Santiago del Estero.
     
    Con algunos de ustedes, tengo más afinidad, con otros menos, pero de todos me siento hermano.
     
    Quiero contarles que estoy perplejo por lo ocurrido ayer (21 de diciembre 2012) en el obispado.
     
    Me citó el obispo Polti y me dijo que me vaya de la diócesis. Que mi tiempo aquí estaba terminado. Por supuesto, imaginarán mi desorientación frente a un alguien que me decía semejante cosa como si nada le pasara. Le aseguro que me costó escuchar alguna razón que le dé “razón” a esta decisión que toma un hombre que no me conoce, que no hizo nunca una visita pastoral a las parroquias donde estuve, ni me dedicó tiempo a saber cómo vivo o qué pienso, ni mucho menos a contarme de su vida.
     
    Desde su más absoluta unilateralidad decidió que “mi tiempo estaba terminado en esta diócesis”. Es decir mis afectos, la misión, mi amor por Santiago, mi familia que construí en estos 14 años. Punto.
     
    Como sabemos de su obsesión por el cumplimiento del código canónico, la respuesta que me dio rondó insistentemente en torno al contrato y a razones canónicas, e incluso puso en duda mi honorabilidad preguntándose “por qué será que nunca te han incardinado…” lo cual confirma que este señor, no entendió que hace 14 años decidí, con la aceptación del obispo anterior vivir una “misión” desde una diócesis generosa a una diócesis hermana y necesitada de curas. De allí que siempre opté por estar en el campo donde entendí que mi opción por los pobres se hace cotidiana.
     
    Por supuesto que tengo claro que a Polti no le molesta un contrato que misteriosamente se termina “hoy”, sino que como su ideología del Opus no coincide con la mía, le molestó siempre mi modo de expresarme, de escribir y de hacer pública mi opción cristiana, que incluye un modo de mirar la vida de nuestro país, de sus procesos políticos y por eso entiendo que es una fe que se encarna en esta tierra con estos conflictos por los que vale la pena luchar (que bien saben Uds. lo obsesionan).
     
    La cosa lo superó cuando hicimos publica (y que yo firmara) la carta que el 11 de noviembre último presentamos los “curas en la Opción por los Pobres” (grupo que incluye curas de todo el país, al que pertenezco hace muchos años y del que soy secretario de la coordinación) donde, con toda responsabilidad por la fe que profesamos adultos y libres, para lo cual nos liberó Cristo, expresamos nuestro disenso con varios sectores de la realidad política económica y eclesiástica en torno a la carta en la que los obispos de Argentina expresaron su mirada del acontecer nacional (texto completo http://www.eclesia.info/portal/regionales/241-carta-al-pueblo-de-dios-de-los-obispos.html).
     
    El grupo de Curas Opp nos sentimos movidos a decir una palabra al Pueblo de Dios con el que vivimos y nos escuchan hablar desde el Evangelio en el que creemos. La carta (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-207580-2012-11-11.html) se publicó en los medios o pueden leerla completa en nuestra pagina de Opp (http://www.curasopp.com.ar/).
     
    “Tu carta genera división en la iglesia” dijo Polti. “Y nosotros hemos recibido una verdad intocable que NO debemos abrir” siguió, confundiéndome más aún.
     
    Esta molestia me la expresó claramente (como suele clarificar las cosas el obispo Polti…). A lo cual le respondí preguntando “¿no cree Ud. que genera real división en la iglesia que algunos obispos hayan escondido delitos como la tortura y el robo de bebes, e incluso le den la comunión actualmente a un genocida que no se arrepiente?”. Como suele suceder, su respuesta siempre estuvo mezclada con el silencio y la voz tan baja que es imposible comprender algún atisbo de respuesta racional. Pero se le escapó un “eso no se puede probar” dándome muestras de que el estilo oscurantista supera el deseo de buscar la verdad.
     
    Quiero creer que otra respuesta nuestra, esta vez a la carta que los obispos escribieron para Navidad (en la primera semana de Noviembre!!) donde hacen una lectura de la realidad, más compatible con los tristes tiempos del 2001 que con estos que corren, y curiosamente a horas del famoso 7D, alentando una mirada coherente con la postura de los monopolios anti ley de medios (ambas están en http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-208891-2012-11-30.html) debe haber ahondado esta decisión.
     
    Quiero decir (creo que lo saben) que siempre expresé mis pensamientos con la misma libertad, creyendo que es el modo de relacionarme. Siempre creí en valor del disenso y en el diálogo constructivo, aunque en este tema me siento deudor con algunos de ustedes. Y siempre recibí desde el obispado en esta última gestión, la misma respuesta. El silencio.
     
    No alcanzando con esto, sacó a la luz que en mi actividad pastoral (de la que me agradece y reza por mi ¿¿¿???) no cumplo con los sacramentos como los pide la iglesia. Dar la comunión en la mano, la comunión a los no casados (¿?), mi modo de confesar a los chicos de catequesis a la que él llama absoluciones masivas. Tengo respuesta para esto, pero me da un poco de vergüenza faltarles el respeto, queridos hermanos. Si la necesitan, pídanmela por favor.
     
    En un momento destacó mi presencia en el acompañamiento de los campesinos“del MOCASE creo…” (en la parroquia comenzamos con una añorada mesa de tierra parroquial para acompañarlos en sus conflictos y ayudarlos a encontrar soluciones comunitarias) y apuntó “pero tendrías que dejar un poco de las cosas civiles de ellos y preocuparte porque comulguen y se confiesen”. (¡¡!!) De todas estas cosas, utiliza el “dicen” “algunas personas me cuentan” y la verdad que siempre entendí que entre adultos las cosas se dicen y se arreglan como adultos, de frente. Y esto es muy infantil…
     
    De todo esto que me señaló, le pedí me lo escriba fundamentándomelo. Su respuesta fue que NO lo va a hacer. Que le pida a mi obispo la explicación (¿¿??). “Que él tiene la “gracia episcopal” (así me lo expresó) para decidir con claridad mi destino inmediato fuera de este lugar. Así es el modo de este obispado. Las cosas se dicen (bajito) pero no se refrendan.
     
    Yo, como muchos otros, levantamos la mano en las reuniones para decir lo que pensamos, escribimos mails para expresarnos, ponemos la cara junto con nuestras palabras.
     
    La Formalidad es una pantalla suya. Seamos honestos” le dije. “A Ud. No le cambia si el contrato terminó. Firmemos otro, como hago desde hace 14 años. Si mi intención siempre fue seguir al servicio de estas comunidades”. Él siempre tuvo la presunción de continuidad de mi servicio pastoral y nunca expresó (nunca) su disconformidad, incluso cuando habiéndome dicho que me hacía párroco de Pozo Hondo (Marzo 2011), un minuto antes de entrar a la misa de toma de posesión, Torrado me avisa que Polti decidió que NO me hacía párroco sino “administrador parroquial”. Al principio no entendí, aunque muchos me alertaron. Ahora entiendo, todo estaba planeado.
     
    Sus palabras finales: “anda buscándote una diócesis”… “conviene que te vayas para que la iglesia en Santiago esté más tranquila cuando venga el próximo obispo” (¿¿??). Pero resulta que nunca pensé en irme y mucho menos de esta manera. Porque yo llegué a esta diócesis en Febrero de 1999 y la hice parte de mi vida. Aquí crecí como cura y así lo vivo, aquí está mi tierra, mi familia, mis hermanos.
     
    Entiendo al revés las cosas. Ellos están de paso, no el clero.
    O vivimos como dice el código, o vivimos (como intentamos muchos curas), con la gente y según el evangelio de Jesús. Yo ya opté, con todos mis pecados a cuestas…
     
    Hermanos. Estoy muy dolido. Esta Iglesia a la que vine a vivir me recibió y me enseñó en la herencia de Sueldo y de Macca que aquí no se jode. Que aquí se viene a dar la vida… y me lo expresaron muchos de ustedes con su testimonio, con su acompañamiento.
     
    Siento que choqué frente a un paredón de irracionalidad, perdón, cemento armado, y aun no tomo conciencia de las consecuencias pastorales y humanas que esto pueda tener en mi y en nuestras comunidades a las que temo también vengan a poner en orden como de costumbre.
     
    Los saludo con mucha tristeza añorando otra iglesia.
     
    Roberto Murall